Berretirridos

-

Estoy por creer y, afirmar, que no es necesario correr kilómetros, consumirlos y, sin ni tan siquiera usar medios de transporte, viajar. Pues sé, y puedo asegurarlo que hay viajes gratis, claro, también sé que, a cada momento, es como si me encontrase, me secuestrase y me tragase envuelta en un para siempre una sensación extraña con la que descubro que, sin ninguna duda, el viaje más largo lo hacemos sin movernos de donde estamos. Pero claro, cómo conseguir todos esos elementos para viajar, viajar lo más lejos posible y sin movernos.

Ejke es curioso, pues a nada que echo la vista atrás encuentro qué tal día como hoy casi hice lo mismo que aquel de ayer. Igual que haré este hoy al compararlo con cualquier otro, y seguro, que mañana y también pasado mañana haré lo mismo. Porqué, estoy segura que estuve, estoy, estaré en el mismo lugar, ese sin un sitio determinado y, estoy por apostar, que hablé, hablo, hablaré del mismo tema. Y, que me dolían, duelen, dolerán las mismas cosas. Incluso. Estoy segura que andaba, ando, andaré inmersa en las mismas preocupaciones.

Ejke dejé de viajar, olvidé mi peregrinación por el día a día para convertir todo en un reiterado permanente. Aunque me pregunto, ¿qué fue, qué me llevó a dejar de ser nómada? Qué, ¿pero qué me ha convertido en algo tan sedentario?

La respuesta no es simple. Para nada. Aunque, bueno, si lo pienso, o sin pensarlo, la respuesta no es compleja, dejé de crecer para preocuparme por sobrevivir. Cambie vivir para respirar. Aparté mis necesidades para salir adelante. Me envolví con la sociedad y sus necesidades forzosas. Ejke ya soy mayor porqué todo lo que me rodea empuja con fuerza, es más sencillo decir: no entienden mi mundo. Pero no es eso, me da que no.

Ejke, nos dejamos arrastrar por una realidad delimitada para y por edades, qué ¿para qué tomar rumbo a entregarnos? Si todo está inventado, ¿para qué molestarse a más?

Así estoy, y sí, es muy triste, pues olvidé soñar porqué he aprendido que los sueños no se cumplen. No, no se cumplen, pero ni con magia ni con nada, pues se hacen luchando y punto. Y cuando las cosas son así, pues pierden encanto. Ejke no quiero sueños por los que tenga que estar día a día luchando, no, eso no son sueños, eso es trabajo y, el conseguirlos, el sueldo.

Encima luego tendré que declarar a hacienda, pagar IVA continuamente así como cientos de impuestos. No, no merece la pena soñar, lo mejor es, qué, se quiere algo ¡Mueve el culo y déjate de gaitas!

Lo más triste, más triste aún, ejke recopilé mis deseos en apartados pequeñitos y, los escondí para inventar cara al público que soy feliz, qué tengo de todo. Porqué además, pues el día a día exige que ya soy mayor y que solo como tal debo comportarme.

Pero. El problema no es por no ser mayor en plan responsable, no, no es eso. Responsables somos, si no la sociedad nos canea. Además que por niñerías y falta de responsabilidad, pues pasan las cosas que pasan, pero esa es otra historia, qué por supuesto también tiene que ver con todo eso que evita que se sueñe. Ejke, todo lo que nos rodea y envuelve, pues es más complicado y, es, también, con muchos más de muchos más de mases de lo más tristes.

Sí, mucho más con muchos mases más aún, pues estoy rodeada de mayores que solo quieren ser mayores. Un mayor raro, un mayor qué imita a otros mayores de antaño, qué mira la revolución en el peinado de sus hijos para apoyarles o negarse en rotundo. Ejke.  Nunca han sido niños. Y lo cierto que tienen suerte, nunca han necesitado ser, pues son como les enseñaron. Solo como les enseñaron. No mutaron a ser ellos. Y ante esto, eso, qué, pues que si me dejo llevar y mostrar todas esas cosas tan mías qué tengo, nada será fácil, pues entonces ante estos especímenes, qué, pues, es de cajón: solo tendré problemas.

