Berreo¿feliz?

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Sí fuera a encontrar un motivo por el que decir soy feliz. Si tuviera que ser real y sentido ese con el que soltar a boca llena un soy feliz… pues.

A poquito que lo piense, posiblemente, no encontraría ese con qué soltar un lo soy tremendamente convincente. Pero ejke, un día descubrí que ser feliz no se es con un con, o quien te hace, o ese alguien, o esos algos, puesto que será ese que;  eso que te hace ser feliz… aunque, estoy segura de que ser feliz es una opción que se elige.

Divino muestrario ese que trabajosamente has de repasarte para que en eso del día a día funcione, así, repetir a modo de letanía

Y diré soy feliz a pesar del por, a pesar del cuanto me falte, de la sal y el azúcar, del cómo, de quien me odia, de todo lo terrible de mí misma… Pero ejke, y lo sé, sé que soy feliz por esos miles de no tengo… Y también, que soy feliz mientras me cago en la puta madre de… por pasarme todo esto. Pero, sí, soy feliz…., aunque como me muera seré quien, de existir, mate a dios.

Pero sí, definitivamente, aun con todas las putadas y puñaladas traperas que me regala esta becerra vida, pues sí, soy feliz.

Sí, y que se jodan los motivos, esos, que fastidiar, fastidian tanto.

¿Qué habré hecho? Seguramente al nacer le arranqué alguna que otra pluma a la cigüeña, o le até los cordones al cura que me bautizo, o, seguramente escupí en los ojos de los tuertos, aunque los tuertos solo tienen un ojo, ¿no? Pero fijo que algo les hice, ya de recién nacida tenía madera -o clavo, que esta mala salud de hierro…

Es lo mismo, fijo que hice algo malo, malo y más que malo. Ya estoy segura que si no me queman en la hoguera es porqué como sudo mucho, pues seguro que saben que la apago y, así pasa, me están dando otra opción. Pero soy feliz ¡Qué se joda! O me joda yo.

 Pero. Soy, lo soy. Soy feliz (… venga que ya estoy convencida. Qué sí, que lo soy ¿Sí? Por los cojones. No, en serio, que sí, que soy feliz)

Es divertido mirar el menú diario; ese catálogo matutino de problemas que duermen contigo. Qué sueñas con ellos y, para no variar, continuas sin darles solución por muchas vueltas, números o estrategias que busques…, qué, ya, que si lo pienso no son problemas, pues ya son tan habituales en este puñetero y, afortunado, ¿porque no va ser afortunado el cabrón día a día?

Ya está, afortunado, el día, cada día soy feliz. ¡Mecago en el puto universo! Pero soy feliz, muy feliz.

Y cuando todo parece caerse, incluso a punto de desplomarme, miro al cielo y las puñeteras nubes grises están más bonitas que nunca. Y si está el sol, luce como si le fuera la vida en ello. Los árboles hasta si es invierno que andan guardando su vida, están tan bonitos.

 Así que, como para deprimirse en primavera o en verano con tanto verde. Y ejke en otoño tampoco, qué los jodidos árboles regalan nieve amarilla con el caer de sus hojas. ¿Y los pájaros? Que sobra que estés de bajón y pian y repian mejor que nunca.

No es justo, cuando estas mal todo el mundo decide ponerse la sonrisa más preciosa que tienen, y ninguna son para mí, pero… son preciosas. Seguro que pertenecen a algún grupo de wasapp y se avisan para ponérsela y que rabie por estar así, tan sola.  Aunque no me importa estar sola, y realmente no lo estoy, aún me aguantan dos pirañas y yo, también, aun me soporto. Aun así le preguntaré a gente que he conocido si me arrejuntan para estorbarles.

Y ejke, no es justo pues hasta las lágrimas que me ruedan dan ganas de chapotear en ellas. Tú, en serio, que saben más a mar que nunca. Y lo sé, son pis, igual o parecidísimo a gorrino pis.

Igual estoy equivocada, pero lo sé, tengo que dar ya las gracias. Pues digo yo que ya es hora de entenderlo, seguro que no es motivo para ser tan desagradecida, puesto que, sin duda la vida tiene razones, aunque, definitivamente, no las entienda.

Ejke, y no por ser cansa, que lo soy, pero estoy hasta la bola de tanta preocupación, de tanto dolor, de tanto rechazo, de tanta mala salud de hierro, de tantos odios aunque me los gane, de obligarme una y otra vez a pensar en positivo, a permitir la rabia cuando no es de mí quien cuelga el cabrón de Damocles su espada. Pero, que no lo dude, pues si supiera el daño que me hace… mejor le valdría girar esa arma y colocármela a mí, porque como le dé por caer a la espada de los cojones…,  ejke se va enterar de lo que es llorar y no desear vivir de esta, la que es feliz.  Qué sí, ¡Coño! Que soy feliz.

Lo sé. Sé que tengo muchas cosas para dar gracias, así como muchos motivos para que la vida la pague así conmigo, puesto que soy insoportable y, es curioso, ahora estoy haciendo un curso para poder currar en algo con salida y, es como un algo magnético, porque si algo está sacando a borbotones es lo peor de mí misma.

Ahora soy una total desconocida. Me tendré que presentar e invitarme a café puesto que hay que ser amable con los desconocidos.

Pero, no, no me gusta na de nada lo que estudio, aunque sé, y de eso estoy segura, que si trabajo de ello, nadie pagará mi desencanto.

Ya estoy segura que el castigo de tener que elegir esta profesión, tan solo será un triunfo más, todos estarán encantados de mi labor, la única que no se sentirá a gusto seré yo misma. Pero aprenderé a sentirme bien. Siempre lo hago. Aunque no sirve de mucho puesto que el asqueroso Damocles con sus jodidos olvidos benignos se deja siempre la espada, la puta toledana, sobre mi cabeza. Será… ¡Mamonazo, apárcala en otro lado de una santa vez, cojones! Qué anda guapo que no habrá suelo de sobra.

Ejke es como un sino en mí, puesto que en todo aquello que no me gusta caigo en esa tela de araña y, en vez de rendirme y huir como alma que lleva el diablo. Pues no, me dejaré atrapar y haré todo lo que esté en mí para que nadie pague por mi mala suerte.

No sé a dónde me llevarán mis pasos, puesto que no sé callarme, siempre digo lo que pienso, no tengo problemas en mostrar lo que soy y esto poco que tengo. No me preocupa lo más mínimo que vean este jarro vació con tanto roto y miles de mocos descolgados sujetando los cachitos de esta burda cerámica descolorida. Aunque será, digo yo, que  quien va de diana, es proporcional, pues recibe patadas en el mismo centro el culo. Doy fe.

