BerritAtolón

Desde que la conocí fue como haber encontrado el nirvana, lo más grande. Siempre fui muy curiosa, incluso con los libros que mi madre me obligaba a leer para sacarle un resumen, cosa curiosa, hoy no sé resumir, qué gracia, no me había dado cuenta, de que soy una cotorra que no callo ni escribiendo, sí, pero que no resumo, eso sí que lo olvidé, y anda qué no le habré hecho veces el resumen con el que ella tenía que parecer que sí había leído un libro, lo cual me lleva a pensar, si lo que realmente odiamos lo olvidamos, y lo cierto que, aunque resumí como para una boda, hoy no lo sé hacer, es imposible que diga las cosas escuetas y que signifiquen mucho, y lo he intentado escribiendo cosas con un número de palabras, y reconozco que es divertido, pero fuera de ese número, una vez resuelto ese empeñó, brotan miles, y consigue ese algo que, lo que es callar, no calle.

El día que encontré, ese en que apareció la mágica palabra, fue acompañando a Mururoa, ni me paré a ver qué era eso. Por la descripción en la historia, supe que era una isla y que tenía que ver con arrecifes de coral, con eso ya me pareció que sin duda, era un lugar peligroso, mágico y lleno de misterio, no busqué nada más, ningún tipo de explicación, cosa rara en mí, que a todo, incluso hoy, trato de encontrarle todas las explicaciones posibles, pero a atolón no, y mucho menos atolón de Mururoa, me pareció y se quedó en mi como la palabra puente que acaba con cualquier aburrimiento, que consigue que me colmé de paciencia, es decir, es un treinta y tres veces contar cuarenta y cuatro para que se quite la tos y esa rabia contra lo que no soportas.

Una vez me dio por buscar que era eso de atolón, era muy niña, y me decepcioné, no encontraba el que tanta gracia me había hecho y sí el de las Bikinis, y cuando vi el dibujo que formaba ese atolón comprendí por qué mi vecina, la más gorda del pueblo, se ponía una prenda de dos piezas, era igual que ella, con su culo como un polígono regular de muchas caras, más allá de un ortoedro, pues con su orto imposible sentarse en un barco, más bien, dudaba si hacía sus necesidades en el baño, y si no usaba la bañera.

Cuando me tocó estudiarlo, según un diario de aquel tiempo, me decepcioné y castigué a la palabra a no ser dicha, perdió encanto. Pero con los años, y ya inserta entre olvidos, un día salió y despertó una gama de risas que me costó entender por qué eran tantas, no le di demasiada importancia, la risa hay que valorarla y apreciarla por lo que aporta.

Ayer mientras estudiaba para los exámenes de la semana que viene junto a un hombre guapísimo, lo miraba y me di cuenta que está lleno de preocupaciones, que sus ojos brillan muy poco, son muchas cosas por las que ha pasado, entre yo y la vida, le hemos dado ambos como para el pelo, y entre esa asignatura que es como tragarse un mantel para 30 servicios, inglés, pronuncié atolón de Mururoa, sin venir a cuento y estalló en risas, él no tenía ni idea a qué decía yo tal cosa, pero seguro que era una de esas tonterías que digo sin ton ni son, pero con reírse, hizo un milagro de esos que hace sin darse cuenta.

Esta mañana pensaba en los milagros, esos que hacen que un día que ya pinta aburrido y tedioso, y ellos, esos pequeños grandes milagros, nos hacen pasito a paso afrontar lo que llegue, y es curioso, puedes andar buscando un porqué pasan las cosas, el origen y significado real entre los mongotordios que son precursores y promueven un movimiento humano, pero la verdad que, hoy me doy cuenta que son pequeñas joyas, como ese atolón, las que te levantan entre esas armas y hacen que nada importe, más de la importancia que todo tiene, y esas preocupaciones, tantas, pues con esos milagros, es como si se disipasen, y sigues hacía delante con una dosis de sonrisas, que al fin y al cabo, es lo único que merece la pena.

Imperio

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3 respuestas a BerritAtolón

  1. puck dijo:

    Me recuerda tu texto a una persona que decía que todos los días ocurrían milagros, pero que no sabíamos verlos. No sé si lo dije ya antes, que me repito seguramente. Una risa en alguien que está triste es un precioso milagro y todo lo que la acompaña de bienestar y de soltar. Me encanta. Yo quiero una risa de esas que parten del estómago, que me deje doblá.
    Besis.

  2. Jaimita dijo:

    Haber Imperioooo,to iba bien hasta que llegué a la palabra “mongotordios”.
    ¿Que carajo es esoooo???
    Ale ahora como me pica la curiosidad voy a buscarlo en el google.
    Muases.

  3. elssamolina dijo:

    Tu dosis de sonrisas…se unen con las mías…y hacen que nuestra amistad se agrande,cada día mas. Muchos besos Shi. Elssa Ana

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