ComoquéBerreo

.

 No sé de qué me extraño a estas alturas, pero me puede como la teoría es un lugar sencillo y, la practica, algo que casi siempre suele ser mejor, más lenta y costosa, pero al fin y al cabo más segura que la teoría, pues está lo resiste todo, cosa que la practica se ve que no.

Hace varios años tras convertirme en poco menos que… da igual qué, entré en varios programas para intentar rehabilitarme, aunque el trabajo lo tuve que hacer, como lo hacemos todos, sola.

Me encontré con un mundo cerrado en el que me aseguraban que poco tenía que hacer, qué me diera por vencida. Aunque si lo pienso les gané, eché ganas y, poco a poco todo eso que aseguraron quedó en nada. Por otra parte, al ver posibilidades por todo lo que contaban, pensé que nada es complicado con voluntad.

Veinte años atrás no es sencillo para esas de echar la vista y estar muy segura de aquellas afirmaciones en las que me aseguraron que la batalla, sobre todo la que se me presentó ante el espejo, era pan comido, qué las diferencias nos hacen únicos, qué la autoestima se cultiva.

Así que me sentí, aparte de perdida, iniciando mil luchas contra un pasado, que regresaba con muy mala pinta,  un futuro, que no se presentaba nada halagador, y contra esa gran batalla ante el espejo.

Por más que he luchado no he conseguido gran cosa, salvo volver a leer, escribir y, tras recuperar una mala salud de hierro, estudiar, conseguir un título, estudios ahora básicos, ya que todo lo anterior se perdió y ha habido durante años más luchas contra esa mala salud de hierro; qué no me ha dado tiempo a más. Pero en lo que respecta al físico, además de que han pasado años y eso disminuye posibilidades de retornar, pues ahí sigo, aunque reconozco qué sin complicarme demasiado, con bajones enormes y sensaciones que me llevan segura a decir si soy así pa que cambiar.

Pero, en aquel tiempo, me encontré con una psicóloga la cual me aseguró que todo se puede si ponemos voluntad. Ella me abrió el mundo, y no solo había perdido una memoria que parece qué insistió solo en recuperar un pasado horrible, también hubo daños qué ya nunca serán reconocidos, pues encima, les vencí, y lo que me aseguraron imposible, lo conseguí, pues leer leo y, escribir, mal, pero escribo.

Esta mujer me abrió las puertas a la autoestima, a sentirme bien conmigo misma, a echarle valor a un físico con el cual no estoy contenta. Con ella aprendí a hablarle a la del espejo, a convencerla de que lo que vemos es importante y, que hemos de aceptar que hay y quererlo. Qué si nos aceptamos, a los del mundo no les quedará otra que aceptarnos.

Pero la vida es curiosa, tremendamente curiosa. De paseo, don soseras se negó a llevar paraguas. Nos mojamos y punto, aseguró. Por más que le dije qué llevásemos por lo menos un chubasquero, pues que no, qué no iba llover, que en la página web del tiempo aseguraba que solo había un 30% de posibilidad de lluvia. Ejke se lo cree todo en cosas del tiempo, antes también en lo demás, aunque soy tan mala qué le despierto, pobrecito mío…

Llovió y, por supuesto acabamos bajo los balcones, con eso que me resulta divertidísimo, pues esos no te mojas y te calas es tan a la vez, qué es eso, en realidad la lluvia me divierte.

De frente, bajo un paraguas y una niña que levantaba la cara para mojársela, junto a un matrimonio joven y esta niña iba aquella psicóloga. Me costó reconocerla, aunque ella me saludó.

Esa mujer me aseguró que el mejor regalo que nos podemos hacer es aceptarnos tal cual estamos, qué una cosa es la genética y ese esfuerzo de cuidarnos para conservar un físico que nos agrade y, otra, pues, muy diferente, las circunstancias de la vida. Qué estas hemos de aceptarlas, ya que, pasa el tiempo, o como me pasó a mí, un accidente médico y acabamos siendo pues otra cosa. Qué todo hay que aceptarlo porqué dentro se hallan nuestros valores y, las diferencias, pues nos hacen únicos. Qué si no nos queremos nosotros, pues nadie lo hará.

Genial, un bla, bla, bla, estupendo en su teoría, sí, ya que ella, por poco no la reconozco, no está más joven que su hija, pero lleva todo recauchutado: cara, pecho, caderas, todo nuevo a base de golpe de quirófano.

Mientras de la mano con dos soseras, en ese protegernos, quejándome por no haber llevado paraguas, pero encantada sin qué él lo sepa por mojarme. Me acordaba de lo recién visto, recordando todo aquello que la psicóloga me contaba, comprendiendo todo su  actual esfuerzo, me la imaginaba ante el espejo adorándose, y luego yendo al cirujano gritando un arrégleme que la teoría es tontería. Aunque sé, que todo lo que ha hecho es por otros motivos a los cuales no se enfrenta. Cosa que me lleva a buscar, a entender a comprender y a verme, pues lo cierto ejke no duele el espejo, no, si lo pienso es lo que menos duele.

