Berricuentouncuento

  

 Hay un lugar inalcanzable donde se delimita la fina línea entre el bien y el mal. Fuera de allí revolotean libres el amor, el odio, la bondad, la envida, la ternura, la crueldad, la comprensión, el egoísmo, la confianza, el orgullo, la humildad, la soberbia y otros tantos sentimientos humanos. A todos les da cobijo el sol, el mismo que calienta al ser humano.

 Este lugar, fue un misterio durante muchos milenios hasta que el odio y la envidia se enamoraron. Estos encontraron una puerta donde no ser encontrados y poder estar juntos libres de ellos mismos, incluso de sus más inmediatos instintos.

 Lo encontraron justo en ese instante cuando el agua está a punto de congelarse; allí, entre esa ínfima diferencia de temperaturas encontraron los dos enamorados su refugio.

  Durante un largo tiempo fueron muy felices; incluso la vida llegó a visitarles y tuvieron una niña. El odio olvidó su propio instinto y solo era capaz de proporcionar a sus dos amores sus mejores deseos, su meta, hacer que cada día ellas sonrieran a cada momento. La envidia, a su vez, se olvidó de sus instintos, esos que la empujaban a desear todo lo que cualquiera tuviese, pues con ellos, el odio y la niña, tenía todo lo que jamás soñó que pudiera existir en tal medida.

 Un día la bondad echó en falta al odio y la envidia entre los humanos y comenzó a buscarlos incluso debajo de las piedras. La ternura casi se vuelve loca cuando supo que ambos estaban muy felices allí escondidos, en su propio mundo. No podía creerse lo que ella misma vio cuando la bondad llevo a todos los sentimientos a verles allí, donde estaban cometiendo tal delito.

 Estas instigaron a la venganza para que encontrase la forma correcta para devolver el orden natural de los sentimientos a los humanos ahora sin odio y sin envidia. El amor, muy enfadado, instigado por los otros sentimientos muy alterados por lo que había ocurrido, mató delante del odio y la envidia a la feliz pequeña a pedradas.

 La ternura recogió el alma de la pequeña y la envió de inmediato a un útero humano donde sabía que desde que naciese sería cruelmente maltratada. Pero la crueldad, a toda prisa, fabricó con sus manos una sombra chinesca. El orgullo, aupado por su lado soberbio, arrepentido por lo que había hecho le ayudó dando forma de águila a la sombra. “Cuida a la pequeña, vela por ella” dijo la ternura muy avergonzada, que también colaboró. El amor asustado por lo que hizo se quitó la vida, pero como el amor brota de cualquier fuente, renació sin problemas regalándose un olvido a lo que hizo.

  El odio y la envidia fueron castigados con el olvido. A partir de ese momento nunca supieron lo felices que habían sido juntos.

  La niña nació y se cumplió el vaticinio de la ternura siendo maltratada desde apenas nacer.

  El águila nada más salir al mundo vio el majestuoso vuelo de unas águilas y se quedó con ellas para ampliar su sombra. El tiempo fue pasando y la niña vivía con miedo, aunque no fue consciente de este hasta que se fue de aquella casa. El águila de vez en cuando sentía ese impulso con el que fue programada y acudía a proteger a la niña, pero sin más, regresaba con las que ella misma soñaba ser.

 Durante mucho tiempo el águila se quedó volando haciendo de sombra a esas águilas que ella tanto admiraba.

 Ya convertida la niña en toda una jovenzuela escalando encontró un águila herida. Con mucho cuidado la recogió y la llevo a su casa para curarla. El águila sombra chinesca al verla la siguió, no podía creer que esa era su niña, la que debía haber protegido.

  Cuando el águila sanó, preparó todo para al día siguiente llevarla de nuevo a volar en libertad. Estaba totalmente restablecida, pero a veces os cuesta un poco volver a confiar en qué podéis reanudar el vuelo, le dijo la joven al águila como si esta pudiera entenderle.

  La sombra decidió asumir su culpa y habló con la joven e intentó pedirle perdón por todo lo que no hizo por ella, pero la joven sorprendió a la sombra.

 -Ya era hora  qué hablases.

 -¿Sabías qué estaba?

 -Claro, un águila no tiene dos sombras a todas las horas.

 -¿Sabes quién soy? Le preguntó la sombra sorprendida.

 -Sí, tú eres la que cada noche asomabas en la pared del lugar donde me tocaba dormir.

 -¿Cada noche?

 -Sí, cada noche, y no te imaginas lo que me ayudaste; porque cada noche gracias a ti no tenía miedo, ni frío, incluso cuando despertaba magullada tras… lo que me pasaba, tú estabas allí a nada que movía las manos en cualquier pared para aliviarme.

 -Lo siento niña, yo no estuve cada día contigo.

 -¿Cómo qué no? Si, estuviste.

 -A ver, no sabes quién soy, no tienes ni idea de que yo debía cuidarte.

 -Sí, y lo hiciste, a cada rato que te necesitaba me ayudabas.

 -Ven, acércate y escucha: tú, al igual que cualesquier humano, mucho más los niños, nadie merece que le hagan daño, no obstante fui creada solamente para protegerte, pero al ver águilas reales nada más me soltaron, aunque de vez en cuando fui a protegerte, lo cierto ejke fallé mi misión. Fallé mucho.

 -No fallaste, cada vez que te necesité has estado, espera te lo mostraré. Y la joven le mostró a la sombra otra hecha con sus propias manos. ¿Ves cómo siempre has estado?

   La sombra descolocada no sabía que decir, e hizo que a la joven le entrase sueño, para que así no recordase  y pensara que lo que había pasado fuera solo un sueño.

  Al día siguiente la joven tomó la jaula con las dos águilas, y cuando las soltó, fue la sombra la que se sorprendió al sentir que era de verdad.

  La joven regresó a su casa. Por el camino pensaba que quizás todo lo marca el nacer, se decía, pues pocas veces se sentía querida por más que hiciera por los demás. Algo tuve que hacer mal cuando nací, seguro que algo muy malo y por ello estoy pagando; mientras cerraba los ojos y se aliviaba recordando el majestuoso vuelo de las águilas que acababa de soltar, deseando qué un día, igual le visitaba la suerte y quién sabe, quizás un día todo cambie…

  El águila sombra ya real, de vez en cuando volaba y se posaba en su ventana. Deseaba con todas sus fuerzas que esa niña, su niña, un día encontrase su sitio.

Imperio

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3 respuestas a Berricuentouncuento

  1. aitorarber dijo:

    Estoy haciendo inventario de los contactos. Nos ubicamos en el mapa después de tanto tiempo. Al igual que otros antiguos compañeros de blog. Un saludo

  2. puck dijo:

    No sé si alguien alguna vez encuentra su sitio. ¿Sabes? Alguna vez pensé que cuando llenara una casa de cuadros ese sería mi lugar porque siempre he tenido bastante vacías mis paredes. Ahora tengo bastantes cuadros, más de los que he tenido nunca. No sé si terminaré de llenarla, puede que si o puede que no, pero ya no me importa, me importó la ilusión con la que puse algunos. Quizá es lo que le falta a esa niña, que venga a visitarle la ilusión en el cuento.
    Un beso reina.

  3. Ana Azul dijo:

    . Cuando el odio, la envidia y el fracaso aparecen, son demasiado fuertes. Peor como tú dices el amor es mas fuerte aún. El cuento es precioso. Besos
    Ana

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