Mierda, mierda y mierda. Pero feliz, soy.

Ahora me quedo pensando ¿superar las zancadillas no es tan malo, no?

Aun así cruzaré los dedos de los pieces con juñas incluidas para que eso que me daña tanto, eso que rige la vida, pues me siga haciendo daño solo a mí. Que lo hará, ¡Si tuviera tan segura la lotería, millonaria!

Voy a por un madero. Mejor dos. Los colocaré en cruz y a colgarme con dos pinzas, qué los clavos fijo que duele.

Seguro que me leo y los pasos de la Semana Santa se quedan en na a mi vera. Ay saldré en el próximo  calendario Zaragozano. Me nombrarán Santa y Mártir. Qué digo yo que Virgen, no ¿no?

¡Bahhh! Aprovecharé los maderos y, con unas cuerdas… voy a mirar si acabó la lavadora.

Imperio

 

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BerreosAlFolio

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¡Ay foliete de my live! Por cierto, ¿cómo se dirá foliete en el idioma del Sr. Don Shakespeare?

Y no ejke yo sea ducha, ni bañada, en cosas inglesas, pero ahora va y recuerdo palabros que estudié en su día. Siejke foliete lo mío es de tebeo, o comics, como se dice en los nuevos tiempos.

Qué, anda tú, no será completo nuestro idioma que, así como quien no quiere las lentejas, pues lo llevamos todo al inglés. Como si el pobre fuera la casa de todos. Si ejke no va tener habitaciones para alojar a tanto palabro…

Ejke foliete, estoy hasta los kínder flais de los anglicismos… en fin.

El caso que, ¡Joer majete! Sabes qué según el don traductor del sr. Don google se dice para llamarte: sheet of paper. Y, como es foliete lo que te llamo. Pues, y que eso del diminutivo lo llevan los ingluchetes como mucho raro, pos será, digo yo: Little sheet of paper. Porqué digo yo, que simplemente page, o  little page in clean  pues no será, y ejke, como eso de small y el black pues no me gusta nothing de las nadas…, pues, así que, lo dejaré en Little sheet o mejor aún: shetelillo.

¡Tomaaa, mooola! Encontré un palabro new. ¡Siejke no puede ser! Esta depresión de ánimo flojo atristalizado to crazy mestamatando mucho lentamente…

En fin de los fines comenzables, intentemos respirar y superar lo insuperable shetelillo. Y ejke ya sé, lo sé que no me acerco de las nadas por los aquís, qué ando como missing. Sí, mucho desaparecida no estando con demasiados combates… vamos, dos o tres al día na menos.

Y ejke lo que me pasó el otro día shetelillo no tiene nombre. Bueno sí, se llama (seguramente) Síndrome de inmunodeficiencia autoinmune auto-incomunicativa. Y si no se llama así, deberían.

Ejke de nuevo no tengo trabajo. Y con mi medio siglo y casi dos noviembres que haré, sospecho que, encontrar curro lo voy a tener como esa canción de los 28 panes y un piruli… No me mires así, tan en blanco. ¡Qué sí, coñe! La del… pan, pan, pan, pan, pan, pan…, y el piruliiiiiiiiiiiiii ♪

Y fíjate que es mucho difícil esto de las entrevistas shetelillo, y que te toque siempre el mismo tonto paralelepípedo del ortoedro… pues más. Pero, tuve una entrevista con el idiota del año. Bueno, es el idiota del siglo quien “súperamablemente” me atiende siempre, y encima, ahora, también está su sobrino, qué si es tonto el tío, vamos, el sobrino lo pueden nominar al Oscar y darle todos los honores hasta de estado si fuera menester… qué merecer lo merecen. Encima qué mal educados… Siejke de tal tonto tal tronco para hacerlo astillas de una colleja.

Y mira que no me gusta desearle el mal a nadie shetelillo… pero lástima les toque la primitiva y se marchen al culo, digo,al ortoedro del mundo de vacaciones. Que se marchen por lo menos al krakatoa… qué eso de caerse se lo dejo a Dios, qué con lo que es de atento y bueno con todos los bichos malos, fijo que saltan dentro en plena erupción y ni se queman.

El caso que me llamaron y mis nervios comenzaron a bailar solos, como si tuvieran algún San Vito del que servirse. Me duché, chapa y pintura para tráiler de cargas especiales. Me preparé del to y, al ir a salir, horror (música de Hitchcock, esas del: na, na, na, hji, hji…) pues solo disponía de media hora para llegar.

Ay shetelillo, se mascó la tragedia e hice pompas de chicle, me miro al espejo y…. ¡Maldición, a la camisa le falta un botón!

Mi desesperación buena del Carrefour tres por uno, se apoderó de tol body que tengo.

Ejke, shetelillo no me veía bien con nada, y tampoco disponía de tiempo para cambiarme… Ay, el mundo se abrió bajo mis pies…

Pero solo era una entrevista con el tonto el culo, digo: ortoedro de siempre, así qué, lo pensé: aguja e hilo y pillé un botón del costurero. Con tijera en mano descosí el botón final qué no se ve y me dispuse a cambiar su orden…

Tras coser como la ratita presumida. Segura de mi misma, emprendí el camino a la paciencia que iba necesitar para no partirle la cara al gilipollas, digo, al encanto que me amarga la vida y se burla de mí cada vez que no tengo trabajo.

Con oles y ánimos en cartelón imaginario ante mis ojos internos (que no del ciego), pregunté y me senté… y, me tocó esperar un buen rato.

Mis nervios giraban como el dibujito que te pesa en la tabla de la play de hacer ejercicio de mi hija. Y yo allí, calculando… digo, recitando letanías tipo mantra: “No hagas nada, sonrie si te dice una borderia Imperiete. Onnnn…, no saltar, no arañar, no tirar con el zapato, no dar con el tacón, no estrellarlo contra la pared, no se matan bichos, caca, se buena, sonrie, onnnnnnnn…”

Y me llamarón. ¡Menos mal! No estaba sentado el calvo asqueroso… digo, el encantador hombre que siempre súper amablemente me atiende cuando solicito un puesto de trabajo…

Estaba un chico joven, más feo que escupir en misa, pero oye, no soy la bella, pero él podía hacer bien de la bestia.

Fíjate shetelillo estuve por comenzar a cantar: Se oye una canción…. Por ver, más que nada si me hacía los coros. Qué tengo el ánimo bajo y fea soy un rato y, como bien podía hacerme de bestia…

Al fijarme bien en el mocete, observe y me di cuenta que podía ser familia de mi propia bestia entrevistadora de periodos de paro, y tenía razón shetelillo. Es su sobrino.

Tan borde, digo, encantador como la familia. Sin apenas saludarme me recriminó que llevaba un botón diferente en los ojales de mí camisa.

