Berrereteandounopoquito

 

 

 

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!Hola foliete!

¿Sabes? Pues que me niego a decirte: !Qué de tiempo guapo!

¿Por qué sabes? Cuando todo es tan…, diría feo y repetitivo. Pero no. Tan solo, ejke, un día, -sin saber bien el motivo- tras despertarme sin haber cerrado aún los ojos. Allí, sí allí, donde tú sabes qué la pesadilla, ella, se quedó esperándome.

Y allí está foliete, en la almohada. Dando codazos enrabietada. Porqué, aunque me estoy, literalmente, muriendo de sueño. Me niego a que empape mis sueños y me mute a catarata asustada.

No, no pienso despertarme así. No. De nuevo asustada con el colchón flotando. Es más, sin ir muy lejos. Fue ayer que tuve que hacerle el boca a boca al cubre colchón.

Y el pobrecete, pues que estuvo a punto de girarse y hacerle entender, -de alguna manera: de esas sin violencia ni ná al quejica del colchón-, qué es lo que se siente convertido en vela de barco en periodo de competición olímpica. Vamos, qué tuve que detenerlo a punto de emplearse a mano mojada y abierta en plan languarina al ralentí a punto de acelerar.

Pero ejke encima tiene razón. No sé cuanta, pero la tiene.

Así que no sé que hacer para calmar este no me pasa nada pero no dejo de despertarme pesadilla tras pesadilla. Y cada noche es lo mismo. Seguro que dejé abierto el cajón de los miedos, porque es eso, o realmente no lo entiendo.

Y no, no lo entiendo. Pues todo es más de lo mismo, un mismo muy largo, tanto que parece no acabarse nunca.

Creó que sobrevivir e intentar aprender día a día algo nuevo, convertirme en adulta de una vez… No sé, me da que por muchas razones que pueda darme la niña a la que le encantan los pepinillos rellenos de anchoa tras un café con leche y sacarina… sospecho, tan solo sospecho, que tan solo está ahí, dando caña para salir y quedarse para siempre.

Así qué, ¿Y si la cuento un algo similar a un cuento? ¿Funcionaría? ¿Tú qué crees foliete? ¿Lo intento?

Además no tendré que inventar mucho. Pues reconozco que me pasó de verdad en un momento de esos… ¡Sí niño. De esos! !Sí hombre, sí! De esos en los que la melancolía se alea buscando un niño a quien contarle un cuento aunque sea soso y pequeñito.

Así que, reconozco que mi intención es convertir a la pesadilla en niña y que deje de esperarme en la almohada para entrar en mis sueños. Pero, no sé si lo notará. ¿Sabes foliete? Espero engañarla y qué se crea que es una niña.

¡¡Ya sé!! Si no, mañana le compro una mochila de la Blancanieves, le meto dentro una manzana rebozada en asquerosa azúcar, – qué eso es como veneno- y cerca de un barranco…¿La asusto, o la empujo?

Mejor le cuento mi sucedido con un tenedor de postre. Y si no te gusta me lo dices, ¿vale?

Ejke no sea qué a la doña no le guste. La tenga que agarrar del cuello y acabar con su misera vida de pesadilla por andar dándome guerra todos los santos días… Cagón la madre que parió a la santa pesadilla de los kinder flaís… !Mira, eh, que voy y la machaco!

Ná, le cuento el cuento. Más que nada, qué no sé donde hay que darle una languarina con retroceso suficiente a la santa pesadilla pa mismamente… lo que tú sabes y yo no quiero que pase.

Pues resulta que, el otro día, en ese erase que se era al que me niego a desterrar tenga lo años que tenga y, secando las cucharas… Noté que el tenedor de postre se negaba a recogerse para dormir en el cajón hasta nuevo uso. Incluso me pinchó. Se le notaba enfadado.

O quizá la enfadada soy yo, motivo por el cual, pues todo me parece que ande enfadado. Quizás él, tan solo intentaba recobrar días pasados.

La cosa es que llevaba mucho tiempo sin usar ese idioma, -en claro castellano, de madre, sencillo, más tierno que un bizcocho con dos kilos de levadura y sosorrón-, en ese, en el que se habla con la cubertería como quien habla con la vecina de al lado.

Quizás foliete este dialogo en”mono” sea más profundo. Pues. Total, la mayoría de las veces son cosas tan tontas la que se comentan entre humanos… qué lo confieso: sin duda alguna, es más sano y reconfortante hablar con la cubertería. Aunque es para pensar en qué eso de contestar… Sí, claro que habla… ¿Sí?

Él, un tenedor chiquito, pues es de postre. Tan acostumbrado antaño a darle de comer a mi hija. Supongo que recobró aires y, a modo electoral, se lanzó a un discurso. Aunque le ayudé. Por lo menos lo sostuve firme mientras no dejaba de hablar a las restantes sinsorgas piezas del cucharero. Qué estaban allí, tú, tumbarreadas como si la cosa no fuera con ellas.

