UncuentoesUnberreodementiras

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  Aquella tarde se fue la luz, hacía un día de esos muy oscuros. En la calle llovía y  también hacía mucho frío. El termómetro les gritó desde la ventana:            

  “!AhhhhhhhChissss, salvadme que me muero de frío” y mamá abrió la ventana y rescató al pobre termómetro que aliviado suspiró un: “!Gracias!” muy chiquitito pues había gastado toda su voz en pedir auxilio para que lo rescatasen de la ventana.

  En casa como tenían radiadores, acumuladores de esos que recogen la energía de noche y la convierten en calor de día, motivo por el cual,  el frío no se notó; posiblemente a la mañana siguiente si podía reinar, sobre todo, si la compañía eléctrica no reparaba la avería antes que llegara la noche, pero de momento, dentro de casa reinaba una temperatura muy agradable.

-Mamá, tú siempre diciendo que las cosas hablan, que sí las hadas, que si los duendes. Y yo no he escuchado gritar al termómetro, desde luego que estás loca. Además, los cuentos son mentiras muy grandes, las hadas no existen, las cosas no hablan.

_Vale, pero ejke con cinco años estas cosas pasan, las niñas queréis crecer a toda prisa, y todo lo que es real pero no se ve os negáis a seguir viéndolo y escuchándolo, eso o tienes las orejas sucias, pero no creo, déjame ver si las tienes sucias.

_ ! Mamá, ya te vale de tonterías, déjame en paz! Dijo la niña muy enfadada.

-Bueno, te dejo entonces a la luz de la vela, yo me voy a otro sitio y con otra vela, voy a leer yo sola los cuentos.

_Tú no lees los cuentos, te los inventas, nunca son iguales.

-¿No son nunca iguales?

-No

_Caray, entonces tendré que encargarle al dentista una dentadura, en nada me quedaré sin ella.

-¿Porqué dices eso?

-Porque mi abuelo, qué él si que no sabía leer me leía cuentos casi todos los días y, para conseguirlo, le pagaba a la bruja brujería para que le concediese el don de leer; ejke a mí, mi mamá nunca me leyó uno, entonces, como él me leyó muchos cuentos mágicos que estaban escondidos entre las letras de los periódicos, de las revistas, hasta en los calendarios estaban escondidos, sus cuentos, los que él encontraba y leía para mí, no eran cuentos como lo que tú tienes, tan bonitos y llenos de dibujos, pero, así le pasó, que se quedó sin los dientes, ya que se los pagó a la bruja brujería a cambio.

  La bruja brujería es una bruja muy malvada pariente del ratoncito Pérez al que ella envidia mucho, por eso, como es tan malvada no se da cuenta de que, con su envidia por poseer dientes como su primo, pues concede cosas buenas como la virtud de leer sin saber.

  Es cierto, debes creerme, sino ya le preguntaremos a mi abuelo, tú ya sabes que él no dice mentiras, él solo dice trolas, ya te lo ha dicho muchas veces. Pero así fue cuando yo era muy pequeña y como yo lloraba porque a los niños les leían cuentos y a mí no, en aquel entonces la bruja brujería le concedió a mi abuelo leerme cuentos, y cada vez que lo hacía era a cambio de uno de sus dientes, hasta que al final se quedó sin dentadura. No recuerdo cuando fue eso, ya que de siempre vi a mi abuelo sin dientes, él llevaba dentadura postiza, pero seguramente que es eso, no lo recuerdo como otras tantas cosas.

  Así que, como según tú yo no los leo, y tienes razón, leer me cuesta un poco, y fui a la escuela, incluso a la de los mayores, pero ahora no sé leer muy bien, pero para conseguirlo invoco a la bruja brujería y entonces sé,  y como no ha venido a quitarme los dientes, sospecho que por eso no me deja leerlos bien, y seguro que en algún momento vendrá a pedírmelos todos a la vez. Por eso tendré que encargarle a un dentista una dentadura.

_Mamá, entonces no me leas cuentos, Sara ha ido al dentista y dice que lloró mucho.

-Pero a mi me da igual quedarme sin ellos, así estreno unos nuevos y si te quiero dar un mordisco cuando estés lejos, solo tengo que quitármelos, echártelos y ellos se encargaran de morderte. Así te harán, mientras le hacía cosquillas y pequeños pellizquitos: ñan, ñan, así te van a morder.

  La luz apareció de repente, así que juntas se fueron a hacer la cena. Antes hicieron deberes, pues ambas tenían que aprender todas las cosas que enseñan en la escuela, y para que la bruja brujería no viniera, rescataron a las marionetas, pues ellas sabían contar cuentos sin falta de tener que leerlos en los libros, además, para eso, ya estaba papá. Ahora solo quedaba resolver si los cuentos son verdad o mentira.

Imperio

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2 respuestas a UncuentoesUnberreodementiras

  1. María R. dijo:

    Tan necesarias cómo el conocimiento, son la imaginación y la fantasia
    Buenas noches y buena semana.
    Besucos.

  2. Ana Azul dijo:

    Los cuentos para los niños, son siempre verdad. Son una manera de contar la realidad, de otra forma, para que los niños lo vivan de otra manera, pero al fin y al cabo lo que se cuentan son experiencias de la vida. Besitos
    Ana

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