Berridouniversoparalela

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Dicen que para ser feliz hacen falta pocas cosas… y por no decir: y una mierdaaaaaaa como un pino. Que no lo diré. Porque no, no es así, pues para serlo hacen falta muchas cosas de no sé qué, claro.

Ahora, en pleno fulgor de rabia, me da lo mismo que sean pequeñas apreciaciones que enormes detalles. Pues va a resultar con la coña del ser feliz tan fácil decisión personal repleta de apreciaciones a las pequeñas cosas, pues que no, no es tan nimio o tan delicado y sutil eso de ser feliz.

Digan lo que digan, hoy sé que no es así. Y punto.

De todas las maneras, quizás. Y solo quizás, sea cierto, que estoy tan, no sé cómo, quizás enfadada, pues sospecho ahora mismo, tengo la intuición en todo lo alto que eso de decir soy feliz es un recurso como el de: “Virgencita, virgencita que me quede como estoy.”

Ejke si, lo reconozco, a pesar de que no se me note absolutamente nada… Qué es cierto, es así, tengo tanta rabia que ya hasta protesto por un simple turno.

Ya que como se le ocurra a alguien decirme en la fila del súper que solo tiene que pagar un chicle e intente colarse… posiblemente tenga tanta rabia embutida que, al escuchar esas simples palabras, me obligo a detenerme, a intentar no mirar como quien apunta con un wínchester desos de los flines del oeste y, sin remilgos, de ipso facto mandaba al sujeto o sujeta a ver la troposfera de un golpe de canica. Juntaba pulgar y corazón, dejaba resbalar los dedos y, ea, como cerca próximo destino las puertas de entrada del súper y, de ahí, al mismo cielo, troposfera incluida, o allí, la no sé cuál hanchinflosfera esa, donde dicen que se escucha la radio y sonidos del planeta tierra.

Qué buena gente soy, los envío allí, donde se escucha la radio. No se aburran.

Cuanta rabia, cuanto sin sencido. Ejke,  hasta dando un golpe de gracia tiendo a ser estúpidamente estúpida empática  pues nada más mover mi varita imaginativa,  en ese proceso de darle un tarantín que el individuo salga disparado embadurnado en la banda sonora del mismo instrumento que hace el silbido del viento, pues que sin más, tipo abuela,  la pongo bufanda y traje de explorador espacial y un jersey calentito, no se constipe. Además le retiro los cristales, no se corte, y si lleva gafas se las retiro no sea que se le rompan.

Que sí, que queda listo para sentencia. Decidido. Soy estúpida con etiqueta, si encima me preocupo por la salud de aquel que con mi imaginación lo mando a las altas esferas terrestres y todo, por sentirme ninguneada, depreciada y repleta de todas esas cosas que te llevan a cerrar los puños, te ahogan la garganta y sientes correr bilis por el garganchón henchido de impotencia.

Menos mal que los humanos no disponemos de poderes mágicos como esos de Harry Potter y que al fin y al cabo solo nos quedamos en morena brujas Lola, esa que quema rabias poniendo memeces de velas negras, que si no, últimamente estaría dando hostias y haciendo mover muñecos.

Recuerdo a mi abuela decir cuando algo le molestaba: Siejke les daba una hostia y, hala, muñeco bailando”

Pero luego lo pienso y, donde imaginé desparramando cachitos de organismo vivo, los vuelvo a pegar, pido perdón y los devuelvo intactos al suelo, les suelto el anzuelo, un besito y los suelto a nadar de nuevo en la vida, tranquilos y deseando sean felices intentando encontrar el cartel que justifique un tramo sin muerte en este rio que es la vida. Y quedándome rota por dentro, y pensando ese: como les pase algo no sé cómo voy a seguir viviendo con esta culpa.

Pero ejke tengo tanta rabia dentro que por más que intento sacarla en porciones no sale. Y sí, con la imaginación he rellenado mil quinientas cajas circulares tipo el caserío sin desnatar. Y ahí tengo toda esa mercancía de mala leche, sin saber darle salida, mal fermentada. Que total, no sirve para nada.  La rabia siempre descubro que es inútil, pero también lo es sonreír, darle la vuelta a las malas situaciones, extraer los buenos aprendizajes de las malas situaciones, si total, superado el trámite todo se olvida.

