Berriratios

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 Las decepciones ¡Madre de la compuerta del Ebro y el pendón de la virgen del río mojado, las que puede haber! Muchas, de gratis, y todas, quizás por eso decepcionan, por qué son inesperadas…

 Yo ejke por mucho que me empeñe, sé muchísimo de decepciones, pero de amor, y que la vida me salve de ello, de amor no, de esas no tengo, ni sé qué se siente, y lo cierto que ni quiero, casi toco madera por no saberlo jamás… pero, hace unos días alguien se sentía fatal, tal mal, que por poco acaba con algo tan valioso como es la vida, aunque a veces pensemos que, la que tenemos es una mierda y, que la cambiabas pelo a pelo por la que fuese, ya que aseguras que la de cualquiera es mejor que la tuya. Es lo de siempre, nunca valoramos que tenemos hasta que lo perdemos.

  Me contaba que se sentía hundida, que no podía soportar haber mentido, que estaba decepcionada con ella misma… Ella pensaba que era imposible que él sintiera así por ella y, pasaron muchos años así, muriéndose el uno por el otro, hasta una carta, una maldita carta de estas modernas: un email, en la que él le contaba todo lo que siempre sintió, le avisaba que se marchaba lejos, nunca volvería a verla, ni a saber de ella, pues ya no podía más con esa tensión, y cumplió su propósito, pues tras leerla, la avisaban que ese hombre había muerto en un accidente.

  No me molesté en preguntarle el motivo de su mentira, ella sabrá, sólo ella tiene derecho a tal cosa, ella y su conciencia, cosa que es bastante, y espero, que su conciencia sea benevolente, pues sé que nada calma en esos casos cuando sientes que a quien fallaste ya está muerto, de eso sí que sé, aunque podemos fallar por tantas cosas, que además puedes ser ajena al motivo que, el día que te enteras, te cae de golpe casi una maldición.

  Está mujer mientras hablábamos se le encaprichó que me inventase un cuento para ella, vale, no son muy allá mis cuentos, pero fue el segundo que no ha gustado, se quejó mucho, me gritó incluso, cosa comprensible ya que, muy bien no está, pero me dijo que el cuento que le regalé a un amigo común hacía unos años, ese, el que cuenta una y otra vez, era mucho más bonito que el que le empecé a contar a ella.

  Qué decepción, si ella supiera que ese cuento era reutilizado, pensé; puesto que el cuento originalmente se lo regalé a alguien que realmente nunca llegué a conocer, fue por internet y por adelantado, era para alguien que sabía que me odiaba, pero ejke me hacían pruebas, tenía ganas de regalarlo, y me adelante unos días a su cumpleaños puesto que, en esas pruebas corría serió peligro, lo tenía escrito y no quería quedarme con nada en el tintero…

  Curiosamente el cuento no sé si pudo gustar o no, puesto que me dijo que ni se molestó en leerlo, dándome a entender que nada más supo de quien era  lo tiró, luego rectificó un poco diciendo que haciendo limpieza lo tiró y qué no lo había leído. Por el contrario el cuento reciclado encantó, aún lo lee cuando estamos en reuniones, se ha hecho una copia para su cartera en pequeñito, para poder disfrutarlo cada vez que se siente triste.

 Lo divertido del cuento ejke lo perdí en un virus del ordenador, no he encontrado copia, pero sé que mi amigo lo tiene, al menos el reciclado, el que adapté para él, el original ya se perdió para siempre como acaba un día todo lo malo, quizás por esa ley de principio y final…, y aunque sea, por tener el que reciclé no se lo pediré, no me parece ético, aunque por cosas de conciencia acabé contándole que el cuento no era en realidad para él.

 Para contárselo, le hice un segundo cuento para ese año, pero aquel le sigue encantando, al menos sigue contándolo a nada que puede, ese y el repertorio que tiene de año a año, cosa que me choca, y me enternece, puesto que está visto que, cuando alguien te aprecia, no es necesario que te de las gracias, todo se demuestra, todo se acaba notando.

 Para alegrarla le conté que mi triunfo con aquel cuento, al fin y al cabo era un tremendo fracaso, y la verdad que funcionó, le encantó que alguien más se quejara de mis cuentos, que no gustaran, cosa que no es extraña, no son buenos, pero luego, me sorprendí, qué decepción de nuevo, me pidió que volviera a contarle, qué terminara lo que le estaba contando, incluso que se lo escribiese, pero ya no supe por dónde seguir, cambie el cuento, lo notó, y simplemente me pidió perdón, y casi me dio miedo, pensé, dios esta cree que me voy a morir nada más me marche, puesto que esta mujer, otra cosa no, pero sospecho que no se vuelve a quedar con un sentimiento en su tintero.

  Lo cierto ejke de cada decepción aprendes algo indeleble, algo que te hace más débil y más ajena a sentir miedo por fallar, incluso ayuda a admitir tus errores como si de un acierto se tratase, ejke creo que, a poco que se piense, son tan importantes los triunfos como los fracasos, aunque es triste que con unos te alegres y con otros, eso, que te decepciones.

Imperio

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3 respuestas a Berriratios

  1. María R. dijo:

    Si no sabes de desamor, !afortunada eres! en cuanto a las decepciones, alto precio a pagar para aprender de los errores.
    Buena tarde y un besito.

  2. Jaimita dijo:

    Rejupetas niña,pero que paciencia más grande tienes tu con la gente,de verdad que eres digna de admiración,porque si topan conmigo,aichssss ,mejor ni lo pienso.
    Ainsss las decepciones,que malas que son y que sabor tan azquerozooooo que tienen,pero como yo digo,todos hemos pecado alguna vez de haber decepcionado a alguien,aveces queriendo y aveces sin querer,pero amos que una ya se acostumbra a to.Bueno a to a to……..
    🙂

    Besazossssss.

  3. puck dijo:

    Cuando algo nos decepciona es que estábamos esperando algo a cambio, que supongo que es lícito o normal en caso de personas queridas. A veces me decepciono porque parece que me están quitando algo y no es que me quiten, es que me dejo quitar, y quizás me dejo quitar porque yo misma no me doy y es lo que tengo que hacer, darme, y así viene to rodao, que bien me sé la teoria. Supongo que sería bueno no ponerse triste con las decepciones, igual tampoco hay que alegrarse demasiado con las alegrías jaja, así no hay tanto sube baja, tanto pio pia.
    Besos reina.

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