Rereando

 

  Hace tiempo, no sé cuanto ni donde, pero no mucho. Me encontré con una frase de la cual solo recuerdo una parte, aunque quizás sea completa y, sea así, tal y como la recuerdo.

  Lo cierto ejke no lo sé, no me he molestado demasiado en buscar quien la dijo y los motivos que le llevaron al dueño a decirla así, porque durante un tiempo, la muy… me mantuvo en a un tris del enfado y de la intolerancia, incluso de la negación más absoluta, puesto qué como dice ella, la muy sabelotodo, el trozo o frase completa te suelta así, en frío verdades como templos: “Esperar lo inesperado, aceptar lo inaceptable.”

  Y aunque la acogí como avatar, espero que al dueño no le importe, igual la he destrozado y no es así como la dijo, aunque, con ella, con la frase, lo cierto ejke tuve mis más y mis menos.

 En su día le di todas las vueltas posibles, ya que esperar lo inesperado pues sí, en cierta parte estábamos de acuerdo tanto las palabras, su significado, como yo, pero ay con eso de aceptar lo inaceptable, me inyectaba sangre incompatible y, así pasaba, la rechazaba de pleno.

 Ejke no se puede aceptar lo inaceptable pensaba, pero parece que la frase se las ingenió para ponerme delante de mis narices situaciones, tanto pasadas como presentes, en las cuales no me quedaba otra que aceptar, aprender a vivir con lo que tocaba.

  Esto me enfadaba, siempre tengo presente ese que podemos hacer más, saber más de eso que nos intriga, no esperar en sí la verdad de lo que sucede y con ella aceptar lo inaceptable por mucho que nos moleste o esperemos otra cosa, total, tras pensarlo, me daba cuenta de que, después, todo, todas las cuitas e intervalos, todo, dejaba preparado para hacer eso que tanto desespera, que no es otra que entonar el no queda otra, así son las cosas.

  Así que, cuando me tranquilicé y la miré con ojitos de quererla, la frase me explico cientos de situaciones en la vida donde ese esperar lo inesperado se une irremediablemente y va de la mano, así en plan amigotes de toda la vida, con un aceptar lo inaceptable.

  También es cierto que aunque llegamos a un concierto con el que le di la razón, con la espera tenía mis más y mis menos, pero comprendí ese esperar lo inesperado, pues me acordaba de todas esas veces donde esperar se convertía en un bombo donde daban vueltas muchas bolas, y cada una de ellas, las bolas que daban vueltas, era una posibilidad que abrazaba, pero claro, solo metía las llenas de esperanza, así pasaba, que el resultado nunca era el que necesitaba y, tras la espera, fuera cual fuera el resultado, incluso aunque fuera bueno, como no era en lo que yo había puesto esperanza, así pasaba que, llegaba la decepción más grande.

  Cuando me di cuenta que hay que meter en el bombo tanto lo que no esperas como lo que deseas, es decir lo esperado e inesperado, entonces el resultado ya me fue dando un poco igual; pues me había puesto de antemano en un terrible resultado, tanto que, cualquier cosa que llegase por inesperado que pudiera ser, ya estaba barajado, casi aceptado de antemano, así que, cuando llegaba lo inesperado, ya estaba en marcha una solución incluso a lo más terrible, pues me di cuenta qué en el fondo, la espera, se convierte en un aceptar lo inaceptable por esperar lo inesperado.

  Si lo pienso, la de veces que esperé una respuesta, una explicación a todas esas veces que me mantuve así, esperando. Lo divertido que mientras esperaba mi ánimo se ilusionaba haciendo lo chiquitito grande, y me asustaba haciendo de todo lo terrible algo insostenible qué me paralizaba. Ejke, me inyectaba tanto miedo que todos mis miedos residentes, los miedos de confianza se iban, pues este miedo inventado esperando lo inesperado asustaba a todos los otros que si tenía controlados y, me quedaba allí, sola ante el peligro con un miedo desconocido con el que nunca había compartido nada de mí. Ejke es eso, si te llega un miedo nuevo, a ver como le dices que te conozca.

  Y claro, tan llena de miedo, con un miedo desconocido cargado de todos esos: por lo que pueda llegar, está claro, es imposible aceptar eso que planteabas como inaceptable, a lo sumo te adaptas, pero desespera y caes en la trampa esa que por ser positiva, cuando llegó lo negativo, pues parece tan terrible que te sientes pues eso, como nada.

   Así que no sé cuanto tiempo, no hace mucho, creo. Aprendí lo divertido de la espera, de sus esperanzas y sus decepciones, su ponerme causas que llevaran a consecuencias para mí desesperantes y catastróficas, a esas, también, con las que sin duda te llevan a soñar y sueltas un: ojalá suceda así.