Somos caducos, extractos de minerales unidos en diferentes porciones, y no sé cuándo ni dónde, pero he descubierto que nos desplomamos con la misma rapidez que subimos a las nubes de alegría, y todo depende de hechos que jamás podemos controlar. Hechos y situaciones que solo podemos asumirlas y seguir viviendo.

No sé para qué malgasto el tiempo en enrabietarme, si total, la vida a cada uno le tiene reservada su parcela de sucesos y, de estos, solo de nosotros depende el saber reaccionar para que no nos dañe y nos cambie demasiado.

Pero he de confesar que ser malo es a veces gratificante. Aunque te ensucia la conciencia y a las cuatro de la mañana sales sudando y asustada, y con esa misma sensación que la rabia en la garganta, no sabiendo cómo solucionar ese daño que hiciste.

Ejke, el otro día, hacía mucho frío, pero con la bufanda… hablaba con una vecina de barrio de todas esas cosas nada importantes, pero que en un momento mágico una de las dos parlamentarias da una palmada asegurando que eso que ha dicho…. Pues es como el nirvana y la misma biblia de razón erudita implacable. Vamos esas cosas simples, pero que son divertidas que dan al hablar combinando esa mezcla homogénea de confianza y no, con otro humano. Pues cuando hablas con una cotilla, ya sabes que pelo puedes correr si dices o sugieres o expresas ligeramente lo que no es adecuado. Además sabiendo que en el universo paralela cotilla todo es útil. Ser cotilla, digo yo que será ser muy ecológico, pues todo lo que oyen puede reciclarse a saber en qué. Qué arte.

Y sé que no es disculpa que, cuando estas con la rabia ahogándote la garganta, un rato de despotrique contra la humanidad vecina… no alivia pero se hace. Al menos yo que soy débil me dejo llevar. Luego me arrepiento, y cuando hablo suelo delegar en plan yo, yo no quiero que nadie esté en boca de otros, pero ahí estoy dando pábulo a la cotilla oficial… aunque a veces me pregunto que en momentos de rabia extrema hacen bien y su servicio es gratificante, claro, aunque luego tengo pesadillas, y ni idea de cómo reparar el mal que hice.

La situación no dejaba de ser curiosa y chocante. Todo hay que decirlo. Pues tengo la suerte de tener una de las tantas (todas) vecina peculiar. Esta tiene un perro enorme, un mastín, seguramente cruzado con alguna raza también gigante.

El animalito es un enorme aun cachorro que necesita correr, saltar, jugar con otros perros, aunque con lo grandote que es, normal que los pequeñines le ladren. Cosa que si les abre la boca tienen garaje los de raza labrador, así que esos enanitos le sirven para el hueco un diente…

Ella estaba sentada en un banco muy largo. Los pusieron nuevos y vamos, que son muy largos. Ella se sienta en la esquina y el perro lo hace quedarse ocupando todo el banco. De más peque lo tumbaba en él, pero ahora al animalito no cabe con tanta pata tan larga

El enorme animalito dedica su tiempo escuchando atentamente todo lo que le cuenta su dueña. Todo su día a día es confesión que, el gran compañero, escucha pacientemente, y nosotras, las cotillas de turno, con intriga.

La voz de la chica es calmada, entrecortada, aguda, suena irritante, pija de polítono casi pijo pero sin ser polígonera. Es un intento de Barbie moderna, de las gorditas, pero con muchos más kilos. Que no está mal que cada uno se ponga lo que quiera, pero ir de minifalda con piernas de escultura de botero… vamos que no reclame que la miren, y más si no tiene seguridad de que lo están haciendo.

La dueña del gran animal protesta si un perro se le acerca al suyo. Y andando se gira y, si alguien va detrás, se queja airadamente de que la están mirando cuando simplemente la gente pasa, la miren o no, eso a ella no debe incumbirle… Vamos, que es insoportable.

