PorlosBerreos

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 Me he dado cuenta que a estas alturas de mi vida pues ya no podré ser jamás una Claudia Schiffer pero, no me puede negar nada que puedo ser perfectamente un George Clooney.

 Y de acuerdo, posiblemente tal mujer está desfasada y, sin duda existen otras mucho más del gusto no solo masculino, ya que está muy claro que, el peor enemigo de una mujer es otra. Lo mismo que galanes, da igual quien sea, no tiene mayor importancia, pues con ellos, la sociedad es muy blandita ante los atributos que consideramos belleza.

 Así que lo he decidido, ya no tendré más complejos, va ser que no, mi físico ya no será barrera al mostrarme, ser yo, aunque me vean como lo que soy, pero qué esté en mí, en mi muestra, poder sentirme como un galán de cine, para así, ser galán de mí misma, esté como esté.

 Ejke no es justa la sociedad con nosotras las mujeres y, qué sin ninguna duda llega un momento, qué vale, me descalzo y admito que lucir bien es algo que a todos nos gusta, pero, es eso, un hombre puede estar genial aún con sus entradas, sus arrugas y sus canas, qué decir con su físico, a un hombre todo se le admite, en ellos trasmite más su personalidad, su amabilidad, su energía.

 En nosotras no, la energía la olvidamos tras un lápiz de labios, nos enfundamos en maquillajes y en prendas que escondan todo lo que socialmente no está bien visto, y no, me niego, no lo voy a consentir, si a alguien debo convencer ante el espejo primero es a mi misma, algo que ya es difícil, pero ya está bien que la ropa y mi muestra deba ser tipo revista de moda y pasarelas, no. Ser mujer es otra cosa, y todas necesitamos sentirnos bien, y ya va siendo hora de cambiar ciertos patrones, pues si no hacemos nosotras, nadie lo hará.

 Hace unos días, como ando buscando trabajo de manera desesperada, y que nos exigen, no solo una capacitación profesional, unos conocimientos y una experiencia, qué no hay trabajo de por si, pero de haber impera un físico con garantías de juventud eterna. Con esto, llega un momento que, aunque sabes quien está en tu espejo, y ciertamente el físico y la edad supone todo un reto y, si lo es de manera personal y todo eso que ya sientes sola, solo faltaba la palada de tierra que te echan con algo tan simple como buscar trabajo.

 Da mucha rabia como llega a destruir lo poquito que tenemos y, que ser fea parece que ya es puerta y camino hacia la desaparición, pues entre todo lo que ya siente una sola, y lo que te aportan, el ánimo baja, te sientes nada, con ganas incluso de rendirte y poner rumbo a la calle, a una esquina y qué el frío y las inclemencias del tiempo acaben con tu persona.

 Desespera, qué para que te mire la sociedad y encajar, has de ser perfecta. Despertar todo solamente a base de buena presencia, nos exigen talla y muchísimas cosas, pero todas relacionadas con un canon de belleza socialmente demasiado establecido por intereses, ya creo que, algo más que comerciales.

 Siempre he trabajado de cara al público, incluso antes de perder quien era y quedarme atrapada en por lo menos volver a ser, no sé si algo… pues sí, era la niña mona, pero esto, al menos por lo que me han contado, era lo último que se sentía al estar conmigo. Era mucho más que un físico, y ahora, en mi último trabajo, también de cara al público, reconozco que los clientes al entrar, esas miradas no engañaban, y aunque me costaba un mundo sobreponerme, una vez hablaba con ellos, una simple pregunta: “Puedo ayudarle” todo cambiaba.

 Me esforzaba en trasmitir seguridad, ser ese galán de cine al que, pues eso, olvidamos su físico y lo que nos agrada es su presencia, es decir: en realidad con ellos es todo eso qué nos llevan a sentir con esa presencia y no su belleza.

