Berreonto

  Llevo días dándole vueltas a tonterías, ejke no quiero pensar demasiado, pero sí que me gustaría entender cómo con lo mismo, es decir, con gestos,- y estos qué en sí son como muy universales-, descubres qué, si miras debajo de cada gesto de cada persona que lo efectúa, pues que, hay tantas variantes en significados reales, que, creo que, para entender, igual, supongo, deberíamos calzarnos tantas veces los zapatos de los demás, que creo que, entonces, jamás llevaríamos los nuestros.

 Aunque hay algo que me alivia, y ejke, si miras al escuchar, encuentras mucho más de lo que realmente te gusta ver, así que, igual mejor no ver y, así, dar opciones múltiples a esos cientos de gestos que nos hacen, y qué cada cual, cómo los interpretamos: más por lo que nos ocurre. y en plan necesidad, de manera personal, es decir, a nosotros, a cada uno, y jamás con el motivo que mueve a los demás, y ejke, lo sé, sé que es difícil meterse en la piel ajena…

  Pero ejke claro, cuando interpretamos, como siempre lo hacemos desde nuestra necesidad  (o debo decir, ¿punto de vista? ¡Bah, mejor realidad!), pues así pasa, que muchas veces mezclamos directamente churras con merinas,  y digo, que será qué la comunicación la usamos… ¿pero claro, cómo la usamos: para nuestro beneficio o para qué?

   Ejke, así pensando, hay cantidad de gestos que, en sí,  llevan tantos idiomas como intenciones podamos tener cada uno, ya que según como nos sentimos, sabemos, conocemos, interpretamos, necesitamos, o, hemos aprendido a funcionar con las herramientas;  esas que nacieron con todo eso vivido a lo largo de nuestra vida, nuestros propios mongotordios y circunstancias…

   Pues, lo divertido, que según para quien, la interpretación de nuestros gestos (pero esos que llevan actos) es de lo más libre y variado referente a los demás; produciéndose con esto, pues todo un mundo del cual, pienso, supongo que, puedes usarlo a tu favor, o dejarte llevar, y encontrarte miles de veces con sorpresas, o qué acabes diciendo esas cosas tan redichas: “No me entienden” “Se aprovechan de mí” “Todo el mundo es malo”, claro, menos uno mismo (cosa que es desternillante, ya que, si  todo el mundo es malo en ese momento, digo yo, si no nos convertimos en hormigas o gusanos de luz para no entrar en el lote)

  Hombre, sé que cuanto más des, menos recibes, depende de qué, claro está… o qué muchas veces, queriendo ganar se pierde y viceversa. Aunque igual,  el tema, quizás, supongo, está en que mucho de lo que damos, por esas, que, dar, damos lo que nos sobra, y recibir, lo que ya tenemos, pues, lo que no tenemos, jamás lo tomamos, es decir: nos choca lo que ya tenemos; en, digamos, positivo o negativo, o, a favor o en contra, igual sin averiguar, pero siempre está…

  Ejke, a veces me parece que somos una caja con departamentos, y en ella ya tenemos los nombres de todo lo que nos pueda pasar… pero, si nos conocemos, entonces, sospecho que, podemos desordenar la caja y ser… ya no sé si mejores o peores, pues el bien y el mal es un concepto social, pero en ella estamos hasta el cuello.

 Por esto, y porque la interpretación que hacen ante nuestros gestos, pues es de lo más libre, o mejor dicho, según sus “ataduras, situación, vivencias y cientos de etc.,” nos interpretan, entonces, se me plantea la duda, ¿hasta dónde es lícito (moral o ético, o simplemente humano)…? Claro, qué, que pregunta hago, sin decir: aprovecharse, aupados por lo que nos interpretan para así no salir dañados -dando un pequeño paso para nuestra gran tranquilidad o paz espiritual-, y si es lícito, pero, ¿cómo lo digo? Sobre todo sin que suene a jeta de narices o mala gente. O igual, es más simple, y si quieres que te entiendan, habla el idioma de quien necesitas que entienda.