¡Será….! Sí, me lavaré la boca con jabón, pero shetelillo hice una actuación de “Jamás volveré a pasar hambre” de Oscar, Goya y Grammy…. Lucí como la mejor de las actrices, le dije que, como no tengo trabajo, no dispongo de medios para comprar botones…

Ay shetelillo, que ahora sé que tengo una completa incomunicación conmigo misma. Sí, padezco el  Síndrome de Inmunodeficiencia Autoinmune Auto-incomunicativa propiamente toda mía entera.

Me equivoqué shetelillo, coloqué el botón que quité de nuevo en su lugar y, el intruso solucionador en el lugar que no era.

Pero, a veces el diablo se alía conmigo, pues le he caído bien al sobrino de la bestia. Me llamó para decirme que en el momento que tenga un puesto en el que pueda encajar, me llamará sin falta aunque solo sea para fastidiar al tonto el culo de su tío. Literal.

Sigo sin trabajo, pero la nueva bestia será bella.

Imperio

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Berreemosunpocosolamente

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Nanete por el pasillo la emprendía a velocidades de lo más veloces a nada que sospechaba de una sombra.

Era tal que su vértigo sudaba al atisbar el horror que, bien en sí, pues podía ser cualesquier ligereza de claro oscuro.

Lo cierto ejke todo es realmente útil en ese miedo que consigue ese que, y un no sé qué te persiga, y, de la sensación, de que, tras correr como alma que lleva el diablo, algo te atrape en ese sí y, del escalofrío, triunfa y como por ensalmo hace que se te arquee la espalda en un ya irremediable.

Es lo que tiene el miedo y unos valientes 9 años, ya mayor para todo. Un sabio de gran bagaje. Sin duda.

 _Di, que el miedo nos posee en todas las edades y, lo cierto ejke, ese miedo delicioso que se tiene de niño, cuando lo recuperas de adulto, dan ganas de invitarle a café, dulces y besos; más que nada para que se quede un rato haciéndonos compañía y, así, desaparezcan toda esa saga propios del pensar, social y haber llegado a adulto. Ya que llegar nunca es lo mismo que serlo.

Ese día, sus oídos resplandecían limpios como la patena, pues su madre, había entrado a ducharle y a hacerle la ITV, es decir: Inevitable Trasteo de lo Visible. Cosa que odiaba, pues más bien parecía andar recogiendo su armario de como doblaba sus orejas y refrotaba su cuerpo. Aunque, por esta vez debía agradecer el que fuera ella, pues su padre era bastante más pesado en lo exigente al aseo.

Pero, pensándolo bien, los dos eran iguales ¡Los odiaba! No mucho, o sí, pero así era. Ejke todo el día besándole, mandándole que recogiera, que limpiase su habitación, que no llegara tarde, qué a donde iba y venía, que sacara la basura… Padres, Agggg!!!! No entendían que ya no era un niño. ¡La vergüenza qué le hacían pasar con sus amigos!

Ese día casi reinaba el silencio en la casa de sus abuelos. Ni un ruido, ni tan siquiera un ronquido salía de las habitaciones donde se echaban la siesta sus padres y abuelos. Pero, ese ruido atronador le hizo volar por el pasillo.

Intentó subir de nuevo para descubrirlo. Pero el ruido se había apoderado de todo. Seguro que era algún fantasma con muy malas intenciones. O una tontería, ya era mayor para creer en monstruos. Sabía de sobra que no existían, pero ese cit, cat… le hizo quedarse inmóvil y, al notar que algo le agarraba por la espalda le hizo salir sin más disparado escaleras abajo.

Su abuela salió al escuchar el gemido, pues durante la semana comían allí. Ella era diferente a sus padres, aunque bien pensado hacía lo mismo que ellos, pero tan distinto que no era para nada igual.

Nada más verla saltó a abrazarla y, ella, le propuso iniciar la danza del miedo. Por lo menos para saber quién de ellos había venido y así, saludarle.

Ella asegura que siempre hay que ser respetuoso y amable con cualquier ente, y sea lo horroroso que sea hay que hacerle sentir que es querido, apreciado y en casa. Siempre.

La danza del miedo es muy ridícula, pero también muy divertida. Ya que, incluso su padre, al que todo le daba vergüenza, aprendió a bailarla. Bien pensado, a saber cuántos miedos no tendrá a pesar de que se hace el valiente. Qué chulito, seguro que la baila a todas las horas, pensaba Nano, mientras continuaba temblando, no sabiendo que hacer con la risa que le daba el pensar en su padre bailando entre tanto miedo que tenía.

Como siempre, ella, adivinó su que no sabía si reír o, su a saber que estaba pensando y, casi, a los dos, de no ser por el susto ríen a carcajadas imaginando como bailaba su padre. Pero su abuela asegura que los mayores también deben ser amigos de sus miedos. Y ella siempre tiene razón.

Su abuelo no mucho, pero su madre y abuela, ambas están un poco mucho locas. Su abuela quizás más. Pero solo ella, incluso conocía mejor que sus padres todo eso de los miedos.

Nano estaba seguro que ella los conocía a todos. Ya imaginaba que cuando su madre fue pequeña les anduvo preparando fiestas e invitándoles a bizcochos de chocolate, flan de queso, leche frita, torrejas, quesada, arroz con leche, emparedados, pimientos asados, caparrones, patatas a la Riojana, tortilla de patata, fruta cortada como solo ella sabía, pepinillos rellenos de anchoa y todo eso que su abuela preparaba como nadie.

Aunque, no sabía muy bien como los miedos podían comer todo lo que ella les echaba en el plato, y luego, tener el valor de perseguir a niños con la barriga tan llena. Pues él, ya podía llegar el miedo que fuese que tras un vaso de leche y galletas todo daba igual, su abuela conocía bien ese mundo. Pues no hay nada que no arregle algo que prepare su abuela y un abrazo con besos. -Sí, estaba seguro que los domesticó así, cebándolos y dándoles besos.- Quizás también sea por culpa de su abuela que los miedos sean tan gordos.

Tras abrazarlo más y acabar de contarle que ocurría, los dos subieron; sin hacer mucho ruido para no despertar a nadie.

En el pasillo sonaba ese ruido infernal…

Su abuela abrió la puerta de la habitación donde Nano se quedaba: esa que también era la suya. Y allí, sobre la mesita de noche, su abuela encontró sin más al fantasma que hacía sonar tan fantasmagóricamente.

Era el despertador, pues al darle la vuelta retomó su tic tac de siempre.