 Y cada día es el mismo reto, sé que ser fea en el mundo que vivimos es garantía de no ser nada, pero me niego, y reconozco que estar ante mí, es eso, un tragar saliva y mirar para el cielo por ver si luce alguna estrella y olvidar tan horrible sensación, pero me niego a ceder ante un canon, primero por qué no puedo evitar ser así y no voy a seguir luchando por un físico que no perdí yo.

  Aun con todo, por mucho que quiera, pues que siempre lucho, no puedo evitar ese complejo de qué verme, es poco menos que sufrir una patada en los mismos huevos, así que, me fui de tiendas llenas de niñas monas, qué en la mayoría son eso, una gran lástima, no pasan de mejor calificación.

 Pensaba que era mi rabia, pero en uno de los comercios una señora preguntaba por un colchón, algo tan simple, pues hay muchos de diversas calidades y, que en teoría sobra con explicar las virtudes y casi la venta se supone hecha, pero la señora, no buscaba eso y la niña mona ni se dio cuenta.

 Dentro del comercio la señora me reconoció, hasta mi nombre recordaba y solo la vi dos veces: el día que entró a buscar modelos para reformar su baño y el día que, tras tomar medidas, volvió para convertir el presupuesto en venta. Y allí, en otro comercio, su: “Ay niña, cada día cuando entro a mi baño me acuerdo de ti, no solo me vendiste poner mi baño bonito, me regalaste sentirme bien conmigo misma.”

 La dependienta, que casi me da rabia exclamar  un: “muy mona ella”, se me quedó mirando al escuchar la conversación que mantuve con la señora, esta se fue y me quedé husmeando. Le sobró el tiempo para pregúntame donde trabajaba, le dije que ahora estoy en el paro y qué busco trabajo. También se aceleró para decirme qué no tengo futuro delante de un mostrador,  que no solo soy mayor, me echó 40 años qué rectifiqué a 47, sino que tengo mucha tripa y eso es desagradable, qué estaba segura que nadie me contratará jamás. “Hay que ser muy guapa para estar en una tienda” La miré y sonriendo: “Tienes razón, en el mundo solo caben mujeres como tú, el resto, flotamos”

 El dueño, muy cerca de ambas para sorpresa de la bella dependienta, me llamó y me pidió un cv, el cual se lo he mandado por internet. Me preguntó que hubiera hecho para venderle a esa señora o a cualquier otro cliente. Contesté que no solo se trata de vender un producto, sino de ser humanos, de acercarnos y vender algo más qué si necesitan e, incidir en que lo encuentre en eso que sí podemos venderle.

  Con el dueño hablé un rato, se quejó de las ventas, qué hoy están muy mal las cosas y, aunque según su promesa cuando tenga un hueco aseguró que me llamará, sé que de elegir a alguien para su comercio será alguien que le de al ojo.

  La lástima es que esto no solo ocurre para encontrar trabajo, ocurre allí donde nos movemos, se nos juzga, nos valoran por un físico, y creo qué está en nosotras el cambiarlo.

  Como me da mucha rabia que un físico nos marque tanto, decidí tomarme un café en un bar, así descansar, olvidar mí rabia y volver a la realidad, y para eso nada mejor que observar a la gente.

  En el bar, tras pedir mi café, entró un señor, dos chicas, otro señor y una mujer enfundada en una minifalda y, todas las miradas se clavaron en ella. Entre el cabreo que llevaba, ni miré tal belleza, sonreí y miré por si podía lanzarme al escaso café que quedaba y allí dentro ahogarme, ejke es así, hasta comiendo miramos como está decorado el plato.

 Terminé mi café, derrotada ante lo que había visto. Me dije: no queda otra que intentar operarme, sé que me costará la vida, pero tengo que intentar volver a un físico qué por lo menos, sin este quiste en la tripa, seguro que luciré mejor. En el tramo tan pequeño de levantarme tras tomar un café, ya iba diseñando como convencer al médico, a don soseras y a mi hija para la intervención, qué obviasen que la anestesia me matará, que es importante lucir y más cuando necesito trabajar.

