Berrilavida

   Hace nada estaba pasando a limpio una receta de cocina que me mandaron para el gran idioma que es Don Inglés. El cual, creo que va ser el motivo qué consiga hacer inútil mi empeño para volver a tener algo relacionado con la universidad, pero al redactar la receta: con la inestimable ayuda de estar en casa tranquila y el diccionario, lo cierto que he descubierto que hay cosas que me llevan a dudar hasta donde tienen importancia los errores.

   Estos días estoy qué muerdo, con ese estado con capital en la tristeza y la rabia, harta y, claro, acaba pagando Don Soseras, cosa que en parte merece pero no en toda, y si lo pienso, en muy pocas. Sé que no nos veremos en la eternidad, pues el llegará a la eternidad tan solo por aguantarme y yo tendré que repetir en algún septiembre. Por otra parte, es muy curioso como intentamos hacer las cosas bien, para qué al final lo que mejor y con más cariño se recuerda son los errores.

   El motivo que dio origen a la gran receta fue estar trabajando y padre e hija se tuvieron que hacer la cena. Como les encanta el plato, pues dijeron: vamos a preparar eso tan rico que mamá nos hace y cuesta poco. Son unas simples patatas revueltas con huevo, pero es imprescindible que las patatas queden pochadas y tiernas para luego echarle el huevo y, qué así con algo muy sencillo, pues queden como un gran manjar.

  Ellos pelaron patatas y las pusieron en la sartén a qué pochasen; se sentaron en el salón y se olvidaron de las pobres patatas hasta que el aroma advirtió que sucedía. Cosa que la abre también ayudó en la elaboración; con lo que para ella significaba pelarlas, pues siendo pequeña sacó patatas para ayudarme y me dijo: “Mamá, yo pelo las patatas, ¿cuántas?” Ella estaba dispuesta a pelar todas y se pensaba que iba ser un coser y cantar. Claro qué a la primera patata; esta se la comió a ella, se quedó sin acabar de pelar, muy maltrecha y ya nunca retomó el intentarlo hasta qué hizo la cena con su padre.

  Ayer al leerles mi redacción en mi puro Inglés leído la mayoría tal cual escrito; con el cual, si Shakespeare levantara la cabeza, como dice la abre: moriría inmediatamente de infarto auditivo. Ella, mi hija aseguro algo que sé de sobra, pues así le leo a la profe, la gran Mamen. Ella, en lo que pronuncio igual que lo escrito, me entiende y repite con la pronunciación correcta; con lo cual mi hija asegura e insiste: que esta mujer como profesora es para master del universo.

  Pero, con la redacción de la receta, en la elaboración advertí como muy importante dejar quemar las patatas. Y aquí fue donde estallaron las risas y los recuerdos; incluso la abre aseguró que crujientes son, qué sí, se quemaron, pero lo arreglaron con el huevo. Incluso en un rotundo aseguró que es un plato aconsejable, pues no recuerda si la alimentaron, pues mal no le sentaron, pero sí que recordará qué fue la mejor cena de su vida, qué faltaba yo, pero qué de haber estado las risas se hubieran escuchado al otro lado del mundo. Además, dieron lugar a una nueva receta de alta cocina: Patatas y huevos a la Churrusquera.

  Y me es muy curioso ese porque nos tiramos mucho más de media vida intentando hacer las cosas bien; incluso superarnos ante los fracasos, cuando muchos de ellos hacen que recordemos todo lo que nos une y reconforta.

Imperio

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4 respuestas a Berrilavida

  1. Ana Azul dijo:

    Es que a veces, cuando se hacen las cosas supuestamente mal, están mejor que cuando supuestamente estaban bien, (no sé si me explico)
    Besos
    Ana

  2. Aire dijo:

    Hola, ola de mar..
    Jajaja, la verdad es que las grandes risas las tengo siempre que recuerdo algún error que derivó en una serie de vivencias dignas de ser recordadas y reídas. Clar, que no todo el mundo lo recuerda así, o tarda más en reirse de ello. Para algunas personas los errores son como los pecados capitales laicos….Para la posteridad, las patatasa churruscadas y no las tuyas, jajaja.
    Un beso,del Aire

  3. Chus dijo:

    Qué estupendo recuerdo!! En mi casa también hacíamos revuelto con patatas (y cachitos de salchicha de frankfurt) cuando mis padres se marchaban por ahí de farra. De hecho mi madre compró un chisme para que las cortara sin llevarme los dedos (yo, porque era la mayor) precisamente por ese vicio al huevo con patata.

    Ah, y en valenciano también tuvimos que redactar alguna que otra receta. Debe ser un ejercicio habitual en las clases de idiomas ultimamente.

  4. puck dijo:

    Me hace gracia lo de las patatas. Mi niño alguna vez pela algo con el pelapatatas que consideraba que no tiene ningún riesgo, pero creo que en sus manos es un arma de temer jaja.
    Hay personas con una gran paciencia, no sé si será algo natural, desde luego es un don. También pensaba hoy que hay algunos que los amigos se reducen a aquellos que simplemente les aguantan, pero que siempre hay un roto para un descosido y todos merecen algo de felicidad, o toda si tienen esa suerte.
    Si con alguien consigues discutir y volver a recomponer la situación es que esa relación merece la pena, ya sea de amor o derivados.
    Besis reina.

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