Al levantarse pasó delante de nosotras y no nos dijo nada. En su día ya tuvo un rife rafe con mi colaboradora de extinción rabiosa, vamos, mi vecina cotilla. Pero la chica en su caminar, como es habitual, discutió con un par de dueños de perro tras continuaba dándole conversación al enorme animal.

Así que, la seguimos en procesión sin ningún cargo de conciencia.

Encima, al ir andando. Su minúscula falda de tubo, la cual se ve claramente que es una normal recogida para que se convierta en minifalda… pues la cosa es, que estas faldas tubo llevan un triángulo atrás, en la zona de las corvas de las rodillas. Pero como la sube para dar lugar a una minifalda, ese triángulo le lleva en la zona directa del perímetro anal. Así que cuando va andando se le ve la raja de las piedras feroces que ostenta entre sus asentaderas.

En ese compas andante, atentamente la escuchábamos como contaba a su perro todos sus anhelos, dires y diretes mientras se detenía con el animal impasible a las discusiones con todos aquellos que ella creía miraban, menos nosotras que, ni nos miraba y quedábamos en la zona fuera de todo mal.

Pero en ese impasse andante mientras nos creíamos trasparentes descubrimos que sus bragas eran lo mismito que el gran Guadiana. Pues con sus andares a la pobre braga se la iba comiendo el trasero, unas veces sí y otras no.

Prometo que acabamos cinco vecinos tras ellas mirando fijamente el vaivén de la braga Guadiana, apuntando sin miramientos cuando se veía y cuando no. Cuando estimamos oportuno y, en corrillo, nos quedamos viéndola marchar.  Con su lejanía nos convertimos en lobos descarnando la presa aullando carcajadas que ella, cuando se giraba no sabía a qué eran debido

Uno de los vecinos cotillas que participaba activamente de la gran bacanal de carcajadas, aseguraba que soy un sol, una maravilla descubriendo cosas en las que nadie se hubiera fijado.

Me sentí en un trágame tierra. Nos habíamos reído de alguien por mi culpa. ¡No me jodas que no se habían dado cuenta del efecto Guadiana en sus posaderas!!! Anda ya!!!

Pero no sé cómo solucionarlo. Ya al rato de haber cometido la fechoría me sentí… no sé cómo aunque también me sentí muy bien.

Tras las carcajadas lo comentamos todos, prometimos intentar hacernos amigos, o al menos que se sienta una más.

Todos me dijeron que siempre igual, que soy muy pesada con que la gente se sienta feliz y que ese espíritu de ayudar agota….que también hay que ser malo de vez en cuando…

Pero ejke reírse, aunque se lo buscó o lo encontramos pues da la sensación de que lo busca para llamar la atención, pues no está nada bien.

Sé que ella está sola, pero todo intento de acercarnos es nulo.

Y ahí estoy esperando. Además, no sé si a darle las gracias pues, cuando me marché al súper a comprar, ese día no me enfadé con los que intentan colarse en la fila, fue como si mi rabia se hubiera ahogado con las carcajadas… Pero sigo con pesadillas, y no sé cómo acercarme a pedir perdón. Además, no sé si debo…

Imperio

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2 respuestas a Berridouniversoparalela

  1. puck dijo:

    No se si creerás en q estaba pensando mientras hablabas de tus iras y de la troposfera. Me vino a la mente una foto q me enviaste hace mucho q me encantó. Estabas en el campo mirando hacia arriba como en las películas q hacen un montaje y el actor ve algo y se queda mirando como al vacío. Parecía como si estuvieras viendo un hada q nadie estuviera viendo. Como no sabias q te estaban haciendo una foto no podías pelearte con la cámara y tu expresión era de una inocencia sublime casi angelical.

  2. puck dijo:

    sigo… No sé si es q no vi la versión mr hyde tuya o no me la creí. Te veo dulce.
    Yo también me he reído con lo del tanga. Me pilló la risa de repente en el autobús. Alguien me habrá oído, igual se ha reído y ya vamos a ser muchos los q nos estamos riendo a Costa de tu vecina. Vamos a tener q ir a confesarnos.
    Muchos besos reina

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