Québerreo

Es increíble lo bien que nos está viniendo esta crisis. No pensaba yo que iba tener razón aquello que leí asegurando que esta crisis nos iba devolver valores. Ya, ¿valores?

 Cuando nos invadió aquella bonanza económica, quien menos buscaba tener un interior rico; para ello todas esas instructivas clases de enriquecimiento personal estaban en auge. Búsquedas y reafirmaciones religiosas, relajamientos, yogas y todo aquello oriental, creencias en más allá, etc. Todo aquello que nos pusiera en contacto con la vida espiritual se buscaba con ansía. Ser mejor cada día era ese propósito de cada noche al acostarnos y nada más despertar.

 También los amigos, era algo que nos traía de cabeza. Reuniones, cenas, espectáculos, grupos de lectura, todo era posible con mínimas cantidades económicas. Siempre que mínimo se considerase la nadería de cien euros por cursillo, cena, comida y demás reuniones.

 En esto si que hemos ganado ahora: las cenas se hacen a escote, se vuelve a ir de visita a las casas, se retoman los paseos que no siempre han sido gratis, ya que, también había “cursillos y grupos” donde te reunías para pasear por tan solo cien euros al mes. Se renuevan las charlas, pero olvidamos la empatía, todos estamos peor, por lo tanto prima el yo y mi instante. Nunca se ha llevado el nada por nada, pero ahora mucho menos.

 Ahora, como siempre, pero con más insistencia se comparten libros, se hacen lecturas en plan vecindario y se visita la biblioteca; se compran a escote, se intercambian más libros de bolsillo que encuadernaciones que lucen mejor en la estantería. Quizás ahora es tiempo de los amigos de verdad, o más bien, de los amigos con igual condición económica.

 Hoy, además nos la pela directamente todo eso de ser mejor persona. Tememos miedo a perder el puesto de trabajo, si alguien ejke lo tiene, cuando la mejor empresa y más fuerte empresa estatal que es el paro, pues cinco millones de individuos no pueden no tener razón.

 Así que, priorizamos el trabajo, queremos que nuestra situación mejore, y gracias a la crisis tenemos una actualidad repleta de objetivos que pueden ayudar a que digamos un motivo contundente, pues no es complejo tirar de recursos y aludir a que hoy estamos cabreados porque hay un nuevo juicio con gente importante que robó sin escrúpulos, preguntándonos si la justicia será igual para todos. Además, a cada momento podemos recurrir a decir: el presidente tomará medidas que un día salvarán este país, posiblemente, pero a los ciudadanos nos van a dejar desnudos, sin ningún animo por ser mejor y seguramente en la calle.

 Di que siempre están los líderes religiosos, que con crisis económica o sin ella, cada vez que abren la boca la están pifiando, y nos hacen esos regalitos que, a sus seguidores reconforta y al resto, nos hacen reafirmarnos, no en que son, pues son lo que deben ser, pero cada día alejan con creces cualquier posible acercamiento.

 Ahora ya no importa ser mejores, ahora lo que prima es recuperar odios por las esquinas para descargar el ánimo que nos ocasiona nuestra situación. Todo lo que ocurre en la actualidad nos acerca no a ser peores, que eso lo llevamos muy bien siempre, pero si a tener miles de disculpas que nos ayuden a descargar nuestro ánimo maltrecho por una situación lamentable, donde lo que importa es no perder lo poco que tenemos, no sea que nos veamos en cualquier instante en la calle.

 Ya no prima operarse de la última arruga a mujeres de clases medias ni bajas, tampoco hay obsesión por las dietas, ni tan siquiera por esa insistencia a qué hay que tener un cuerpo diez.  Es como si la situación fuera similar a una guerra: con sus odios, su escasez de comida y malestar general imperase. Ahora no tienen cabida los valores humanos, si ejke alguna vez los hemos tenido, qué con esto de ir creciendo en malos modos de pensamiento, siempre dudo.

