Berretirridos

Estoy por creer y, afirmar, que no es necesario correr kilómetros, consumirlos y, sin ni tan siquiera usar medios de transporte, viajar. Pues sé, y puedo asegurarlo que hay viajes gratis, claro, también sé que, a cada momento, es como si me encontrase, me secuestrase y me tragase envuelta en un para siempre una sensación extraña con la que descubro que, sin ninguna duda, el viaje más largo lo hacemos sin movernos de donde estamos. Pero claro, cómo conseguir todos esos elementos para viajar, viajar lo más lejos posible y sin movernos.

Ejke es curioso, pues a nada que echo la vista atrás encuentro qué tal día como hoy casi hice lo mismo que aquel de ayer. Igual que haré este hoy al compararlo con cualquier otro, y seguro, que mañana y también pasado mañana haré lo mismo. Porqué, estoy segura que estuve, estoy, estaré en el mismo lugar, ese sin un sitio determinado y, estoy por apostar, que hablé, hablo, hablaré del mismo tema. Y, que me dolían, duelen, dolerán las mismas cosas. Incluso. Estoy segura que andaba, ando, andaré inmersa en las mismas preocupaciones.

Ejke dejé de viajar, olvidé mi peregrinación por el día a día para convertir todo en un reiterado permanente. Aunque me pregunto, ¿qué fue, qué me llevó a dejar de ser nómada? Qué, ¿pero qué me ha convertido en algo tan sedentario?

La respuesta no es simple. Para nada. Aunque, bueno, si lo pienso, o sin pensarlo, la respuesta no es compleja, dejé de crecer para preocuparme por sobrevivir. Cambie vivir para respirar. Aparté mis necesidades para salir adelante. Me envolví con la sociedad y sus necesidades forzosas. Ejke ya soy mayor porqué todo lo que me rodea empuja con fuerza, es más sencillo decir: no entienden mi mundo. Pero no es eso, me da que no.

Ejke, nos dejamos arrastrar por una realidad delimitada para y por edades, qué ¿para qué tomar rumbo a entregarnos? Si todo está inventado, ¿para qué molestarse a más?

Así estoy, y sí, es muy triste, pues olvidé soñar porqué he aprendido que los sueños no se cumplen. No, no se cumplen, pero ni con magia ni con nada, pues se hacen luchando y punto. Y cuando las cosas son así, pues pierden encanto. Ejke no quiero sueños por los que tenga que estar día a día luchando, no, eso no son sueños, eso es trabajo y, el conseguirlos, el sueldo.

Encima luego tendré que declarar a hacienda, pagar IVA continuamente así como cientos de impuestos. No, no merece la pena soñar, lo mejor es, qué, se quiere algo ¡Mueve el culo y déjate de gaitas!

Lo más triste, más triste aún, ejke recopilé mis deseos en apartados pequeñitos y, los escondí para inventar cara al público que soy feliz, qué tengo de todo. Porqué además, pues el día a día exige que ya soy mayor y que solo como tal debo comportarme.

Pero. El problema no es por no ser mayor en plan responsable, no, no es eso. Responsables somos, si no la sociedad nos canea. Además que por niñerías y falta de responsabilidad, pues pasan las cosas que pasan, pero esa es otra historia, qué por supuesto también tiene que ver con todo eso que evita que se sueñe. Ejke, todo lo que nos rodea y envuelve, pues es más complicado y, es, también, con muchos más de muchos más de mases de lo más tristes.

Sí, mucho más con muchos mases más aún, pues estoy rodeada de mayores que solo quieren ser mayores. Un mayor raro, un mayor qué imita a otros mayores de antaño, qué mira la revolución en el peinado de sus hijos para apoyarles o negarse en rotundo. Ejke.  Nunca han sido niños. Y lo cierto que tienen suerte, nunca han necesitado ser, pues son como les enseñaron. Solo como les enseñaron. No mutaron a ser ellos. Y ante esto, eso, qué, pues que si me dejo llevar y mostrar todas esas cosas tan mías qué tengo, nada será fácil, pues entonces ante estos especímenes, qué, pues, es de cajón: solo tendré problemas.

Ejke los niños que se convierten en adultos con las enseñanzas de adultos que a su vez aprendieron de otros adultos. Pues entre qué unos rompieron con ciertos modismos, cultos y costumbres del anterior tiempo por que se consideran cosas pasadas de moda: qué si la política, qué si la música, qué si lo que manda la santa madre iglesia y los cánones sociales. Tanto es, que es mejor decir: Viva la madre superiora, meterla a un lupanar y qué le den por saco al mundo.

Pues el problema de hacernos mayores, de ser adulto, no está en la religión, ni en las costumbres, ni en lo social, no, el problema ya sospecho que está en todo aquello que recibimos, en su momento desechamos, pero que jamás nos abandona y, hacemos, pues sin darnos cuenta lo mismo que nos enseñaron y, aquello que quisimos cambiar, simplemente lo repetimos. Qué, además, sabemos que está mal, pero hay sigue, marcando nuestra ruta como si fuéramos salmones buscando el río donde nacimos para desovar. Hay un libro que lo explica muy claro: Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo.

Qué, no podemos evadir la responsabilidad, qué hay que marcar un trazado social coherente, pero fuera de esto olvidamos necesidades básicas, y estas son las que si queremos nos llevaran a viajar lejos, pero es eso, no entendemos el proceso.

Así ocurre, qué con todo ese plantel de especie y fauna al lado, todas esas ganas de investigar, de viajar por el mundo de los sentidos pues decides dormirlo. Y eso que el equipaje es muy ligero, pero ejke, cómo no empeñarnos y regalar, ser, sobre todo ser.

