Berritajesss

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 Nana estaba muy triste, se sentía así, que no tenía un lugar en el mundo, todo le salía mal y era como si nada le proporcionase emoción…

 Un jueves recibió la llamada de una amiga de la que hacía mucho tiempo no sabía nada; ejke estaba así, cerrada a todo, como si ya nada tuviera sentido.

 Su amiga le enviaba un libro por correo. En principio no pensó en recogerlo, literalmente pasaba de todo, pero fue a correos y al abrir el paquete tras leer la nota, comenzó a leerlo sentada en un banco a la sombra.

 “Hace mucho tiempo en la aldea de Marian, mientras paseaba, a apenas unos metros de donde se encontraba, calló al suelo un gran búho. Este al caer se abrió por la mitad saliendo de él un libro y, aunque parecía a primera vista un búho como todos los búhos, pues no, este era lo más parecido a la porcelana.

  Marian llevaba una de esas temporadas habitando de fijo en la tristeza, y no le ocurría nada, al menos aparentemente, ni tan siquiera un problema enorme sacudía su vida, pues con los problemas sociales, que sí que había, pero como todo, todo suele tener solución, y ni pensando en esto, en que todo tiene solución, su sonrisa aparecía.

 Al ver el búho caer, le extrañó como se quedaba en dos mitades balanceantes y, en el centro de las mitades, quedaba un libro. Pensó en llamar a las autoridades, pero con esa curiosidad que otorga la tristeza, total, como mucho podía matarla el contenido que soltó el búho, pero satisfacer la curiosidad de una forma exclusiva, así que husmear, a pesar de todo lo que pudiera pasar, bien valía el intento, pensó.

 El búho, al recoger Marian el libro tomó vida, se unió en sus dos mitades. Revoloteando asustado salió volando. Desde el árbol en que se posó, el búho le preguntó a Marian si era de fiar y ella, no dijo nada, tan sólo lo miró con el libro entre sus manos.

  Desconcertado, el búho bajó volando y se posó junto a ella que se había sentado en el suelo apoyada en otro árbol. El búho insistió en preguntarle si era de fiar, y ella, mirándole muy fija le dijo: “Quién no se fía, no es de fiar, así que igual soy yo quien no me tengo que fiar de ti” y el búho guardó silencio.

  El libro, un libro viejo con olor a piel, casi raído, de esos que parece que valen una fortuna porque nunca los han mecido, un incunable. Lo abrió y comenzó a leer.

  “Hubo un tiempo en que como reina, mis días estuvieron llenos de enormes decepciones batidos por mi mala suerte, fui, lo sé, hasta un día, la reina con peor suerte de todos los tiempos.

  Aquí, ahora sentada en mis aposentos, no sé cómo haré llegar mis experiencias a alguien que no tenga nada que ver con este mundo que en poco se extinguirá, quizás la magia del gran mago lo envié a otro lugar remoto, o a otro tiempo y otro mundo, pero he de intentarlo…

 Quiero decir que mi vida siempre estuvo inundada por la mala suerte. Toda empresa que emprendía salía mal, así que, cuando el reino cayó en mis manos, tuve que aprender de mis carencias para no dejar en ridículo la estirpe de mi padre, y desde ese día, en que aprendí, ya todo tomó otro color. Tanto que, puedo decir que mi reino, aunque ahora todo desaparecerá, ha sido el más grande de todo este mundo.

  Cuando tomé consciencia de quien era, una futura reina, siendo princesa, me prometí a un joven rey por orden de mi padre y, siendo, el mejor hombre que podía estar a mi lado, ya casados, sé que fue por enamorarme, un día, lavándose en un estanque se ahogó.

  Todo ocurría igual, y ya de reina, cualquier evento que organizaba se iba al traste y, el gran perjuicio, no era otro que salía perdiendo mi pueblo. Era la peor reina de cualesquier reino de este mundo.

  Me parecía imposible luchar contra mi mala suerte, y era tanta, que surgían problemas por todos los lados, e intentaba solucionarlos, pero a los que más esperanza y dedicación prestaba los resultados eran fatídicos. –hasta en lo más simple o sencillo de solucionar, pues si daba la orden de eliminar alimañas de mi reino, todo era imposible, siempre pasaba algo donde quedaba en un tremendo ridículo.

