Berreafría

 Dónde se esconde el ánimo que lleva el silencio de amigo, ese que no es de diario, sino fruto de: ¿“problemas”?, mientras susurra el agua que corre gritando hacia las ganas de reír, de pasarlo bien, de sentir y ser olvido de esa cascada diaria rellena de, casi diría, tantas penas…

 Ejke en estos días de fiestas mi tierra, sí, luce ella con tanto bullicio, con tantas costumbres ya insertadas, y del griterío, me di cuenta, que el silencio se hace traje de gala a pesar del bullicio, pues en un momento, al no poder escuchar otra cosa que ruido de murmullos al aire sin ese escrúpulo de que podemos ser escuchados, pues en fiestas se permite gritar entre un velo nada tupido; y en la calle, danzan mezclados los musicales de cantes, bailes, todo se hace amigo del ruido; pero en ese otro silencio, el terrible, cuándo no se dice nada mientras se canta, se baila y se habla a gritos, pero como a la fiesta nos debemos y sobre todo nos debemos a los nuestros, nada se ha de dar a los otros, a los desconocidos…, pues caí en la cuenta que, a fin y al cabo el ruido, no era otra cosa que silencio del más sordo, de ese, del que desgarra por dentro cuando entre tanta compañía, él, el silencio se siente fuerte, ante su amiga la soledad, lo poquito que se comparte de no ser “tuyo” ese humano que tienes cerca, lo que cuesta dar la mano a un extraño, confiar, ser un uno…

 Mucha gente en las terrazas, bailes y cantes mostrando cualidades regionales, todo ofrece comilonas, nada baratas, se come a todas las horas, y donde cuatro bailan en un escenario, en la calle, los viandantes nos quedamos, aplaudimos cuando acaban; pero no hay alegría, solo hay ruido, ruido del más grande, con caras, que al cabo de un rato, solo muestran cansancio, como que buscan, un: ¿no hay más que esto, con esto ya está todo para fabricar alegría? ¿Quién tiene la mía, quién se la ha llevado, si tengo todos los elementos y en nada se gastan? Pero se sigue cantando, manifestando alegría, que sigue la fiesta señores y hay que demostrarlo.

 Y sí, de todo se hace, se esfuerza el pasarlo bien, pero sospecho que don silencio, anda escondido y se muestra entre las cuadrillas, que rompen cantando con un instrumento que suena sin mirar mucho si su lamento es dulce o fruto de borrachera. Y miles de jóvenes con su botellón, tan triste, niñas vestidas monísimas, buscando ser en la fiesta la princesa del cuento, encumbradas en tacones de vértigo para llevar en sus manos bolsas de líquido barato que regala resacas de perra gorda.

 En mi tierra son fiestas, muchos ruidos y qué pocas nueces, muy pocas, pues ni a los bebés en sus carritos los ves dormir felices, ni a los niños con las manos llenas de chuches, ni a los jovenzuelos, que sólo miran su pelo y lo cuidan no sea que se despeinen, y las niñas, que con minifaldas de vértigo y tacones de lo mismo, ya son princesas… y de los mayores, ni hablo, eso sí, vi a una pareja de ancianos, sentados al sol, mirando las danzas, pues para mí que desconectaron el sonotone para recuperar el silencio hastiados de tanto ruido que ni oír deja, y en ese hablar con altavoz, susurraban: “Mecachis, en nuestros tiempos no teníamos todo esto, tantas cosas gratis para disfrutar en la calle, y ahora que tenemos, no podemos…”

 Vi como el silencio habitaba entre las cuadrillas cometiendo ese delito que habla y cuenta de la soledad en la que todos andamos inmersos, musitando entre cada humano que, quizás y con esto de ser fiestas, pretendemos olvidarnos y sentirnos uno, pero qué va, el silencio lleva de la mano una amiga, ella, la soledad, que reina y puede con codicia, y sospecho, que, no permite que salga esa alegría espontanea, pues tan fuerte es don silencio, que don silencio con alegría despacha y la hace nada, solo la deja para que parezca que está y reina, pero qué poco existe… más bien diría que es falsa.

 Me da tanta rabia, tanto esfuerzo para nada, no olvidamos, no compartimos, y claro, ¿cómo con esta pose va reinar el alma de fiesta? Y sí, me dirán, qué dices, ejke no ves: la gente ríe, baila, intentar lo intenta en sus grupos, en ese círculo cerrado de conocidos, pero espera que llegue el lunes cuando se acaben las fiestas, nada de lo que pasó y lució como compartido, vivirá, pues cada uno irá  a eso, a lo suyo.

 Y no se te ocurra intentar en fiestas ser solidaria, hablar con todo el mundo, bailar y cantar por nada, sólo por burlar al silencio y acercarlo para que, por lo menos, ese entregarse al grito por qué no se oye con tanto como reina, por lo menos acerque ese hablar de corazón a corazón, y haga olvidar, y recupere esa unión de todos somos iguales, humanos, amigos aunque no nos conozcamos, pues si haces esto, si de algo sospecharán es de que estas borracha, entonces, ¿para qué tanto gasto en épocas, como está, inserta en una crisis enorme, y no solo económica; si nada de lo que hacemos sirve ni acerca?

 En fin, me piro a estudiar que aún me quedan dos exámenes y ayer, que salí y me lo pasé genial, pero aun así, pues tuve que aguantar, esos: no bailes con, no cantes con, no ves que no conoces a esos, cómo te juntas con, por qué eres tan espontanea, no te das cuenta qué te van a tratar de loca y no menos de borracha, pero si no bebo dije, “ya”, me dijeron, no era cosa de desmentir que loca no estoy, pero ejke, me aseguraron, hoy por hoy, ya nadie confía en nadie.

Imperio

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5 respuestas a Berreafría

  1. puck dijo:

    Hay muchos tabues de antaño y más que nos inventamos ahora a pesar de parecer más modernos. Formas de estar que no están escritas pero parece que hay que ir conservando y añadiéndole rarezas a lo largo del tiempo. Pero que da igual, porque todo se mide desde el rasero de uno mismo, y el que critica algo que hace otro lo hace del mismo modo, pero total, al final solo se queda en lo que hizo cada uno, que más da, tú pásalo bien y acuérdate de lo bien que lo pasaste.
    Besis reina.

  2. Aire dijo:

    Hola, ola de mar…
    Ya…la verdad es que a pesar de la crisis, intentamos vivir como si no existiiera y preferimos invertir lo que tenemos en algo que nos haga olvidar otras cosas, y porqué no , unas copas que nos hagan reir tan fuerte que mate a nuestro silencio.
    Esa idea…la escribí hace un montón de años. El ruido es el silencio que se angustia y se rompe, que se vuelve loco, al menos así lo entendí.
    Anda…estudia y luego te sales a bailar y disfrutar, y a hablar con quién te apetezca, y a beber, por qu´´e no…
    Un beso, del Aire

  3. Aniña dijo:

    Los grandes imperios revolucionan los mundos.
    un besito

  4. María R. dijo:

    Siempre se buscan evasiones, tanto a nivel indivudual como colectivo, pero los problemas siguen ahí y a veces son tan grandes, que ni en medio de las grandes fiestan se borran de las caras, que quieras o no, son el reflejo de las vidas. Pero la gente necesita de las fiestas, si no no se harian, o tal vez por el hecho de que son cosas de toda la vida, no se quieren dejar de hacer, tengan más o menos o ningún sentido.
    Besos y suerte en los examenes.

  5. Ana Azul dijo:

    Tanta gente, y tanta soledad. Cuantos mundos solitarios hay entre una multitud…
    Besos azules
    Ana

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