UncuentoparaBerta

.

Estaba tan enfadada la bruja que vivía en el bosque encontrado que, un día, este pasó a llamarse bosque perdido, pues ya no pasaba nadie.

El pobre bosque lloraba sabiendo el triste destino que le esperaba, qué no era otro que el trascurrir de un día que parecía no moverse en el calendario, pues por parecer siempre parecía el mismo. Pero poco podía hacer si la bruja, muy enfadada, sacaba el dedo por la ventana de su casa y todo lo convertía en hiedra.

Eso sí, agua no le faltaba, pues la bruja mal corazón en el fondo no tenía y, como antes de aburrirse convirtió a todo quien pasaba en rana, esta, les proporcionó una cascada inagotable de agua clara que acababa en un precioso estanque ahora lleno de nenúfares y, los árboles colindantes, de hiedra; pues esta era ahora su última diversión: convertir en hiedra a todo quien tenía la mala suerte de seguir el sendero y cruzar el bosque ahora perdido.

La bruja se estaba quedando sin existencias y como en su bosque casi todo lo había convertido en ranas, hiedra y hierba, así pasaba, que para conseguir plantas, y con ellas elaborar sus pócimas, tenía que andar un rato. Una vez llegaba al final de su bosque montaba en el autobús y de allí ponía rumbo al supermercado más cercano.

Ese día una tormenta, al ver que la bruja no tenía existencias para fabricar sequias, descargó sin parar sobre el bosque ahora perdido. El cual agradeció el regalo, pues estaba lleno de polvo y malas energías de tan enfadada que estaba ella, la bruja.

La bruja registró todos sus botes, incluso en el congelador y, nada, todo estaba vació. Esta tormenta me ha pillado, se dijo. Se sentó sobre el fogón ahora sin leña, e intentó lanzar hechizos secos sin pociones. Pero todo el mundo sabe que la magia necesita de una olla repleta de poción; pues esta no es otra cosa que la base de toda la magia.

A regañadientes fue a buscar provisiones. Pero ese día, el autobús no pasaba, incluso, por la tormenta, al desbordarse varios ríos tardaría días en volver a pasar. La bruja más enfadada que nunca, recogió hiedra, hierba y hojas de algún árbol cercano, lo estrujó hasta conseguir el jugo y, así fue como consiguió una pequeña poción, con la cual, buscó a la tormenta para dejarla seca, pero como esta había descargado, la magia se perdió.

Rabiosa como nunca, fue en busca de tela de araña. Antes, cuando era una bruja con buen humor, las arañas le regalaban calcetines para el verano y con tela más tupida, incluso para el invierno. También le tejían preciosos vestidos, y por supuesto una delicadísima ropa interior. Qué de arañas fueron sus amigas, incluso ellas, evitaron que sus telas fueran pegajosas así poder vestirla de seda. Pero cuando se enfadó tanto, incluso a las arañas las convirtió en ranas y hierba, ya que la hiedra la dejó para animalitos del bosque y humanos.

Continuó andando,  pues necesitaba tela de araña para poder limpiar la olla y, también debía encontrar plantas medicinales. Buscando entre los matorrales vio una enorme tela de araña y, en el centro, una araña sorda; pues le faltaban cuatro patas.

Sabía de sobra que la araña no se iba dar cuenta de su llegada, pues torpemente la araña recorría su tela por ver si algún alimento había quedado atrapado en ella, pues al faltarle las patas era incapaz de sentir la vibración, lo cual era como dejarla sorda. Al mirarla, la bruja sonrió y pensó cual era la mejor forma de darle a la araña un susto mortal.

Mientras la bruja pensaba, la araña se giró y la vio. No podía echar a correr, y la bruja, al verla que estaba aceptando su destino se apiadó de ella. Le preguntó si podía regalarle un poco de tela. Y la araña le regaló toda la que tenía hecha.

La bruja la invitó a su casa. La subió a su hombro y mientras la araña le contaba como fue su accidente, recogieron muchas plantas silvestres de camino a casa.

Al llegar a casa la bruja dejó a la araña en la entrada. Entró a toda prisa. Limpió con la tela de araña la olla, estrujó un poquito de cada una de las plantas recogidas. Apiló leña, la encendió y, una vez tuvo pócima suficiente, limpió toda la casa usando la magia. También preparó una camita pequeña por si a la araña le apetecía quedarse.

La araña entró a la casa. La bruja preparó la mesa y mientras cenaban unos suculentos gusanos de seda hablaron sin parar. Después tomaron un té y continuaron hablando.

Hablaron tanto que, durmieron juntas. Al día siguiente, muy alegre y cantando, la bruja fue convirtiendo todo tal y como estaba antes en su bosque encontrado. Y un día, usando la magia le fabricó unas patas nuevas a su amiga araña.

Cuando la araña pudo andar de nuevo ágil y, cómo ya no estaba sorda, se despidió de la bruja y esta se quedó muy triste. El bosque temblaba, pensó que de nuevo volvería a ser un bosque perdido.

Pasaron tres días y, la bruja muy triste ni desayunó. Estaba pensando en marcharse lejos de su bosque. Y cuando estaba recogiendo sus pertenencias para irse lo más lejos posible de allí, sonó la puerta.

Tras aquel toc-toc, la bruja que con pasos muy pesados se había acercado a abrir, sonrió como nunca lo había hecho. Su amiga araña traía con un camión todas sus cosas.

El bosque, ahora nuevamente encontrado, se dio cuenta que había metido la pata, pues si él se hubiera dado cuenta de la soledad de la bruja, seguramente, jamás hubiera ocurrido lo que ocurrió.

Aunque quizás, las cosas suceden, aunque no lo entendamos, por una razón, la cual, seguramente trata de mostrarnos qué hay cosas que nunca debemos perder. Aunque la propia razón, es eso, no atiende ni entiende a otras razones también necesarias.

Felicidades reina. El cuento lo sé, es un cuento triste, tan triste como yo, y quizás para arreglarlo, pues debería contarte las cuarenta y dos razones que tengo para quererte tanto, pero ejke, no puedo, pues por haber, en realidad tengo muchas más de cien mil.

Deseo que estés pasado un precioso día.

Imperio

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a UncuentoparaBerta

  1. puck dijo:

    No te preocupes ciela, es un cuento precioso. A mí me sigue maravillando como haces una historia con cualquier cosa, aunque sea un tenedor y una cuchara. Tan solo el hecho de que lo hayas escrito para regalármelo me hace sentir muy bien.
    Te quiero reina.
    Besazos.

  2. Jaimita dijo:

    Suena triste,pero con un final esperanzador.
    Sabes??Aunque no es mi historia,casi y solo casi,me llego a identificar con ella.
    Besotes mi killa.

  3. Ana azul dijo:

    Por muy malos que parezcan algunos, siempre tienen su lado tierno, su corazón roto, y quizás den esa imagen porque les da miedo que les vuelvan a hacer daño, pero cuando encuentran a un amigo de nuevo esa coraza invisible, se cae de golpe.. Besitos
    Ana

  4. Aire dijo:

    Hola, ola de mar..
    Cómo dice Berta…a mi me asombra siempre tu imaginación desbordante, que consigue tener mi mente de adulto entretenida en un cuento.
    Gracias por el cuento siempre Shi, triste o no
    Un beso
    del Aire

  5. elssamolina dijo:

    Enhorabuena escritora .Es un cuento precioso. Muchos besos. Elssa Ana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s