Berridesdeatrás

 
                                    
 

     Hay veces que vivimos tan deprisa que todo se convierte en cámara lenta, por eso mismo, va tan rápido que no puedes asimilarlo todo lo que sucede, y de poder asimilarlo, si lo pienso, no tiene nada de especial todo eso que nos hace ir más y más deprisa, pues es sociedad, lo que ella implica, y si reflexiono, también es vida todo eso que nos hace ir como las bala en la sociedad, al fin y al cabo, todo es vida que sólo se vive una vez.

    No creo que el pasado vuelva, ni que nada que dejamos sin hacer regrese a nosotros para compensarlo o fastidiarla del todo, más bien, ya no sé si la causalidad o la casualidad, y una de las dos, es la culpable de cuando no hallas respuestas, algo aparezca para ver una luz, un recuerdo que, tampoco que aclare hacía donde te lleva,  o que quiere contarte, pero no deja de ser curioso.

    Estos días de atrás con tormentas, que en una de ellas por poco nos ahogamos en el coche…, me di cuenta de nuevo de lo poco que somos, de la fragilidad con que podemos rompernos, al final, afortunadamente no paso nada, salvo el susto de vernos casi arrastrados por el agua. Al día siguiente, y con esa suerte de que aún tengo trabajo, pues fui a trabajar, pero continuaba dándole vueltas a eso, tantas prisas, tantos miedos, tanto pensar y en un momento todo puede acabarse…

    Comencé como cada día tras un fin de semana, abriendo la tienda, el PC, los e-mail con ordenes de trabajo, los primeros clientes, las cosas pendientes, la limpieza… y, una clienta me chocó, me sonaba pero no tenía ni idea de qué, seguramente que donde vivo, al fin y al cabo una ciudad pequeña, en el autobús o en algún semáforo seguro que nos hemos cruzado, pero no, su voz, incluso su aroma, pero, no sé, algo me hacía recordarla con un olor con algo húmedo y salado, la atendí, y quedó en regresar con las medidas…

    Tras irse, a la vez que gestionaba cosas casi sin pensar, una imagen regreso, aquel niño, su madurez a pesar de sus 7 años, su decirme: “Imperiete, que la vida son dos cosas en una, la vida y la muerte…”

    Sus padres se separaron por su enfermedad, esto le pesaba terriblemente a un niño con leucemia y otros problemas de salud que se aúnan, en aquellos años…, no recuerdo los años, pero estaba haciendo practicas de lo que se llamaba Aux., de enfermería, recuerdo que había acabado segundo de sanitario FP1, lo cursé a la vez que los últimos cursos de administrativo… qué cosas, qué capacidad tenía entonces, pero me da que eso ya no regresa, pues si ahora estoy apunto de cumplir 46, si llego en noviembre, pero entonces, echando cuentas, entre el tiempo que dejé de estudiar ya que trabajaba en dos sitios, pues como mucho podría tener pues 18 años, y no ha llovido nada desde entonces…

    Aquel niño era tan especial, muy adulto para su edad, demasiado adulto, pero tan niño… y como no podía hacer todas las prácticas entre semana pues, uno de los dos días del fin de semana aprovechaba para esas practicas…, y el otro, también, aunque no contaba como practicas, pero me quedaba…

    Me quedaba sí, pero con aquel niño, sus padres cada vez que venían peleaban, ambos se enfadaban y quedaban en venir uno u otro, pero acababan por no aparecer, sobre todo los fines de semana pues ambos trabajaban, llegando entre semana para echarse delante del niño en cara que ninguno había ido a verlo…

    El niño hacía ver que no le importaba, era curioso con la habilidad que quitaba culpa a sus padres, posiblemente ellos lo necesitaban, y, a parte de utilizarlo como proyectil entre ellos… en fin, el niño lo cierto era que lo comprendía, y a la par, vivía en un mundo de sueños, un domingo murió, hasta el lunes a ninguno de los padres se les pudo localizar, di que ya no importaba, el niño ya había muerto, además con una muerte de esas horribles, aunque reaccionó de una manera tan adulta, tan dulce, que me di cuenta que lo importante era eso, vivir, da igual con que circunstancias hemos crecido…

    Sin dejar de pensar si el recuerdo era o no mió, pues el haber perdido parte de mi misma, me hace dudar de eso, de mi misma, pero me fui metiendo en los quehaceres del trabajo y, regresó aquella señora, y cuando estaba dándole un presupuesto todo se torno como a cámara lenta, con un montón de sensaciones extrañas, ya conforme con él,  esta señora efectuaba un pedido, pero, al cobrarle la señal esta se quitó la chaqueta y en su brazo, cerca de su hombro llevaba la cara de un niño tatuada, la de aquel niño…

