Desayunarberreos

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  Cada día descubro y, me tengo que rendir ante la evidencia de que la vida solo pone en su sitio al más débil, se olvida de quien daña para dejar desvalido a quien tiene menor capacidad, convertidos en pequeñas virutas de chocolate que, en su día, adornaron un pastel, pero hoy, resecas caen al suelo y solo hacen de pequeños portadores de manchas allí donde caen, pero solo al más débil los deja así, convertidos en pequeñas motitas resecas.

  Mi abuelo decía que la vida es de los fuertes, de los que sin luchar, tan solo con proponérselo, hacen lo que quieren sin mirar los perjuicios que ocasionan, pues triunfan con ese andar sin mirar donde colocan el pie, pues pisan y andan solo hacía delante. Es así, el mundo es de aquellos que eligen donde quedarse y con quien pese a quien le pese. Destruyan lo que destruyan. Estos jamás pagaran por lo que hacen, y  por el contrario, sí, ha de pagar  todo aquel que queda tras su paso, no ellos, pero lo que dejan tras su pisada, de hecho, todo quedará erío y reseco como tierra yerma, sobre todo si estos no deciden pasar página.

  No sé porque tiene que ser así, por qué ha de quedar una estela de destrucción casi en ese soniquete que impera para salvarse. Claro que lo sencillo es elegir con el camino libre y una vez estás, incluso destruido, en el camino aprovechar a convertirnos en pequeñas virutas de chocolate, que aunque caigan del pastel, ese que se disfruta en la sobremesa, se rescatan con los dedos y se llevan a la boca como pequeños tesoros dulces, que agradan el momento, convirtiéndonos en niños pequeños, dejando los problemas en ese momento apartados, para disfrutar de esas pequeñas virutas de chocolate que, si miras bien, esas virutas de chocolate las encuentras en todo lo que tienes.

  No todos tenemos la suerte de elegir un camino y quedarnos así, casi convertidos en triunfadores a pesar de que nos llegue un problema tras otro, pero triunfadores con lo que quieres y te llena al lado, para que así del gran pastel que es la vida, de él, aprovechar hasta esas pequeñas virutas de chocolate y disfrutarlas en lo más pequeño sin preocuparte si adornan o no, pues casi se convierten en la parte más divertida del pastel, esas que una vez desaparece, se buscan en el suelo de la bandeja y se disfrutan machacándolas y llevándolas con el dedo a la boca. Aunque no sé si es suerte quien elige por nosotros, o lo que elije es ese aplomo que indica que ha de preocuparnos. Nunca lo acabo de tener claro. O sí, claro que lo tengo.

 Ayer estuve celebrando una marcha que se hace campo a través, bueno, más que campo, monte a través. Es un ascenso de 7 kilómetros repletos de barro, nieve e hielo. En este pueblo se han recuperado las neveras de antaño, en esas que se guardaba nieve para poder conservar los alimentos y tener hielo durante todo el año.

  Ayer también, descubrí que hay neveros en nuestra vida, que, no conservan nada que aporte algo bueno, pues tan solo conservan si lo permites un poso de odio y destrucción propia que no lleva a ningún sitio, bueno sí, a tu propia destrucción. Ejke creo que llega un momento que tiene que dar igual si otros pagan o no. Pues cuando descubres eso de que cada cual ha de seguir su camino, haya hecho lo que haya hecho, pague o no, todo el mundo tiene obligación de encontrar un lugar, un sitio que le abrace y le proporcione un descanso y esa paz que tanto necesitamos todos.

  Me rendí, ya no puedo tener una marcha equilibrada en un ascenso tan pronunciado, subo, pero prefiero hacerlo con un clima más favorable, así que solo disfruté de la fiesta, no de la caminata, cosa que acerca mis propios nublados, aunque reconozco que cada día me impongo ese que la vida es para disfrutar del momento y no de lo que ya no puede ser. Así que me empapé de requemazones, que son esos copos duros que caen con golpes de viento que te dejan helada, pero no de la caminata, esas que tanto me gustan.

  Como me quedé en el pueblo, disfruté hasta de un chocolate con churros, y eso que el dulce no me gusta pero con tanto frío y nieve cayendo resucitaba. Condené a don soseras, él hubiera subido sin problemas. También uno de nuestros amigos que su mujer anda con problemas en los pies y tampoco quiso subir por acompañarnos. Los otros amigos tan solo vienen a la fiesta, pasan de cualquier deporte, y allí estuvimos todos, tiritando, tomando chocolate caliente y granizado natural, ese que se hace con nieve como antaño. Cosa curiosa, qué bien sienta tomar algo muy frío tras un chocolate hirviendo.

  El sobrino de un amigo y su mujer hicieron el ascenso, y fuimos a esperar su vuelta. En la marcha entre muchos conocidos que nos contaron a su regreso la extrema dureza del camino, también entre ellos iba el médico que me operó acompañado de una jovencita.

