Felizcaminodeberreos

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  Ayer fue si cabe uno de los días más duros que me ha tocado vivir, dentro de tantos, claro está, ya que todo tiene un orden extraño de prioridades, pero quizás que cuando tu alma se desmadeja, la única ventaja está en dejar que a tus pedazos  los abracen y te los besen.

  La mañana la tuve ocupada estudiando con la abre; no le cuesta estudiar, pero caray lo que le cuesta valorarse. Di que es sencillo, me convierto en inyección de ánimo. Le tengo tomada la medida; pues es recordarle que le costó querer nacer, contarle su propia historia y toma bríos de pirata con sus cañones por banda y viento en popa a toda vela, a cortar el mar y lo que se tercie.

  Me entristece su carita tras contarle que no crecía en los primeros meses de su existencia, es de alegría la que muestra después, pero me cabrea como necesita saber lo mucho que la queremos, y qué en aquel entonces fue explicarle: que tenía todo en contra, pues el medico, que me operó y me dejó tan maltrecha, me exigía abortar, esto y que ella no quería nacer, pues todo lo tenía en contra, pero al narrarle todas las cosas que hay en la vida, todas contadas por tanto su padre como yo, en 20 días creció todo lo que no había hecho en tres meses.

   Ejke ella se negaba a vivir, le daba: no sé si miedo o pereza, pero que así tan chiquitina, y qué en teoría que en mi tercer mes de embarazo aún era un grupito de células que no escuchaba, era un montoncito que a pesar que ni latía su aún no formado corazón, algo latía en ella con una fuerza increíble. Así que como estábamos muy seguros de que escuchaba y entendía, así hicimos, y cada día la contagiamos de curiosidad por la vida y, fue ella quien decidió nacer, ya que nosotros solo le contamos tanto lo bonito como lo feo de todo eso que queda por ver, sentir, elegir y aprender una vez naces. Así nació, con la cara levantada con ganas de verlo todo cuanto antes, pero, le rompí la nariz, y a pesar de que solo trate de que no la dañaran, la dañe yo misma. Ella, la abre me asegura que yo sufrí y me costó muchos puntos, los médicos también se equivocaron, y al ser alérgica a la anestesía, con su error me proporcionaron disfrutar de mi hija, pues una cesárea hubiera acabado con mi vida, pero eso no tienen ninguna importancia, si la vida se pudiera dividir en porciones, a cada momento le daba todo lo que me queda por vivir simplemente para que sonría.

  Don soseras dice que la conozco como nadie, y claro quién sino la va conocer, va en ese contrato de madre el cual reconozco que no me cuesta, al contrario, siempre tengo la sensación y de hecho a ella le digo siempre, qué yo evité hacer lo que me hizo mi madre y qué a ella, le tocará rectificar lo que hago yo. Todos cometemos errores que otros han de salvar, además un hijo no es algo que conlleve un proceso, al contrario, la vida de los padres se convierte en un proceso de crecimiento a favor del propio mundo de sus hijos, en el cual participas de lejos, muy de cerca, pero no somos dueños de esa vida. Quizás ser padres es la manifestación más grande de dar sin pedir nada a cambio. Quizás la única.

  Al medio día, tras una llamada de la mujer más preciosa, guapa y maravillosa de la tierra preguntándome por la inflamación que aún me causa trastorno pero poco a poco todo se supera, tras hablar un ratito con ella, y qué me animó muchísimo, y así estaba yo más feliz que una perdiz. Comí con la abre y, mientras comía andaba despistada pensando en don soseras, pues como siempre le llevo para despertarse tras la siesta un zumo de naranja recién exprimido, pensé que, tal y como lo está pasando, pues algo que sé que le encanta e ideé y preparé masa de churros, para así, despertarle de la siesta con una sorpresa de chocolate y churros. Ejke, a veces, las cosas muy pequeñas creo que son las que marcan que, sí, todo va mal, la vida es complicada, la sociedad está echa unos zorros, pero tú mundo puedes mejorarlo con pequeñas cosas, muy pequeñas, y con ello hacer como un refugio fuerte y diferente frente a lo adverso. Igual me equivoco, no lo sé.