   Me di cuenta de lo valioso de no saber, de ese gusanillo en el estomago que ocasiona esperar todo eso por lo que podemos estar esperando tantas veces en la vida. También, de lo valioso de esa espera para que cuando llegase lo que llegase, al esperar lo inesperado, aceptar lo inaceptable fuera un comienzo nuevo, no una ruptura con toda esa fase de cosas que la vida trae, cambia y por más que lo tengas previsto, esta, la vida, lleva, trae y se lleva.

  Ahora que la tengo de avatar, qué cada día la veo al abrir el msn me dice ese: “esperar lo inesperado, aceptar lo inaceptable”, casi la obvio, y muchas veces, ni me doy cuenta de todo lo que aprendimos juntas.

  Es como si continuase igual, pues si tengo que esperar barajo tanto positivo como negativo, aunque sé que haga lo que haga la respuesta no está de mi mano en todo lo que me pueda tener en ese compas de espera. Ejke, además, una actitud positiva, hace que me revele si no llega lo que espero, y una actitud negativa me lleva a conformarme, a aceptar qué es la mala suerte quien me tiene en danza, quien me controla.

  Pero sé, que fue ella, la frase, quien me enseñó que no tengo que estar esperando, que tengo que vivir con el momento, y todo lo que me mantenga esperando, cuando llegue el resultado, he de dejarme sorprender y seguir adelante, tanto sea con un resultado que me guste, como con otro que me desespere. Siempre hay salida.

  Ejke, todo aquello de la espera desespera tantas veces dicho y escuchado da rabia, sobre todo al no poder darle a un botón y, así, que la respuesta sea inmediata.

  También, aceptar lo inaceptable, pues qué te lo enseñaban como una actitud cobarde, de sumisión, pero que va, aceptar lo inaceptable es avanzar sin mirar todas las heridas que tengamos.

  Pero lo cierto, que por mucho que aprendamos, tanto con una actitud positiva donde solo piensas en las cosas buenas que puedan llegar,  como negativa, donde lo malo lo haces más grande, pues lo cierto es, que siempre cuesta tener esa calma, dejar que llegue lo que tenga que llegar, así, continuar siendo mientras llega lo que llegue sin perdernos en futuros que a saber si llegarán, ejke es eso, debemos esperar lo inesperado y aceptar lo inaceptable, sin anclarnos en un antes, más bien, dejarnos envolver siempre en un después, pero cuando llegue, no antes.

Imperio

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Rereando

  1. María R. dijo:

    Cuánto antes entendamos que la vida no es justa, mejor, y así poder llegar a comprender ese dicho, no es que no vayamos a sufrir por eso, pero al menos, seremos menos desgraciados.
    Besos y feliz domingo, Imperio.

  2. elssamolina dijo:

    Vivir el momento con intensidad.Si lo inesperado llamara a nuestra puerta,de un modo triste y desolador,tratar de llevar la situación pensando en positivo y con la energía de la lucha,como en las batallas donde tienes que vencer o morir;y por supuesto tienes que vencer.Si lo inesperado es positivo mostrar a la vida la mejor de nuestras sonrisas y danzar…en esa danza de que la buenas estrellas nos visitan..¿Aceptar lo inaceptable? es muy difícil si el comienzo de la palabra ya es tan horrible como “inaceptable” pero podemos aceptar lo inevitable con la mirada puesta en el pensamiento de que todo no es eterno,que a veces son tormentas de verano.Que después de la tempestad viene la calma.Bonita e interesante entrada.Besos preciosa.Elssa Ana

  3. puck dijo:

    Hay que ser un poco como un camaleón y adaptarse según venga el color, pero nos cuesta cambiar a ese color hasta que nos adaptamos. Estoy recordando una frase que me dijo una compañera de trabajo “que no te de dios lo que puedas aguantar”, se crea o no en eso, la verdad que se aguanta de todo. Y estoy recordando otra frase que decía un jefe muy simpático que tenía “no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista”.
    Besis reina.

  4. Ana Azul dijo:

    Parece una incongruencia. Si se espera lo inesperado, es que es un trabajo sin resultados, porque si es inesperado no vale la pena esperar, y aceptar lo inaceptable pues lo mismo, pero bien visto, es una manera sencilla y complicada a la vez de dedirnos que debemos estar preparados para todo, porque la vida nos trae momentos que no son gratificantes y son dificiles de digerir. Así al menos lo veo yo. Besos
    Ana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s