_”Nosotros, y hablo en nombre de mis compañeros, dijo el pequeño, nos negamos a seguir tomando solo postre. Queremos disfrutar del resto de las comidas”

Muy convencido, continuó: “Compañeros alcémonos para revindicar nuestro derecho. Dejemos de ser simples cubiertos pequeños para convertirnos en intervinientes principales de cualquier menú. Abajo, compañeros, abajo, repetid conmigo: !Abajo los grandes, arriba los pequeños!

Qué nuestro tamaño no nos relegue a una posición inferior. ¡Igualdad, Igualdad, Igualdad! – gritaba el pequeño tenedor queriendo retirar a los grandes en tanto pedía igualdad. Y mientras, yo lo zarandeaba un poquito. Más que nada para que así, pues le diera como más énfasis a su discurso.

Qué es curioso, hace años ni tan siquiera hubiera pensado así, en ayudarle con un gesto para convencer… Será que ya soy adulta foliete… ¡Ay qué lástima!

El resto de cucharillas, cuchillos y tenedores de postre hicieron mención de levantarse. Se notó foliete, pero ejke no tengo manos para tanto manifestante. Así que hablaron tumbados y en orden. Ya qué todos a la vez, pues no se les entendía foliete. Además, es difícil hacer muchas voces a la vez, al menos legibles, ¿o se dice entendibles?

Todos, y claramente, dejaron manifestado qué querían ser participantes de los primeros o segundos platos. Y, levantando acta en solemne servilleta, trasladada para firma seria y oficial olímpica a pósit, pactaron con el resto de los cubiertos para que desapareciesen, así, como por ensalmo.

Pero, ahora tocaba que la familia no notase la falta de los grandotes y usaran a los pequeños sin demasiadas protestas. Ejke foliete, los cubiertos pequeños, serán de postre, pero puestos a agredir, pues tienen muy mala baba.

Los mayores accedieron. Al fin y al cabo los peques de vez en cuando tienen que poder imaginarse que es eso de ser grande. Aunque foliete, si supieran que jamás eres consciente del todo de qué es eso de ser grande. Claro, salvo en los pagos y esas cosas sociales qué si las cumples dicen que entonces eres responsable… Cuanta tontá, eso se hace porqué sí. Pero eso no es ser adulto, ni más responsable. Eso es ser cívico y actuar con la norma… en fin.

Lo cierto fue que me costó que mi familia entendiera porque no tenía cubiertos para los primeros platos… Pero como saben que estoy un poco para allá, pues comieron como pudieron, es más, hasta se divirtieron.

Aunque no sé, supongo que me creció la nariz. Ejke inventé que hay que meter toda la cubertería en lejía de vez en cuando y… eso, la disculpa fue que primero metí los grandes… !Ays qué cuentista estoy hecha foliete!

Lo bueno foliete ejke como los cubiertos no saben nada del tiempo… Así que, pues que con una vez fue suficiente para darse cuenta de que echaban de menos los sabores dulces. Qué allá ellos, con lo rico que es el salado y lo puag asqueroso qué es lo dulce. ¡Allá ellos!

Además, también, qué no se me olvide contarte: recordaron que también los usamos para tomar vermú y para alguna que otra cosa salada.

Fíjate foliete, la cosa ejke no sé si me da hasta penita, pues hay que pasar casi de obligatorio por las cosas para eso… de qué… eso que al menos, pues se dieron un poquito cuenta de que da igual ser mayor o pequeño. Qué lo importante es llevar lo mejor posible todo aquello que nos toca ser, estar o padecer en la vida.

Y no sé foliete si esto va convencer mucho a quien me espera en la almohada para asustarme como cada noche. Pues si ella es pesadilla, su misión es asustar, ¿no?

Imperio.

 

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4 respuestas a Berrereteandounopoquito

  1. lilitoqui dijo:

    Pues pégale una patada a la pesadilla! enciérrale en esos baúles que tienes! y ya!!! besosssssssssssssss diablita tremenda!!!!!

  2. elssamolina dijo:

    Hola Imperio. Ya estaba preguntándome …¿donde te has metido?. Creo las pesadillas se van a ir,cuando continúes contándonos esos berre berreos .Entiérralas tapándolas con esos cuentos…que solo tu sabes contar.Muchos besos y abrazos querida amiga. Elssa Ana

  3. pili dijo:

    me alegro de volver a leerte wapa !! las pesadillas … a tomar viento fresco , Cuando comienza a amanecer, uno deja de soñar y empieza a recobrar la …tranquilidad , un beso wapaaa

  4. puck dijo:

    Me alegra volver a leerte. Un beso reina.

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