Ejke los niños que se convierten en adultos con las enseñanzas de adultos que a su vez aprendieron de otros adultos. Pues entre qué unos rompieron con ciertos modismos, cultos y costumbres del anterior tiempo por que se consideran cosas pasadas de moda: qué si la política, qué si la música, qué si lo que manda la santa madre iglesia y los cánones sociales. Tanto es, que es mejor decir: Viva la madre superiora, meterla a un lupanar y qué le den por saco al mundo.

Pues el problema de hacernos mayores, de ser adulto, no está en la religión, ni en las costumbres, ni en lo social, no, el problema ya sospecho que está en todo aquello que recibimos, en su momento desechamos, pero que jamás nos abandona y, hacemos, pues sin darnos cuenta lo mismo que nos enseñaron y, aquello que quisimos cambiar, simplemente lo repetimos. Qué, además, sabemos que está mal, pero hay sigue, marcando nuestra ruta como si fuéramos salmones buscando el río donde nacimos para desovar. Hay un libro que lo explica muy claro: Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo.

Qué, no podemos evadir la responsabilidad, qué hay que marcar un trazado social coherente, pero fuera de esto olvidamos necesidades básicas, y estas son las que si queremos nos llevaran a viajar lejos, pero es eso, no entendemos el proceso.

Así ocurre, qué con todo ese plantel de especie y fauna al lado, todas esas ganas de investigar, de viajar por el mundo de los sentidos pues decides dormirlo. Y eso que el equipaje es muy ligero, pero ejke, cómo no empeñarnos y regalar, ser, sobre todo ser.

Por tanto, al descubrir ese mundo gratis, qué haces: tratas de compartir ese viaje sin moverte, para descubrir unos pasitos después que es inútil. Pues al entregar toda esa gasolina que está dentro no avanzarás ni un solo kilometro, no. Y no. Pues no, no se puede, porqué a cambio solo recibiré sexo, pues parece que siendo adultos, todo lo especial lo convertimos en sexo, por muy rico que esté, por mucho que apetezca y entretenga.

También, si me muestro, si entrego quien soy, pues sin duda recibiré broncas como si fuera una niña pequeña. Incluso puedo tener una riola (hilera) inmensa de Oes. Sí, un O, uno tras otro. Pues ante lo que diga me responderán, ¿a qué viene lo que dices, ejke te he ofendido? O directamente dirán que ofendes. Y continuarán con un O nuevo y, mil veces más preguntarán si me ven que sonrío sin motivo. U otro O, qué nacerá si miro hacía el cielo y pongo imágenes a las nubes. Ejke, con cosas tan sencillitas, pues me dirán qué te pasa, si estoy bien, o, ese O, tan complicado de llegar que, les cuesta  nada esa conclusión O, así: un O infalible, y dirán qué lo mio es de siquiatra. Y de nuevo, hagas lo que hagas, dará comienzo la estela de un O que llevará a otro O como es ese o que pregunta, qué si estás tonta. U otro O, pero este con regañina: qué cuando vas a crecer. O esos O, que tienes que hacer lo que quieren si no, no quieres como te quieren. U otro O con el que me preguntarán: pero cómo puedes aferrarte a buscar lo bonito de las situaciones, no aprendes no: qué la gente es mala, aprende de una santa vez a desconfiar, nadie es bueno.

Así sucede qué cuando se ponen así, una rebeldía con ganas de meterles un dedo en el mismo ojo que sea, pues ante sus muestras, les ves y  asoman con vahos de humo sus: ¡AAAAahhhh la gente es mala, la vida es mala! Y tú les escuchas: Las piedras son buenas y, piensas si te doy con ellas en la cabeza. La nevera es mala y, te dices pero te voy a meter dentro para congelarte. Y siguen con su caca, culo, pedo, pis y optas por no escucharles. Pero, a pesar de lo que te imagines, siguen con expresiones idénticas a cuando eran niños, a aquellas cosas que les decían sus mayores.

