Berrelato

.

Enha bajó despacito, pero sin perder tiempo, la escalera de su casa para no hacer ruido. Al llegar al portal sus ojos se quedaron maravillados, por poco se olvida que debía ir a compra una barra de pan.

El señor Poli la estaba esperando en la puerta con un balón entre sus manos, pero su mamá le había dicho que, en el chisme ese que nunca recordaba su nombre, no podía ponerse la aguja larga sobre el 3 y ya estaba cambiando peligrosamente hacía el 2. Se lo explicó al señor Poli, este sonrió y la ayudo cogiéndola en brazos, la llevó a la panadería que estaba justo en frente de su casa.

Tras recoger el pan, había pagado y guardado el dinero que sobró cerrando muy fuerte la mano, pues si lo perdía mamá se enfadaba mucho rato. El señor Poli, que no la soltó de sus brazos, la dejó en el suelo en el portal de su casa, le dijo que el balón, aunque era de fútbol era para ella, y también le regaló una manzana y un riquísimo pepinillo relleno de anchoa, el cual se lo fue comiendo mientras subía las escaleras en un extraño equilibro con el balón, las monedas de las vueltas, la manzana y el pan. Estaba muy contenta, el pepinillo no le gustaba a sus hermanos pero la manzana sí.

Su madre no estaba en casa cuando llegó, dejó todo sobre la mesa y el balón, que no era muy bonito, era de cuadros, se parecía a la falda que le había hecho la amiga de su madre para los domingos. Enha escondió corriendo el feo balón para darle después una sorpresa a sus hermanos, aunque el torpe de Tortu –ya que Ehna le llamaba tortuguita a su hermano- estaba sentado en el suelo llorando, y Natita, tan chiquitita, que apenas podía sostenerse sentada; la trajeron a casa cuando hacía mucho calor en verano. Enha pensó intentando resolver el enigma de la edad de Natita, había pasado ya su propio 5º cumpleaños y ahora, en las casas ya tenían puestas las bolas de navidad en el árbol, así que Natita, tenía muchos días, igual hasta casi un año, o esa otra cosa, semanas, sí, semanas de julio y diciembre.

A Natita, que la llamaba así por lo blanca y rubia que era, la notó con ganas de reír, aún tenía los restos de llorar en la cara, sus lágrimas siempre se le quedaban en laminitas de sal en las esquinitas de sus grandes ojos azules y en los papotes. Seguramente, mamá se había enfadado y al no estar ella, ellos recibieron sus enfados, pues Tortu se quejaba de un brazo. Al levantarle el jersey, Enha vio que ya lo tenía muy morado.

-No te preocupes Tortuguita, le dijo Enha, con 10 besos se te pasa, vamos a contar: Uno, dos, tres, cinco, veintisiete, setenta y con treinta y cinco serán 10, besándole muy despacito, ¿a qué ya no te duele? Le preguntó, y Tortuguita contestó su “do” un no oficial muy de él y se marchó gateando hasta donde estaba el almohadón de Natita, mientras Enha le regañaba. –Qué tienes que andar, ponerte de pie Tortu…

Enha saco la tabla de cortar y allí, colocó la manzana, bien asentada y con el cuchillo más gigante de mamá como le enseñó el señor Poli, retiró los dedos y cortó, aunque por mucho que dijera el señor Poli, era muy difícil dejar las manos sin dedos.

Natita no podía comer manzana, pero si chuparla y a Tortu le gustaba mucho, pero debía dejársela en la boca un poco mordida por ella o tosía mucho, pues según el señor Poli, a los niños como Tortu la comida se les podía ir por otro sitio. Qué risa, carcajeaba Enha, pensaba viéndolo dentro de su cabeza la imagen, ¿cómo se le iba ir al culo? Si allí, todo es mierda, y dejó sin más de reír y de pensar, pues no le importaba limpiarles el culete a sus hermanos, pero era otra cosa muy diferente pensar en cómo la manzana que entraba por la boca llegaba allí, sin entrar en el estómago directa al culo, pues eso le provocaba muchas arcadas, de esas que, si son muchas, la comida salía de forma muy desagradable de nuevo por la boca, y su pepinillo estaba allí a buen recaudo.