    El careto que tuve que poner debió de ser épico, y comenzó a contarme la historia de su hijo, en plan gran madre coraje… que ella hizo todo lo que pudo y más, ni comía, ni dormía, ni salió del hospital nunca, que ni vivió, total para que su hijo muriera, tras relatarme, unas lágrimas de cocodrilo, conozco muy bien este tipo de lágrimas,  en cascada de esas que funden al doloroso narrador de su propia historia. Y sí, rompió a llorarme abrazada a mí, me di cuenta, era su olor, el que recordaba un rato antes, su olor de cuando los acompañé en el sepelio… un olor lleno de lágrimas, qué en aquel entonces, supongo que me provocaron rabia…

    No quise decirle quien era, y eso que ella dijo que le sonaba… lo cierto ejke no quería que mi recuerdo fuera tan mío, a la par que sabía de sus guerras, que todo lo que me estaba contando sabía muy bien que era mentira, que abandonaron a su hijo tanto ella como el padre del niño, además, de haber estado el niño, me hubiera dicho: “Imperiete, la vida son dos cosas, vida y muerte a la vez”, y es cierto, vivimos llenándonos de sueños, esperanzas a anclarlas a una realidad, pero cuando nuestra responsabilidad es nula y fallamos, llega un momento cuando ya no queda remedio, morimos y vivimos inventando nuevos recuerdos, recuerdos que no dañen y, a los que ante los ojos del mundo nos muestren buenos y valerosos, y esto, ya no me da rabia, me provoca algo similar a la lástima, pero no es lástima, es otra cosa que no encuentro la palabra para describirlo, lo cierto ejke es, más bien, pena de que no logren perdonarse a si mismos.

    Pues lo único que me pregunto es, cuando estos que se inventan un pasado, ¿cuándo van a ser felices? pues les imagino cada noche, por lo menos en sus sueños, como se sentirán de infelices al cobijo de los recuerdos, esos que son como púas, los remordimientos.

     Lo cierto que me vuelvo loca pensando, pues no sé cómo decirles que el pasado no vuelve, que todos nos equivocamos, pero frente a los errores, qué mejor que ser sinceros con uno mismo, asumir y vivir mirando con la cabeza bien alta y por lo menos ser felices, pues a un muerto todo es hasta donde llegamos, y total, seguir pagando la culpa de lo que no hicimos, solo nos daña a uno mismo, a una vida que sólo se vive una vez.

     La gente dirá que esta mujer no merece ser feliz, abandonó a su hijo, pero no, cada uno somos presos de las circunstancias que nos tocan vivir, y cumplir años, no implica ser maduros, y no tener sabiduría y madurez, tengamos la edad que tengamos, cuando una circunstancia nos ahoga, el fallar, no nos debe hacer ser esclavos eternos, en el tiempo que dura la vida, de nuestros errores.

    Ojalá una luz ilumine a esta mujer y deje de mentirse a si misma, incluso me gustaría saber si es bueno que le diga que sé quien es, o si es mejor dejarla con su sueño, con el invento de una madre coraje. No quiero, ni debo, dañar a nadie, por qué todos cometemos errores, y quien crea que no los comete, es simplemente que no tiene conciencia.

 

Imperio. 

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8 respuestas a Berridesdeatrás

  1. AnToNiA dijo:

    La verdad Imperiete es que no soy nadie para juzgar la manera de actuar de estos padres,pero lo que sí me atrevo a decír es que lo más importante de esta vida para mi son mis hijos y antes que ellos no hay nada,ni trabajo,ni discursiones posibles.Besotesssss.

  2. María R dijo:

    Buenas noches. Por supuesto que todos cometemos errores, pero abandonar un hijo, además cuando más te necesita……debe ser dificil vivir con eso.Saludos

  3. Ana dijo:

    No entiendo a los padres ya sean hombres o mujeres que abandonan a sus hijos. Es algo irracional.SaludosAna

  4. puck dijo:

    Me ha encantado leer esta entrada, creo que me enseña que nuestra vida es lo que llevamos en nuestra cabeza. Opino que esa mujer no sabe que se miente a sí misma y ha ido distorsionando el recuerdo para quitarse remordimiento, y que no lo hace del todo conscientemente. Hace que me pregunte si todos hacemos un poco lo mismo, si volcamos los recuerdos a nuestro favor. Es dificil ser objetivos con algo que vemos desde dentro.Besis.

  5. Aire dijo:

    hola, ola de mar…Que buena eres Imperio, muy buena. Si, para que hacer ver una verdad que jamás va a hacer que el niño recupere la vida y la sensación de haber sido amado por sus padres hasta el final? El murió. Ellos viven. Hicieron mal, sí,y por dentro lo saben.

  6. Aire dijo:

    Es cruel decírselo, debemos en estos casos callar durante el tiempo que podamos. Para qué hacerles sentir peor? Todos cometemos errores, unos penamos etenermante para siempre, otros los disfrazamos con excusas que tolere nuestra concienca, pero los vivos, somos nosotros

  7. Aire dijo:

    Ya es pènoso perder a un hijo. Pensar que le causaste además, dolor, mejor no, no remedia nada ya. Y lo saben, por dentro. Y no soy quien para decírselo.Un beso, del aire

  8. AnToNiA dijo:

    Buenos días wapísima.El café ya está listo.Lo quieres con hielo o sin hielo???

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