Por tanto, como recibes tantos cientos de frases negativas, qué no te entienden por más que te expliques, qué escuchan lo que les de la gana, tanto qué claro, acabas qué, que gritas sin remedio y comienzas la sinrazón, inyectada de rabia con los ojos bisojos, con la cara torcida y las uñas, con ganas de arañar paredes y sin remedio, te dislocas y exclamas: ¡Qué se mueran las nubes, qué le entre la malaria al pomo de la puerta, qué le salgan verrugas al jarrón, qué el aire se constipe y, qué le salgan mil granos al mundo, y como me he vuelto como ellos diré: qué talen el árbol que consigue que estornude y me falte la respiración! ¡Amos hombre!

Pero son cosas que hacen los mayores, esos que programaron desde bebés a ser, ya recién nacidos, adultos.  No un bebé como ahora que son bebés que comen a tal hora, duermen a tal hora, cagan a tal hora, se le alimentará de pienso compuesto vitaminado y, cuando se mantengan sentados verán la tele mientras sus padres: o trabajan o hacen sexo, pero no se preocuparán de madurar. Pues, ejke, estos, los que me irritan, son bebés, aquellos que nacieron del ogino, del descuido, de las ganas, de la mala información, o de todos esos lo que traiga dios. Así son ellos, supongo que como dios los hizo.

Así, qué llega un momento en el que no puedes sacar un billete que te lleve lejos sin correr kilómetros. Exclamas un para qué. Cuando estos viajes son gratis, no hay que preparar maletas, ni tan siquiera traer souvenirs para los familiares, claro, no traes la cámara de fotos llena de paisajes de ensueño para enseñar a los amigos ni a nadie y así, pues provocar esas envidias tan necesarias en el adulto, algo que jamás he entendido, pues lo mejor que nos sucede no se cuenta jamás a nadie.

 Ejke, los viajes sin moverte del sitio, llevan a que avances y te llenes de otras cosas más importantes que la cultura que proporciona ese viajar y conocer mundo mediante kilómetros físicos.

Ejke hay más mundos, sobre todo el que tenemos dentro, pero por cientos de razones abandonamos emprender, eso, el viaje.  Nuestro propio viaje.

Lo más triste, ejke cuando dejas de viajar por agotamiento te echan de menos, te echas de menos y el mundo deja de tener sentido.

Imperio

Publicado en Sin categoría | 3 comentarios

JabónBerreado

.

Hace años pensaba que era la primera vez que hacía jabón. La abre lo necesitaba para su ropita de bebé. Estaba desesperada buscando algo para solucionar su problema, pues cualesquier jabón que compraba le sentaba mal. Su piel enrojecía con algo tan simple como lavarle la ropa con todos esos jabones, incluso para pieles delicadas y, los que venden en trozo como naturales, también llevan productos que a mi hija le irritaban la piel.

Así qué como guardaba el aceite, solo tuve que comprar sosa y me puse manos a la obra. Qué bien me sentí, ni miré las instrucciones y, como guiada por un instinto mágico, mezclé el aceite usada, previo preparé la sosa cáustica y agua. Supe, como si hubiera nacido con ese don, cuando debía parar de darle vueltas para que no se cortara. Incluso, lo coloqué sobre una toalla y madera. Cuando don soseras leyó las instrucciones en el bote de sosa una vez ya elaborado el jabón, me sentí un hacha, un genio.

Qué, en mi recuerdo jamás lo había hecho. Pero qué va, en química, no sé en qué curso me enseñaron como hacerlo. Qué rabia me dio cuando años después mirando cajas, descubrí releyendo los temarios qué me habían enseñado a pesar de no recordarlo. Aunque sé que no todo lo que aprendí volverá.

Con el tiempo descubrí que el jabón líquido soluciona su problema y ya no me lio haciendo jabón, qué sí, es divertido hacerlo, pero ejke es un engorro.

Hace unos días, una señora me contaba como se le ocurrió hacer jabón. Ella asegura tener poderes sobrenaturales. No ha estado nunca en un trance cercano a la muerte, pero si su madre antes de nacer ella. Así que con ese don, asegura y dice que puede saber muchas cosas con solo desearlas.

Me enseñaba muy orgullosa sus tacos de jabón. Cómo ni miró las instrucciones, que podía decirlo su marido que la vio elaborarlo y, como este no salía de su asombro por como manejó las situación sin mirar, ni una vez, dichas instrucciones.