Cuando acabaron de comer la manzana, la de Natita quedó muy blanca, más de lo que ya era, y tuvo que andar vigilando, pues cuando pasaba por la boca de Natita, se podía romper y atragantarse, pero estaba segura que a ella no se le iba a ese otro sitio que decía el señor Poli, no, a ella no se le iba ir allí.

Enha sacó el balón y todos jugaron, pero el torpe de Tortu, que aún no sabía dar bien las patadas, lo lanzó mal y menos mal que llegó Enha a sostener el jarrón de mamá, suspiró, pues si se llegará a romper, ese día mueren todos.

En nada los tres reían, Natita reía muchísimo cuando Tortu le lanzaba el feo balón de cuadritos, pero llegó mamá, y se enfadó, no soportaba verlos reír. De la mesa recogió el cuchillo gigante, lo calvó en el feo balón y a la vez levantó por un brazo a Tortu que ya lloraba. Lanzó el cuchillo al suelo e hizo lo mismo con Natita amenazando con lanzarlos por la ventana, Enha gritó – No mamá, no lo hagas.

Para tranquilizar a su madre le enseñó la manta, la dejó dentro del fregadero, muy rápido subida a una silla encendió el grifo, mientras mamá, más tranquila dejó a Natita y a Tortu lanzándolos al suelo. Enha corrió a dejarlos bajo la mesa y nada más quedaron protegidos, continuaba hablándole a mamá, – No mamá, a ellos no, espera mamá… suplicaba Enha.

Arrastró con mucha fuerza la manta mojada hasta el suelo, su mamá ya sonreía, antes de entrar debajo, gritó bajito a Tortu para que no mirasen, ordenándole que cerrasen los ojos y que con cuidado se los cerrase a Natita. Entre los golpes pudo recoger Enha el maltrecho balón.

Cuando salió de la manta, Enha apenas podía ponerse en pie, primero asomó la cabeza muy mareada y dolorida. Tortu estaba sentado comiendo en la mesa de la cocina, pero se alarmó, Natita no estaba, con toda la velocidad que fue capaz se subió a la banqueta para por la ventana mirar la calle, y menos mal, no estaba Natita en el suelo bajo la ventana, saltó de la banqueta y corrió a la habitación, y allí estaba durmiendo en su cuna, menos mal suspiró Enha.

Su mamá ni la miró, nunca la miraba cuando salía de la manta, era como si nunca pasase. Llevó la manta al lugar donde se ponía a secar, guardó los restos del roto balón que lucía con un agujero y más pequeño. Desde la cocina, su mamá le aseguró que si tardaba más de cinco minutos en sentarse no comía, así que se sentó y comió todo lo que pudo, aunque no tenía ganas, antes de que le echara dentro del plato un vaso de agua y tirase la comida que no le daba tiempo a comer.

Pasó toda la tarde, y como llovía no salieron a la calle, por la noche, cuando todos estaban durmiendo, fue a buscar el balón. Tortu siempre tenía muchos mocos, pero dormido y con la luz que entraba por la ventana era incapaz de encontrárselos, se buscó los suyos, pero estaban muy escondidos en su nariz, así que debía idear otra cosa para arreglar el balón, tenía que gastar muchos mocos para llenarlo y se quedase bien redondo y pegado…

A la mañana siguiente continuaba lloviendo, llegó una amiga de mamá, traía un montón de ropa en una bolsa, y mamá, tras mirarla entre las dos, a Enha, la ordenaron bajar los restos a la basura y como siempre, pidió los restos para quedárselos y hacer muñecas, se los dejaron, mamá delante de su amiga era distinta a cuando estaban solos, y con las tijeras gigantes de mamá, recortó trozos de tela y rellenó el balón, pero no se sujetaba. Así que, con la disculpa de bajar a la calle el resto de las ropas inservibles y la basura, Enha corrió a la tienda de ultramarinos, estaba segura qué el bueno de Celedonio, a cambio de barrerle los restos del bacalao y recogerle las barquetas de fruta le iba dar un poco de ese papelito mágico que tenía dentro de una maquina roja, ese papel pegaba todas las cosas, seguro que también su balón.

Imperio

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Berrelato

  1. puck dijo:

    Espero que a pesar de todo nada pudiera robarle el espíritu de niña a esa niña. Como puede cambiar tanto el ambiente por una persona en la casa que sea un diablo y más si es una madre.
    Besis reina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s