  Don soseras llegó, comió, subió a la abre al cole y se echó la siesta, preocupado me dijo que me notaba muy triste, lo que él no sabía que andaba disimulando que le preparaba una sorpresa, aunque la vida, cuando decides hacer un papel me da que es ella quien te sorprende.

  Todo, salvo la preocupación por el examen de la abre, me tenía calculando el tiempo para despertar a mi chiquillo con el chocolate y los churros a punto. Todo iba genial hasta que llamó una amiga muy desesperada.

   Al notarla tan mal, reconozco que primero calcule mi propia necesidad y tenía muy claro que, estuviera como estuviese en una hora tenía que volver a casa. Cosa que aún me desespera y me hace sentir mal, no sé si le habrá servido lo que le dije.

   Ella tiene 42 años, toda una vida de éxitos profesionales, pues todo lo planteó para ser una gran profesional, y lo es, pero también quiso calcular un tiempo para ser madre y se le está yendo de las manos.

   Hace unos meses me contó que ya tenía el dietario para su embarazo, que ya tenía calculados los días en qué era más fértil y todo lo correspondiente a su maternidad. Al leer el proyecto flipé. Todo calculado, los nueve meses y todo lo demás respecto a la vida del niño: media hora para levantarse antes de ir a trabajar y atender al niño con eso pensaba que iba ser suficiente. Le dije que se olvidaba de todas las sensaciones que acompañan al embarazo y qué lo del niño no lo calculase, que era tiempo perdido respecto a hacer tantos cálculos. Pero ella es una gran profesional y sabe mucho del tiempo.

   Cuando la saludé en el bar estaba demacrada, cuando lo normal es que una mujer embarazada brille, pero ejke todos sus planes y todo su dietario tan perfectamente calculado se había ido a pique, su embarazo se ha convertido en el error de su vida. Cosa que me desesperó.

   Comenzó a contarme como todo se le había complicado, qué la niña está muy sana, pero ahora sabe que es un error traerla al mundo, pues las estadísticas y la crisis indican que su hija va ser un fracaso, ella tiene aún un futuro profesional, pero su hija no lo tendrá. Además, su marido no se estaba comportando de modo normal, pues pierde tiempo en acariciarle la tripa, está todo el día pensando en comprar peluches, la obliga a descansar y a escuchar música infantil, a colmarla de atenciones y sobre todo, anda embobado con la ropa del bebé y leyendo publicaciones de cómo ser un buen padre y sobre todo ser un gran compañero, la colma de detalles que la hacen sentir como si fuera un cofre que lleva un tesoro. Él ha olvidado que tiene una profesión por la que luchar.

  Se quejaba que la niña da patadas, que le ha cambiado el gusto, que el tinte no se le fija en el pelo, que huele a tres metros todo, que es horrible como se siente, y que tiene muchas ganas de llorar,  de dormir, de reír sin motivo, que cuando patalea la niña se siente como si fueran esas patadas lo más importante del universo,  qué se olvida de lo importante de su profesión y que a veces, solo tiene la terrible sensación de querer ver la cara de su hija y solo piensa en abrazarla, en verla crecer y en estar todo el tiempo del mundo con ella.

   No la di un languarinazo de milagro, pero la entendí, me partió el alma y me llenó de una ternura que, tan solo la abracé, le dije: déjate llevar, tienes dinero como para criar a tu hija, además, ella te pondrá en situaciones mucho más estrechas, comprometidas y difíciles que tu trabajo, te prometo que va ser un reto diario, además no eres dueña de la vida de tu hija, ella solo te presta el privilegio de ser su madre. Sí lo piensas, es mayor reto que ser una gran profesional, pues ser madre no es solo trabajo, ser madre es entrega de algo que no rinde, salvo en una sonrisa, pues cuando tu hija sonría, tu mundo estará tranquilo, pero cuando tu hija llore, tu mundo se caerá al más profundo de los infiernos y no podrás hacer otra cosa que intentar calmarla. Eso de bebé, cuando crezca será peor, deberás respetar quien es, conseguir que lo sea, y siempre será un bebé para ti por mucho que crezca. Entregarás tu ser completo para alguien que no es tuyo. Además, siempre te quedará la sensación que algo no haces bien, y encima no sabrás si debes cambiar, ni como has de hacer para rectificarlo. Será un mar de dudas continuo. Con la única recompensa de verles sonreír, encima, por cosas en las que tendrás poco que ver.

