Conexiónberreo

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  Un zulo se dice que es un lugar oculto, sin ventanas, así como estrecho, ideal para esconder cosas o para un secuestro. Así me tiene el frío: secuestrada, recogida en mi misma, pues me ha convertido propiamente en un zulo, ya que estoy tan encogida que es posible quede convertida en uno de esos prometedores bulbos que se plantan ahora. No sé si dentro de unos meses seré una Azucena, un Jacinto o simplemente una cabeza de ajos. Ya lo averiguaré en primavera.

   La cosa que he madrugado y para cuando se ha levantado don soseras ya estaba duchada y desayunando; qué bonico que está don soseras dormido, me encanta verlo levantarse. Además son divertidas las manías, esas que a la larga se comparten o más bien se contagian, deben ser como un virus letal. Él antes, sonaba el despertador y se levantaba, todo era mecánico, ahora, suena y le habla, casi negocia con él y mantiene charlas. No le digo nada, no va reconocer que lo hace, pero lo cierto que me encanta ver como se despierta, claro que mejor desde dentro de la cama, y más con el frío que hoy reina.

   Así que nada más se ha ido hice lo mismo, pues hasta que desayuna mejor no existir, pues de estar levantada conviene mutar en nada y hasta que desayuna desaparecer, pues si en ese intervalo de desayunar haces ruido, preguntas o le hablas, la venida de un tsunami está al alcance, pero cuando ya desayuna entonces una ya puede existir, gritar, preguntarle o intentar sacarle de quicio, no hay problema la respuesta siempre llevará kilotones de calma, pero sin desayunar, es eso, corres peligro de ver en persona al propio hombre de las nieves, por no decir la masa, pues don sosera tiende más al blanco, cómo será que si lo pierdes en la playa: miras y el más blanco y resplandeciente de todos, ese es él.

  Aunque se mosquea si no estoy dormida, pues si algo ya tengo seguro que lo que le gusta es dar la luz, pedir cien veces perdón por tropezarse, abrir cajones y el armario en busca de sus prendas de vestir, ya que, aunque las deje de previo preparadas, da igual, recién levantado creo que no recuerda absolutamente nada, creo que ni sabe que está vivo, pero sí que recuerda ese afán de buscar, avisarme que dará la luz una vez dada, pero no la de las mesillas, no, así como darme besos y decirme: “Duerme que aún es de noche” a veces creo que con eso ya tiene el día completo.

  La cosa que nada más irse me he ido detrás a dejar varios cv en un polígono, joer, pero ha sido salir a la calle y congelarme, ejke hace tanto frío, así que me he dado media vuelta y a casa. Hoy las calles tienen el frigorífico abierto. Así ocurre que he abierto mi casa en esas de que se ventile y para mí que se congela el aire y no sé si cerrar ya, o seguir dejando pasar alguna que otra media hora en esas que se consiga ventilar.

  Además es esa, ayer ya amenazaba frío, lo comprobé, pues quedé mientras la siesta de don soseras con una amiga a tomar un café y, al regresar, por poco no entro en calor, y para más, don soseras quiso salir a dar una vuelta y traer pan en plan de mañana no salgas que te congelarás, así soy de obediente y, así estoy yo, presa en este zulo de frío muy cercana a empezar a toser.

  Pero ayer, a pesar del frío descubrí lo increíble de los niños, siempre lo he sabido, pero esa crueldad que sueltan tan genuina me abruma y, a parte de las carcajadas que siempre ayudan a superar el frío, es eso, hay niños que no saben lo que sueltan por su boca, y qué son tesoros de incalculable valía.

   Nos acercamos a un súper del barrio y al pasar por uno de los pocos bares que hay, ahora también con terraza, en teoría, para los fumadores; qué es curioso, hace un frío que pela, no fumaba nadie de los que allí estaban, es más los ceniceros estaban limpios, pero la mayoría de la gente se queda al lado del calor de esas estufas verticales, casi prefieren quedarse fuera.

  La cosa que es esa, hace frío pero todos salimos a la calle y nos quedamos plantados tiritando de frío pero dándole a la de sin hueso. Mientras saludas y nos quedábamos de cháchara, se iba una madre con sus dos hijos. Esta andaba exigiéndoles que se colocaran bien la ropa, ante todo que se encasquetasen el gorro que se habían quitado tras corretear por la calle, pero el niño, el más pequeño, le saltó a su madre: “Tú siempre con que tenemos frío, ponte esto, ponte lo otro, pero tú duermes desnuda, porque si lo dijera papá, él por lo menos lleva una camiseta”

  A la madre un color se le iba y otro se le venía, la gente nos quedamos mirando y estallamos en carcajadas por la ocurrencia del chaval, y claro, ella se sintió acorralada, pobre.

 Al regresar don soseras me aseguraba que si llego a ser yo la que recibe ese desplante, hubiera contestado en plan de dejar al niño con ganas de preguntar como mil cosas, y lo malo, ejke hubiera tenido respuestas a todas.

 Y no sé el motivo para que nos abrume y ruborice algo que es de un niño pequeño, cuanto además es muy divertido y demuestra esa necesidad innata de machacar, de llevar razón frente a algo que nos ordenan pero que no consideramos conveniente.

 Claro que si lo pienso, la respuesta de ese niño va ligada con cosas supuestamente intimas, de adultos, cosas que los niños no entienden,  y explicarlas, lleva a resolver preguntas que, en realidad ni tan siquiera han sido planteadas, pero como nos aterran, pues así pasa, nos ruborizamos.

  En fin, voy a ver si cierro que ya son horas, encima suena el fono, pero me pregunto: ¿Qué le aterró más a la madre: lo que su hijo necesitaba, que no era otra que callarle la boca y darle un criterio para no obedecer y no ponerse un gorro; la gente que nos quedamos mirando y soltamos la carcajada con la respuesta del niño; o qué ve muy cercana, más de lo que van con la realidad, tener que resolver preguntas de esas comprometidas?

  ¿Por qué lo que suena a sexo pensamos que lo es? ¿Por qué nos cuesta tanto responder preguntas de sexo? Acaso será que no lo tenemos claro, o ejke pensamos que puede llevar a malos entendidos y traumas.

  ¡Cagontó con el teléfono! ¡Qué hace frío coñe como para ponerme ese auricular cerca de la oreja!

  Ya he acabado con el teléfono, encima me hierve la oreja, por lo menos calor he conseguido. ¡Caray, si son las diez!

Imperio

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2 respuestas a Conexiónberreo

  1. Ana Azul dijo:

    Dicen que los niños son los que no ocultan la verdad. En realidad es que no piensan, sólo sueltan lo que ven y lo que oyen, y en cierto modo, tiene que ser así, aunque a veces metan la pata. Abrígate mucho y ponte unos buenos guantes, y no dejes de salir a la calle. Besitos
    Ana

  2. puck dijo:

    Hay que ver, con taitantos y todavía nos ruborizamos. El niño se salió con la suya. La madre a partir de ahora dormirá con pijama jaja.
    Besos reina.

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