Relatoconfraseberrido

(…) Anoche me dormí anudada en las cortinas. No debo demorarlo más, ¿o sí?  Si lo pienso un rato más, pues igual debo plantearme seriamente si ya asoma la hora correcta para acabar de una vez por todas con mi vida. ¡Y, no, no es extraño qué piense así y, qué ni el aire me pregunte que no quiero contestarle! Pues todo sale mal, todo me resulta siete veces más difícil que a cualesquier ser del mundo y, estoy cansada de tanto amuleto sin forma; mas parecen tan reales que casi se tocan aunque no existan (…)

Leí como una loca, ávida de curiosidad por descubrir qué impulsó a Mercedes a acabar con su vida y, bien esperé encontrarlo entre mis manos, en él, dentro, desde la primera hasta la última página de su diario antes de entregárselo a la policía.

Confusa, intrigada y nerviosa. Asoman mil preguntas, pensaba que se resolverían todas y cada una de mis dudas en la próxima página, pero no, nada me aclaraba, y acabé entendiendo, mientras, rogando por conocer, atada entre las páginas ya sin letras, continuaba buscando en la última página vacía adornada solo con el dibujo qué por más que miré y miro, no sé si llegará algún día en el que descubriré que es, ¿qué dibujó aquí Mercedes, en qué pensaría?

Tras observarlo, mil preguntas se dormían en una sola desperezándome el intento: ¿cuáles son los motivos que pueden llevar a alguien a pactar consigo misma la hora de su muerte? Y han de ser graves, seguro que ahí andará velando el pozo de los deseos que ahora late en mi pecho, pero sé que no debo obviar que hay tremendos dilemas jamás resueltos en cada humano, y más en Mercedes, disturbios que olvidamos que ¡Ay de aquel qué crea que todo lo soluciona el tiempo!

¡Si ejke Mercedes es todo un enigma! Mientras, de nuevo, por tercera vez me entrego a la lectura buscando: (…) Quizás deba esperar a enero querido diario, además, para entonces no habrá cosecha y todo estará ordenado. Claro, todo, salvo mis cuatro kilos que acarrearé de más de las navidades. Quizás deba esperar a marzo, para entonces no tendré nada que hacer, habré perdido mis cuatro kilos de más en febrero o primeros de marzo, que es cuando ayudaré con los exámenes a Lidia, pero claro, en marzo, también vienen Jorge y Marisol, ¿entonces, quizás lo tenga que dejar para el año que viene?

Ejke, querido diario, en mayo no puedo, pues tengo un cumpleaños, y en abril será imposible. En junio, va ser que no, tengo mil cumpleaños. ¿Y en julio? En julio no. No, no y no, en julio si que no. ¿Y en agosto? No, agosto no puede ser, tengo otros tres mil cumpleaños. ¿Entonces? Ya, lo haré en septiembre; pero tampoco, en septiembre tengo dos bodas, clase de vainica, curso de inglés, fiestas y octubre no puedo, pero, el caso que en noviembre, pues que tampoco, qué no voy a poder tampoco, pues ella, mi mejor amiga, cumple años la mejor persona del mundo: mi vecina, que es como mi hermana. Ya, lo sé, será en diciembre, pero no, en diciembre me esperan en navidades. Así que lo dejaré para el año que viene, sí, en enero, no sé si ya decidir la fecha (…)

¡No me puedo creer que Mercedes pactase tan de antemano su muerte! Además, que lo tomara como una obligación en la agenda, sí ejke siempre estaba para los demás, era la alegría personificada, ¿qué le pudo llevar a algo así? Y ¿qué le impulsó a mandarme a mí su diario?

(…) Querido diario, cuando acabe con mi vida le enviaré mi diario a mi vecina, una mujer que admiro y es mi mejor amiga. La odio. Es buenísima pues jamás se queja cuando le tiro lejía y le estropeo las plantas. Ni tan siquiera dijo una palabra cuando le golpeé la puerta con el hacha. Ni dice esta boca es mía cuando le corto el felpudo con las tijeras de podar. Es tan noble, pero sé que la culparán a ella, dejaré muestras de su ADN y cosas de esas que salen en la televisión en mi escenario, donde me mataré. Sí, querido diario. Ella no dirá nada, jamás dice nada ni se queja, y eso que le firmo mis actos vandálicos para que llame a la policía, pero como es tan buena persona, no dice ni mu. (…)

Cerré el libro y los ojos. Ejke en este momento, por tercera vez, tantas como he releído el diario, ejke la hubiera matado, hasta en este momento yo misma, sí, incluso en este, sí,  la hubiera matado ¡Porqué por supuesto que jamás he dicho ni mu so petarda! ¡Cómo iba a decírtelo si eres dueña del edificio donde vivo, si todo de mí estaba en tus manos! Aun con todo, tantas preguntas ahora se quedarán irresolutas, tanto que, me pregunto, si no habré prestado la atención suficiente y en alguna página de su diario…, no sé,  seguro que alguna la he pasado de dos en dos.