  Porque no saludarle, en su profesión no todo ha de ser triunfos, aunque yo no fui uno, pero me choca como es la vida. Él dejó a su mujer por una estudiante de enfermería, tras esa estudiante han ido otras muchas también jovencitas estudiantes o no. Le ves ufano y feliz de sus resultados. A su exmujer (aunque continúan casados) y a sus hijos los dejó en la más horrible de las ruinas, a mí, como a otros muchos pacientes que atendió en aquella mal temporada que él repite, con algo más que sin salud, pero, es eso, la vida nos ha hecho pagar a todos por sus fracasos, a él no le ha cobrado absolutamente nada.

   En el pueblo vi a su exmujer y a sus hijos. Ella estuvo muchos años recluida en casa de sus padres, sin salir, sin ver el mundo, y sus hijos, todos se pusieron a trabajar a pesar de la fortuna de su padre. La ley, jamás ha sido dura con él, pero sin embargo, nunca ha tenido ni una sola consecuencia de sus actos. Disfruta de buena salud, se rodea de mujeres que puede pagar, dejó de ejercer la medicina por denuncias, pero solo eso. Su fortuna crece cada día, todo lo que funda crece, sin embargo, todo lo que ha ido pisando a su paso, a todos nos dejó reducidos a motitas de chocolate resecas que al caer, hacemos, eso, poco más que pequeñas manchas.

   La exmujer y los hijos de este hombre, medico a pesar de que no ejerza, en teoría, por ley su profesión, me aseguran cada vez que estoy con ellos, que no entienden como tiene la cara de presentarse en un pueblo donde no se le quiere. Los destruyó, se quedó con todo sin que la ley hiciera nada, y a quienes nos destruyó la vida, lo mismo. Y sin embargo ahí le ves, aseguran, como si nada fuera con él.

   A la exmujer e hijos de este hombre, les aseguré que nos quitó cosas muy importantes, qué por supuesto no vamos a recuperar, pero continuamos vivos, y la vida se trata de vivir ocurra lo que ocurra, aunque tengo claro, que la justicia, aparte de inclinada posee una balanza y una espada con la que solo corta al más débil, jamás al más fuerte, ese que pisa sin mirar el daño que ocasiona a los demás.

   Lo único que vi, aunque jamás resarce, ni sirve, ni restituye, y si que da pena, y aquí, si que, en ese plan de divina o justicia poética, la justicia es algo muy bobo pensar que el resultado es alentador, pero ejke tanto esa mujer, sus hijos y yo misma, nos mezclamos con todos, fuimos uno más dentro de un grupo formado por ese común de celebrar algo en un pueblo. A él y su joven acompañante, se les veía ir de un lugar a otro intentando ser grupo, y salvo, esos momentos donde se les saludaba, se quedaron solos. Quizás esa es la única consecuencia que hace pagar la vida. Posiblemente la única, además, a estos que jamás pagan las consecuencias de sus actos, da la sensación de que parece no importarles.

  El odio y la esperanza de su soledad, esa que parece aporta justicia ante quien daña, me produce una inquietud incierta, pues no sé qué necesidad hay de machacar a quien daña, total, todos tenemos un lugar. Y este, nos lo hemos de proporcionar nosotros mismos. Sospecho que el pasado permanece, sobre todo si esperas ver caer a quien nos destruyó.

Imperio.

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3 respuestas a Desayunarberreos

  1. Ana Azul dijo:

    Pues yo si creo que todo se paga en esta vida, lo malo y lo bueno. Tardará mas o menos, pero siempre se paga, estoy plenamente convenvida.
    Besos
    Ana

  2. puck dijo:

    Se dice que lo que la vida te quita por un lado te lo da por otro. Espero que te de mucho bueno.
    Besos reina.

  3. Aire dijo:

    Hola, ola de mar…
    Bueno…en cuanto a que los débiles se nos machaca, estoy de acuerdo. Al fin y al cabo somos animales. Toda esa humanidad que idealizamos y nos convencemos que todos tenemos sólo surge cuando nuestro instinto de supervivencia y nuestro éxito está a salvo. A veces ni entonces.
    En cuanto a esas situaciones en las que una de las partes de la historia parece tan mala y la otra tan víctima…, ya no suelo opinar porque una cosa es lo que vemos y otra cosa es caminar en los mocasines de cada una de las partes, única manera de saber porqué se hizo tal cosa, también porqué nos dejamos hacer tales cosas.
    Hay una cosa que no me gusta de las personas tan buenas, y es ese victimismo que nos surge cuando por otras razones nuestras, debilidades o así, somos apaleados. Porque bueno, cada uno tiene derecho a ser quién quiera. Pero también todos gozamos del libre albedrío, con nuestras debilidades y fortalezas, y todos en teoría podemos elegir con quién estamos y cuánto tiempo y qué vamos a soportar. En teoría.
    Por otro lado, pienso que quién hace mal,s iempre lo paga. Igual no hacia afuera. Hay personas a las que todo lo que valoramos ( trabajo, éxito) les va bien, pero no sabemos como están por dentro, como se sienten de mal o bien. Y si encima se sienten bien…de veras, mejor no ser ellos.
    Un beso
    del
    Aire

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