Berriretornos

 ¡Ay! Los recuerdos, son tan valiosos y la vida tan… puñetera, que ahora por guardar no guardo nada, todo lo tiro, sólo cierro los ojos para archivar recuerdos, así, si toca perder de nuevo, no tendré donde buscar y sólo miraré hacía delante.   

 Aunque a veces, cuando encuentras todas esas valiosísimas joyas que recoges en cajas y dejas en rincones inaccesibles a la vida cotidiana, que al encontrarlas, es cuando me doy cuenta, que quizás sí que deba mantener ese guardar recuerdos sin miedo a perderlos…, pues de vez en cuando, reconozco que viene muy bien recuperar momentos que dejas allí, en ese a saber dónde, pues cuando los recuperas y vuelven todas aquellas sensaciones pegadas a aquellos objetos, ahora, en un hoy, siempre son mejores, por qué cuando pasaron no creo que llegáramos a imaginar todo lo valiosos que son pasado un tiempo.

 Quizás que por poco me mato llegaron de obsequio esas sensaciones sin precio, calmado el susto, tras estar subida en la escalera metiendo mi gran tripón en el armario para llegar a ese arriba del todo que justo llega don soseras, pero en ese afán de limpioteo… apareció una caja, otra de tantas que dejas en rincones, hemos caído juntas,  ella no ha gritado, se ha roto y yo no, aún estoy entera, al menos aparentemente.

 No sé por qué, pero cuando me caigo lloro, parece mentira que sea tan mayor, pero si me duele, y siempre que estoy sola, tengo la mala costumbre de llorar sin consuelo cómo si no tuviera otra cosa que hacer, ejke me encanta limpiarme las lágrimas con el envés de la mano, y los mocos, con cualquier cosa, y aunque al final tengo que lavarme la cara si no quiero quitarme unos años con  la tensión de esa mascarilla verde, lo cierto, que es impagable esa sensación de desconsuelo y risa…

  La caja se ha roto, uno de los dibujos con que la adorné, ya no tendrá cura, aun así puede que el papel de celo la anime, la despiste y no se dé cuenta de su herida, no tiene que ser bueno ser una caja con remordimientos, al fin y al cabo las cajas son corazones si guardan recuerdos.

  Entre tantas cosas apareció saludando un cartel que hice para la abre, era tan pequeñita, bueno aún lo sigue siendo, pero, ejke a pesar que la instruí en que no mordiera a nadie al entrar al cole, a ella la mordieron el primer día, según ella sin motivos, me insistía mamá yo ni hice nada, y como la riñeron por pegar tras morderla, qué, se ve que dijo, ahora muerdo yo, y por un tiempo fue la mejor de todos en esa área, sí, sobresaliente con matrícula de honor.

  No conseguía que entendiera que no hay que morder ni pegar, así que diseñé un cartel de Abre peligrosa, con ese cuidado muerde, y aunque no sabía leer, los dibujos eran tan malévolos, que si la profe me decía que había mordido a un niño de nuevo, la amenazaba con colgarle el cartel cosido a la espalda, qué mafiosa que soy.

  No hizo de mucho la amenaza, dejó de morder por si sola, pero cuando mordía, no hacía falta que me dijera nada la profesora, puesto que al verme se echaba la mano a la espalda y qué mala que era, le colgaba el cartel… del revés sujeto con dos imperdibles, nadie veía que estaba escrito… ¡Dios, me pongo malísima recordando como lloraba!

  La caja duerme de nuevo en el mismo sitio, con algún dibujo nuevo, aunque ahora tiene una herida, espero que no le dé por pensar ese estoy rota y se empeñe en un tengo que vengarme, ya me veo soñando con una caja que me persigue… por si acaso, en prevención, he contratado al papel de celo para que la anime en misión secreta.

 Le he pagado con un par de caramelos que me regalaron el otro día. Él se los ha guardado nada más cerrar el trato, y se ha apresurado tapando la herida de la caja, qué afán por cobrar, pero creo, que es un pago justo y a la vez una gran cura, y no sé, el papel de celo tiene pinta de querer cumplir su misión, pues temo se deprima la caja por estar herida, pero seguro que el papel de celo es un gran profesional y cumple el trato, pagarle le he pagado por adelantado, creo que es necesario confiar, además, algo me dice, que estaba muy empeñado en curarla y demostrarme que cumplirá su misión, se ha quedado tan pegado a ella, que ni se notaba su presencia de no ser por el bulto de los caramelos, pero no creo que la caja se dé cuenta, o eso espero.

Imperio

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Berriretornos

  1. Ana Azul dijo:

    Los recuerdos bonitos son tan entrañables, que a veces no hace falta tener una caja física para meterlos. En una caja imaginaria caben tanta cosas que no tiene fin, parece el bolso de Mary Poppins. Y es que no viene nada mal guardar esas cosas, esas tonterías que nos hicieron felices, incluso las que nos hiceron llorar.
    Besitos azules
    Ana

  2. puck dijo:

    Es curioso como a veces se necesita llorar y aunque solo te falte un tris no puedes. A ti te ayudó el caerte, a mí me ayudó el gato, que a veces se pone en mis pies a última hora de la mañana, esperando que le eche comida y ahora que hace calor y duermo sin sábanas hice un movimiento brusco y me dio un bocao en el pie. Le tenía muchos motes, gato perro por vago, gato mopa por andar por los sueños, gato araña, alguno más y ahora es gato piraña.
    No sé que nos pasa con los recuerdos, algunos son recuerdos piraña también, que muerden si salen, otros son tan bonitos que hace que nos aislemos por un momento en ellos y viene una sensación dulce. Solo tengo que sacar fotos o dibujos y me viene esa sensación dulce y nostálgica.
    Besos reina.

  3. Chus dijo:

    Al nuestro, como era el más alto y grande de la clase, le enseñaron que no debía pegar a nadie, no sea que escalabrara algún compañero enquencle… Total, que le tomaron por el tonto de la clase y se pasó la primaria siendo “el pegado” y a veces incluso recibiendo las reprimendas a medias, de peleas en las que no tomó parte (política escolar: si hay pelea, los dos castigados). Al final lamentamos no haberle enseñado a pegar buenas patadas al que se metiera con él. No será muy pedagógico, pero cuando está de moda que los otros padres no enseñan a dialogar a los suyos, ni a respetar a nadie (no respetan al profesor, qué coño van a respetar a compañeros que no atizan buenas hostias) ver al tuyo machacado año tras año no mola.

    P.D.: para demostrar que no es que nuestro niño fuera realmente raro; en las escuelas de verano y demás lugares donde se juntaba con otros crios nunca tuvo esos problemas.

    Igual tu hija, con la técnica del mordisco, asentó buenas bases para las relaciones futuras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s