BrujiberridosenCuento

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  En la vuelta al cole las brujas, varias de ellas, las poco aplicadas, le contaron a la profesora que en sus casas durante todas las fiestas de navidad se escucharon ruidos muy tenebrosos, tanto que, habían sido las peores de todas sus vidas.

  La bruja profesora les contó lo mismo que el último día de clase. Cada vez que se acercan fechas especiales, él día en que se daban las vacaciones, al despedirse contaba algo muy personal respecto a la magia.

  Todo está envuelto en magia y hay fechas especiales donde la magia cobra fuerza por si misma, retomó a contarles, como mágica es la noche de los reyes Magos y toda la navidad en sí lo es.

  Quizás, la de reyes por ser la más mágica del año conlleva a que aparezcan sucesos que pueden despertar al más grande de los miedos: Los ruidos tenebrosos. Se ha de tener especial cuidado y, serán los primeros días, sobre todo, de navidad, entre otros periodos, cuando habrá de hacerse un trabajo inmenso pero necesario.

  No es nada extraño que, en los meses previos, todos los objetos encantados estén ansiosos de recuperar sus días de gloria, por lo tanto, en cualesquier rincón donde residan dormidos, estos despierten reclamando sus días de gloria.

  En su despertar, al desperezarse con grandes bostezos, hacen ruiditos pequeños apenas audibles, pero a los días cobran una fuerza inmensa. Si no les hacemos un regalo, esos ruidos cada vez son más tenebrosos y asustan; sobre todo si no conoces que en fechas mágicas suceden estas cosas.

  Al ser consciente que esto sucede, salvo los objetos que hemos de tener muy en cuenta que se han de recuperar: como las sillas de la paz, que se colocan la mayoría de ellas alrededor de la mesa en días de cenas y comidas especiales; como son las de navidad. Lo malo, que si ya existe esa paz en esa casa y se usan, todo se convierte en aburrimiento y, es complicado hacerles retomar el impulso justo para que esa paz despierte a la alegría y no al aburrimiento. Por lo tanto, habrá de renovarse el encantamiento.

  También hemos de recordar que los cubiertos han de tomar otras aficiones, ya que, durante el año tienen la misión de que la verdura tenga el mejor de los sabores, y los cuchillos, que ahora cortarán deliciosos manjares, hemos de prevenirlos y revisar sus días gloriosos, ya que estos son durante todo el año, no sea que les de por imponer el sabor a verdura que todo el año tan fervorosamente guardan y, fastidien la comida o la cena.

  Ejke, lo entiendo, la vida es complicada y es tan necesario a veces encantar objetos, que todos, en fechas especiales hay que revisarlos, no sea que funcionen mal y estropeen la fiesta.

   Entre tanto trajín yo misma un año me olvidé de un alfiler encantado. En el cajón donde está el costurero lo revisé, e hilos, agujas, tijeras, dedal, a todos les avisé que debían escribir la carta a los reyes Magos. Con algo tan sencillo como enhebrar las agujas, cortar un trocito de tela y colocar el dedal en mi dedo, todo aquello que fue mágico se relajó. Total ninguno de ellos saben muy bien cuando es el día de reyes, ni tampoco tienen conciencia si es de día o de noche, así que con un gesto tan simple, se quedan satisfechos y guardarán silencio.

  Con todas estas precauciones, todos los ruidos que hubieran podido asustar a mi familia quedaron subsanados. Pero, olvidé la caja de los alfileres.

  Aunque mi hija, que todas conocéis, ya es mayor y como bruja también conoce que es muy sencillo convertir cualesquier objeto en mágico; ejke además como vosotras mismas tenéis amplia noción, todos funcionan y hacen la vida un poco más sencilla, pues muchas veces son para algo tan simple como un impulso extra.

