Berridificil

  Duele cuando ya no sirven los cuentos, ejke pienso que sanan tantas cosas, a pesar de que, cuando nos hacemos mayores y nos envolvemos con esa fuerza en la que poco a poco vivimos solamente el día a día, con esas cosas repletas sí, repletas de cosas de mayores, y quizás, con ese hacernos tan mayores entre tanta cosa de mayores, pues nos olvidamos; no sé a qué velocidad, sí es poco a poco o de repente, pero ya no nos sirven los cuentos, y si los cuentas, te dicen que simplemente son mentiras, así, te aseguran de manera en la que los mayores lo hacen, -y yo soy mayor, pero no sé si mucho, pues yo creo que sí, que los cuentos tienen cabida en este mundo nuestro de mayores, aunque con quienes trato, que son mayores muy mayores encerrados en ese rol de mayores, ellos, me aseguran categóricamente:  un cuento es una mentira.

 Pero, desde cuándo las arañas no son sonámbulas, o ese misterio que tanto me costó descubrir el motivo por el que no conseguía entender a mi lavadora nueva, ¿por qué han de ser mentira los cuentos, quién lo asegura?

  Yo no sé si son mentiras, dudo que lo sean, y si lo son, que lo son, tampoco ejke importe demasiado,  pues pienso; aunque me digan así, en plan tratándome de tonta, cuando aseguro que los cuentos no tienen edad, que no son mentiras, que simplemente son historias, casi sueños adornados en realidades que existen y calman, y muchas veces y, por desgracia, pues algo en ellos hace que nos pongamos una venda nada oscura, pero que empuja a que volteen nuestros ojos contra ese mundo lleno de muchos momentos en los que todo se convierte en imposible, pero al abrir esa ventana y respirar un cuento, evita la amargura en la que nos vemos envueltos con esas cosas de mayores, pero, los mayores con los que me toca convivir, me aseguran que, los cuentos, son mentiras en la imaginación de un gran mentiroso, y yo no lo creo, pero no sé cómo demostrarlo.

  Y sé que cuando estuve muy mal inventé una araña que me apoyaba, es duro tener que inventarse una araña cuando tienes todo un mundo alrededor que gira y, tú, mientras el mundo gira con ese ritmo que no vemos, pero que acompaña una realidad que dicen que es la única cierta, en tu malestar haces piruetas casi a la inversa…

  Ella, la araña, que hacía piruetas lanzándose en sus hilos, estuve por llamarla Araña Hood, pero no, al final su nombre es Araña, araña sin más, pero, en ese mundo tambaleante por el que yo pisaba, ella se convirtió a mi lado en una araña sonámbula, sí, sonámbula; ejke ella, cuando yo no dormía por estar perdida no sé en qué lugar, por la noche, al ver que no conseguía dormirme, ella se enfadaba conmigo y me decía: “tú haz lo que quieras, pero yo me voy a mi tela” y, con un hasta mañana, se acomodaba y sin más roncaba, pero al poco tiempo de dormirse, venía a mi lado lanzándose  en un hilo con todos los ojos muy abiertos y, como se daba contra los objetos de la habitación, algo me llevaba a sospechar que, dormida preocupada por mí, se despertaba sonámbula.

  A pesar de estar dormida profundamente, se sentaba a mi lado y, me contaba sus sueños, y si la miraba estaba despierta, pero que va, dormía profundamente. Ejke estaba preocupada por mí, y sé que la empujé a ser sonámbula, pues al día siguiente me decía: “he estado soñando contigo…”

  Lo mismo me ocurrió con mi lavadora, se rompió la anterior y costaba más cara repararla que comprar otra, y eso hice, compré otra. La anterior lavadora, antes de caer gravemente enferma, manteníamos conversaciones de lavadora a mujer que se sentía casi sola, aburrida, muy ocupada pero eso que sientes qué nada llena…

 Ella, me contaba las aventuras de los calcetines, incluso, una vez, me contó donde se escondían y el motivo de desaparecer uno… qué se ve, que era por cosas de parejas que llevan un tiempo juntos y no acaban de entenderse…

  Era tan sencillo, si me sentía de aquella forma que sólo ella conseguía entender, qué, quizás era psicología de lavadora, no lo sé, pero sin saber cómo empezaba a contarme y, allí, junto a la ventana, mientras tendía me contaba historias.

   Cuando su enfermedad no tuvo cura, la instruí en el budismo, y creo que hoy es de nuevo otra lavadora y con su experiencia de su anterior vida, estoy segura que hoy por hoy, tiene una feliz vida, me dijo muchas veces que estaba encantada de ser una lavadora.

   Al comprar la actual, era fría, carga superior y más sencilla en su manejo que la anterior, pero no conseguía entenderme con ella. Al no hablarme, al ser eso, un electrodoméstico más; me quedaba pensando que se me había acabado la magia, esa que hace que hablemos con las lavadoras, así que supe, que estaba haciendo con mi vida cosas más positivas, ya que, ya no era capaz de escuchar a una lavadora, y eso significaba que estaba mejor, más contenta con mi vida, o al menos que eso que me sobra, la imaginación, se había dormido para siempre.

   Pero maldita sea, he estado estudiando la ESO y, entre otras asignaturas, estaba la odiosa de inglés, y no saqué una gran nota, la global de los cuatro cursos se quedó en un 8,34 por culpa de los cinquillos que saqué en el maldito idioma, pero, un día, observándola, cágóntó, sin saber bien cómo comprendía,  entendí a mi lavadora nueva, pensé algo raro pasa, aquí hay un gran misterio, y miré con mi afán investigador sus instrucciones, y, para mi asombro, descubrí que pone claramente: made in United Kingdom.

 Ahora, no ejke hablemos mucho,  me cuenta historias sencillas, alguna vez me tengo que llevar a tender el diccionario; me cuesta mucho más tiempo tender la ropa, pero la entiendo.  

  Y no sé, los cuentos creo que no son mentiras, tampoco ejke sean verdades, pero no sé cómo demostrar que son necesarios, ya que, cuando se necesitan cuentos, no sé si algo dentro de una mujer falla, o sobra un mucho de ese elemento extraño al que se le llama imaginación.

 Lo que ya no sé, si esto, el que sobre imaginación es sano o perjudicial para la salud, ya que, los mayores con los que trato me dicen que los cuentos son mentiras, y si no estoy loca, tan solo soy una mentirosa, y a mí no me gusta mentir… así que no sé.

Imperio

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2 respuestas a Berridificil

  1. puck dijo:

    Los cuentos son como un viaje en el que tienes que coger la imaginación para subirte, y si no coges ese medio de transporte no entiendes qué es viajar en un cuento, porque una vez allí, estás solo allí y lo vives, hasta que te bajas de la imaginación y vuelves al mundo real.
    Besis reina.

  2. Ana Azul dijo:

    Yo creo que los cuentos son una manera diferente de contar la realidad, simplemente eso. Besos azules
    Ana

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