Ese era el despertador de cuando su abuelo era joven, de allí por el pleistoceno. Qué susto le había dado, tanto que, su abuela le reprendió muchísimo al pobre despertador, e incluso, aseguró que él también estaba un muy mucho asustado y con toda la sangre en la cabeza de estar del revés. Nano le tuvo que dar un beso para que no se sintiera tan culpable. ¡Él besando al despertador! ¡Qué cosas tenía su abuela, estaba más loca!

Los dos rieron muchísimo, pero, sujetándose la risa con las manos para no despertar a nadie.

Y tras el gran susto, bajaron a la cocina a buscar algo con lo que merendar antes de salir a correr un ratito por el mundo. Pues su abuela aseguraba que al mundo, que así llamaba a la calle, había que trotarlo y patearlo mucho para que le respetemos, nos respete y reconozca.

Imperio.

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Berreeeeeeeeeando

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Son las tantas mil quinientas y aquí estoy, muerta sueño pero, sin conseguir dormir. En fin, será cosa de este puñetero bombo que tengo sobre los hombros… ¿sobre los hombros? Espera que mire, voy al espejo que no me fio yo mucho de que la bola de mi mundo siga ahí, sobre mis hombros… vengo en na.

Pues sí foliete, sí, mi cabeza está en su sitio… ¡Cojón de fraile dolorido, virgen de la pata plata! Tú, qué no te he saludado. Espera, qué empiezo.

¡Ave maría purísima. A las buenas noches sean!

¡Venga, qué ahora tú dices: Buenas noches, sin pecado concebida. ¿Era así, no?

Bueno, da igual, dejémonos de formalismos que ando más para allí que para aquí.

¡La leche frita tú, la de eones que no me acercaba por los aquís! Y si te soy sincera… Tú, qué ni ganas.

Es como si me hubiera entrado un ataque sin ser, pero casi, de pánico y, de repente, pues necesitase contarte los millones de naderías que he aprendido en todo este tiempo. Pero,  aunque adoro a toda la gente que conocí por estos internetes, me da verdadero pavor volver, y no sé el motivo, pero me lo da. Será cosa de la edad foliete, creo.

La cosa que cada vez me siento más mayor, como si todo se fuera acabando y no quedase nada nuevo por hacer. Aunque si te soy sincera, sigo haciendo esas tonterías que tanto me gustan y, foliete, espero no privarme jamás de dedicarme algún ratito a ser yo misma  dentro de este gran círculo de desesperación donde ando encerrada. Ejke, son demasiadas cosas, demasiados disimulos soltando unos muy creíbles estoy bien, y tú, que no son ciertos. No lo son foliete, estoy fatal, con ganas de gritar hasta dejar ronco a todo el alrededor y, no me mires así, que sí, que te dije ronco. Ejke me iban a gritar ese ¡Cállate ya ¡ Tanto… Pero, yo ni caso, qué se queden roncos.

Por cierto, ¿te cuento algo? Ejke con eso de la ronquera me acordé de algo que paso. Te cuento ¿vale?

Pues resulta que soy así de puñetera y, cuando me voy dejo la radio encendida a buen volumen, más que nada, que tengo un vecino…

 Ejke, es como, para que me entiendas, de república independiente del entendimiento. También él es como muy de interpretación libre de la rae republicana, ya que la nacional, no le cubre la expectativa.

Ejke él es muy Espasa. Aunque más bien va ten con ten a un María Moliner, incluso, dispone de su propia gramática parda. Es así él, completo el hombre.

El gran hombre, no de tamaño. Ya que, si larreo una languarina sin apenas girar la mano lo pongo de moda bailando la trompa. Pero, para que engrandecer más al  grande del cuarto. Además no hay cosa que violente más a la realeza que no entrar a su trapo. Es más, él susurra a los vecinos que soy mucho tonta. Pues, según sus palabras: “Mira que la hago para que estalle y, haga lo que haga, no se entera de nada. Qué tonta es” Pos sí, y  con diploma.

La cosa que, cuando sabe que no estoy le da con el culo a mi puerta rozándola una y otra vez a ver si la hunde, la abre o la abolla. No sé, pero se creerá que es de plastilina. Y ejke, en su didáctica grandilocuencia  le explico con detalle a un vecino común que, mi puerta de entrada, pues es blindada y, como llevan metal en el centro si le da pasos calentando la puerta con roce tras roce de su culo esa lámina de acero cederá y, con ello, romperá la puerta. ¡Angelito, si ejke es puro talento. Ole !

Lo cierto fue que un día lo vi desde la mirilla de mi vecina y, tú foliete, lo que costó aguantarnos las risas el verle hacer de bayeta insistente, frota que te frota con el culo. Y no creas, que también me costó sujetar a mi vecina para que no saliese a partirle la cara. Cosa que no merece la pena.  Pero lo cierto, ejke después de todo y, ante la opinión del resto del vecindario, pues quedó demostrado que tenemos un vecino del cuarto listo para celebrar las campanadas  de fin de año con sus doce melocotones de Calanda o melones de Villaconejos. Seguro que llega a tomarlo todo sobrado sin usar los cuartos. Es lo que tiene la inteligencia tan emocional de él.

La cosa que, pues dejo la radio encendida, y, claro, no tiene conocimiento exacto de si estoy o no, y eso lo tiene al hombre deprimido y, foliete esto me da pena. Si total yo ya estoy deprimida, y dicen eso de dos que se aman, con uno que sufra sobra. Aunque claro, aquí debo mutar el dicho y, decir un dos que se odian con uno que sufra… claro que, no lo odio.  Pues lo cierto ejke me encanta desesperarlo, y tú,  que  total con un deprimido sobra, ¿no? 

Lo cierto que sigo aprendiendo muchísimas cosas foliete, como esta, que en realidad solo es reafirmar lo que ya sabía. Es decir, crecemos pero no maduramos. Aunque qué mal debe de estar como para buscarse alguien a quien odiar. Pero, te lo prometo foliete, no sé si habré jugado algún número para tener esta suerte

¿Sabes? Le dejaré que siga rozándome  la puerta, ella no se ha quejado de acoso, estará más limpia, y total, si eso le hace sentirse bien… ¿no crees?

Pero reconóceme una cosa, aquí entre nos ¿A qué es muy tierno? Un día le preguntó un vecino porqué me odiaba y dijo, tras balbucear como medía hora buscando excusas, que subía a su puerta a apagar los cigarros, y claro,  nuestro vecino le dijo que yo no fumaba desde hacía mil años, así que, se repuso y dijo contundente, qué me había cagado en su madre, luego dijo que no, qué fue en su mujer y luego, al rato dijo que fue en sus hijos… Nuestro vecino se dio la vuelta y pasó de discutir con él.

En fin, voy a ver si intento dormir.

Ta otra, cienes de besitos pal andando y cienes de y pico de abrazos.

