Añoberreando

 He de reconocer que sueño con estas fechas y siempre me las imagino pues como nunca pasan; quizás algún día lo consiga, y poco a poco, pues lleguen como en mis sueños.

 Di que estas fechas siempre traen alguna que otra cosa, que no son como mis sueños, pero me gusta ponerles una etiqueta y decirme a mi misma que son en un casi similar a ellos. Ejke he de reconocer que me encanta lo mágico, aunque para que algo lo sea, sí algo sé, ejke has de procurártelo tú misma.

 La semana pasada mientras don soseras fue a hablar con los reyes magos: me prometió que los iba a encontrar, que, al igual que todos los años que llevamos juntos y a base de recordarles lo mal que se portaron conmigo siendo niña, pues que no me preocupara que los reyes estaban en el bote.

 A pesar de que sé que vendrán, no sé, pero siempre me entran unas cosas que en principio son como cosquillas en el estomago, luego van creciendo y siempre acaban en algo muy parecido a una bola de miedo que me bloquea el estómago y casi me dificulta respirar. Lo que pasa, ejke de niña hacía de todo para ser extremadamente buena todo el año, ahora también, no sea que se mosqueen, qué no es plan, a pesar de que ahora, lo cierto que solo pongo empeño cuando recuerdo que va llegar la navidad. No sé, será qué perdí la memoria en su día, pero lo cierto ejke ahora, cada vez más, me cuesta ser buena. Qué tampoco sé bien que es serlo. Matar no mato, robar no robo… bueno, mato alguna que otra mosca, y robar, sí, lo confieso, me encanta robar besos.

  Para no tropezarme con él, con don soseras, me marché por otros sitios, donde ya sé, que allí no hay ningún rey mago, o sus representantes, y quedé con una amiga que vive muy lejos de mi zona. Odio subirme a un autobús: me pone muy triste ese azar tan garantizado que siempre me sucede; pues puede que tope con gente que no calla, que acabo tomando un café con ellos, o qué pueda ir sentada al lado de alguien que trata de no tocarte y me mira como con odio. Es como si no hubiera un término medio, esos que tanto me gustaría encontrar.

  Ese día me tocó al lado de una de esas señoras mayores muy estiradas que rompió mi estadística: de esas que sospecho que llevan la percha dentro del abrigo de visón, su blusa blanca con lazo y esa falda recta que apenas las deja sentase a gusto. Se sientan y ladean el abrigo para evitar sentarse sobre él. Lo que más me choca son sus peinados, me recuerdan a Pitita Ridruejo; con pulseras y anillos tan típicos en damas de ese porte, qué incluso, perfume y el bolso, todo lo deben llevar de serie, no sé si lo llevan, de serie, por los abrigos, por las joyas o es un pack completo, pues siempre son los mismos. Pasan los años pero conservan todo igual desde hace 30 años.

  La gran dama con su perfume de serie, que no sé si va con el abrigo o las joyas. Son de esos que te deja el pie de colores. Miré y mi bota la convirtió en un árbol de navidad; se veía bonita por como cambiaba intermitente de color por el penetrante aroma. La dama se bajó una parada antes que la mía. Muy elegante me pidió que me levantase. Me levanté y la dejé pasar muy educada yo también, pero allí fue cuando le vi algo que me chocó en su indumentaria tan formal.

  La señora me miró muy fija a los ojos, con esa mirada tan fría que tienen las de su porte, ese que recuerda a una mujer con muchos collares de perlas. Me miró muy fija y se fue.

  Como fumo quedé con mi amiga en una terraza. Me senté a esperarla, pedí y encendí un cigarro. En este tiempo, como en verano, son divertidas las terrazas, aunque ahora y para evitar el frío esas estufas me recuerdan a la iglesia de mi pueblo de cuando era niña. Prometo que, ante ellas, dudo si se debe rezar o deberé pagar la consumición dejando la voluntad en un cestaño de mimbre. Luego descubro que no, que no se paga la voluntad.

  En nada llegó mi amiga y, a la vez, se sentó a mi lado la dama del autobús. Me preguntó si yo era yo, y suelo serlo, además muy de habitual. Confieso que me encanta como llaman estas damas al camarero, con ese porte tan de antaño. Y, entre que miré a la estufa tan similar a las de las iglesias de antaño y su tan particular llamada, prometo que no supe si darle la paz o llamarle yo.

