Berrecétame

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 Me encanta la magia que funciona, esa tan sencilla, como la que se usa con los niños, esa, que todo lo puede….

 El inconveniente, está en que cuando pasa un tiempo  ya no funciona la misma magia, la útil, pues la que funciona con los adultos no sé yo si es la misma que la que usamos con los niños, o sí, pues creo que, depende…

 Ejke con esa magia, la llena de especias especiales para la infancia, la verdad que, si se usa, siempre salva, y el mundo se convierte en algo mágico; casi casi por arte de magia. Sí, tanto que, giras sobre ti misma y, todo, realmente todo, te hace sentir bien tan sólo con dejarte llevar, y si tú quieres, usando tu propia magia, ya está, consigues…, claro que, es como todo, pues cualquier todo, lo cierto ejke siempre depende de una misma,  pues esté como esté el mundo, tu mundo, todo depende de ti.

 Pero esa magia, como esa que usaba con mi hija cuando era una niña, qué con un trozo de cebolla curábamos la sobredosis de risa. Sí, ejke cuando te ríes mucho duele la mandíbula, entonces, con un hechizo poderoso, acercas una cebolla a la nariz, y como casi lloras, continuas riendo, y como te ríes tanto no recuerdas que te duele la mandíbula. O, aquellas palabras, que si estabas triste con pronunciarlas aparecía la risa, y la tristeza se quedaba tan triste, que le lanzabas otro hechizo para que no se sintiera sola. O aquel otro hechizo que la libró de un disfraz repetido… Sí, ejke otra niña iba también de caperucita en el cole, pero con un hechizo, la otra niña fue otra caperucita de otro lobo de otra ciudad más lejana… Ejke la magia es muy poderosa. Mucho.

 Con los años, cuando la magia parece que se marcha, aunque continúas jugando, pues la vida, en realidad es un juego donde no siempre se gana, pues a veces, perder tiene su magia, y otras, ganar tiene muy poca, pero como siempre andamos jugando con unas y con otras cosas…, aunque, hay días que no recuerdas que está la magia, pues te da igual perder que ganar, incluso apuestas que no necesitas magia, y, sin ninguna, tan solo, continuas el momento, pero si lo haces envuelta en ella, en la magia, qué vale, se inventa, pero de una manera mágica, si usas la magia siempre funciona.

 Y ejke hay tantos hechizos, tantas pócimas poderosas, cómo la que se consigue con harina, unos huevos, yogur, azúcar, limón, mantequilla, leche o nata, levadura y todo junto batido; importante y necesario: mancharse la nariz de harina y medir bien todos los enigmáticos ingredientes conseguidos en mundos mágicos, básicamente supermercados, pero mágicos, que mezclaremos recitando antiguas y potentísimas palabras mágicas, de no ser así, al introducir al horno el brebaje, ni gracias al potente conjuro y esperar un tiempo se obtendrá una deliciosa quesada que te hará, si se sigue el hechizo al pie de la imaginación del momento (si es con niños conviene tener un pelín de memoria, pues ellos lo notan), que hará que, al morder, entornemos los ojos de placer.

  Y qué digo del potente hechizo de unos huevos con patatas fritas…. Cuánta magia, cuantos hechizos mágicos… La abre aprendió a hacer bechamel pronunciando el potente hechizo: “Vente mantequilla y aceite, trae la oliva que te maduró. Venid harina de maíz y trigo, veníos también vosotras, leche y sal. Acercaos todos, venid al calor de esta olla, que os contaré un cuento dando vueltas en el tiempo”

 Y ejke la magia sirve para todo, qué estas triste, pronuncias un conjuro y aparece la risa; qué tienes un problema, te pones delante de un espejo, pronuncias las palabras de pensar y a solucionarlo, así, y todo, con un simple hechizo: “Atenta para la tormenta, atenta para la solución, muevo la mano y el pensar llegó” con la abre funcionaba, con mis problemas de adulta, lo cierto que cuesta un poco más.

 Pero cuando la abre era pequeña, más que ahora, y usábamos la magia, lo usábamos para todo, inclusive; qué tenía fiebre, todo tenía solución: un poco de medicamento y pronunciando hechizos que asustan a los malos espíritus, mientras la sostenía entre mis brazos acurrucándola y susurrándole un cuento, también mágico, con besos no menos mágicos y, todo se pasaba, claro que, tenía un inconveniente, pues a los profesores les decía que yo era una bruja…, menos mal que se lo contaba en secreto, casi a la oreja del profesor que tocase… Ayssss, y por la noche, cuando tenía miedo, en jarras amenazaba a los monstruos avisándoles que yo podía salir: “Cuidado, márchate ya, qué mi mamá es una bruja muy poderosa”  pero bueno, volvía a dormirse segura sin venir a buscarme.

 Es una pena que pase el tiempo y la magia ya no funcione igual,  ya no le sirvo de bruja, aunque de vez en cuando, la veo, mientras paso inadvertida, que ante lo adverso pronuncia algún hechizo de aquellos que yo le inventaba, incluso añade cosas nuevas…, quizás, ejke aún es una niña; aunque yo los digo para todo, pues son como ese seguro, ejke la magia tiene su aquel, ¿o no?

 La verdad que, en aquel tiempo, todo era magia, y ahora… bueno,  un abrazo es magia, y si pronuncias un hechizo en el que dices te quiero, ese abrazo es aún más magia, de la mejor, y si le añadimos un beso, entonces vuelas a mundos que, aunque se conozcan, siempre son nuevos.

 Y aunque reconozco que hay momentos en los que hay tanta magia en el aire que sobra usarla, pero ejke me gusta la magia y usar para ella tanta imaginación como soy capaz de generar, y lo cierto, que me cuesta muy poco inventar un hechizo y, que con pronunciarlo, cuando los cuento, al hacerlos aseguran que funcionan, y aunque es inventada, pues en realidad la magia no existe, pero sé, que se hace posible si una quiere que así sea, y quizás de eso se trate, de inventarla a tiempo.

  ¿Cuánta magia será necesaria para cerrar los ojos y, al abrirlos, ver qué todo es magia si somos capaces de crearla?

Imperio

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3 respuestas a Berrecétame

  1. Ana Azul dijo:

    Es que hay magias que son sólo un soplo, una caricia, un decir “cura sana, cura sana”. Y que mejor maga que una madre, digo yo…
    Besos azules
    Ana

  2. Aniña dijo:

    hay tanta magia en tus palabras que muchas veces me asusta, no te leo lo que quisiera, por falta de tiempo, pero cuando vengo necesito leerte desde la ultima vez, ya ves manias! magias! meigas! buenas vibraciones! llamale X
    un beso preciosa

  3. puck dijo:

    Parece que tu magia creaba vínculos mágicos. Estoy segura de que esos vínculos, con esos hechizos tan potentes permanecen en el tiempo y aunque sean invisibles, de vez en cuando saltan chispas mágicas. Puede ser que la magia cree hilos invisibles que puedan permanecer o no según el ingrediente, y con el ingrediente de amor, según la intensidad de ese amor, sean indestructibles, pase el tiempo que pase. La aprendiz de bruja seguirá la enseñanza milenaria de su madre. 😉
    Besos.

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