  No es recomendable hechizarlo todo, pero, no pasa nada por usar algún que otro objeto, hechizarlo, sobre todo en los momentos difíciles que proporcionaran esa pequeña ayuda, qué siempre es importante. Ella, como bruja, conoce todo esto y aunque hay magias de las que se deja envolver, otras por su edad, decide que han de regresar a su función, como fue el caso del  alfiler que olvidé.

  Aquella vez faltaban unos días para su cumpleaños. Lo que más le gustaba de todo eran los globos. No es conveniente hechizarlo todo, ni recurrir a la magia para que todo salga bien, pero, ella tenía mucho miedo a que cuando sacasen los globos, por el ruido que hacen al estallar y la pena que le provocaba romperlos, no fuera capaz de pincharlos y, arruinase la fiesta a sus amigos.

  Así que, hechicé para ella un alfiler. Con este no hubo globo que se resistiera, y todos, ella y sus amigos lo pasaron muy bien ese día. Aquel alfiler quedó guardado en una cajita muy bonita que le regalaron con una pulsera. Pero, decidió que había llegado el momento de que volviera a su función de alfiler. Lo decidió ese año cuando lo olvidé.

 Cada año cuando llegan fechas mágicas especiales, revisó como os dije mi casa, pero esta vez olvidé el alfiler. La caja estaba en otro sitio, y soy ordenada pero esta vez no se quedo dentro del costurero; así que, el alfiler se despertó y comenzó a hacer ruido exigiendo globos para pinchar, pues es para lo que fue hechizado.

  Mi hija ese año se le estropeó una muela, y para esto no se debe usar la magia, así que pedimos cita en el dentista. Esto no quita para que ella tuviera mucho miedo. Un día antes de la cita, faltando apenas dos para la noche de reyes, ya habíamos escuchado un ruido que empezó siendo pequeño y fue creciendo, así que teníamos claro que habíamos olvidado hacer un regalo a un objeto mágico, y nos preguntábamos a cual.

   Ese día antes de acudir al dentista, dimos con el origen del ruido ya muy tenebroso. Era la caja de alfileres, había dejado mi hija el alfiler que ya no necesitaba para pinchar globos, pero claro, siendo días mágicos, el alfiler recuperó el encantamiento.

  Al abrir la caja, el alfiler saltó gritando: “A mí los globos” No pudimos ni mi hija ni yo evitar la carcajada. Y como a ella le daba tanto miedo el dentista, le propusimos un trato para que nos ayudase con un nuevo hechizo. El alfiler accedió encantado al sentir su miedo, y si el dentista hacía daño a mi hija, él podía salir de su caja y darle un soberano pinchazo en el mismo culo.

  Mi hija lo guardo en su bolsillo dentro de otra caja, y con un muñeco le hizo creer que era el dentista, y cuando ella grito un “ !Ay! ” muy sonoro, el alfiler salió de su caja y le pinchó. Quedó muy orgulloso y ufano por su nueva ocupación, pues ahora era el encargado de la defensa contra los dentistas.

   Nada más sentirse tan grande, guardamos de nuevo el alfiler en la caja con el resto de alfileres, que esta vez sí pusimos en el costurero. Ella no necesitó que nadie la defendiera, pues todos sabemos que los dentistas no hacen daño y, el alfiler, quedó muy tranquilo dormido en silencio.

  Así que, cuando lleguen fechas especiales, si habéis hechizado algún objeto, revisadlo.

Imperio

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3 respuestas a BrujiberridosenCuento

  1. María R. dijo:

    Me encanta que estén hechizadas todas las cosas y tengan vida propia 🙂
    Besos y Feliz año!!

  2. Chus dijo:

    ¡Que buen cuento! Buena forma de volver “al cole” nuestro de cada día.

  3. Ana Azul dijo:

    YO SIEMPRE HE CREIDO QUE LOS OBJETOS COBRAN VIDA, JA,JA,JA (ES BUENO SOÑAR ¿PORQUE NO?) SI ASÍ FUERA, ME IMAGINO QUE ES COMO EN LA BELLA Y LA BESTIA. O COMO EN TOY STORY. BESITOS
    ANA

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