  Tras aclararle que era yo y en espera que el camarero le sirviera, la dama me mostró el objeto que vislumbré  dispar a su indumentaria en el autobús cuando se iba. Mi amiga guardó silencio. Le conté que me sonaba pero que no tenía ni idea. Lo cierto que callé preguntarle como una dama llevaba un botón colgado con un hilo de sutura trenzado.

 Allí comenzó la magia, esa que cambia las navidades. Me contó, que seguramente en prácticas, aunque como conocía al doctor, también conocía que trabajaba allí, aunque solo unas horas…

  Su hermana estaba muy enferma y, llena de pavor esperaba al día siguiente entrar en quirófano. Para calmarla le fabriqué un objeto mágico, e invocando cánticos secretos junto a un libro con tapas verdes fosforito; un libro que garanticé que era el gran libro con el cual se conseguía fabricar los mejores objetos mágicos, y una vez en quirófano, con ellos estaba garantizada la curación si se usaban toda la noche previa a la entrada, qué era el caso, es más, esa noche para mí iba ser agotadora, pues cada vez que ella se pusiera triste y nerviosa, tendría que acudir o ese objeto podía explotar y nadie saldría vivo del hospital al día siguiente.

  De mi bolsillo saqué un botón; me dijo que llevaba muchos otros. Le di a elegir entre toda una gama de los mismos botones del uniforme, qué por aquel entonces llevaba. Con gran ceremonia le aseguré que ninguno era igual, que debía cerrar los ojos y su dedo tendría la gran intuición; el gran libro abierto, al leerlo ella misma comprobó que el hechizo existía.

  Aquel botón elegido se lo colgué con hilo de sutura, y durante mucho rato, hasta que se durmió, estuvimos comprobando su funcionamiento. Cuando ella pensaba en mí, yo aparecía corriendo. La dama del autobús se quedó con el llamador del control en la mano en secreto. El botón al convertirse en mágico, pues se comprobó que realmente funcionaba cuando ella pensaba en mí, pues nada más le comentaba a su hermana, sin más, yo aparecía en su habitación. Así que el miedo debía quitarlo, el talismán estaba listo y a pleno rendimiento.

 Cuando me contaba no sabía si creerla, pero lo cierto que hacía muy poco que le había elaborado un objeto mágico a mi hija. Sí, un carrete de hilo vació que rescaté del costurero, un arcaico objeto de casi dos años; bueno, en años mágicos equivale a dos millones o así. Con él estudió y, como cada vez que memorizaba lo tenía que mover entre sus dedos, el carrete tan mágico engarzaba cada palabra en su cabeza. Y también funcionó. No lo hechicé con un libro de magia, pero se ve que aunque no recordaba, aún queda mucho de aquella que fui en mí.

  No podía creer que fuera el mismo objeto de aquel tiempo; el hilo no lo era, pero el botón sí. Me contó que el botón lo llevó su hermana hasta hace dos meses que murió y, que a pesar de que su enfermedad era muy grave, toda aquella parafernalia la hizo reír mucho y qué ella, siempre estuvo muy segura de que el botón realmente era mágico, qué siempre lo llevó consigo.

  Así que, las navidades siempre se estropean, pero he de reconocer, que siempre ocurre algo mágico en ellas.

Imperio

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4 respuestas a Añoberreando

  1. puck dijo:

    Es curioso, te pasan cosas que te remiten a un pasado, creo que bonito.
    Besos reina.

  2. Ana Azul dijo:

    Pues sí siempre ocurre algo mágico, o debería ocurrir. Esa señora confirma mi teoría de que no somos lo que parecemos, de que damos una imagen que en la mayoría de las veces no tiene nada que ver con nuestra realidad, como si quisiéramos ponernos una coraza transparente para que nadie nos hiciera daño.
    Muchos besos y feliz año y que los eyes se porten muy bien.
    Ana

  3. pili dijo:

    a las buenas tardes , ya toy de vuelta , pues si , todos tenemos nuestro lado oscuro y el claro , pos tambien , lo q pasa es q no saben cual es cual , yo tenia un amigo q era muuuuy bueno en el fondo , eso decian , pero creeme , debia tener mucho fondo por q nunca lo encontre , pero luego con el tiempo piensas , coño !! si es que no hay mas q lo q se ve !!…en fin chica ,lo dicho q feliz año , y q los reyes , sus magestades magicas sepan acertar este año en tu regalo … un besazo wapissssima !!

  4. mirta dijo:

    Buenas noches..muy buen relato!!!!!!!…que suerte que siempre hay algo mágico que ocurre……
    feliz año nuevo,,y que los reyes se porten bien!!!!!!
    besos……MIRTA!!!!!!!!!

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