Berreemosunpocosolamente

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Nanete por el pasillo la emprendía a velocidades de lo más veloces a nada que sospechaba de una sombra.

Era tal que su vértigo sudaba al atisbar el horror que, bien en sí, pues podía ser cualesquier ligereza de claro oscuro.

Lo cierto ejke todo es realmente útil en ese miedo que consigue ese que, y un no sé qué te persiga, y, de la sensación, de que, tras correr como alma que lleva el diablo, algo te atrape en ese sí y, del escalofrío, triunfa y como por ensalmo hace que se te arquee la espalda en un ya irremediable.

Es lo que tiene el miedo y unos valientes 9 años, ya mayor para todo. Un sabio de gran bagaje. Sin duda.

 _Di, que el miedo nos posee en todas las edades y, lo cierto ejke, ese miedo delicioso que se tiene de niño, cuando lo recuperas de adulto, dan ganas de invitarle a café, dulces y besos; más que nada para que se quede un rato haciéndonos compañía y, así, desaparezcan toda esa saga propios del pensar, social y haber llegado a adulto. Ya que llegar nunca es lo mismo que serlo.

Ese día, sus oídos resplandecían limpios como la patena, pues su madre, había entrado a ducharle y a hacerle la ITV, es decir: Inevitable Trasteo de lo Visible. Cosa que odiaba, pues más bien parecía andar recogiendo su armario de como doblaba sus orejas y refrotaba su cuerpo. Aunque, por esta vez debía agradecer el que fuera ella, pues su padre era bastante más pesado en lo exigente al aseo.

Pero, pensándolo bien, los dos eran iguales ¡Los odiaba! No mucho, o sí, pero así era. Ejke todo el día besándole, mandándole que recogiera, que limpiase su habitación, que no llegara tarde, qué a donde iba y venía, que sacara la basura… Padres, Agggg!!!! No entendían que ya no era un niño. ¡La vergüenza qué le hacían pasar con sus amigos!

Ese día casi reinaba el silencio en la casa de sus abuelos. Ni un ruido, ni tan siquiera un ronquido salía de las habitaciones donde se echaban la siesta sus padres y abuelos. Pero, ese ruido atronador le hizo volar por el pasillo.

Intentó subir de nuevo para descubrirlo. Pero el ruido se había apoderado de todo. Seguro que era algún fantasma con muy malas intenciones. O una tontería, ya era mayor para creer en monstruos. Sabía de sobra que no existían, pero ese cit, cat… le hizo quedarse inmóvil y, al notar que algo le agarraba por la espalda le hizo salir sin más disparado escaleras abajo.

Su abuela salió al escuchar el gemido, pues durante la semana comían allí. Ella era diferente a sus padres, aunque bien pensado hacía lo mismo que ellos, pero tan distinto que no era para nada igual.

Nada más verla saltó a abrazarla y, ella, le propuso iniciar la danza del miedo. Por lo menos para saber quién de ellos había venido y así, saludarle.

Ella asegura que siempre hay que ser respetuoso y amable con cualquier ente, y sea lo horroroso que sea hay que hacerle sentir que es querido, apreciado y en casa. Siempre.

La danza del miedo es muy ridícula, pero también muy divertida. Ya que, incluso su padre, al que todo le daba vergüenza, aprendió a bailarla. Bien pensado, a saber cuántos miedos no tendrá a pesar de que se hace el valiente. Qué chulito, seguro que la baila a todas las horas, pensaba Nano, mientras continuaba temblando, no sabiendo que hacer con la risa que le daba el pensar en su padre bailando entre tanto miedo que tenía.

Como siempre, ella, adivinó su que no sabía si reír o, su a saber que estaba pensando y, casi, a los dos, de no ser por el susto ríen a carcajadas imaginando como bailaba su padre. Pero su abuela asegura que los mayores también deben ser amigos de sus miedos. Y ella siempre tiene razón.

Su abuelo no mucho, pero su madre y abuela, ambas están un poco mucho locas. Su abuela quizás más. Pero solo ella, incluso conocía mejor que sus padres todo eso de los miedos.

Nano estaba seguro que ella los conocía a todos. Ya imaginaba que cuando su madre fue pequeña les anduvo preparando fiestas e invitándoles a bizcochos de chocolate, flan de queso, leche frita, torrejas, quesada, arroz con leche, emparedados, pimientos asados, caparrones, patatas a la Riojana, tortilla de patata, fruta cortada como solo ella sabía, pepinillos rellenos de anchoa y todo eso que su abuela preparaba como nadie.

Aunque, no sabía muy bien como los miedos podían comer todo lo que ella les echaba en el plato, y luego, tener el valor de perseguir a niños con la barriga tan llena. Pues él, ya podía llegar el miedo que fuese que tras un vaso de leche y galletas todo daba igual, su abuela conocía bien ese mundo. Pues no hay nada que no arregle algo que prepare su abuela y un abrazo con besos. -Sí, estaba seguro que los domesticó así, cebándolos y dándoles besos.- Quizás también sea por culpa de su abuela que los miedos sean tan gordos.

Tras abrazarlo más y acabar de contarle que ocurría, los dos subieron; sin hacer mucho ruido para no despertar a nadie.

En el pasillo sonaba ese ruido infernal…

Su abuela abrió la puerta de la habitación donde Nano se quedaba: esa que también era la suya. Y allí, sobre la mesita de noche, su abuela encontró sin más al fantasma que hacía sonar tan fantasmagóricamente.

Era el despertador, pues al darle la vuelta retomó su tic tac de siempre.

Ese era el despertador de cuando su abuelo era joven, de allí por el pleistoceno. Qué susto le había dado, tanto que, su abuela le reprendió muchísimo al pobre despertador, e incluso, aseguró que él también estaba un muy mucho asustado y con toda la sangre en la cabeza de estar del revés. Nano le tuvo que dar un beso para que no se sintiera tan culpable. ¡Él besando al despertador! ¡Qué cosas tenía su abuela, estaba más loca!

Los dos rieron muchísimo, pero, sujetándose la risa con las manos para no despertar a nadie.

Y tras el gran susto, bajaron a la cocina a buscar algo con lo que merendar antes de salir a correr un ratito por el mundo. Pues su abuela aseguraba que al mundo, que así llamaba a la calle, había que trotarlo y patearlo mucho para que le respetemos, nos respete y reconozca.

Imperio.

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2 respuestas a Berreemosunpocosolamente

  1. lilitoqui dijo:

    Grandioso y para pensar y pensar! besoss enormes mi diablita querida!

  2. elssamolina dijo:

    Cuanto tiempo sin dar señales de vida. Que alegría leer tus historias… tu música . Me encanta. Besos y abrazos querida amiga . Elssa Ana

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