Imperio

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BerreosAlaVida

 

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A veces buscamos tesoros y, nos empeñamos, en que han de ser prodigiosos, inigualables o enigmáticos y, los tesoros, creo que, simplemente no has de darte cuenta de que son mágicos y únicos en su trascurso. Quizás son como escupitajos, es decir: salpicaduras de las que no somos conscientes mientras las vivimos.

Es, como si los tesoros tuvieran patitas y anduvieran correteando sorteando tu vida en un trae lleva de eso que llamamos felicidad. Esa, la que nunca sabemos cuanta tenemos _Mientras, y buscando, aseguraba mirando hacia dentro para enhebrar ese cuento en el que se negaba a asomar el principio.

Y ejke, aquello sucedía en un prado, como en cualesquier prado que puede haber en el mundo y, que como cualesquier de ellos,  está repleto de pequeñas historias que se hacen únicas y desconocidas ante las apariencias de lo que mostramos, nos ven y el tesoro que esconde sin que nadie lo sepa, incluso nosotros, la más real realidad.

Pues resulta, _mientras abrazaba al pequeño y, mirándole a los ojos para que los volviera a la imaginación_ que en el rincón de la basura, allí, _señalaba_ sí, allí donde dejamos la caca de los animales. Sí, la mierda, eso que huele tan mal hasta que consigue secarla el viento. Qué si lo piensas un poco, qué malo el viento, ¿no? Pues se empeña en llevar ese nauseabundo aroma hasta justo nuestra nariz, porque a la de otros, que creo que también se la lleva, pero a la nuestra, por lo que respiro, sé que huele muy mal de seguro.

El pequeño, miraba sin entender absolutamente nada la cascada de palabras raras que le estaban soltando. Con lo sencillo que es el érase que se era un prado donde vivían… pero hoy no, hoy se hacía nada ese comienzo para un sencillo cuento.

Cuando por allí pasaban toda la vida caminante de aquel prado, se molestaban de ufano para dar los más sentidos pésames a la flora y la fauna del lugar. Las ranitas de la charca, y los sapos, estos miraban resignados con sus grandes ojos. Las ranas en un salto se sumergían gritando su “Estamos llenas de paciencia” Pero los sapos, apenas se movían, era como si aquel aroma les hubiera hecho perder la audición además del sentido que esconde la nariz.

Las plantas por el contrario procuraban comer glotonas todo lo que les ofrecía el paisaje e intentar esparcir sus semillas lo más lejanamente favorable. Y así, sin darse cuenta de que a veces, lo mejor, pues no lo es tal a lo que pensamos, pues muchas de las semillas que lanzaban haciéndolas escapar del lugar, simplemente no disponían de alimento y, apenas crecían morían por inanición. Pero, es la disciplina que todos buscamos. Que los nuestros vivan mejor que nosotros.

Ellos, los protagonistas de esta historia, se afanaban en hacer bolas con todo el material a su alcance. Qué era mucho y de muy buena calidad, aunque para el resto del mundo estos solo vivían entre mierda.

Con las patitas traseras aplastaban lo que nosotros llamamos porquería. Y así,  apilaban y empujaban enormes bolas de estiércol. Claro que, enormes para su tamaño,  pues para nosotros apenas eran canicas de esas grandotas.

El gran escarabajo pelotero peleo muy duro con grandes y fornidos adversarios a los que venció dejándoles cao de una gran patada. Y así, se quedó al lado de una preciosa escarabajo pelotero de la que se enamoró sin remedio nada más verla.

Juntos hacían lo que seguramente se hace entre los de su especie, es decir, vivir entre su mierda sacando lo más provechoso de ella. Pero, como todos tenemos diferencias a las que solamente apreciamos por comparación. Pues solo cuando salimos al mundo vemos que hemos tenido y que no. Es siempre la misma historia, triste, pues solo apreciamos lo que no hemos tenido. Pero, quizás esto nos haga superarnos día a día.

Papá y mamá escarabajo hacían las mejores bolas para esconderlas bajo la tierra para sus pequeños. Les dejaban música, libros, y antes de estar completos como escarabajo, les compraban ropa e incluso peleaban a diario por cosas que el día de mañana les sería útil en su vida diaria. Mucho más de lo que jamás se dieron cuenta mientras crecían.

Los escarabajos peloteros en realidad solo necesitan mierda, buena y bien apelmazada pero en realidad es mierda. Es decir, como los humanos, mierda: mierda de ropa, mierda de día, mierda de armario, mierda de trabajo, mierda… mierda y todo es mierda, ¿o no?

Aquellos dos escarabajos no pensaron en hacer nada especial, tan solo actuaron dando lo mejor de ellos mismos sin darse cuenta de que estaban dando lo mejor de ellos mismos… Y, es muy curioso, pues cada escarabajo pelotero que salió de aquella pareja, nunca tuvieron seguro qué hacer con su propia progenie, y tan solo los que se dejaron llevar por eso que mueve el mundo consiguieron salir adelante sintiéndose  raros, pues creo que jamás supieron que fueron y son muy felices.

Por qué es esa ¿Qué es lo que mueve el mundo?

Ya que según la edad dirás que las golosinas, los juguetes… también dirás tiernamente ese mis papás, y quien tenga los mejores, en pocos años ira odiándolos mientras que a su mundo lo mueve los amigos, la música… Y los que no hayan tenido padres muy así, normales, perseguirán un mundo lleno de trabas que nunca entenderán hasta que se den cuenta de que solo has de ser eso, uno más en el mundo sin más mira.

¡Ah, también!  En el crecer de cada uno, pues sin más veras que es el dinero el dueño del mundo, que lo mueve realmente más de lo que pensamos. Y, además, durante mucho tiempo dirás que son los colegas, otras dirás que la cultura, la educación, la paciencia, la paz, la guerra, la violencia, la…. Y solo, lo que realmente mueve el mundo de cada uno llenándolo de tesoros, creo que es, eso, la mierda de cada uno. Esa mierda que se da recibiendo más de la que das.

No sé, pero por más que muevo las letras que componen la palabra amor, pues que no sale la palabra mierda. Pero realmente, es la única que cuando más te embadurnas en ella menos hace falta eliminarla. Aunque creo que nunca eres consciente de toda la cantidad de roña rica en la que puedes andar nadando.

¡Coña, me falta el niño…! Eh ñajo ven pa´ca corazón! ¡Joe  qué he perdido el niño y no sé donde lo he dejado¡

¡Bah, lo busco y con unas chuches arreglado! O, a estos niños, ¿mejor una cerveza, o refresco bien frío?

 Imperio

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Berrereteandounopoquito

 

 

 

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!Hola foliete!

