OtromásBerreando

  A pesar de pertenecer a un universo y a un mismo mundo, dentro de cada mundo hay un universo, y así somos nosotros, los humanos, un universo diferente dentro de cada uno y, todos estamos supuestamente en un mismo mundo. Le dijo el anciano Esteban a su sobrino.

-Déjate de gaitas tío, no comparto ni compartiré jamás ese interés qué tiene mi hermano en preocuparse de todo menos de su propia vida.

  <Mario era el segundo de cinco hermanos. Tanto él como los otros tres habían organizado su vida dentro de esos planes sociales que la propia sociedad impone, y él, Mario pensaba que primero has de vivir tu vida, rodearte de afectos y, luego, es estupendo preocuparse por los demás, pero solo cuando tienes tu mundo lleno.

   Mira tío, mientras encendía un cigarro, si es estupendo preocuparse, pero en un orden, ya que, siempre elegimos a quienes defendemos, puesto que, no nos ocuparemos de una asociación contra el cáncer si estamos inmersos en otros temas, aunque colaboremos, pues es entendible defender, movernos y actuar en pro y mejora del mundo inmediato que nos rodea. Es lógico y estupendo, pero siempre que no se haga para suplir y no acatar todo eso que nos llena de miedo. Qué no es otra que, como mi hermano, tiene miedo a retomar su propia vida por si le engañan, cerró su corazón, y así, es lo que es, el espíritu de la queja, cada vez está peor, y lo peor de todo, cada vez es más lejano a quien era, ya no sé donde está aquel ser tan estupendo. Y daba lo que fuera por recuperarlo, y no por mí, si no por él. Y no hablo de qué tenga que casarse, me parece estupendo que esté así.

– Ya lo sé, pero él está, te lo aseguro que está, pero si tú lo apartas simplemente porque no actúa como tú quieres, así, solo conseguirás separarlo de ti, dejarle más solo lo que ya está.

-Sí, tienes razón, quizás le deba una disculpa. Pero ya solo le preocupa mejorar en su trabajo, ascender lo más posible, ya no ve otra cosa que lo que tiene frente a su nariz como necesario, me duele que no se mire a si mismo para solucionarse. Y lo peor, en búsqueda y demostración de una bondad supuestamente social, se ha convertido en un ser maquiavélico, y no puedo verle así.

-Peque, pues así le llamaba Esteban a su sobrino, te contaré una historia que me contó tu padre, de esto hace muchos años, tantos como los que tienes tú. Era como tu hermano, me preocupé solo por mi profesión, pero me olvidé de mí e, incluso de mi mujer, y si me pasó así, fue por miedo. Y tú crees que he sido un hombre muy feliz, pero quizás no conozcas mi historia.

-Sí, sé que fuiste mala gente, hasta que un día algo te hizo cambiar. Mamá asegura que fue mi padre, pero nunca han contado otra cosa, y si te digo la verdad, eres más otro en igual grado que mi padre qué un simple tío.

-No me pienso poner colorado, ni darte las gracias, pero te contaré la misma historia que me contó tu padre, escucha, pues te aseguro que yo no escuché, aunque sí que hubo algo que me hizo cambiar mi actitud, y lo que tu padre me contó e hizo por mí, fue de gran ayuda.

  En el interior de la tierra, por mucho que nos cuenten el que está rellena de mineral férreo, se equivocan, lo que allí se encuentra es un mundo igual al exterior, solo que invertido y, le llaman infierno.

  Sus habitantes diablos y, cada uno de ellos tienen su vida, igual que aquí, en lo que llamamos tierra. También tienen profesiones, es un mundo igual y el magma de la tierra, el centro, es su sol, por tanto también tienen montañas, valles, ríos, mares, océanos. Como te dije, es igual al nuestro.

  En una de sus regiones, una familia, compuesta por los padres que murieron y tres hijos. Los dos hermanos llevaban una vida normal, casados, algún hijo, pero el otro, era un diablo en todos los sentidos, aunque con grandes principios, un buen diablo que equivocó su camino.

  Este, solo pensaba en su profesión, en mejorar día a día, luchaba por los derechos, y por supuesto por que se cumplieran los deberes, pero cada vez era peor diablo; arisco, protestón, irritable, ya no le importaba criticar, pisar si era preciso para que sus planes sobresalieran como lo mejor.

  Sus hermanos intentaron, sobre todo uno de ellos, que rectificase, pues conocían que, si se centró en su trabajo y en todo lo que le hacía olvidar, fue por esa historia que se repite en cualquier mundo: le rompieron el corazón, y esto le hizo centrarse solo en lo que no le implicaba mucho como diablo.

  Vivian en un valle precioso, y a lo lejos una montaña aislada de la cual brotaba de su base un río que paseaba grandioso por todo el valle.

  Un día, este hermano que ya solo pensaba en su trabajo y en lo que le hacía sentirse bien, habiendo dejando apartados sus afectos, pues no quería que le partieran el corazón, marchaba a otra ciudad para ascender y llegar a un puesto más alto del que ya tenía.