Nos sentamos a tomar un café y, lo cierto que, aunque es un engorro, tengo ganas de volver a elaborar jabón y, probar con mezclas y decocciones de diversas hierbas, ya que, tengo guardado aceite, pues últimamente ando coronada de una vagancia atroz para llevar las botellas al vertedero de reciclaje. Y además, siempre tengo sosa, pero meterme en ese berenjenal, al final, como que no me apetece.

Comentando del jabón, comenzamos hablando de que es cierto, deja muy bien la ropa, pero qué hay que añadirle perborato si queremos usarlo para ropa blanca o no blanquea igual, ya que buscar hiedra no es tan sencillo. También, conviene echarle algún aceite aromático si queremos que huela bien. Con lo cual al final sale más caro que cualesquier jabón que compramos.

Tras hablar de muchas cosas, contó, ni se dio cuenta y por supuesto yo tampoco, de como hacía jabón con su abuela, qué si esta lo elaboraba con manteca en vez de aceite. Y qué siempre el agua que usaba era decocción de romero y otras hierbas olorosas, así como de hiedra para qué blanquease más, pues además, es un estupendo quitamanchas la decocción de hiedra.

Me explicó todas las técnicas arcaicas para lavar la ropa, qué si hervir cenizas, y tras colarlas verterlas sobre la ropa blanca. Qué si echar a la ropa decocción de romero y tomillo antes de planchar… pues todo eso lo hizo junto su abuela.

De nuevo, tras hablar de otro montón de temas, volvió a asegurarme que no entiende como sabe hacer tantas cosas sin haberlas aprendido en ningún sitio. No quise decirle nada y, todo quedó en que es una superdotada capaz de elaborar cualquier cosa solo con desearlo, qué se lo debe a su don.

Ella creo se siente bien así, a veces creo que me quiere tomar el pelo, pero no, tras observarla, solo soy capaz de entender por qué necesita tanto que creamos que tiene poderes, y nada más y nada menos que sobrenaturales.

Y a pesar que comprendo perfectamente por qué necesita sentirse especial, me choca y me resulta realmente curioso. Sí, realmente curioso.

No es mucho mayor que yo, pues doce años no son mucha diferencia, aunque lo es. Tuvo una vida realmente dura, trabajando desde muy joven a cargo de un montón de hermanos, luego de hijos y, de tantas cosas.

Muchas veces le insisto y trato de que aprenda a leer y escribir, pero no hay manera, no consigo convencerla. Va a clases de pintura, a vainica y a otras muchas cosas. Antes de ir, todos los folletos que le dan, se los leo y, con solo eso, memoriza la página y aprende párrafo a párrafo donde pone lo que le leo. Así no la pillan y pueden creer que es mágica, qué sabe leer. Además, es la primera que se ofrece para leer el folleto a viva voz delante de todas.

Tiene un salero inmenso, cuando le dan a leer algo que no sabe que pone, nunca lleva las gafas, esas, las que necesita para leer. Así que, entonces se lo leen a ella.

Un tiempo le decía, pero mujer aprende a leer que no es difícil, mírame a mí que he aprendido dos veces. Pues no. No hay manera. Ahora, simplemente callo y, le leo sus folletos.

Imperio

Publicado en Sin categoría | 3 comentarios

MañanasBerreadas

.

Con esto de dejar de fumar, hay que ver, me está costando un verdadero triunfo. El médico me aconsejo, exigiendo, no dejarlo de golpe y, es un martirio controlar, cosa que me lleva a tener como santuario mi habitación, pues allí jamás hemos fumado y, nada más llegamos de recoger a la abre, es un café y a la cama, así pasa, que me despierto con el alba.

No había agua caliente a las 4 de la mañana, se enciende a las 7 y no estaba dispuesta esperar. No olvidaré jamás lo fría que está el agua a estas horas, aunque creo que siempre se me olvida, no es la primera vez, pero, es más, aunque es un gasto innecesario volveré a la ducha para sentir el agua caliente. Creo que se me ha congelado el alma.