¿Sabes? Pues que me niego a decirte: !Qué de tiempo guapo!

¿Por qué sabes? Cuando todo es tan…, diría feo y repetitivo. Pero no. Tan solo, ejke, un día, -sin saber bien el motivo- tras despertarme sin haber cerrado aún los ojos. Allí, sí allí, donde tú sabes qué la pesadilla, ella, se quedó esperándome.

Y allí está foliete, en la almohada. Dando codazos enrabietada. Porqué, aunque me estoy, literalmente, muriendo de sueño. Me niego a que empape mis sueños y me mute a catarata asustada.

No, no pienso despertarme así. No. De nuevo asustada con el colchón flotando. Es más, sin ir muy lejos. Fue ayer que tuve que hacerle el boca a boca al cubre colchón.

Y el pobrecete, pues que estuvo a punto de girarse y hacerle entender, -de alguna manera: de esas sin violencia ni ná al quejica del colchón-, qué es lo que se siente convertido en vela de barco en periodo de competición olímpica. Vamos, qué tuve que detenerlo a punto de emplearse a mano mojada y abierta en plan languarina al ralentí a punto de acelerar.

Pero ejke encima tiene razón. No sé cuanta, pero la tiene.

Así que no sé que hacer para calmar este no me pasa nada pero no dejo de despertarme pesadilla tras pesadilla. Y cada noche es lo mismo. Seguro que dejé abierto el cajón de los miedos, porque es eso, o realmente no lo entiendo.

Y no, no lo entiendo. Pues todo es más de lo mismo, un mismo muy largo, tanto que parece no acabarse nunca.

Creó que sobrevivir e intentar aprender día a día algo nuevo, convertirme en adulta de una vez… No sé, me da que por muchas razones que pueda darme la niña a la que le encantan los pepinillos rellenos de anchoa tras un café con leche y sacarina… sospecho, tan solo sospecho, que tan solo está ahí, dando caña para salir y quedarse para siempre.

Así qué, ¿Y si la cuento un algo similar a un cuento? ¿Funcionaría? ¿Tú qué crees foliete? ¿Lo intento?

Además no tendré que inventar mucho. Pues reconozco que me pasó de verdad en un momento de esos… ¡Sí niño. De esos! !Sí hombre, sí! De esos en los que la melancolía se alea buscando un niño a quien contarle un cuento aunque sea soso y pequeñito.

Así que, reconozco que mi intención es convertir a la pesadilla en niña y que deje de esperarme en la almohada para entrar en mis sueños. Pero, no sé si lo notará. ¿Sabes foliete? Espero engañarla y qué se crea que es una niña.

¡¡Ya sé!! Si no, mañana le compro una mochila de la Blancanieves, le meto dentro una manzana rebozada en asquerosa azúcar, – qué eso es como veneno- y cerca de un barranco…¿La asusto, o la empujo?

Mejor le cuento mi sucedido con un tenedor de postre. Y si no te gusta me lo dices, ¿vale?

Ejke no sea qué a la doña no le guste. La tenga que agarrar del cuello y acabar con su misera vida de pesadilla por andar dándome guerra todos los santos días… Cagón la madre que parió a la santa pesadilla de los kinder flaís… !Mira, eh, que voy y la machaco!

Ná, le cuento el cuento. Más que nada, qué no sé donde hay que darle una languarina con retroceso suficiente a la santa pesadilla pa mismamente… lo que tú sabes y yo no quiero que pase.

Pues resulta que, el otro día, en ese erase que se era al que me niego a desterrar tenga lo años que tenga y, secando las cucharas… Noté que el tenedor de postre se negaba a recogerse para dormir en el cajón hasta nuevo uso. Incluso me pinchó. Se le notaba enfadado.

O quizá la enfadada soy yo, motivo por el cual, pues todo me parece que ande enfadado. Quizás él, tan solo intentaba recobrar días pasados.

La cosa es que llevaba mucho tiempo sin usar ese idioma, -en claro castellano, de madre, sencillo, más tierno que un bizcocho con dos kilos de levadura y sosorrón-, en ese, en el que se habla con la cubertería como quien habla con la vecina de al lado.

Quizás foliete este dialogo en”mono” sea más profundo. Pues. Total, la mayoría de las veces son cosas tan tontas la que se comentan entre humanos… qué lo confieso: sin duda alguna, es más sano y reconfortante hablar con la cubertería. Aunque es para pensar en qué eso de contestar… Sí, claro que habla… ¿Sí?

Él, un tenedor chiquito, pues es de postre. Tan acostumbrado antaño a darle de comer a mi hija. Supongo que recobró aires y, a modo electoral, se lanzó a un discurso. Aunque le ayudé. Por lo menos lo sostuve firme mientras no dejaba de hablar a las restantes sinsorgas piezas del cucharero. Qué estaban allí, tú, tumbarreadas como si la cosa no fuera con ellas.

_”Nosotros, y hablo en nombre de mis compañeros, dijo el pequeño, nos negamos a seguir tomando solo postre. Queremos disfrutar del resto de las comidas”

Muy convencido, continuó: “Compañeros alcémonos para revindicar nuestro derecho. Dejemos de ser simples cubiertos pequeños para convertirnos en intervinientes principales de cualquier menú. Abajo, compañeros, abajo, repetid conmigo: !Abajo los grandes, arriba los pequeños!

Qué nuestro tamaño no nos relegue a una posición inferior. ¡Igualdad, Igualdad, Igualdad! – gritaba el pequeño tenedor queriendo retirar a los grandes en tanto pedía igualdad. Y mientras, yo lo zarandeaba un poquito. Más que nada para que así, pues le diera como más énfasis a su discurso.

Qué es curioso, hace años ni tan siquiera hubiera pensado así, en ayudarle con un gesto para convencer… Será que ya soy adulta foliete… ¡Ay qué lástima!

El resto de cucharillas, cuchillos y tenedores de postre hicieron mención de levantarse. Se notó foliete, pero ejke no tengo manos para tanto manifestante. Así que hablaron tumbados y en orden. Ya qué todos a la vez, pues no se les entendía foliete. Además, es difícil hacer muchas voces a la vez, al menos legibles, ¿o se dice entendibles?

Todos, y claramente, dejaron manifestado qué querían ser participantes de los primeros o segundos platos. Y, levantando acta en solemne servilleta, trasladada para firma seria y oficial olímpica a pósit, pactaron con el resto de los cubiertos para que desapareciesen, así, como por ensalmo.

Pero, ahora tocaba que la familia no notase la falta de los grandotes y usaran a los pequeños sin demasiadas protestas. Ejke foliete, los cubiertos pequeños, serán de postre, pero puestos a agredir, pues tienen muy mala baba.

