Berreeitor

 
                                                              
 

   Ando de lechón ladrón de títulos, sí, le pillé la canción a una mujer tan única que, no sé, pues sé que es única, pero cuando la leo, es como si me hablara esa que me mira desde el otro lado del espejo.

   Esa del espejo, sí, esa que me mira que sabe mucho de mí, pues soy yo misma, sí esa,  la figura, sí, la del espejo, sí, pero no cuenta todo lo que sabe, pues sé que si me cuenta incluso ella se haría daño.

   Y ejke, de alguna manera sé que nada nos daña, nada nos abandona, también nada nos aloja, nada no… nada, nada y todo., sí, nada y todo, ya que, aseguramos que todo depende de nosotros, pero también de los demás, sobre todo cuando acatamos que nos fallen, miramos los gestos y vemos que necesitan fallar, y durante unos segundos, o mejor dicho, siempre dejamos que nos fallen, y aunque luego nos quejamos, en ese durante, preferimos que nos fallen a sentir que no nos han fallado por que les hemos hecho sentirse culpables incluso antes de eso, de que nos fallen… pero, en un ilusorio dejar, andamos en esa, dejando, permitiendo, incluso quedando por la tonta, como la dañada… pero también sé, que lo que daña, quizás por ese orgullo tan mal aprendido, lo que realmente daña, eso uno se lo calla.

   Claro, ¿qué absurdo, para qué hablar si lo que realmente nos daña no lo decimos? Pues sí, absurdo, pero no creo que existan palabras para contar qué nos daña, pues saberlo, es llenar la queja, es comprender a quien nos falla, es saber dejar ir, es pedir a gritos un marcha y busca tu destino.

   Así que, cuando protestamos, me paro a escuchar los gestos, a oír las miradas, a deshacer los besos colmados de mocos y lágrimas, a mimetizar los gritos con cantos de viento, y siempre, lees otra cosa en esa entrelinea que cambia el color de la piel, que mueve nuestras manos, que busca  aprendizaje y despabilar entre palabras de fuerte sonido, saltando tiznándose de marcas dolorosas mezcladas con las palabras que se escogen como escupitajo y que rasgan e hieren las suspicacias, y ante todo, despiertan, alertan sí, así como, establecen una amplia oreja abierta al dolor humano, a encontrar la ternura que resarza… Y ese dolor que hace campaña, en comandita en un todos a uno e iremos a proteger la justicia y qué esta salve al dolorido, al que tanto mal le hicieron.

  Todos gestos muy humanos, pero hay tanta mentira, sin ser mentira, pero tanta sensación mal interpretada, que no es mentira pues responde a hechos, pero, va disfrazada de todo eso que la figura del espejo no muestra, pues si habla, incluso a ella la daña.

   Y ejke, hay algo que me contaba mi abuelo, nunca lo llegué a entender bien, pero si que es cierto que, cuando vives entre ofensas, cuando te fallan, cuando te dañan, hablas de dolor, pero tenía razón mi abuelo, será un dolor falso del que hables, de un dolor enmascarado, pues el dolor de verdad, ese solo te deja desmoronada y no brava y en la fiereza,  te dará esa ventaja desde el más avezado instinto de supervivencia, y con esto,  te lanza con razones que cuenten, mostrando electos y precisos los esto y esto… y así, con el relato justo llevar razón, poner la balanza a un lado, y gritar el me fallaste, con todo esto perdí vida, razón, elección… y  con ello, así quedarnos la razón solo de nuestra parte… cuando el afecto, y cuando gritamos esto lo olvidamos, este, sí, el afecto, es quien nos mira con ojitos de querer, nos escucha y nos alivia, pues el afecto, solo el es capaz, sí, y quiere igual al dañado inocente que al culpable. Me da que el afecto pone balanzas, demasiadas veces no justas, pero es así, así es el afecto, ¿o me equivoco?

    Pero bueno, es más fácil hacer escuchar lamentos que realidades de esas internas muy nuestras, esas que están y no podemos decirlas…., y por supuesto es más fácil apiadarse, permitir, levantarnos a luchar contra el malo, pues es más fácil cabrearse contra quienes sabes han dañado, que ver que en los gritos que tanta ponzoña despiertan pues  ver que entre ellos, y es muy triste, pero entre los gritos solo quedan enlazadas rabias, rabias a no poder hacer lo mismo y machacar al contrincante, pues el dolor que se cura, el dolor del que se aprende, deja ir libre aún al mayor de los asesinos. Sí, vale, imposible de aceptar como realidad, pues no puede ser que se deje libre a quien daña, pero, ¿acaso estoy equivocada?

    Si un día aprendiéramos a decir las palabras reales de lo que sentimos, me da que el sentimiento de humanidad, de compañerismo, de lucha por la justicia, muchos lo iban a sustituir por bofetadas para quien grita, y a quien le dañaron, precisamente no necesita de ellas, tiene de sobra con las recibidas… pero así es el mundo, cortejamos entre colores y dejamos oculta la realidad de cada uno de nuestros motivos, pero, quizás para que nos entiendan, a de ser así, un mundo con tanto teatro, quizás tenga que ser así.

  Por cierto, me has fallado muchas veces, pero sigue fallándome, no soportaría que te quedes a mi lado por miedo a fallarme.

 

Imperio

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4 respuestas a Berreeitor

  1. puck dijo:

    Hay mucho teatro en las relaciones entre las personas, y es que creo que parte del mismo teatro interior que representamos con nosotros mismos, quizá haya que empezar desde ahí, a sacar de dentro toda la realidad que tenemos, aunque parezca extraña o descabellada, para que nuestro mundo y el exterior sea más real. Besis tesora.

  2. pili dijo:

    nos auto engañamos para no vernos frente al espejo, nadie es perfecto, empezando por nosotros mismos. Tenemos una poderosa arma defensiva-ofensiva ,las palabras…el problema es que muchas veces decimos lo que no toca y nos callamos lo que tendríamos que decir y vamos acumulando mala leche y rencores…hay veces q por no perder lo q tenemos ,callamos lo q queremos…bonita cancion un beso wapa !!!

  3. Aire dijo:

    Hola, ola de mar…..Complicado tema…el de los fallos, si, porque que alguien nos falle significa que esperabamos algo, y esperar algo, a veces es demasiado. Yo ya no espero, así que aunque quienes amo a veces no hagan algo que me gustaría, no importa, importa, pero no, no mina mis afectos, sólo cambia mi forma de comportarme, me hago más independiente frente a esa persona, sólo eso. No cuento con ella para aquello en lo que " falla" y busco, y valoro más aquello en lo que jamás falla…Y eso es en lo que los ultimos tiempos me trabajo en mi misma, porque si no, me veré refea, y ya otros se ocupan de tirarme piedras, de hablar mal de mí, no sumaré mis propias piedras contra mí.Uno beso, del Aire

  4. Aire dijo:

    es una forma de sobrevivir. Sólo nos quedamos a nosotros mismos. Bs

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