  Me decía que ella recordaba cuando me quedé embarazada, que pensaba que lo iba llevar fatal, pues entre mi mal estado físico y al perder la memoria, encima que daba la sensación que solo recordaba todo lo que pasé con mi madre, sin saber leer y escribir habiendo olvidado todo y, qué cuando me veía con los cascos con música empeñada en aprender canciones infantiles, qué parecía que toda mi vida se centraba en eso, en conseguir que ella naciera, y qué a pesar de lo mal que estaba solo me preocupaba si en algún momento podría dañar a mi hija como mi madre me dañó. Qué cuando vino a verme al hospital tras nacer la niña, yo lloraba a mares y aseguraba que la había dañado, que era como mi madre, pues por empujar tanto para que no la dañaran le rompí la nariz al golpearse contar mi pelvis. Qué en su momento aseguró que iba abandonar a mi hija, apostó por ello, y ahora es ella quien está pensando en abandonar.

   A parte de escucharla miraba el reloj, me tocaba irme, me siento fatal por como calculé el tiempo para hacerla caso. Así que para abreviar le conté lo que me había pasado esa misma mañana con la abre, aparte: le pedí que disfrutara de su momento, qué ahora estaba aún de 6 meses, que en teoría le quedan  tres para disfrutar de lo nunca sentido, que no se trata de poder comer por dos, ni lucir estando gorda, sino de sentir que tienes el privilegio de dar vida. Huele, siente, escucha y habla con tu hija, disfruta con tu marido de ser padres, ahora tienes un mundo donde ya no eres tú sola, ahora sois tres en uno. Olvida tu profesión como lo más importante. Es más, apuesto por que cuando nazca tu peque, ella será tu universo, pero recuerda, cuando cumpla 11 años, será cuando más te necesite y te regalará a diario  frasecitas como un: te odio muchísimo. Pero disfrútalas también cuando lleguen, qué tienen mucho encanto.

  En su mirada sentí que algo brillaba, y no sé si conseguí que se sintiera mejor, pues me fui, preparé la sorpresa a mi chiquillo, ya que en la vida no  se trata solo de ser madre, creo.

Imperio

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3 respuestas a Felizcaminodeberreos

  1. Ana Azul dijo:

    Un embarazo es una aventura. No se puede predecir, porque el cuerpo es el cuerpo y lo que lo está transformando es otra vida, asi que no es como un horario que hay que seguir. Lo que le pasa a tu amiga es que no contaba con las hormonas, que tienen vida propia y hacen lo que quiere con el humor, pero es lo que hay, y cuando tenga a su hijo en brazos, tendrá que adaptarse a sus horarios y sus quereres. Besitos
    Ana

  2. elssamolina dijo:

    La vida en si es un viaje hacía lo inexplicable.Estar embarazada y luego criar hijos es una gran responsabilidad,que la superas a base de amor,grandes dosis de amor,si no fuera así nos rendiríamos cuando los nubarrones rozaran el espacio anunciando tormentas.Besos Shi,tu siempre tienes unas entradas muy interesantes y berreadoras…Muakkksss Elssa Ana

  3. puck dijo:

    Que bien repartiste tu tiempo para todos. En algo coincidimos, de esas veces que hay alineación planetaria en algo que decimos, les digo a los míos que aprendan a no hacer lo que yo hago mal. A veces me recuerdan cosas de las que ni me acuerdo, hay que poner mucha atención y cuidado en cada momento. Estoy segura de que coincidimos poco en lo que decimos, pero hay otro punto, en el que no hablamos, es otro sitio donde coincidimos plenamente. El mundo es mejor porque tú estás en él.
    Besis reina.

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