BerreosAlaVida

 

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A veces buscamos tesoros y, nos empeñamos, en que han de ser prodigiosos, inigualables o enigmáticos y, los tesoros, creo que, simplemente no has de darte cuenta de que son mágicos y únicos en su trascurso. Quizás son como escupitajos, es decir: salpicaduras de las que no somos conscientes mientras las vivimos.

Es, como si los tesoros tuvieran patitas y anduvieran correteando sorteando tu vida en un trae lleva de eso que llamamos felicidad. Esa, la que nunca sabemos cuanta tenemos _Mientras, y buscando, aseguraba mirando hacia dentro para enhebrar ese cuento en el que se negaba a asomar el principio.

Y ejke, aquello sucedía en un prado, como en cualesquier prado que puede haber en el mundo y, que como cualesquier de ellos,  está repleto de pequeñas historias que se hacen únicas y desconocidas ante las apariencias de lo que mostramos, nos ven y el tesoro que esconde sin que nadie lo sepa, incluso nosotros, la más real realidad.

Pues resulta, _mientras abrazaba al pequeño y, mirándole a los ojos para que los volviera a la imaginación_ que en el rincón de la basura, allí, _señalaba_ sí, allí donde dejamos la caca de los animales. Sí, la mierda, eso que huele tan mal hasta que consigue secarla el viento. Qué si lo piensas un poco, qué malo el viento, ¿no? Pues se empeña en llevar ese nauseabundo aroma hasta justo nuestra nariz, porque a la de otros, que creo que también se la lleva, pero a la nuestra, por lo que respiro, sé que huele muy mal de seguro.

El pequeño, miraba sin entender absolutamente nada la cascada de palabras raras que le estaban soltando. Con lo sencillo que es el érase que se era un prado donde vivían… pero hoy no, hoy se hacía nada ese comienzo para un sencillo cuento.

Cuando por allí pasaban toda la vida caminante de aquel prado, se molestaban de ufano para dar los más sentidos pésames a la flora y la fauna del lugar. Las ranitas de la charca, y los sapos, estos miraban resignados con sus grandes ojos. Las ranas en un salto se sumergían gritando su “Estamos llenas de paciencia” Pero los sapos, apenas se movían, era como si aquel aroma les hubiera hecho perder la audición además del sentido que esconde la nariz.

Las plantas por el contrario procuraban comer glotonas todo lo que les ofrecía el paisaje e intentar esparcir sus semillas lo más lejanamente favorable. Y así, sin darse cuenta de que a veces, lo mejor, pues no lo es tal a lo que pensamos, pues muchas de las semillas que lanzaban haciéndolas escapar del lugar, simplemente no disponían de alimento y, apenas crecían morían por inanición. Pero, es la disciplina que todos buscamos. Que los nuestros vivan mejor que nosotros.

Ellos, los protagonistas de esta historia, se afanaban en hacer bolas con todo el material a su alcance. Qué era mucho y de muy buena calidad, aunque para el resto del mundo estos solo vivían entre mierda.

Con las patitas traseras aplastaban lo que nosotros llamamos porquería. Y así,  apilaban y empujaban enormes bolas de estiércol. Claro que, enormes para su tamaño,  pues para nosotros apenas eran canicas de esas grandotas.

El gran escarabajo pelotero peleo muy duro con grandes y fornidos adversarios a los que venció dejándoles cao de una gran patada. Y así, se quedó al lado de una preciosa escarabajo pelotero de la que se enamoró sin remedio nada más verla.

Juntos hacían lo que seguramente se hace entre los de su especie, es decir, vivir entre su mierda sacando lo más provechoso de ella. Pero, como todos tenemos diferencias a las que solamente apreciamos por comparación. Pues solo cuando salimos al mundo vemos que hemos tenido y que no. Es siempre la misma historia, triste, pues solo apreciamos lo que no hemos tenido. Pero, quizás esto nos haga superarnos día a día.

Papá y mamá escarabajo hacían las mejores bolas para esconderlas bajo la tierra para sus pequeños. Les dejaban música, libros, y antes de estar completos como escarabajo, les compraban ropa e incluso peleaban a diario por cosas que el día de mañana les sería útil en su vida diaria. Mucho más de lo que jamás se dieron cuenta mientras crecían.

Los escarabajos peloteros en realidad solo necesitan mierda, buena y bien apelmazada pero en realidad es mierda. Es decir, como los humanos, mierda: mierda de ropa, mierda de día, mierda de armario, mierda de trabajo, mierda… mierda y todo es mierda, ¿o no?

Aquellos dos escarabajos no pensaron en hacer nada especial, tan solo actuaron dando lo mejor de ellos mismos sin darse cuenta de que estaban dando lo mejor de ellos mismos… Y, es muy curioso, pues cada escarabajo pelotero que salió de aquella pareja, nunca tuvieron seguro qué hacer con su propia progenie, y tan solo los que se dejaron llevar por eso que mueve el mundo consiguieron salir adelante sintiéndose  raros, pues creo que jamás supieron que fueron y son muy felices.

Por qué es esa ¿Qué es lo que mueve el mundo?

Ya que según la edad dirás que las golosinas, los juguetes… también dirás tiernamente ese mis papás, y quien tenga los mejores, en pocos años ira odiándolos mientras que a su mundo lo mueve los amigos, la música… Y los que no hayan tenido padres muy así, normales, perseguirán un mundo lleno de trabas que nunca entenderán hasta que se den cuenta de que solo has de ser eso, uno más en el mundo sin más mira.

¡Ah, también!  En el crecer de cada uno, pues sin más veras que es el dinero el dueño del mundo, que lo mueve realmente más de lo que pensamos. Y, además, durante mucho tiempo dirás que son los colegas, otras dirás que la cultura, la educación, la paciencia, la paz, la guerra, la violencia, la…. Y solo, lo que realmente mueve el mundo de cada uno llenándolo de tesoros, creo que es, eso, la mierda de cada uno. Esa mierda que se da recibiendo más de la que das.

No sé, pero por más que muevo las letras que componen la palabra amor, pues que no sale la palabra mierda. Pero realmente, es la única que cuando más te embadurnas en ella menos hace falta eliminarla. Aunque creo que nunca eres consciente de toda la cantidad de roña rica en la que puedes andar nadando.

¡Coña, me falta el niño…! Eh ñajo ven pa´ca corazón! ¡Joe  qué he perdido el niño y no sé donde lo he dejado¡

¡Bah, lo busco y con unas chuches arreglado! O, a estos niños, ¿mejor una cerveza, o refresco bien frío?

 Imperio

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2 respuestas a BerreosAlaVida

  1. lilitoqui dijo:

    Tengo que aplaudir esta entrada, donde la verdad está descripta en forma de cuento…………. pero aflora en cada acto es verdad que todos percibimos que todos sabemos………….. la mierda nos invade.. a cada uno de nosotros sin distinción… cuando el dinero es fuerte…es caballero poderoso Don Dinero……… no es así?Lo que si creo que que hay que eliminar esa mierda en la que nos estamos ahogando…………. se podrá? pues no lo se, trato en lo personal, de luchar para que así sea…………pero un grano de arena…….no hace un desierto. Un beso super enorme!

  2. puck dijo:

    según te leía me iba resultando triste y a la vez cómico pensar en lo que mueve al mundo pues pensaba que es tiempo, el tiempo que pasa quieras o no, haciendo mierda o ganchillo jaja besos reina.

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