Los mayores accedieron. Al fin y al cabo los peques de vez en cuando tienen que poder imaginarse que es eso de ser grande. Aunque foliete, si supieran que jamás eres consciente del todo de qué es eso de ser grande. Claro, salvo en los pagos y esas cosas sociales qué si las cumples dicen que entonces eres responsable… Cuanta tontá, eso se hace porqué sí. Pero eso no es ser adulto, ni más responsable. Eso es ser cívico y actuar con la norma… en fin.

Lo cierto fue que me costó que mi familia entendiera porque no tenía cubiertos para los primeros platos… Pero como saben que estoy un poco para allá, pues comieron como pudieron, es más, hasta se divirtieron.

Aunque no sé, supongo que me creció la nariz. Ejke inventé que hay que meter toda la cubertería en lejía de vez en cuando y… eso, la disculpa fue que primero metí los grandes… !Ays qué cuentista estoy hecha foliete!

Lo bueno foliete ejke como los cubiertos no saben nada del tiempo… Así que, pues que con una vez fue suficiente para darse cuenta de que echaban de menos los sabores dulces. Qué allá ellos, con lo rico que es el salado y lo puag asqueroso qué es lo dulce. ¡Allá ellos!

Además, también, qué no se me olvide contarte: recordaron que también los usamos para tomar vermú y para alguna que otra cosa salada.

Fíjate foliete, la cosa ejke no sé si me da hasta penita, pues hay que pasar casi de obligatorio por las cosas para eso… de qué… eso que al menos, pues se dieron un poquito cuenta de que da igual ser mayor o pequeño. Qué lo importante es llevar lo mejor posible todo aquello que nos toca ser, estar o padecer en la vida.

Y no sé foliete si esto va convencer mucho a quien me espera en la almohada para asustarme como cada noche. Pues si ella es pesadilla, su misión es asustar, ¿no?

Imperio.

 

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Berreterrerrero¿Cortito?Ja

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No me mires extrañado, que sí, que pasé por aquí… Ejke echo de menos a esto de darle a la tecla, y sobre todo, si he de serte sincera… ¡Ay foliete! No me mires así, casi en blanco.

Ejke es como si escupieras manchitas… Es algo tan especial lo que me haces sentir ¡Ay foliete de mi vida!  No me mires así, ¡Ni me riñas! Que sí. Que no lo niego, que estoy llorando a mares. Ejke me pasan tantas cosas. Tan terribles, son tan… son tan…  ¿a qué parezco una campana?

Vale el chiste es muy malo. Pero. Ejke, quise ser mayor, y cuerda. Sobre todo cuerda. Pero me da que algo no ha salido bien.

Ejke, intento evitarlo pero,  en realidad, pues me pierdo en la inmensidad… ¿Cuál me preguntarás?  La respuesta es sencilla: en todas.

Pero,  no creas, no me quejo, que también me han pasado cosas casi buenas. Pues he hecho grandes descubrimientos. Pero como la ciencia no los va admitir como animales acuáticos, ni tan siquiera de compañía, ni tampoco, como quita los aburrimientos, pues se quedarán ahí, en los tres nonanillones de descubrimientos importantes que se van a quedar ahí… (esos que yo solita he ido descubriendo) Y son importantes… Pero, espera foliete que apenas veo ni respiro con tanta lágrima y compañeros verdes resbalando a sus anchas. Y no, no son alienígenas.  No te pienso decir que son mocos. ¡Ea!

Pero… ¿sabes? Que te miro y, tú,  que en la parte blanca me miras extraño, igual, pero igual, tú, igual que los pañuelos de papel. Qué, supongo que no lo sabes. Pero tiemblan cuando los arrastro de la caja a mis manos. Ejke es verme la nariz y, sí foliete sí, les entran los siete males.

Es como si sintiesen que el preludio de la sinfonía del moco anunciada les caerá en nada, o la chorreada de lágrimas.  Qué por cierto, no sé qué será lo que más les aterroriza a los dignos pañuelos,  porque me tiré horas comprobando la transformación de un moco y,  tú, no son nada, pues cuando más  veces lo miraba más chiquitito y seco se iba quedando. Así que un moco no creo que les asuste demasiado.

Pero qué cosas tan curiosas.  Fíjate foliete, sin embargo, una lágrima si la sueltas sobre la mesa, pues que se queda horas.

Y no creas que no, pero tiene su arte pararte en seco mientras continuas llorando y, controlar la caída de la lágrima. Pues tú, cómo te iba diciendo, que al papel de la caja de pañuelos, pues que la dichosa lágrima lo ajea y, al final, no sabes dónde andará tal joya líquida.

Porque foliete, en realidad le llegas a perder la pista. Es, si lo pienso un poco, como si se escondiera, como si la celulosa le ayudara a no ser vista. Igual las lágrimas no quieren ser vistas una vez secas en el pañuelo. O pierden su lástima, su desahogo, o yo qué sé, y lo que pasa ejke se les riza el pelo.

No sé, no sé foliete y no me mires así, qué no se si tendrán pelo las lágrimas y, además, no lo voy a investigar. Ejke estoy terriblemente mal. Todo me sale mal, ejke prefiero estar loca, aunque, esa es otra, pues jamás consigo que un profesional con estudios me certifique por escrito que lo estoy. Loca, que estoy loca, qué me dicen que no.

Pero, ¡Ay si yo te contará! Pues si te contara o contase o contaría, si he de ser leal y hablar riojanamente. Pues que desde que decidí ser mayor y cuerda todo me va igual. Es decir, mal como siempre.

Pero ejke te lo prometo que pensaba que iba a mejorar si dejaba de meterme en líos, de hablar con lo que nadie habla, de ser tan cacharro roto…. ¡Pero qué va, esto va de mal en peor!

Se me enreda la vida, no consigo tener tiempo. Antes lo tenía y eso que usaba gran parte en hablar también con todo eso con lo que no habla nadie…  eso con lo que solo los que están como una gaita hablan. Es decir; locos. ¡Coñe, leñe y recoñe!   ¡Jodo, lo que me encanta esto de sacar pecho y ser mucho riojana! ¡Qué lo soy de toda la vida, tú!

Total,  que le conté a un médico. Sí, todo eso que hacía de hablar con las cosas y darles lo que se merecen.  Es decir, hablarles con respeto y escuchar… Pues tú, me dijo que bendita mi imaginación y que no la dejase al margen y, tú, foliete, que me dijo que siguiera soñando a manos llenas.

Pero ejke, no me va bien así, porque todo lo veo posible y tú, cuando sueño pues me meto en muchos líos. Sí, incluso miento con trolas enormes y sobre todo engaño.

