TresBerrihechizos

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 “Hakuna matata ni leches” dijo enfadada Samira que teniendo toda la tarde; una tarde deseada y esperada, pero que en vez de aprovecharla, solo consiguió aburrirse, pues ese día su compañero de discusiones y peleíllas andaba resolviendo asuntos de mayores. Ejke su papá no estaba y lo echaba mucho de menos.

   A su lado estaba su mamá, pero con ella nunca conseguía discutir ni pelearse, pues a su mamá jamás la sacaba de quicio, cosa que a su papá era algo tan fácil y le divertía tanto. Su madre para Samira era un rollo, pues esta sabía que le pasaba antes que ella misma, era como si para pelear con ella, fuera su mamá quien tuviera que estar dispuesta, no le tenía tomada esa medida que tanto le divertía.

  Desde la montaña mágica tres brujas andaban mirando en su caldero a quien molestar, era el Takatukata, día en el que debían pronunciar tres hechizos para hacer la vida imposible por lo menos a tres humanos, aunque si conseguían implicar a diez, tenían garantizado y ganado con honores su Mukthala, qué en brujería maléfica es algo así como mil deseos para ser concedidos, o tranquilidad y felicidad para el resto del año.

   Samira andaba entre el sofá y estudiando, pues tenía examen, y por mucho que intentaba concentrarse y, aunque soltaba su Hakuna matata para asegurar que todo era perfecto, no lo conseguía, ejke le faltaba su compañero de peleas, ese a quien después de un rato de griterío todo acababa en un gran abrazo que tan bien y tan fuerte la hacía sentir.

 Las brujas habían decidido que uno de sus objetivos podría ser Samira, con lo que las brujas no contaban ejke cuando alguien está rodeado de amor, poco pueden hacer en contra.

  Thereleta, la bruja mayor de ellas se dio cuenta que Samira no podía ser su objetivo, pues cuando llegó el papá de Samira, por mucho que pelearon y gritaron, como siempre todo acabó en un gran abrazo, así que desperdiciaron uno de los tres hechizos, cosa que solo podían usar tres, pero les quedaban dos para conseguir su año perfecto.

  Buscaron en otro lado y, Analú andaba practicando con su saxofón, y por más que ensayaba le fue imposible acabar de tocar bien la pieza que necesitaba para el sábado. Las brujas, pensaron que si le fastidiaban el día podía ser un hechizo válido, pues no solo fastidiaban a Analú, sino que estaban fastidiando también a muchos vecinos, que con el mal sonido, se les estaba haciendo la tarde imposible.

  Ya estaban a punto de llamar a la policía para denunciarlo cuando Analú, sin saber como pensó en la bonita tarde de domingo que pasó junto a sus amigos, y sin más, lo que andaba practicando salió. Sonó tan bonito que todos los vecinos que a penas unos momentos antes estaban por denunciarle, todos acabaron en la ventana escuchándole. Con lo cual, a las brujas se les estropeó otro de sus hechizos.

  Nemete, la menor de las brujas silbaba con su lengua bífida muy enfadada, saltó, pataleó y por poco vuelca el caldero, así que Nomota, la mediana, las calmó, estaba segura que podrían encontrar algo con lo que fastidiar a muchos humanos a la vez. Miraron y miraron buscando en el caldero a quien fastidiar y poder así pronunciar su tercer hechizo.

 Buscaron lo que ellas llamaban piezas fáciles, humanos que están tristes que por muchos motivos, pues no son todo lo felices que pueden llegar a ser. Las tres unieron sus manos, y decidieron dedicarles a todos en global su tercer hechizo.

 Pero algo salió mal, no brilló el caldero, este año, no iban a conseguir su año feliz, quizás por qué quien no es todo lo feliz que se puede ser por millones de circunstancias de la vida, un hechizo por maléfico que sea, poco más puede influirles.

 Theretela estaba dispuesta a conseguir el Mukhatala para las tres, eran brujas y las normas están para saltarlas, les dijo a sus dos compañeras. Así que, unieron sus manos y lanzaron un hechizo muy sonoro que consiguiera hacer sonreír y sentirse bien a mucha gente.

  En ese momento cientos de pájaros al escuchar el griterío se asustaron y salieron volando a toda prisa. Todas pensaron que igual recibían un castigo por no seguir el ritual al pie de la letra y sobre todo lanzar un hechizo bueno, pero para su sorpresa el caldero mágico brilló.

  No entendían como deseando cosas buenas siendo tan maléficas habían tenido éxito, pero ejke, lo que ellas no sabían, ejke, ninguno de sus hechizos tenía efecto, pero al pensar que el último que lanzaron a la desesperada iba a conseguirlo, al sentirse tan bien ellas mismas, lo consiguieron, ya que en el fondo, es lo único que consigue cualquier hechizo por maléfico, o benéfico, que sea.

Imperio

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3 respuestas a TresBerrihechizos

  1. Ana Azul dijo:

    Si es que el mal, al final no tiene salida aunque lo parezca. De repente la brujas sin saberlo, se convirtieron en hadas. Besos
    Ana

  2. puck dijo:

    Muy bonitos tus cuentos de brujitas, estás haciendo una serie. No hay nada mejor que creer en una misma.
    Besis reina.

  3. elssamolina dijo:

    Que historias tan interesantes…Besos y feliz día.Elssa Ana

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