 En la barra, tras de mí, la voz de la mujer enfundada en la minifalda me despertó de mis pensamientos, era Enrique, bueno, ahora Estrella, aunque en su DNI, ya que aun no ha pasado por el quirófano, continua siendo Enrique. Desperté y, es curioso, según ella me había saludado pero ni me enteré, andaba a lo mío.

 Lo cierto que Estrella tiene todo eso que envuelve a que dirijan miradas, a qué en teoría se la acepte y se la admire, pues muestra como una mujer escultural, pero como suele decirme: “Se que imito el ideal de mujer, pero me falta eso que tienes tú sin hacer nada”

 Personalmente me da mucha rabia todo lo que Estrella se sacrifica en pos de ser mujer, pero por más que le explico no entiende que ser mujer no es lucir unos atributos como los que ella se coloca, qué ser mujer es otra cosa.

 Y aunque hablamos durante horas, y cada vez que lo hacemos se quita el sujetador, pues siempre le insisto que tiene que ser como un galán de cine, quien es, sin preocuparse por el sexo que verán en la calle, qué da igual ser  hombre que mujer, qué el sexo, no ha de separarnos, además eso se hace a escondidas, no en público, por lo menos, en público no es aconsejable.

 Pero sé que si hablo mucho con Estrella, al final, no voy a conseguir un lugar donde sea quien es, pues tenemos esa necesidad social de ser hombre o mujer, no hay más, y creo, que somos personas, que es una tontería tanta gaita por ser mujer o hombre.

 Aunque sé que como sexos somos complementarios. Pero igual podemos complementarnos hombre con hombre o mujer con mujer, qué gaita con el puto sexo, coñe, qué somos algo más.

  Ejke es complicado explicar a alguien que cree que ser mujer tiene más ventajas que ser hombre, cuando además, el mundo, hoy por hoy aún está encajado en un modelo masculino. Así pasa, por más que le digo que tiene más ventajas como hombre qué como mujer, asegura sentirse mujer, y no, mujer no es tener tetas por mucho que lo parezca.

  Así que ahora no solo tengo en mi mala conciencia tachar de niña mona a jóvenes que creen que su belleza les llevará lejos, sino que, ahora, me rechina el intento de que Enrique sea quien es, que su  esfuerzo lo dirija a ser persona. Alguien genial tal y como es, todo eso que esconde por parecer lo que soy y parece que nadie ve: mujer.

  En fin, las dos,  Estrella y yo estamos sin trabajo; ella por demasiada belleza y yo por no tener ninguna. Igual un día conseguimos que el mundo mire como miramos a los galanes de cine, por eso que nos hacen sentir con su presencia y no por una belleza externa.

Imperio

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3 respuestas a PorlosBerreos

  1. elssamolina dijo:

    En este mundo ficticio en que nos movemos,me refiero al mundo de la imagen,todo es manipulación.Manipulación de la belleza…de la mujer…del sexo…del trabajo…de tener cosas materiales….Paralelamente a este mundo existen otros…el de la espiritualidad,del pensamiento,de la madurez,de aprender que sitio es el nuestro,la educación,la sensibilidad, entre otros que no se ven físicamente,pero que están ahí reflejándose en nuestros gestos , modo de pensar y ser…que la persona que es capaz de captar esta belleza, tiene también otra mirada que traspasa la absurda y vacía vida ,de los que solo ven lo que tienen delante de los ojos.Por eso,pienso que dentro de este submundo materialista que se va al garete,existen otros mundos maravillosos,otras miradas llenas de estrellas…como la tuya, Imperio.Shi.Besos y besos.Elssa Ana

  2. María R. dijo:

    Desgraciadamente son los valores que rigen nuestra sociedad, y todavía más que este que cuentas de la buena presencia, el maldito “Tanto tienes, tanto vales”
    Así va el mundo.
    Buenas tardes y buena semana Imperio.

  3. Ana Azul dijo:

    Al final cuenta la aptitud de cada uno. A todos nos llama la atención la belleza, pero si no hay chicha detrás dime tú a mí que se puede sacar. Pues ná de ná. Besitos
    Ana

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