Berrirerere

  Cada dos años un ángel bajaba del cielo al infierno a liberar un alma cautiva. Erister, ya no sabía qué pensar, el infierno estaba más lleno de buena gente que nunca. Gente que no había asesinado a nadie su libertad, aunque esto es tan en entredicho…,  ni robaron el alma ni la paz a nadie, a no ser pedazos de compasión nunca obtenida, gente que vivieron la vida que les tocó lo mejor que pudieron, pero dañaron y en la tierra los que viven aún no les perdonan, y sobre todo, no se perdonan a sí mismos por no ser los mejores, los más válidos, los más valientes, los más sinceros… sin titubear, alzó la voz, ¿por eso están aquí, esperando un perdón? Preguntó Erister al diablo encargado de esa sección.

 -Evidentemente querida Erister, dijo Oscuridad en tono interesante, y aquí se quedarán hasta que les perdonen y se perdonen, incluso hay familias enteras en salas contiguas ahogados por el odio, odios disfrazados de mil motivos, y cuando les preguntas, no saben por qué odiaban, y eso es bueno, así continuarán aquí, dando calor al más grande de los grandes alabado sea nuestro Señor salvador de las almas malvadas, aquí tienen, gracias a él, su cobijo pudriéndose en lo más tormentoso de las nadas eternas. Oscuridad no pudo por menos que soltar su carcajada cavernosa tras su perorata, entraba en el contrato de ser quien era, cuidador de los infiernos, sala dos avance tres.

  Erister le preguntó si eso que había dicho tenía gracia, al menos la suficiente para soltar esa carcajada y Oscuridad no supo que responderle al ángel que tanto adoraba en secreto, pecado por el que estaba pagando en el infierno.

  Erister se giró antes de abandonar la sala y despedirse de Oscuridad, echando un vistazo, viendo que hasta los más fieles servidores de los avernos son capaces de amar, pero no en el plan egoísta que todos necesitamos que nos quieran, egoísta y desprendido, pecado que, arrastra a otro a llegar hasta los actos más macabros nuestras propias culpas y, con ello, vivir así al morir, en el infierno los unos y los otros.

  No sabía que elegir, todos los informes de los muy trabajadores diablos respondían de una forma común, ante lo que ya, el modo común y esencial para permanecer en el infierno: odio, desdichas, mentiras,  soberbias, desgracias fingidas, valores superlativos de un soy el mejor, el más bueno y bondadoso y, más allá, en varias salas contiguas, residían de dos en dos los malos tratos, incluso los maltratados vivían también en el infierno por sentirse culpables, incluso por su falta de autoestima reconocer, que se dejaron en un primer momento con el amor como gran excusa  a que todo lo puede y ante el yo no merezco esto, todo, en una rueda perversa y perfecta para seguir con el alma llena del devastador odio.

  Buscó sala por sala un no arrepentido, pues a todos los que entrevistó creían tener razón, incluso entre los más religiosos, todos daban sendas pruebas que los otros eran los malos y no ellos, que no entendían por qué estaban en el infierno, su padre Dios tenía que estar equivocado, pues siempre lucharon justamente por otorgar bienes a la iglesia,  llenar al mundo de las bondades de su señor Jesucristo y de todo lo bueno que hay allí, en su iglesia y solo allí se encontraba la verdad más absoluta, que merecían el cielo por haber defendido a ultranza, y que cualquier otra causa que no fuera defender su ferviente creencia fue abolida por su fe, y por convicción todo el resto que no fuera lo suyo era malo y podredumbre inmensa, sólo su Dios era el verdadero, el resto de los hombres son basura, merecen mil veces escupirles en el riego sanguíneo por no creen en nuestro Dios… Sálvame Erister enviada de mí señor, rogaban, yo no merezco estar aquí, pues levantaré la espada contra todo que ose tan solo mirar mal al gran Bendito, nuestro Dios, gran verdad suprema.

Erister, tras escucharles, no pudo por menos que aguantar la arcada que la arrastraba a un vomito entre velas, rosarios e incensarios de creencias en la verdad absoluta. Precisamente ellos merecían estar allí, por creer que creían se lo merecían, pues olvidaron lo supremo del humano, el respeto por cualquiera, incluso en contra de nuestras creencias e intereses.

