BerreaAtest

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Tengo que acordarme de matar al chisme este de escribotear. Sí, ejke joer, después de tener un escriboteao, que me estau dándole a las teclas por lo menos media hora, sí, uno de esos cortitos de kilometro y dos mitades; pero no sé qué narices he hecho que lo he borrao, y aunque es culpa mía por ser una torpe, no sé cómo lo mataré, pero lo mato.

 No sé, igual matarlo es mucho, pero por lo menos, posiblemente sufra si lo desístala, qué crea que lo he dejado sin funcionar, que piense que lo dejaré olvidado para siempre, qué me mire el folio en blanco este, allí, lo dejaré sobre la mesa y desde su caja guardadito, estará penando pensando que ya no le quiero, y… ¡Ea! Que sufra y cuando esté desesperado, que don soseras lo vuelva a instalar, sí, seguro que será como matarlo por lo menos un poco.

 Luego se lo digo a Don soseras, qué lo desístale y lo vuelva a instalar al chisme este, qué sufra… aunque seguro que me trata de tonta, ejke, Don soseras no cree que a las cosas se las haga sufrir, cuánto desconocimiento,  ¿a qué sí?

 Ejke antes, cuando se ha borrado todo el invento, una amiga me llamó, acababa de enterarme que una señora a la que cuidé hace muchos años ha muerto. La vi hace dos meses cuando vinieron de vacaciones, y estaba tan vital como siempre lo fue, y como decía mi abuelo cuando alguien era muy mayor: “Si no se muere habrá que matarlo”, ya que, con 101 años… vivir, vivió, aunque supuestamente muy enferma demasiado tiempo, consciente de todo hasta el último día; aunque una enfermedad que te hace durar tanto, tan feliz y con tanta vida disfrutada, no sé yo hasta qué punto no es salud.

 La enfermedad de esta señora no era otra que la de ser una niña grande llena de pataletas, demasiado consentida, pero pudo ser y lo aprovechó. Ella, se negaba a que las cosas no salieran como ella quería, y cuando no lo conseguía, dejaba de respirar, tanto que se provocaba verdaderos problemas cardiacos.

 Era así, mala con tontadas, aunque estaba cargada de un punto especial, tan especial como toda ella, con todas sus cosas, reconozco más buenas que malas.

 Genial, lo cierto ejke era genial, incluso, cuando se quejaba de dolor de piernas,  ese día, caían bajo sus pies de 10 a 15 kilómetros. Antes de esto, entre miles de entretejidas molestias para conseguir sus propósitos, tenía pánico a la oscuridad, y esto, le llevaba a tenerle miedo a la muerte, un pánico real, que por poco no la pilla, dado que son 101 años lo que ha vivido… y aunque le decía bromeando, que muertos no vemos nada, parecía una niña pequeña gritando a nada que la dejabas sin luz por la noche.

 Tras muchos intentos, conseguimos que perdiera el miedo a la oscuridad. Ambas, fuimos haciendo cosas divertidas a ciegas, sin ver absolutamente nada, y cargándole su mundo de fantasías en la oscuridad, fue fácil, llegó un día que pudo dormir sin luz…

 Ella aseguraba que todos somos una hilera, que si ella deseaba algo, estaba en total libertad de complicar al mundo para que respondiera a sus deseos, aunque, me dijo que le enseñé un extraño que jamás se había planteado, y no era otra: “que si otro supera, si se transmite, ella también; un continuo si tu superas yo superaré”. Aseguraba que, al mostrarle mi no temer a la oscuridad, para ella fue fácil seguir esa estela energética.

 Pobre, la mentí, aún tengo pánico a la oscuridad, pero, un día hablé con ella, con la oscuridad, y ambas, por interés mutuo firmamos el pacto del escupitajo en la nada. Fue complicado, pero aceptamos las dos, y a partir de ese momento, si ella no me asusta, yo no la dejo sorda de un grito. Lo cierto que aún funciona. Yo no grito si ella no me asusta.

 Y así pensando, creo que el alimento para no tener miedo es la fantasía, pues al miedo le gusta lo ilógico, por eso acude cuando te tambaleas, pues cuando te sientes desprotegida, en realidad estás intentando ser muy fuerte, y claro, ante esto el miedo acude, sabe qué ganará.

 Quizás la vida está llena de tonterías para ponerlas en práctica.- además funcionan, sobre todo, cuando alguien es capaz de escucharnos, y ser, como en un a la una, un nosotros y la fantasía.

Imperio

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Una respuesta a BerreaAtest

  1. Ana Azul dijo:

    Hay gente que está acostumbrada a que se hagan todos sus deseos, así sin pensar en los demás, que para ellos no son como personas, sino súbditos que tienen que obedecer. Luego, pasará mas tiempo o menos tiempo, pero siempe se paga lo que se hace, que es lo que te he dicho en el otro comentario. Si eres malo, la maldad se volverá contra tí, y si eres bueno, pues igual.
    Besitos
    Ana

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