Y encima, le dije al médico lo que hacía de engañar, y las trolas  también le conté, y tú se mataba la risa, y encima me aplaudió por los engaños. Ejke le conté lo que hice con Pepe.

Vale, pesado, te lo cuento por encima ¿Vale? Escucha anda. Resulta que Pepe esta sordo, ciego y es bastante tonto. Sí, pues los sabios  a los que son como él les llaman oligofrénicos y, el resto de humanos somos más simples y les decimos tontos. Yo le llamo Pepe, así, a secas y, bueno, también me hace gracia la denominación de oligoeso…

Ejke suena a muchas cosas, incluso con Pepe más de una vez hemos encontrado cientos de significados diferentes a lo que dicen los sabios que es él. Yo no sé si seré oligofrénica;  oligo del todo y algo de frénica fijo que sí,  pues suele dolerme el riñón últimamente.

Bueno, pues Pepe, al igual que yo se quedó sordo. Bueno a mí aún me furrula algo el adentro del orejo, pero a Pepe ná de ná. También perdió la visión. Siejke Pepe es de un olvidadizo que lo va perdiendo todo. Un despistaete que es, buena gente, pero despistado como nadie. Todo, todo lo pierde.

Pues, a lo que iba. Resulta que cada vez que Pepe soñaba en alto me aseguraba un sonoro: soy muy inteligente. Y yo lo conseguí. Sí, ya tiene dos titulazos de sendas carreras. Y no las del galgo precisamente.

Y sí, mentí, la lié y lié a todo dios. Pedí el favor e hicimos papel que parece de lo más oficial y, también se imprimieron los títulos con realce de ese bonito. E incluso los títulos  tan oficiales ellos tienen la firma del rey… de bastos, ya que a quien firmó le encanta el mus… Qué Pepe todo lo nota y será tonto pero listo es y no se la dan tan fácilmente con queso.

Por cierto, ¿sabes foliete qué eso de dárnosla con queso viene del vino? Sí, resulta que cuando un vino no era muy bueno lo daban a degustar con trozos de queso. Así el queso invitaba a pasar el trago y a parecer un gran vino aquello que en sí, pues no lo era.

Pero, yo sí. Se la di con queso a Pepe. Pues en mis tiempos de soñadora oficial olímpica recluté profesores y, estudiamos para dos exámenes y, lo conseguimos. Pues Pepe tiene sus dos títulos. Uno de una eso unificada y otro de casi carpintero. Auxiliar de madera ecológico, porqué respeta ante todo a los árboles y como no hizo bachiller, lo suyo son grados medios, altos. Muy altos, de más de uno ochenta.

Así que foliete, que mientras la lio, la armo y hablo hasta con el asfalto, que es tartaja, por cierto. Pues todo va,  mal, pero ahora, ejke todo me va mal que peor. Todo, la salud fatal, la vida fatal, sufro con cosas que no puedo solucionar. Yo estoy bien, aunque repleta de soledad por doquier. Y todo desde que no escucho a nada ni a nadie. Sí, porqué ¿sabes? Desde que no le hablo al tenedor con la boca cerrada…

Ejke comiendo es de mala educación hablar con la boca llena y abrirla… Ejke, con él, con el tenedor, practicaba la telepatía. Sí, pues lo saludaba cada vez que lo acercaba…. Y lo mismo, pero lo mismo, con la cuchara y, al cuchillo, lo saludaba desde arriba,  y él, aunque parezca mentira, es buen conversador. Sí, allí, apoyado en mi mano, yo casi sonriéndole.  

Es curioso todo lo que se puede sentir sin apenas decir nada y escuchando al alma… Claro, todo esto sin que se enterasen  o, en riojano: enterarían, la abre y don soseras; aunque se lo he dicho más de una vez. Además tengo la habilidad de hablar con ellos, escucharles, y contestarles lo que permite mi amplia sordera y,  además escuchar lo que nadie oye. Ejke esto como nadie más lo oye, jamás me equivoco en lo que escucho. Es toda una ventaja.

Además, si te soy sincera, ellos, mis pirañas, siempre han sabido que cuerda, como que no estoy, y que mi alma de niña ocupa más que yo misma.

Y ¿sabes?  En realidad la abre siempre me pilló hablándole a las plantas y al resto de la casa, incluso discutiendo con la lavadora si faltaba un calcetín. Ella,  la lavadora, siempre se hace la inocente, pero un día la pille y confesó…

El caso ejke la abre se quedó con el soniquete de que estoy loca y, se medio conformó. Se queja, pero es lo que hay, un desastre  que soy. Sin embargo foliete a don soseras le hago gracia. Él dice que no estoy loca. Qué simplemente, pues soy así. Creo que se calla lo de  un desastre… ¿Tú qué opinas foliete? ¿Se lo callará?

Da igual, todo me va mal. Ejke. También, ejke, aunque no quiero “ver”. Pues  lo que hago es cerrar los ojos, hacer como que no veo. Pero, pillé al semáforo discutiendo con el hombrecillo que anda. _Ejke ahora andan todos los hombrecillos semaforinos; supongo que será para que hagamos deporte ya que nos dan ejemplo de vida saludable. Ejke, ahora los que hablan con la ciencia en la mano han dicho que andamos menos que hace no sé cuánto tiempo, que por eso nos sobran calorías…

El caso ejke descubrí algo que nunca contaré a nadie foliete. Sí, descubrí que cuando hay un atropello los hombrecillos del semáforo andan discutiendo y, como los coches necesitan comer carne de vez en cuando, pues aprovechan la disputa y empujan al viandante y, pues ¡Catapumba! Atracón de carne. Les da igual aunque tengan que ir al hospital de chatarra. Total, ahora tal y como están las cosas incluso podrían ir al mismo que vamos los humanos.

El día en que lo descubrí me hice la que no vio nada. Y he de confesarte que, seguramente como represalia, un par de veces he visto a los hombrecitos  que se hacen guiños entre sí. Ejke andan intentando que me despiste, o aprovechando cuando voy deprisa, pues para darme algún susto que otro y ponerme frente a los caníbales de lata. Ejke no saben que jamás contaré su secreto. Seré una tumba. Tú chitón ¡Eh!

De todas las formas no les tengo ni gota miedo, pues siempre me libran de todas los pasos de cebra. Estos sí que son agradecidos, lo que se dice buena gente. Es el pago que recibo por escucharles muy de vez en cuando. Ejke agotan, ya que andan a brincos entre el optimismo y el pesimismo más puro.

En fin foliete. Me voy. Creo que seguiré en silencio,  tan callada como siempre, despistada y sin escuchar ni prestar atención… Aunque lo sé, no me digas nada, sé que de seguir así, un día me enterraran y ya llevaré muchos, pero muchos años muerta.

Imperio

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