Berrisuave

Hoy hablando con una señora en el bus me sorprendí de la tristeza  con la que parece que los adultos nos empeñamos en taparnos. Es como una manta demasiado apegada, como un hálito de desesperación ante un bocado intento de qué ya hemos pasado a una etapa donde nada, salvo las malas noticias con sus disgustos y las muy pocas alegrías, puede sorprendernos del estado catatónico ante la negativa a vivir, pues soñar, dejan de hacerlo aquellos que deciden morirse en vida, pero allá ellos.

La cosa ejke, me da la sensación como que ya ni la autoestima es capaz de aparecer sin la aprobación de otros, aunque, no sé de qué me sorprendo, la aprobación y el reconocimiento de otros es algo que nos han inculcado tan fuerte, que solo los carentes de cariño o los muy fuertes, por no decir la realidad, es decir, los débiles de carácter y los fuertes de corazón, me da que, ambos, poseen esa fuerza, y con ella andan dando esa pequeña sensación  de que, incluso en estos, que muestran tan fuera de opinión y que les influye tan poco o no necesitan esa aprobación de los demás,  pero les ves un halo de mentira, pues que tire la primera piedra quien no necesite que le digan: nene/a tu vales mucho, haces bien esto, tú eres estupendo/a…

-Cosa que, diría que yo, pues me molesta cuando reconocen que algo hago bien, pues sin más, y las estadísticas no engañan,  me exigen doble y la mitad de más de lo que puedo dar, así que, paso de aprobaciones, que ya me basto y me sobro yo solita para reprobarme o aplaudirme, pues la conciencia, pienso que, es única en estos casos. Aunque reconozco, que si me lanzan un piropo, miro por si aún soy una ilusa y no me lo han dicho a mí, cosa que de decirme, me causa tal sorpresa que sigo buscándoles un rato el bastón y su réplica a lanzar ese: dos iguales para hoy.

Y no sé,  reconozco que todos en un momento u otro nos rendimos ante la evidencia del propio devenir, y en sus malas épocas, nos dejamos arrastrar cómo si fuésemos agua en el cauce de un río, repletos y tendentes a la desesperación, a esa negación de saborear los momentos con ternura, sean como sean, ya que, por haber hay cientos de cosas bonitas para disfrutar, y hay tantas, pero que, en ese estado, pues dejamos de verlas y abrazamos incluso la enfermedad como alivio, algo que no deja de sorprenderme.

Entiendo que, cuando estamos desesperados la enfermedad es como una respuesta a nuestro estado, pero no cabe duda que, cuando ese estado de desasosiego aparece, triunfa lo que no funciona bien y aparece para acabar de derrumbarnos, y a la vez, dar motivos a nuestra queja y con esa enfermedad podemos decir: ves, por qué estoy así, tengo motivos para quejarme. Aunque si no te mueres en poco tiempo, ni la enfermedad te salva de que te traten de quejica, cuando aparte de esto, creo que, desesperarse sin duda  es una elección… lo que ya no sé si más allá de nuestra propia elección, pues hay cosas que ya no sé si decir que, son propias de mala gente, o como decirlas, por qué por chocar, hay que ver lo que me chocan.

Ejke esta señora me contaba que me recordaba cuando me veía correr, siempre tan alegre, incluso ahora, me aseguraba que tengo ese brillo, pero claro, ahora ya no soy quien era, pero que ella también era muy guapa y ahora, que ya no vale nada, pues que ya no puede ni soñar con amores ni con nada por el estilo, qué a donde va ir con tanta arruga, cuando a ella antes no había hombre que no la persiguiera con la mirada…y,  que no entiende como sonrió, como lo consigo estando así, fea y que ya no soy quien era.

Me recordó a mí pero un pelín a la contra, nunca veo a nadie feo, aparte de que si alguna vez fui guapa jamás lo vi,  y ahora, no me importa demasiado con su entrecomillado, pues reconozco que, rehúso mirarme en el reflejo de cualquier espejo, puesto que, mi reflejo grita un fea deja de mirar casi implorando, pero es lo que hay, y a quien no le guste, pues que no mire, la primera que no miro soy yo.

A esta señora le dije, que estar como estoy tiene sus ventajas, pues ya no gasto agua en casa, ya que cuando llueve aprovecho y bajo el gel, dejo la toalla en el portal y allí que me ducho, ni dios me mira.

Me arrepentí de esa sorna madrileña que para ser riojana, sobrar a veces me sobra, pues la señora se echó a llorar y se justificó con que estaba muy enferma, y sin más me recordó a mi abuela, ella también tenía reuma en los ojos.

La verdad que me entró una cosita, que se pudiera decir que era ternura, entiendo su desesperación ante lo que fue y que el tiempo se agota y no va volver atrás, pero coño, que hay muchas cosas para seguir viviendo…

Así que, cuando alguien pide halagos, como decía mi abuelo “dáselos a nadie dañas”, y pensé en decirle, con toda la mejor voluntad que ahora estaba más guapa, pero eso era mentir, no solo no es guapa, si no ejke esta carcomida por esa desesperación que, vale, merecía piedad, pero no la tuve, fui así de mala, me callé, y cuando llegó mi parada, baje de la carroza que con suerte ahora me convierte cada mañana en calabaza.

Imperio

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4 respuestas a Berrisuave

  1. puck dijo:

    Me pasa algo similar, cada dos o tres años puede que un vejete me eche un piropo y yo miro hacia atrás a ver si es para otra persona, sorprendida y puedo hasta tropezarme. Y sientan bien, provengan de quien provengan, pues sí, gusta. Pero que la vida pasa y quizás en vez de observada te vuelves observadora, y siempre hay guapo a quien mirar, aunque no suelo fijarme mucho, alguno resalta. Es como observar la belleza desde diferente ángulo. De todas formas yo creo que para alguien, no sé quien, alguien pensará que somos guapos, quizás por cariño, porque ya no importa la apariencia, porque te ven el corazón, eso sí que merece la pena.
    Besis ciela.

  2. Jaimita dijo:

    Ainsss mi niña,lo importante es que una se quiera a sí misma mucho,mucho,muchísimo,porque a través de como tú te veas así te verá la gente.
    Besotes.

  3. Ana dijo:

    Nunca viene mal que a una la piropeen, porque la autoestima sube un mogollón.
    Chao
    Ana

  4. elssamolina dijo:

    Quien es capaz de mirar la belleza, con esa objetividad que da el amor, el cariño, la comprensión; realmente se ha vuelto sabio . Besos y abrazos. Elssa Ana

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