  Ejke, me doy cuenta que cada uno se salva su santo culo, como es muy lógico, pero cuando nos sentimos, ¿cómo decir: engañados, rotos, decepcionados, desamparados?  Qué oye, todos nos quejamos…

  Y también, qué creo, supongo, si fuésemos capaces de despegarnos de ese peto repleto que anteponemos siempre, es decir, ese nosotros mismos; y mirásemos qué nos quieren decir, o qué señales he de entender, digo, creo, supongo, como que estaríamos mejor.

  Aunque claro, si no nos conocemos y queremos ser de tal manera, y a esa manera no nos responden, igual es por qué no mostramos lo que queremos, claro, o igual, no somos como pensamos… ¿qué lio, no?

   Entonces, así como buscando con qué cosas tan simples podemos ser infinitamente diferentes, al menos, ante qué nos entienden, o qué mostramos, o  con qué intención,  me planteo:

 Pregunta 1- Llorar al aire, con esas lágrimas dulces que brotan desde más abajo de la garganta,  o sonreír, y en ambos casos, estás bien, ¿hay diferencia, sí?

  E igual, supongo, sólo depende del contenido en sorpresa del momento, pues a veces nos pegamos cada chasco con las sorpresitas, qué igual lloras por qué no puedes hacer otra cosa, o sonríes sin más, vamos que no ha sido para tanto… o lloras de emoción real… o por quedar bien… vamos, cientos de etc., qué están tan clasificadas, qué no sé yo si no suponemos de continuo y damos nuestra opinión ante lo que vemos y, necesitamos que sea y, ni puñetera idea de la realidad.

 Pregunta, 1234- Sonreír, inquieto en esas situaciones donde apareces de lleno en un momento “trágame tierra” o llorar, si te asustas, ¿hay diferencia, no?

  E igual, supongo, es simple, el orgullo interviene.

 Pregunta 3242 –  Llorar de rabia, o sonreír en mueca de “ya me las pagarás”, si te sientes engañado, ¿hay diferencia, sí?

 E igual, supongo, depende de lo que te importe…

 Pregunta, ya no numero –  Sonreír o llorar por no haber besado, ¿hay diferencia, no?

  E igual, supongo, hay un mundo secreto personal que se descifra más allá de los besos.

 Pregunta, por preguntar -Llorar ante un mal momento, o sonreír ante un buen momento, ¿hay diferencia, sí?

 E igual, supongo, el dejarse llevar en lo sencillo prevalece.

  Pregunta, pregunta- Sonreír entre la desesperación, o llorar roto, ¿hay diferencia, no?

  E igual, supongo, dependerá de alguna capacidad que ya está preestablecida en ti en esas de afrontar lo que llega.

   Pregunta que pregunta- Llorar o sonreír por conseguir algo, o sonreír de gratis a todo el mundo sin intención de recibir nada y llorar solo, ¿hay diferencia, sí?

   E igual, supongo, depende, ¿de qué depende?

Imperio.

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3 respuestas a Berreonto

  1. Aniña dijo:

    en cualquier caso lo mejor es ser tu misma, y hacer las cosas con el corazón según salgan… besitos

  2. Ana Azul dijo:

    Pues depende del momento, de la situación, de las ganas y del sentimiento, de lo fuerte o flojo que te sientas, y de lo que lleves cargado en tu mochila. Segun sea así lloraremos o reiremos.
    Besitos
    Ana

  3. puck dijo:

    Si que te preguntas cosas. Lo curioso es que a veces lo que se hace es para uno mismo y otras veces para los demás, otras veces entre medias y otras veces no se muestra nada, lo que también es un gesto. El caso es que sí que depende como tú dices de donde y con quien estés y lo que te importe, porque puede ser eso que te decía, que incluso mostrando lo que a uno le sale por dentro puede que después no siente ni bien. Que somos complicaus.
    Besis reina.

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