AbrilBerreosmil

  Hay días en los que parece que todo puede acabarse, o comenzar. Otros días, en los que no sabes qué hacer para modificar, o escudriñar y, encontrar alternativas nuevas. Muchos días, demasiados, aparece mi amiga Mala Suerte, de la cual no conozco su segundo apellido.

  Y ya, como me visita tanto y, que es muy suya, maleducada incluso, y a pesar de ello, pues la saludo con amabilidad, la invito a café y, ni uso paciencia, la tengo tan de habitual, que es eso, ya no consigue dañarme. Así que vuelve, pues supongo que se irrita, seguro que algo no haré a su gusto, o qué igual hasta me quiere; pero seguramente no, es raro eso de quererme, por eso son tan valiosos los que lo consiguen. Así que no, no me quiere la mala suerte, simplemente será que la irrito.

  Otros, son días de siempre, aunque me encantan y prefiero los días de recuerdos que sí recuerdo. Y hay días, que no sé por qué llegan, incluso a veces me pregunto si tendrá que ser así, esa mala suerte que parece mi mejor amiga. Pero bueno, hay otros en los que a pesar de todo lo malo que pueda rodearme, miro y veo que tengo tantas cosas bonitas, qué quiero tanto, qué me quieren, tan valiosas, que incluso bien pudiera organizar una gran exposición de excelencias. Sí, una exposición de soseras, abres, mandarinas, botánicos, aceleradas, námastes, sotanas, rarezas especialmente normales, e incluso, varios más mejores enemigos. Qué son casi en todos uno de cada, pero son tan valiosos, que cada uno, en sí mismos, vale por mil.

  Lo cierto ejke no me gusta odiar nada, pues todo indudablemente tiene millones de cosas buenas aunque en algún momento me cueste verlas. Pero de odiar me quedo con el Sol. Ese que sale todos los días importándole un pito como esté. Aunque lo admiro, él me enseñó, sí, el solito me dio la gran lección de mi vida. Pues muy serio, cuando quise acabar, me demostró que pase lo que pase, hay que salir día a día aunque nos tapen las nubes.

  Peso es eso, parece que todo va por días, y desde luego ya me podrían haber prohibido ser ingeniero aeronáutico. Estoy tan segura que hubiera llegado andando, cruzando el fondo del océano, al mismo Cabo Cañaveral y, allí, de haber tenido el sueño de ser astronauta… ¡Bah, estoy segura, un medico y, de la misma forma me hubiera estropeado todo el esfuerzo!

   Ejke todo lo que me prohibían lo hacía, casi todo, menos alguna cosa con la cual no tuve más remedio que ceder, pero ejke, hoy incluso sobra que me prohíban para que me crezca e intente llegar y, aunque estoy por poner toque de queda a algunos recuerdos, qué además no sé a qué aparecen, pero bueno, por lo menos con este último he conseguido sonreír, y eso, en mí, no sonreír, no, que sonrío de habitual, pero que un recuerdo perdido y recuperado me lleve a ello, es algo difícil.

   He de reconocer que el recuerdo no ha llegado solo, me lo han contado, pero sí que llegó sola esa promesa que, para mí, después de perder recuerdos, siempre fue un enigma, y ejke además, en momentos difíciles ha aparecido de continúo; pues seguramente hay cosas que, aunque no sabemos porque las decimos son tan posible que nos las hayan dicho y, en su día dejaron tal huella, qué igual ni perdiendo neuronas o vías de esas importantes, se pierde esa magia que aún tiene para mí la promesa de una noche de abril.

   Ejke aquella fue la primera vez que iba subir a un escenario y, era muy jovencita. Según me contaban, estaba muy nerviosa, mirando entre el público si allí había alguien conocido, pues siempre estuve muy sola en todo lo que hice, salvo mis abuelos paternos, mis favoritos jamás vinieron, y mis padres, pues mucho menos.

  Con aquel grupo jotero actúe pocas veces y para sustituir, y al subir, estaba tan nerviosa que me costaba, a pesar de los ensayos previos y calentamientos, reconocer las entradas y los tonos, pero un señor, quién me contaba esto, me susurró: “Vamos valiente, qué si lo superas te regalaré una noche de abril”

  Aquello tuvo magia; subí, canté y ni un problema, eso sí, cuando perdí quien era, se me quedó aquello de que iba a regalarme nada más y nada menos que una noche de abril como amuleto, pues siempre cuando llega algo que no puedo con ello, me digo a mi misma, vamos, a por ello que te regalaré una noche de abril.

  No sé que debió parecerme, pero supongo qué mucho, pues si lo pienso era una tontería. Aquello pasó un abril, pero no sé, esas promesas que no significan gran cosa, así, dichas en un momento que de tanto necesitas son como que te prometen poco menos que la luna y, pues eso, hacen milagros.

  Y no sé, o sí, si lo sé, todos los días, sean como sean, traigan lo que traigan, pienso que necesitamos pequeños milagros, y qué con ellos te digan que importas, que estás, que eres, da igual si estupenda o no, pues para quien te quiere eres estupenda aunque seas un desastre y, por supuesto para quien no, pues serás un desastre incluso aunque no lo seas. Pero es eso, que te proporcionen un pequeño respiro entre todo el ahogo que trae de continuo la vida. A no ser que la vida misma sea quien necesite este tipo de respiración, así, como asistida.

  Ejke hay veces, sobre todo cuando voy recuperando poco a poco ese conocimiento de la ciencia que perdí, qué nunca he creído en otra cosa que en la vida y, qué todo es fruto de circunstancias que has de superar con paciencia, con dosis enormes de calma incluso llegue lo que llegue y, qué la ciencia, que se empeña en que todo es tan matemático, que ya no me dará tiempo seguramente a conocer todo lo que me despierta tantísima curiosidad. Y, que a pesar de todas las exactitudes que la ciencia demuestra, pero en realidad es tan inexacto o desconocido con mucho en el humano, qué me pregunto: si es más importante el conocimiento aprendido en los libros, o todo eso,  lo que no nos queda más remedio que aprender para sobrevivir y, sobre todo no vivir muertos.

 Todo eso, que sin recurrir al falso y desolador refugio que demasiadas veces nos defrauda tras cobijarnos en la esperanza, para que a pecho descubierto nos lleve a seguir superando día a día; traiga lo que traiga este.

Imperio

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2 respuestas a AbrilBerreosmil

  1. Ana Azul dijo:

    Es que la vida y los dás estan llenos de sorpresas. Smos capaces de hacer algo que nunca pesaríamos qe podríamo hacer y otas sin embargo os quedamos paralizados, pero es que es así, tiene que ser así, porque si no tuvieramos miedosnada nos costaría. Besitos
    Ana

  2. puck dijo:

    Tienes algo a lo que agarrarte, que es a tí misma. De mayor quiero ser como tú.
    Besis reina.

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