Berreandocorazón

 

http://www.youtube.com/watch?v=iZ8A6668kt8

 Un día me di cuenta que dejaba colgado el corazón en una hamaca, seguramente lo dejé para que se acunase tranquilo y disfrutase siendo, saliendo él a dar la cara ante todo; no dejando nunca que se acercase la razón, no fuera que, le adiestrase a ser racional, cosa que no viene bien, pues hay locuras muy recomendables.

  Y sí, en lo que recuerdo, siempre fui con el corazón así, colgando de una hamaca, hasta que un día, observé y tuve que aprender, -aunque me duele horrores cuando no me queda otra que colocar el corazón en su lugar y usar la cabeza-, y comprendí, que hay momentos en que dejar de usarlo es necesario.

  Sospecho, que con la edad nos olvidamos que vivimos, y lo hacemos así, olvidando todo ese ejercito de cosas importantes que viven en las caricias, en las risas, en la complicidad, en la confianza, en la entrega, en ser, en entender, qué lo que para ti son defectos, para otros son virtudes. Y ejke creo que, es eso, perdemos la noción, cuando en miles de tonterías pequeñas, son, las que unen y te hacen sentir que no necesitas nada, y lo consigue sólo eso, lo que posees sin valor social (material), aunque reconozco, que he dejado ese latido espontáneo nada más que para los míos.

  Es tan triste tener que cortar de tajo la hamaca y colocar el corazón en su sitio cada vez que se sale a la calle, y reconozco, que se es muy uno mismo aun con el uso de todas esas reglas que hay en el mundo de la calle, esa calle donde no está nuestra casa, esa casa donde la verdad se hace…

  Aunque con eso de la verdad, es curioso, pues con la convivencia, en ella, hasta la verdad pura y cruda de nuestro sentir acabamos, para decirla, vistiéndola según nos puede el cariño o con la cortesía, pues con ella, podemos hacer mucho daño, más del que creemos, quizás por eso existan las toneladas de palabras y formas de expresarlas, pero claro, hay que tener en cuenta ese: donde estas, quien soy para el lugar donde estoy, qué lugar ocupo entre quienes estén allá donde esté, aunque siempre he de ser yo, pero respetando, con lo cual, si no siento que aceptan mis verdades como yo acepto las de los demás, pues acabaré cambiando mi yo espontáneo aunque continúe siendo muy yo.

  Ejke claro, cómo cada uno, en la calle, venimos de una casa diferente, con multitud de idiomas aunque tengamos lingüísticamente el mismo, al menos en teoría; -con miles de formas de ver y sentir -, y como en la calle, pues no tenemos otra forma de hacer casa que la amabilidad, la cortesía, la prudencia, el respeto, el saber ser y ese estar manteniendo el donde estoy, quien soy en el lugar que estoy y qué lugar ocupo entre la gente, para así, no agredir ni ser agredidos, pues así ocurre, pasamos de todo y acabamos usando un idioma universal, para que por lo menos nos entiendan, sin más complicaciones.

  Por eso me gusta mi casa, una casa sin edificio, formada por mi marido, mi hija, mis amigos, y ahí vivo y dejo el corazón que cuelgue de una hamaca, esa casa, qué el tejado son las miradas, los sonidos, el tacto, las paredes la verdad, esa verdad, que a veces has de rectificar tu forma de actuar, decirla diferente, dejándote hacer cosquillas con todo lo que sienten los tuyos, -aunque pierdas momentos de ti misma y ellos pierden de los suyos, recurriendo a esos acuerdos tácitos que consiguen tanto.

  Y así, todos tirando en la misma dirección, volando juntos, pero sin atar, con el respeto como bandera, esa bandera donde la verdad guarda dagas que dan puñaladas culpándote por si dañas con tus tú y los otros, que sabes, sienten y hacen lo mismo, a veces se tropieza, para acabar con una miranda que restalla en carcajada, y eso, que de cualquiera te molesta, en los tuyos, nos hace tanta gracia.

  Pero es curioso como la verdad, quizás como es tan subjetiva, has de vestirla con ese amor condescendiente, donde a pesar de ser muy tú, has de decirla para la forma de entender de cada uno y, ante todo, teniendo en cuenta sus verdades para que no entren en batalla con las tuyas, claro, quizás por eso se inventó  lo que llamamos vivir el amor, ese que se confunde entre la convivencia, pues muchas veces, a esté decimos que ella lo mata, y no lo creo… pero este es otro tema.

  Sueño con llevar el corazón en una hamaca en la calle, pero como cada día descubro que es imposible, así me pasa, que no es justo decir que me siento triste, pero es algo muy cercano, quizás, se pueda llamar impotencia.

Imperio

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4 respuestas a Berreandocorazón

  1. pili dijo:

    A veces hay que elegir, pero , como en todo, no hay que cerrarse a solo dos opciones, ahí entra la negociación, tambien existen los parches…. dicen que a falta de pan buenas son tortas y hay a quien le vá bien, aunque algunos vamos de torta en torta. Mi opinión es que cuando no hay equilibrio entre el sentimiento y la razón , se produce una “cojera emocional” y existen los bastones. ¿me explico? siempre puedes recurir a un apoyo emocional o fisico o ambos. De esta forma podrás sopesar la importancia o la trascendencia de una relación mucho mejor que estando solo… ¡Suerte en tu elección!…que profunda hoy ehh … un beso wapaaaaa

  2. Ana Azul dijo:

    Es que la calle no es la famili,a y a veces la familia no es lo que creíamos. El corazón hay que saber usarlo con quién se lo merece, y mientras tanto, como tú dices, que descanse en una hamaca, pero con un huequito en el pecho para meterlo de nuevo.
    Besitos azules
    Ana

  3. puck dijo:

    Ojala sientas que puedas hacerlo alguna vez.
    Besis reina.

  4. Aire dijo:

    Hola, ola de mar..
    A mi me pasa algo similar, intento dejarlo, pero aún no lo he intentado y me llevo unas leches de aúpa. Y ya s que hay que dejarlo, porque el hombre es un lobo ante quienes llevan el corazón al aire libre, basta que se vea eso que duele para que en cualquier momento alguien lo utilice. Yo ahora estoy llevando una vida racional, sip, pero lo paso fatal, de veras. Me digo que es sólo una temporada, pero no se, igual luego ya se me olvida llevar el corazón al aire.
    Otra opción es llevarlo siemrpe al aire y hacerte fuerte para sobrellevar los golpesy consecuencias de ello, pero no es recomendable, es lo que hago yo y buf, diría que me hacen más pequeña con cada golpe.
    Cualquier dia me encuentro mi corazón tan escondido y tan pequeño si no lo ejercito que no lo voy a poder encontra.
    Un beso, del Aire

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