  Entre cadenas de mil espinas encontró a un hombre, tranquilo, sereno, cuando Erister le pregunto porque estaba en el infierno, dijo que se lo merecía, hizo daño a la gente que amó, por amarla como él creía que hay que amar, por mirar solo por el mismo y creer que ellos eran igual que él. -Les hice daño ángel, una y otra vez intentando darles lo mejor, me equivoqué y seguro que estoy pagando por ello, lo único que me inquieta es saber, aunque me odien, que están bien, ¿podrías hacerme ese regalo y decime cómo están?

-¿Tú crees qué te habrán perdonado? Le preguntó inquiriendo Erister.

-No, ni lo dudes, escupirán mil veces mi tumba si acaso me enterraron, seguro que me tiraron a la basura por malo, por mentirles mil veces, por llevarlos por los caminos que a mí me interesaba en pro de su bien, cuando solo era el mío.

-¿Entonces, no te perdonas por lo que hiciste?

_ ¿Perdonarme? Lo haría mil veces igual, no sé hacerlo de otra manera.

-Entonces, si te diera a elegir, qué quieres, ¿salir de aquí o saber cómo están?

-Saber cómo están, y si eso te hace pensar que no merezco estar aquí, ni lo sueñes, ayúdales a ellos, dale algo para que se sientan bien y que sigan escupiendo sobre mi tumba, pero que estén bien.

-Entonces, si tan mal hiciste y debes pagar más, ¿prefieres qué interceda y qué te lleven a salas más duras?

-Haz lo que se te ponga en el… lo diré, estoy en el infierno, el potorro tía, ya te vale.

  Erister no pudo por menos que soltar una gran carcajada, si estaba allí lo merecía, no podía hacer nada por él, ni las migajas de ofrecerle como estaban sus seres queridos. Se giró y se despidió de él. Ahora entendía por qué ni los diablos se acercaban a torturarle más.

   Continuó andando, en la sala de los más malvados, los que realmente merecían estar en el infierno. Sin saber qué hacer con esa liberación que debía dar, ya desesperada vio a alguien contando dinero a escondidas, había limado piedras para estar más cómodo, y alargado sus muñecas para salir de las cadenas, cuando le preguntó, sólo dijo mentiras, una tras otra. Erister se giró llamando al cuidador de la sala y dictó el edicto de liberación, al menos ese no engañaba a nadie, era tal y como era.

  Cuando llegó al cielo, el gran Ser sonrió, veo que has liberado una mala semilla Erister, le susurró,- sí, respondió ella, al menos, su mal será que se quedará solo, es incapaz de dañar, pues solo piensa en sí mismo.

  El gran Ser respondió con sorna, mirando a Erister con candidez, -así tenemos el cielo querida niña, lleno de ególatras egocéntricos, pero tienes razón, si dañan a alguien, no es su culpa, sino de quien quiere ser dañado.

Imperio

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6 respuestas a Berrirerere

  1. pili dijo:

    olas wapa … que el tiempo libre y yo no somos aliados esta emporada ,pero por fin entre a leerte , como siempre genial !!
    joer chiquilla , esto para guion de cine ehhh , un beso wapaaaa

  2. puck dijo:

    Pues tienes razón, incluso en el victimismo hay mucho de egocentrismo. Quizás todos somos víctimas y verdugos unos de otros, pero de eso tienen también la culpa los demás jeje. Interactuamos en el mismo teatro. Creo que a veces el entendimiento, aunque quieras hacerte entender queda tan lejos… y a veces también el comprender a otro, y aún cuesta más el aceptar.
    El cuentecico da para pensar, me gusta.
    Besis reina.

  3. Chus dijo:

    Qué buen cuento.
    Lástima que no tenga un final feliz de esos simplones… Ya sé que no son los más interesantes, pero ultimamente son los que me apetecen, qué le vamos a hacer: paso de realismos aunque sean en fantasía.

    Pero lo dicho, me ha encantado tu relato.

  4. Ana dijo:

    IMPERIO GUAPA, BESOTES GRANDES EN ESTE DÍA.
    ESPERO QUE DON SOSERAS SE PORTE BIEN, JA,JA,AJA
    BESITOS
    ANA

  5. elssamolina dijo:

    Hola guapa:
    Pasaba por aquí y casi me quedo pegada a tu escritura.
    Muchos besosss.Elssa Ana

  6. Jaimita dijo:

    Psst Imperio,¿tú sabias que los que van de víctimas son vampiros psicólogicos?Vamos que la sangre no la chuparán pero lo que es la positividad y la energia de los demás las dejan bajo mínimo.
    Besotes mi niña.

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