EscasezdeberreoCuento

.

  Patricia nunca quiso dedicarse a lo mismo que su madre. Esta cosía día y noche, tanto trabajó que se quedó ciega, y a Patricia, no le apetecía correr la misma suerte que a su madre, pero eran tiempos difíciles, no estaba para reparos.

  Al quedarse sin trabajo, y no encontrar otra forma para mantener a su familia, colgó un cartel en la panadería y poco a poco le fueron haciendo encargos, y al igual que su madre cosía de día y de noche, también se quedaba hasta el amanecer.

  A pesar de que trabajaba día y noche no le llegaba con el dinero que obtenía por su trabajo, y estaba muy agradecida a sus vecinos, pues quien más o quien menos le traía ropa para arreglar y algún traje para confeccionar. Pero esta vez la suerte la sonrió, un colegio le ofreció hacer las batas de los niños más pequeños.

 Patricia estaba inquieta, casi desolada:” Debería haber pedido un adelanto por el trabajo, 60 batas de niños son muchas batas para comprar botones,” Respiró profundo y se comentaba regañándose por su fracaso, casi gritando sin voz: “Tela tenía”, qué rescató del pequeño taller en casa de su madre, “e hilo también, pero me faltan botones, no preví lo suficiente y seguro que Genaro no me fía más”, pensaba entre susurros vociferantes y silenciosos, muy apesadumbrada.

 En el costurero al único botón que le quedaba le mostró una gran sonrisa mientras lo acariciaba. Lo recogió entre sus manos y lloró. “Ay botón, esta vez va ser imposible pagar la hipoteca y ponerles comida a mis hijos en la mesa”, como si el botón pudiera escucharla, “No podré entregar el encargo, me equivoqué, pensé que con los botones de la caja que aún debo a Genaro, pensando en que me llegaría para todas, pero me faltan 10 botones iguales a ti, no sé como acepté botón.”  Y aprisionándolo en una mano exclamó: “Me ilusioné, e incluso, les he bordado a cada niño su nombre, pero no voy a poder entregar al colegio todas las batas en el día indicado.”

  Patricia lloró amargamente, sus hijos dormían, ella debía intentar dormir, pero le fue imposible hasta que el mismo cansancio la dejó exhausta.

 En el costurero el botón pensaba que tenía mucha suerte. Era un buen momento para conseguir su sueño de ir al colegio. Así que empleó toda su fuerza y fue poco a poco dividiéndose hasta completar los botones que le faltaban a Patricia. Para que ella no se diera cuenta, dejó caer a su prole sobre las batas que esperaban a ser planchadas y, muy contento, guardo silencio quedándose en el costurero. No se lo podía creer, iba a ir al colegio.

  Al despertar, Patricia pensó que podía entregar las batas que ya tenía completas, con ese dinero comprar los botones necesarios y, al recoger las prendas ya fabricadas para plancharlas, vio un botón sobre la primera bata, seguido encontró otro, y así, hasta un buen puñado de ellos caídos sobre el resto. Miró en el costurero, no entendía nada, el día anterior no estaban esos botones, y el botón seguía allí. No quiso pensar más, el miedo la hizo quedarse ciega. No podía entender como no los había visto.

  Colocó los botones que le faltaban por coser, planchó las batas y las entregó ese mismo día adelantándose al plazo. Le pagaron ese mismo día y muy contentos con su trabajo le encargaron varios más otros colegios. Se sentía bien, aunque jamás pensó en dedicarse a lo mismo que su madre, pero lo nunca supo, ejke el botón, ahora dividido en muchos botones, estaba muy feliz en el colegio aprendiendo los colores, canciones, las letras, los números, e incluso, andaba ideando como convertirse en una pintura, para así, aprender a pintar.

Imperio

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a EscasezdeberreoCuento

  1. Ana Azul dijo:

    qUE CUENTO MAS BONITO, ME ENCANTA, UN BOTÓN APRENDIENDO A LEER. ES PRECIOSO. BESOS
    ANA

  2. Chus dijo:

    A mi también me encanta 🙂

  3. puck dijo:

    “Siempre esta sensación de inquietud.
    De esperar más.
    Hoy son las mariposas y mañana será la tristeza inexplicable,
    el aburrimiento o la actividad desenfrenada por arreglar este o aquel cuarto,
    por coser, por ir aquí o allá a hacer mandados,
    mientras trato de tapar el universo con un dedo,
    hacer mi felicidad con ingredientes de receta de cocina,
    chupándome los dedos a ratos y a ratos sintiendo que nunca podré llenarme,
    que soy un barril sin fondo,
    sabiendo que “no me conformaré nunca”
    pero buscando absurdamente
    conformarme mientras mi cuerpo y mi mente se abren,
    se extienden como poros infinitos donde anida una mujer
    que hubiera deseado ser pájaro, mar, estrella, vientre profundo
    dando a luz universos, novas relucientes…
    y ando reventando palomitas de maíz en el cerebro,
    blancas motitas de algodón,
    ráfagas de poemas que me asaltan todo el día y hacen que quiera inflarme como globo para llenar el mundo,
    la naturaleza, para empaparme de todo y estar en todas partes,
    viviendo una y mil vidas diferentes…
    Mas he de recordar que estoy aquí y que seguiré anhelando,
    agarrando pizquitas de claridad,
    haciendo yo misma mi vestido de sol, de luna,
    el vestido verde-color de tiempo con el que he soñado vivir
    alguna vez
    en Venus.”
    (Siempre – de “El ojo de la mujer” -Gioconda Belli)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s