  Su hermano no quería verle lejos, pues tenía de sobra para vivir ¡Ah! Se me olvidaba contarte que todos los diablos poseen magia, poderes con los que nacen, y estos los hacen  invencibles.

  Días antes de partir, este apenas hablaba, si se relacionaba era por temas de trabajo, como te dije, no quería relacionarse con nadie por si le volvían a partir el corazón. No estaba dispuesto a despedirse de sus dos hermanos. Uno de ellos estaba fuera de vacaciones con su familia, y el qué más cerca estuvo de él, fue a buscarle, conocía sus planes, sabía que se iba en pocos días.

  No quería abrirle la puerta, se negaba a dar explicaciones. Al abrirle, de muy malos modos le aseguraba que decidía por él mismo y, qué a nadie debía importarle sus decisiones. Pero su hermano, cada vez que conseguía mirarle a los ojos, encontraba su dolor.

  Le preguntó que para qué irse, si él no era el más indicado para ese puesto, qué conocía que usó para eliminar a su rival, y si esto le hacía feliz. Qué nunca actuó así.

  Quién intentaba convencer para que se quedase, le propuso un trato al otro hermano. Vete, dame 10 días, y si te demuestro que puedo mover aquella montaña, por lo menos dejar una parte amplia de ella cerca de tu casa, aquí al lado, cerca de la ventana de tu habitación, ¿volverás y cambiarás de actitud, volverás a ser quién eras, dejarás de dañar para intentar trepar y conseguir puestos que no te corresponden? Sé que lo haces por olvidar, por negarte a abrir tu corazón. Y eso te esta matando, tú no eres así, jamás serás feliz.

   El hermano dispuesto a partir, aceptó, pero el otro primero debería desprenderse de sus poderes, pues con ellos, con solo desearlo, este sabía qué podía conseguir mover un trozo de la montaña y dejarla al lado de su ventana. Y el hermano aceptó.

  Marchó, quedaba mucho para ocupar su puesto, partía para encontrar una casa, y pasó de su hermano, era imposible trasladar un trozo grande de aquella montaña si no poseía poderes, y estos los llevaba a buen recaudo en una cajita.

  A los diez días recibió una fotografía del valle y de su ventana. La montaña estaba allí, y cuando vio usando sus poderes todo lo que su hermano trabajó día y noche durante esos diez días para mover la montaña y colocarla al lado de su ventana. Solo le sirvió para burlarse, para tratarle de idiota por trabajar tanto, cuando su decisión estaba tomada.

  Allí cada vez más huraño, solo, no conocía a nadie y su puesto le venía muy grande, no era feliz, cada vez se llevaba peor con quienes le tocaba relacionarse, pero no estaba dispuesto a admitir  su fracaso, sentía que era rendirse. Recordaba qué por lo menos los domingos jugaba una partida con sus hermanos. Y un día se echó de menos, se dio cuenta que no era así. Regresó a su casa, a su antiguo trabajo, a ser como era antes de enfadarse con el mismo, además, allí  estaban todos sus afectos. Y fue feliz, con los suyos, y sobre todo, recuperando ser quien verdaderamente era.

   La historia, Peque, en parte me pasó igual, no puedes hacer nada por tu hermano hasta que él mismo no decida cambiar su forma de actuar. Ten paciencia con él, un día, se echará de menos, y entonces, dependerá de ti estar esperándole o rechazarle. A mí, te aseguro que no me fallaron.

  Vamos, dejemos de hablar, llegan en nada tus primos, mis hijos con mis nietos y mis yernos, tus tíos, tus padres, tus hermanos, cuñadas y cuñado, sobrinos y, unos viejos amigos que vienen a comer. Hoy será otro día de esos muy pesados con mucha gente comiendo en casa. Y en la cocina, nos están esperando, ya las hemos dejado suficientemente rato solas, pero hoy, sí, será un fastidio tanta gente en casa.

-Sí, sonreía Mario, un fastidio, sí, grande.

-Eso mismo, y qué no nos falte.

Imperio

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3 respuestas a OtromásBerreando

  1. puck dijo:

    Creo que al final fue hasta la trastarabuela 😛
    Me quedo con la moraleja.
    Besis reina.

  2. Aire dijo:

    Hola, ola de mar…
    me quedo con la espera a que los demás realicen su recorrido, lo que piensan que deben hacer. Nunca me he arrepentido de hacerlo, ¿sabes?. A veces desaparecen, te lamentas de q no confíen en tí o no tengan un minuto para tí, pero hay que saber esperar , ya que juzgar el mundo entero que es la otra persona es como mínimo soberbio y poco empático.
    Un beso
    del
    Aire

  3. elssamolina dijo:

    Las situaciones de la vida nos lleva por caminos diferentes…pero también el tiempo coloca a cada persona en su sitio.Creo que toda acción tiene una reacción .Besos Elssa Ana

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