Por tanto, al descubrir ese mundo gratis, qué haces: tratas de compartir ese viaje sin moverte, para descubrir unos pasitos después que es inútil. Pues al entregar toda esa gasolina que está dentro no avanzarás ni un solo kilometro, no. Y no. Pues no, no se puede, porqué a cambio solo recibiré sexo, pues parece que siendo adultos, todo lo especial lo convertimos en sexo, por muy rico que esté, por mucho que apetezca y entretenga.

También, si me muestro, si entrego quien soy, pues sin duda recibiré broncas como si fuera una niña pequeña. Incluso puedo tener una riola (hilera) inmensa de Oes. Sí, un O, uno tras otro. Pues ante lo que diga me responderán, ¿a qué viene lo que dices, ejke te he ofendido? O directamente dirán que ofendes. Y continuarán con un O nuevo y, mil veces más preguntarán si me ven que sonrío sin motivo. U otro O, qué nacerá si miro hacía el cielo y pongo imágenes a las nubes. Ejke, con cosas tan sencillitas, pues me dirán qué te pasa, si estoy bien, o, ese O, tan complicado de llegar que, les cuesta  nada esa conclusión O, así: un O infalible, y dirán qué lo mio es de siquiatra. Y de nuevo, hagas lo que hagas, dará comienzo la estela de un O que llevará a otro O como es ese o que pregunta, qué si estás tonta. U otro O, pero este con regañina: qué cuando vas a crecer. O esos O, que tienes que hacer lo que quieren si no, no quieres como te quieren. U otro O con el que me preguntarán: pero cómo puedes aferrarte a buscar lo bonito de las situaciones, no aprendes no: qué la gente es mala, aprende de una santa vez a desconfiar, nadie es bueno.

Así sucede qué cuando se ponen así, una rebeldía con ganas de meterles un dedo en el mismo ojo que sea, pues ante sus muestras, les ves y  asoman con vahos de humo sus: ¡AAAAahhhh la gente es mala, la vida es mala! Y tú les escuchas: Las piedras son buenas y, piensas si te doy con ellas en la cabeza. La nevera es mala y, te dices pero te voy a meter dentro para congelarte. Y siguen con su caca, culo, pedo, pis y optas por no escucharles. Pero, a pesar de lo que te imagines, siguen con expresiones idénticas a cuando eran niños, a aquellas cosas que les decían sus mayores.

Por tanto, como recibes tantos cientos de frases negativas, qué no te entienden por más que te expliques, qué escuchan lo que les de la gana, tanto qué claro, acabas qué, que gritas sin remedio y comienzas la sinrazón, inyectada de rabia con los ojos bisojos, con la cara torcida y las uñas, con ganas de arañar paredes y sin remedio, te dislocas y exclamas: ¡Qué se mueran las nubes, qué le entre la malaria al pomo de la puerta, qué le salgan verrugas al jarrón, qué el aire se constipe y, qué le salgan mil granos al mundo, y como me he vuelto como ellos diré: qué talen el árbol que consigue que estornude y me falte la respiración! ¡Amos hombre!

Pero son cosas que hacen los mayores, esos que programaron desde bebés a ser, ya recién nacidos, adultos.  No un bebé como ahora que son bebés que comen a tal hora, duermen a tal hora, cagan a tal hora, se le alimentará de pienso compuesto vitaminado y, cuando se mantengan sentados verán la tele mientras sus padres: o trabajan o hacen sexo, pero no se preocuparán de madurar. Pues, ejke, estos, los que me irritan, son bebés, aquellos que nacieron del ogino, del descuido, de las ganas, de la mala información, o de todos esos lo que traiga dios. Así son ellos, supongo que como dios los hizo.

Así, qué llega un momento en el que no puedes sacar un billete que te lleve lejos sin correr kilómetros. Exclamas un para qué. Cuando estos viajes son gratis, no hay que preparar maletas, ni tan siquiera traer souvenirs para los familiares, claro, no traes la cámara de fotos llena de paisajes de ensueño para enseñar a los amigos ni a nadie y así, pues provocar esas envidias tan necesarias en el adulto, algo que jamás he entendido, pues lo mejor que nos sucede no se cuenta jamás a nadie.

 Ejke, los viajes sin moverte del sitio, llevan a que avances y te llenes de otras cosas más importantes que la cultura que proporciona ese viajar y conocer mundo mediante kilómetros físicos.

Ejke hay más mundos, sobre todo el que tenemos dentro, pero por cientos de razones abandonamos emprender, eso, el viaje.  Nuestro propio viaje.

Lo más triste, ejke cuando dejas de viajar por agotamiento te echan de menos, te echas de menos y el mundo deja de tener sentido.

Imperio

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3 respuestas a Berretirridos

  1. Ana azul dijo:

    Nunca ha de perder el sentido el mundo porque sino se volvería loco y nosotros también. Hay cosas que nos desestabilizan, pero luego todo se calma de nuevo. Dímelo a mí.
    Besos
    Ana

  2. puck dijo:

    No creo que sea posible dejar de soñar, solo nos distraemos.
    Besis reina.

  3. elssamolina dijo:

    Debemos analizar y elegir las cosas que nos hacen crecer durante el caminar por este mundo,tratar de no ser marionetas repitiendo los mismos gestos,los que nos han enseñado generaciones anteriores.Por eso los sueños se deben tratar de mantener,las ilusiones,el niño o la niña que llevamos dentro de nosotros y que realmente esta llena de una magia esencial,en este mundo materializado,algunas veces demasiado absurdo.Besos y bonitos sueños.Elssa Ana.Muakkksss

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