Me llamó, se giró hasta donde estábamos y se acercó, y fui a su lado. Comenzó dándome explicaciones, cómo si las necesitase, pero insistió qué así se sentía algo mejor, que necesitaba sentirse joven…

No necesito explicaciones le dije, cada cual opta por cubrir sus necesidades como mejor puede, qué la teoría es eso, algo muy sencillo hasta que llega la práctica y, está, si que no lo puede todo.

Pero me dio mucha penita, la noté hundida, luchando por a saber qué motivos, y lo más curioso, ejke, ni ve quien es, ni se dio cuenta de que no necesitaba de esos adornos qué seguramente le habrán costado muchísimo dolor para ver que en ese espejo continua sin encontrarse. La vi hace ocho meses, hablamos durante horas, estuve por cobrarle como ella en su día me cobró a mí, por dentro estaba rota, pero por fuera, lo cierto ejke estaba estupenda, claro, estupenda para su edad.

Me sentí tan ridícula, qué una mujer se gire en la calle para darme a mí, que no soy nada, explicaciones. Le pregunté qué era lo necesitaba para sentirse bien si todo su recauchute no le llenaba. Me aseguró que no lo sabía.

Y qué lástima, yo si lo sé, ella me lo enseñó, necesita no justificarse, pero no ante el espejo, sino ante las decepciones que trae la vida.

Ejke la vida nos acerca a diario motivos a miles, con los cuales, derribarnos y caer es lo más sencillo. Es muy fácil llenarnos de miedo, quedarnos quietos, dejarnos arrastrar por la situación y el aquí y ahora, desesperarnos ante situaciones en las cuales no vemos salida, echarle la culpa a otros o pensar que la solución está en recuperar un físico que nos devuelva a un tiempo.

Y ejke, es más fácil  pensar que volviendo a donde creíamos que nos sentíamos bien, allí encontraremos lo que nos falta. Pero claro, es muy doloroso saber que, en aquel entonces, igual tampoco teníamos tantos parabienes como ahora recordamos gracias a doña melancolía. Quizás lo más complicado del mundo es ser coherente, que duele esa sensación de hacernos duras como con el corazón helado ante lo que nos desilusiona, y qué duele ver que, todo lo que nos sucede, la solución es muy simple en apariencia, pues el mirar hacía delante lo llevan nuestros ojos de serie.

Recuerdo cuando ella me aseguraba qué debemos sentirnos bien ante el espejo y, muy cabezota le preguntaba si ella se sentía bien. En aquel entonces, aunque intentaba guiarme y no entrar en cosas personales, me decía que sí, que tenía un marido que la adoraba, una hija, familiares y amigos que la querían. Ante que me aseguraba que debemos querernos, en aquel tiempo, retomaba preguntarle, ¿y tu físico? Y decía, estoy estupenda, con él me quieren.

Claro, ejke es de cajón, qué tienes problemas, pues será algo irremediable y, claro, fue eso lo que le llevó a recuperar el físico, un físico mejor al que le conocí, pues tuvo problemas con su familia, peleó con sus hermanos por la herencia, se divorció y ahora sus amigos, aquellos que tanto la querían, son partidarios de su  ex marido cuando en teoría eran suyos. Su hija, en paro, su yerno, en paro. Y ella, soluciona sus problemas recauchutándose, toda una profesional, si señor.

Ojalá encuentre quien es, sino con esta cultura que tenemos instaurada de un culto a un físico y una edad juvenil, no sé yo si a este paso, lo único que nos resarcirá serán los pañales. Lo malo que cuándo los necesitemos, no solo habremos perdido una vida intentando estar guapas, sino que, ironías de la vida, en esos pañales no seremos capaces de controlar, cual bebé, las necesidades básicas.

Qué complicados somos, que complicado es el mecanismo de la culpa, qué difícil es todo en nosotros los humanos.

Imperio

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a ComoquéBerreo

  1. puck dijo:

    Qué dificil es dar consejos. A veces me parece que lo único que se puede hacer en determinados momentos es escuchar, aunque ella se sabía la teoría y en su momento te sirvió, la pena es que no la pudiera aplicar en la práctica.
    Besos reina.

  2. bardinda dijo:

    Tantos años de estudios y de intentar ayudar a la gente ¿de qué le han servido?

    Me alegro de vovler a leerte. Un saludo

  3. Ana Azul dijo:

    La verdad es que somos complicados porque nos buscamos nosotros mismos las complicaciones, pero cuando uno sufre, por lo que sea, por muy pequeño que sea, y por mucho que te digan, no es facil salir de esa rueda. Besitos
    Ana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s