Pero no, todas están numeradas, he leído todo y  tres veces, y no encuentro nada que me explique qué le impulsó a decidir matarse con varios métodos a la vez, todos muy explicados a su diario en la página 40: (…) en nada acabaré la puntilla con realce a doble punto. Elegí margaritas con nervaturas, esas que tanto gustan a mi querida vecina. Pero la he hecho un poco más ancha de lo normal y con hilo más fuerte, pues ha de resistir mi peso. El gancho debe quedar justo encima de la bañera, así se llenará con mi sangre tras cortarme las venas. Pero tengo que encontrar un método para que no estropee la puntilla, me ha costado mucho acabarla, y creo que alguien la puede usar para volante de incluso un vestido, por ejemplo. Las pastillas, creo que tendré que tomar catorce, aunque le preguntaré al médico. Espero no caerme de la escalera y qué mi mejor enemiga  me encuentre colgando de la cuerda, para así, descubra el motivo por el que diseño mi final y qué la culpen, qué la culpen a ella de mi muerte (…)

¡Me estaba buscando, eso lo tengo claro! Ahora que he releído tres veces su diario. Sé, lo sé que no diseñó su final, pues todo lo escribió para ser escuchada, incluso ahora, después de muerta ando intentando entender que la llevó al suicidio. Y no fue otra cosa que la soledad, pues si el diario que escribía la hubiera contestado una sola vez, aun podría llamar guarra a Mercedes desde mi ventana.

Ahora crecen mis plantas sin todas aquellas porquerías que tiraba. Además, ni una sola fiesta, ni tanto baile, ni tantos olores de comidas, pues qué mujer, no había día que no cocinase para más de 30 personas en su casa. A todo el mundo ayudaba, y ahora, soy yo la única que tengo todo lo que le llevo a matarse. Y encima, por más que leo y releo su diario, ni cochina idea del porqué lo hizo.

Aunque si lo pienso un poco, esta mamona se estará partiendo de la risa en su urna de cenizas y, como soy su heredera, no se va salir con la suya. Debo encontrar una forma para que sus cenizas sufran, además, yo misma voy a empezar un diario, voy a grillar a quien se lo envíe… pero, claro, tengo que pensar a quién y, sobre todo, estaré más guapa el día que me encuentren, claro, ¿pero quien me va echar en falta? Si el diario se lo escribí yo tras firmarme su testamento y, después, acabé con su vida…

Eso sí, admiro a Mercedes. Admiro profundamente a la gente que es capaz de quitarse la vida así, de manera tan voluntaria.

Imperio

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2 respuestas a Relatoconfraseberrido

  1. Aire dijo:

    Hola, ola de mar..
    Que bueno Shi! Me ha encantado tu relato, como está ordenado todo, y me ha tenido en vilo hasta el final!
    Supongo que si se puede planificar la muerte cuando tienes claro que no quieres sufrir más nunca jamás. Llamalo cobardía, egoísmo, valentía, desesperación contenida..El que planifique una fecha creo que lo hace para ver si supera o no la desesperación o igual para ver si le colma del todo y así no tener dudas.
    La soledad..el hecho de que nadie te llame ( aunque sea igual culpa tuya), q nadie te va a echar de menos, la incapacidad de salir de ahí o incluso no querer salir de ahí porque no te gustan las alternativas. Pero siempre la soledad.
    Un beso y enhorabuen por tu relato Shi.
    Aire

  2. Ana azul dijo:

    SIEMPRE HE PENSANDO QUE CUANDO ALGUIEN DECIDE MATARSE ES POR QUE SE SIENTE COBARDE PARA AFRONTAR ALGO. PUEDE QUE NO SEA ASÍ, PERO ESE MOMENTO DEBE SER DE LO MAS PROFUNDO Y DEBE SER MUY DURO DECIDIR NO SEGUIR VIVIENDO. BESOS
    ANA

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