 Un día, pedí al primer ministro que organizara un concurso, qué él sentara las bases y el premio. No esperaba otra que saber las soluciones que daba mi pueblo a sus preocupaciones.

  Leí cientos de historias, la mayoría de las preocupaciones y problemas eran por el dinero, lo material les inundaba, pero ninguna de las preocupaciones, quitando las enfermedades o muertes de familiares, o alguna historia amorosa, nada les sumergía en un estado anímico de derrota que les llevara a sentir que tenían un gran problema. Hasta que, en una de las historias, una mujer contaba algo que cambió mi vida, toda mi percepción de las cosas.

 Esta mujer reconocía estar aquejada de mala suerte, todo en ella sonó tan igual a mí. Aseguraba que el resultado de emprender cualesquier empresa, a pesar de dedicarle tiempo y emoción, se torcía y siempre quedaba en ridículo, hasta que un día, decidió jugar a favor de su mala suerte, preverla y con ello, los problemas continuaban llamando a su puerta, e incluso, esos problemas del alma, esos que hacen que la sonrisa desaparezca, pero una vez contó con su mala suerte, desde ese día, todo tuvo una mejor solución.

 Ella ganó el premio, y yo, gané una dimensión nueva con la que solucionar todas mis preocupaciones y, dar, no un final a mi mala suerte, pero si soluciones posibles conociendo y, previendo, que ella siempre aparecía a dar su toque, fue como si desde entonces al anticiparme le diera la vuelta a mi mala suerte.

 Ahora buscaré la forma de que esto llegue a toda mujer de cualquier mundo, donde mi historia pueda llegar, pues como reina, es importante transmitir que, todos tenemos una predisposición y, si la conocemos, de alguna manera variamos todas las malas sensaciones que nos inundan a diario.

 El libro acababa así, apenas era un relato, y no era para tanto a pesar de sus tapas y ese olor a rancio se dijo Marian, pero, antes de cerrarlo, el búho se acercó a ella…”

 Así acababa el libro que le envió su amiga, y a Nana le pareció una gran tontería, era un mal relato, con una historia confusa y tonta. Sentía que, leyendo, había perdido un tiempo precioso…

 Casi malhumorada, al cerrar el libro, una nota se escribió en la última página, ante sus ojos, sobre sus manos, con letras que nacen al ser quemadas marcaron un implacable mensaje: “esto no existe”

 Nana, sintió un terrible escalofrío al cerrar el libro que le envió su amiga. Un enorme coletazo le sacudió, tuvo la sensación de haber vivido miles de historias de otras mujeres, todas de otros tiempos mientras un búho pasaba cerca de ella, la rozaba y desaparecía entre los árboles.

 Miró por comprobar si alguien la miraba, seguro que se quedó dormida, entre sus manos, ahora en vez del libro, estaba el papel que le enviaron de correos, aún no había recogido el libro, pero sentía como si realmente todo hubiera sucedido.

  Se levantó para ir a correos y a su lado, un búho llamó su atención, de cerámica y en el suelo. Al recogerlo un nuevo escalofrío la recorrió, sentía y estaba segura que todo lo que pensó soñar había sucedido. Sonriendo vestida de un sutil pudor, fue a buscar el libro que le enviaba su amiga, un recetario de cocina, el cual, en correos, le aseguraban había recogido.

 Invadida por una sensación muy extraña, casi instintiva, se acercó hasta el lugar donde encontró el búho, y allí estaba el libro.

 Al llegar a casa, fue a dejar el búho en la estantería donde los colecciona, pero el búho jamás apareció, en su lugar, dejó el libro de cocina que, por las noches, de vez en cuando, ulula.

 Imperio

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3 respuestas a Berritajesss

  1. Ana Azul dijo:

    Inquietante relato. A veces el tenerlo todo no significa que se sea feliz. Es que la vida es mas complicada de lo que parece, y no se puede tener todo.
    Besitos azules
    Ana

  2. María R. dijo:

    En cualquier momento surge la magia para hacernos ver o entender cosas que de otra manera no entenderiamos.
    Buenas y calurosas tardes.

  3. puck dijo:

    Que música mas heavy tienes hoy.
    Me ha encantado el final, me ha divertido. Y eso de “esto no existe” me ha sorprendido, como si algo mágico se hubiera evaporado en el aire.
    Creo que no soy precavida, más bien dejo al toro venir hasta que está cerca. Depende del toro también, si es manso o bravo.
    Besos reina.

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