 Ahora nuestros miedos, aquellos que también teníamos en épocas de bonanza se convierten en odios, celos, desconfianzas, sañas, soberbias claras, egoísmos confusos. Todo me lleva a pensar que con la crisis nos dan un OO7 y su licencia para matar.

 Además ejke es eso, y como está tan mal la economía nos enfadamos antes, peleamos por cualesquier motivo, ayudamos a establecer una unión más fuerte así: desconfiando, peleando, discutiendo, enfadados, odiando, cabreados. Con ello seguramente sentimos que llegará mejor el dinero de unos ingresos mínimos. Por qué es esa, ahora es tiempo de empresarios, bajaran los sueldos y toda la lucha social conseguida en treinta años se irá al garete. Y no te muevas ahora, que si te quedas sin tu puesto de trabajo, te vas a la calle, y sin apenas coste para los empresarios. Total, como siempre, pero ahora con la crisis lo pueden hacer mejor.

  Lo curioso ejke las clases más altas continúan disfrutando de sus beneficios obtenidos en épocas de bonanza, pero el resto, continuaremos, aprenderemos a odiar. Será una buena época para la soberbia, recuperaremos egoísmos que nunca son entendidos, por ende más aún para confundirlos como siempre; también mataremos lo que sea preciso y viviremos de continuo creando conflictos; ya no importa el crecimiento personal, ya no importa ser mejores personas.

 Jamás he entendido que cuando van mal el orden económico mundial hay que ser acorde a este. No sé porque olvidamos que nacemos sin nada. Quizás que una frase que me dijo don soseras en un momento  afirmó más aún toda mi forma de pensar, qué siempre me lleva a sentir que somos muy absurdos por permitir que una crisis económica nos cambie, somos y nuestra vida personal no cambia por tener más o menos bienestar económico, solo cambia la parte social, pero esto no sé porque siempre lo olvidamos.

 Don soseras me dijo un día: “Qué el dinero no tire el amor por la ventana”

PD: Una amiga me ha pedido que añada una frase que asegura digo muy de habitual: “Puedo pasar sin un café, puedo pasar sin un lugar especial… pero no puedo pasar sin tu compañía”

Ea, concedido. Si todo fuera tan fácil.

Imperio

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3 respuestas a Québerreo

  1. Ana Azul dijo:

    LA CRISIS NOS HACE VER LAS COSAS IMPORTANTES, PERO TAMBIÉN NOS HACE ESTAR MAS CABREADOS. NO ES QUE DEMOS VALOR A LAS COSAS QUE LO TIENEN, ES QUE NO NOS QUEDA MAS REMEDIO. BESITOS
    ANA

  2. Pingback: Buscando luces #enpositivo para las sombras que cuenta Shi « Ya veremos…

  3. Aire dijo:

    Si nos ha cambiado, mucho. A mi me toca adaptarme a esa dinámica competitiva y egoísta un poco más o me temo que no sobreviré, lo que pasa, es que no se hacerlo así que probablmente termine conmigo.
    Pero tiene una razón lógica, sabes? Has leído algo de la pirámide de Maslow? Hace una pirámide con las necesidades del ser humano. En épocas de bonanza, las personas tienen necesidad de autoestima y autorealización, necesidades más espirtuales que nos inclinan a ser mejores, a depurar lo malo que tenemos. Pero esa necesidad no surge, no se llega a tener si no tienes satisfechas el resto de las necesidades básicas: lo necesario para vvir ( comida, techo, ropa), seguridad ( ahora nadie está seguro, bueno, los ricos), y necesidades sociales ( si seguimos aún con esa necesidad satisfecha, como dices, salimos, quedamos de otro modo con nuestros amigos). Así que aunque sea algo negativo, es así porque lo dicta nuestro propia naturaleza en gran parte. Somos egoístas y buscamos primero nuestra seguridad y nuestra supervivencia, y luego ya, intentamos ser mejores….si lo conseguimos.
    Un beso,
    Aire

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