Berreatin

http://www.youtube.com/watch?v=vSS7-20dYpc

.

  Me encantan las sombras chinescas, y hace nada me acabo de enterar que han sido declaradas patrimonio inmaterial de la humanidad.

  A partir de escuchar la noticia ando enfrascada pensando que las sombras no son tan malas, pues el declarar a estas sombras, que son todo un arte que invita a soñar, es como quitarle una espinita a todo eso que, no sé si usar: que da miedo, nos entristece o nos lleva a actuar de formas muy determinadas; ya que de la sombra, pues también se pueden sacar cosas buenas.

  Solo hay que pensar en el achicharrante sol veraniego y lo que se agradece una sombra donde permanecer al fresco, pues esto, al fin y al cabo, ya es un motivo para pesar algo bueno de las sombras; aunque hay otros matices, que en sí, no son del todo sombríos, a pesar de que durante muchas etapas de nuestra vida ese estar a la sombra es algo que hacemos más a menudo de lo que deseamos.

 Quizás ejke me encantan las marionetas y estas sombras, las Chinescas, pues pueden ser esa magia demostrable para dejar boquiabierto a un niño, bueno, y a lo que no es un niño. Y ejke, en algo tan sencillo como una pared y ese poder mostrar algo tan simple como un águila, un conejo, un perro… es como tener gratis esa posibilidad de crear todo un mundo con miles de personajes mágicos.

  Me traen tantos recuerdos las sombras Chinescas. Sobre todo, a una anciana a quien cuide hace unos años. Ella decía que cada humano tenemos esas sombras eternas que nos acompañan, que no son otras que todo eso que nos duele: eso con lo que decimos que levantamos escudos, y qué estos, nos influyen en su mayoría en negativo, pero ella, tras salir de ese momento en el que se encontraba llego a asegurarme: que si sabemos sacarles partido, confiamos y volvemos a ser niños en plan entrega, serán nuestras propias sombras quienes nos iluminen mucho más de lo que nos pensamos en ese andar por la vida.

 Ella me garantizaba que si aprendemos a hacer dibujitos de nuestras sombras podremos ser felices, y sin ningún esfuerzo extra. Y han pasado muchos años y la verdad, que no sé, pero quiero pensar que sí, que tiene razón y, por qué no intentar hacer dibujitos con nuestras propias sombras, vencer no sé si llamarle miedos, pero salir adelante usando para bien todo eso que nos detiene.

  El miedo más grande de esta mujer era quedarse sola, la aterraba pensar que le pasara algo a su marido y sobre todo a sus hijos. Quizás sí la vida es tan dura es porque nos concede nuestros peores miedos y, esta mujer se quedó sola; por más que intentó quitarse la vida nunca lo consiguió y fueron unas cuantas. Le pudo algo tan fuerte como perder a sus seres queridos a la vez, pues fuera de todo pronóstico ella era la enferma y a esto se aferraba. Cuando la conocí tenía 75 años.

  Esta mujer no quería vivir, se negaba a comer, a ver la luz del día… Llevaba 15 años sin salir de su cuarto. Un sobrino al que cuidó como si fuera un hijo se encargaba de ella. No quería llevarla a una residencia y fue entonces cuando la conocí.

  Cada vez que entraba a su habitación me tiraba con lo primero que pillaba, no permitía que diéramos la luz, pero la persiana tenía una tablilla rota y por allí entraba, no mucha, pero lo suficiente para dejar la habitación preparada para inventarme algo con lo que llegué a comunicarme con ella.

  Fueron las sombras Chinescas quienes me ayudaron; primero un águila y continué repertorio inventándome historias. A partir de ese día ya no me tiró más cosas. Desde ese momento a cambio de una sesión de sombras y su cuento era comer, salir a ducharse, dar un paseo por la casa, incluso llegamos a salir a la calle y bailar.

  Aprendí muchísimo de aquella señora, era una especie de libro de petete, para todo tenía respuesta, un gran sentido del humor y esa sabiduría que te lleva a pensar y ver lo que no se ve.

  Ella me decía algo muy duro que me llevaba a pensar en muchas cosas. Aquella frase prefería verla como una broma, una especie de aliento amable, pues decía muchas veces: “Tú me has despertado las ganas de vivir, pero ahora la vida, ahora que no quiero, será cuando se me acabe”

  Al escuchar la noticia hoy me acordé de ella. Es curioso, la vida se negó a abandonarla mientras necesitaba morirse, se quedó encerrada, amargada y muerta a pesar de respirar desde que perdió a sus seres queridos.

  No sé qué pensar, pero en el momento qué recuperó las ganas de vivir de nuevo, mientras le contaba un cuento, donde la sentía tan feliz, fue con sombras chinescas y ese cuento como se quedó dormida para siempre. Quiero creer que, a pesar de todo, murió feliz.

Imperio

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Berreatin

  1. puck dijo:

    Seguro que sí, mientras se escucha o se ve algo agradable y se aprecia como tal, la mente se llena sólo de eso.
    Besis reina.

  2. lehahiah0909 dijo:

    Un relato que da tanto que pensar….mucho me llevo …asi que gracias…entré por casualidad pero….creo que volveré…
    Un saludo…

  3. Ana Azul dijo:

    Siempre me dan que pensar tus cuentos o relatos. Son la vida misma, Besos
    Ana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s