Berriterio

A veces creo que la vida, que no deja de ser otra cosa  que una sucesión de momentos cuasi repetitivos. De los cuales, sí, debemos aprender a solucionar para la próxima, para cuando se repita, así, para cuando vuelve,, por qué todo vuelve, y con ese antes que aprendiste la otra vez, pues conseguir por lo menos descontar heridas, no hacer mella ante la cicatriz, pues ocurre tantas veces lo mismo, que ya deberíamos estar acostumbrados… pero no, nunca lo estamos, siempre pensamos que hallaremos la fórmula, el aprendizaje para evitarlo.

Pero ejke es eso, me choca, pues entre ellos, entre los malos momentos que se apelotonan; un día aparece uno; de ellos, de los de tantos, de los que se repiten a temporadas, y, sin saber cómo llueve sin verse la lluvia, pues los demás no la ven, y tú la sientes embarrada hasta las cejas.

En tu sentir, es eso, un día pleno de lluvia, de tormenta gris con sus hijos los truenos y sus rayos que rompen, calan y parten por mucho que te refugies…, y aunque sabes que esta el sol, lo ves; pues en un entreabierto miras tú alrededor;  y no puedes creer que esté cayendo a cantaros sólo para ti…. Cierras los ojos, los abres, y sin más, sin saber cómo, te cae todo el chaparrón encima. Calada así te rindes, esperas lo peor, no ha de ser de otra manera, la experiencia lo dicta, es estadística, pero, llega otro día,  y sin motivo aparente, sin ecuación que lo explique; pues continua la tormenta feroz rondando, descargando…  y quizás por el empuje y ese no achicarte ante lo que sucede, y cuando crees que es en un ya, en ese, en que te va partir un rayo, pues ya ves la tormenta de manera directa y sin dudas; y en ese que no entiendes como puede caer tanta agua de golpe, y que te persigue atroz con sus rayos y truenos, pero invisible para el resto, pues todos van con sandalias, y para ti, mientras sigues calada en ese llover para los demás seco; aparece una calma errante, y ante tu vista aparecen, deslizas tu mirar entre apacibles charcos.

Los ves y no puedes creer, dudas, en ese si llueve o está seco, pero los charcos que ves, por tener tienen aspecto agradable; es más, bien pudieras jugar y lavar el sin sabor de un día tras otro en ellos.

Y aunque la tormenta que nadie ve, salvo tú propia vida, sigue, continua al acecho, no cede, pero a veces, la notas así, como esperando a que te relajes y aproveche para partirte con un rayo. Es más, llego a la paranoia, de que se ríen entre las nubes los truenos, que andan las nubes, las de tu cielo particular, comprando billetes para montarse en una atracción de autos de choque, y los rayos,  les esperan en el suelo a ser llamados para partirte…

Pero llegan estos días raros, dolientes, sarnosos, pero quizás como bálsamo, traen extrañas clamas chichas entre plenas tormentas continuas. Y no sé qué pretende la vida, llego a pensar, que cuando no buscas hallar la calma, ni lamerte las heridas, mientras siguen buceando los problemas para emerger y hacerse luz; los esperas sin esperarlos, en ese aceptar lo inaceptable y esperar lo inesperado, pero ejke, en las cosas de la vida, en realidad nunca hay ganadores, nada te lleva a ningún triunfo, salvo la paz interior de hacer lo que se debe, o mejor dicho, hacer lo que mejor puedes.

No sé por qué tendrá que ser así, pero estoy pensando que me voy a apuntar al pesimismo, así, cuando llegue un día en que todo parece que, por lo menos esa violencia donde te hieren una y otra vez, se calma, y es precisamente cuando el día de antes, ya calculas, crees que te van a dar el golpe fatídico y desaparecerás para siempre, pues justo en ese momento aparecen días así, de extraña calma chicha. Pero es curioso, si me alegro y tengo esperanzas en que todo se arregle; será cuando todo empeore, pero es eso, si no me relajo, sigo alerta y con tendencia a que llegará algo peor; pues todo se arreglará, aunque sea poco a poco… Es decir, da para pensar, que las tormenta solo caen cuando te revelas ante ella con la esperanza en el bolsillo…

Lo malo que tienen los días de tormentas propias, ejke buscas sonreír, buscas la calma, huyes de pagar tus cosas con nadie, estás más abierta a echar una mano en lo que haga falta, abres el canal de escuchar a tope, y a la vez, exiges ser escuchada, entendida sin hablar, e incluso, caes en la trampa cómoda y te amparas en ese que todo se termina arreglando de una manera u otra, pero lo peor ejke tú animo cae, se hunde, incluso buscas por ver si eres buena en algo, si haces algo bien, si la balanza estará equilibrada en algún sitio, dudas de ti… pero, cuando ya no puedes más,  cuando no esperas nada, pues llegan días así, que ves indicios inesperados, pero aún con todo, mas sospechas, casi con recelo, que todo puede encontrar camino, y lo más terrible, ejke tu misma pones la verja, tu misma trabas límites, no sea que vuelva a caer y te pille recién salida de la peluquería, que esa es otra, el agua no cae directa a los charcos, no, primero cae a la cabeza, y siempre, pero siempre, incluso en días claros con el sol a pleno rendimiento, está lloviendo hacía arriba. Y cuando esto pasa, huelga los paraguas, es más, casi mejor mojarte…

Menos mal que aún quedan miradas, palabras dichas que parecen nuevas, lucha, imaginación, besos, abrazos, sorpresas, caricias,  gestos, libertades y cárceles, y eso tan caro: amor por todas esas cosas que trae, o tiene, la vida, esas que, según en qué instante, casi en el mismo, te hacen llorar de amargura, o de alegría.

Imperio

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2 respuestas a Berriterio

  1. puck dijo:

    Tanto hablar de tormentas me recuerda que soñé con agua, como un tsunami en pleno centro, pero no me acojonaba como me acojonaba cuando pasó la riada, porque estaba sola y pensaba, los demás están bien. Es lo que me preocupa, el conjunto de mi familia, sino puede que no tuviera miedo, o quizás si, quien sabe. El momento suele ser tranquilo, solo que lo ocupamos machacando la cabeza por lo que vendrá después y vete tú a saber si viene o no viene.
    Besis reina.

  2. Ana dijo:

    ¡Las tormentas son tan explícitas.! A veces tenemos un tsunamí en nuestro interior, y fuera hace sol, y otras llueve sin parar en nuestro barrio y nos sentimos los mas felices del mundo.
    Somos así.
    Chao
    Ana

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