Como hago mucho ruido y despierto no solo a los vecinos, también a Don soseras y a la abre, puse rumbo a la calle. Y qué cosas, debo estar fatal, sólo llego allí cuando mi alma esta rota, a no ser que sea por el agua fría, pues llegué a la puerta del cementerio y ni me di cuenta que había cruzado el puente del Ebro. No quise entrar, de noche y, ya, incluso de día me asusto en estos sitios, quién me ha visto y quien me ve. Jamás me había asustado un cementerio como ahora lo consigue.

Así que retrocedí, y pasé de nuevo el puente esta vez fijándome. Me sorprende como el agua desprende penachos, vaharadas en cortinas de vapor de agua nada más que el día comienza a rayar. Los animales, muy prontito se despiertan y, me encontré, y ni grité, con dos ratas a la salida del puente. A una la conozco, pues aunque me dan miedo, más que miedo pánico, estás son blancas, la desconocida con manchas, pensé, será de otra generación mezcla con otras de alcantarilla.

La huerta de un amigo no está muy lejos de este puente del Ebro, y, aquella vez, esa rata que ahora cada vez que me ve sale a saludarme, estaba en el suelo retorciéndose. No pude hacer otra cosa que dejar mi pánico de lado, entrar a la huerta de mi amigo y abrir el botiquín. Recogí con unos guantes al apestoso animal y, le curé la pata, se la sujeté con hilo de sutura, así, para cuando se curase, el hilo caería solo. Pobre, la avisé, te dolerá, aguanta, que te colocaré la pata, y ni me mordió. Machaqué ibuprofeno y se lo metí en la boca, qué cosas, no me debió ver como una enemiga, a pesar del daño que le hice.

Estas ratas las soltaron de un laboratorio ilegal, con ellas probaban a saber cuantas cosas, y debían ser cachorritos cuando las soltaron, aunque ahora son enormes. Viven en las orillas del río y no creo que salgan a la ciudad.

Está castrada, me di cuenta el día que la curé y, hoy, comprobé que la otra también, así que, no es mezcla con otras de alcantarilla y no hay problema de que procreen. Pero es eso, cada vez que me ve, si no hay gente, sale a recibirme, parece un perrillo cariñoso, y lo que me cuesta no gritar y salir corriendo.

Ejke me hace sentir fatal, curé a un ser y, en aquel momento, no pensé en el miedo y la repugnancia que me producen, simplemente la ayudé, y las dudas que tuve a pesar de que al estar castrada, me dije, por lo menos, eso, con ella acabará todo, además, me resulta increíble como ya ha pasado casi un año y aún me recuerda.

No sé que hacer en estos casos, en realidad la debería saludar con cariño, pero no, para que no se acerque, le digo que corra que se esconda y que ni se le ocurra probar el veneno que dejamos los humanos para los roedores, como si pudiera entenderme, no tengo presente el ayudarla, tan solo que no se acerque. Soy tan idiota. Tan absurda.

Unos pasos más allí, mirando a mí alrededor. Qué pensarán de mí si me ven que les hablo a unas ratas por blancas y raras que sean. Qué raro en mí, que me importen estas cosas. Un señor estaba apoyado más atrás, en el puente, en la otra barandilla y orilla, no sé, sentí un escalofrió. Vámonos Imperiete, alejémonos de aquí, me dije como si pudiera contestarme yo misma. Pero me he acercado, como si paseará de nuevo por el puente. El hombre bajó la cabeza, dejando para después su intención.

Lo he pillado, me dijo que, seguro que le echo de comer a las palomas si soy capaz de hablarles a las putas ratas. Sus ojos estaban llenos de ira, rabia y sobre todo impotencia. Igual debí dejarle allí, para cumplir su objetivo. Pero no, siempre metiéndome en líos.

Aseguró que me conoce, sin embargo estoy segura que no lo he visto nunca. Y me lo llevé de paseo, alejándole del puente, me daba cosa presenciar algo así, aunque si uno elige, es como un desafío a la propia muerte, sacarle la lengua y no dejarla que ella elija por nosotros.

Me sentí que no tengo alma, en ese momento entendí el suicidio, seguro que ha sido el agua fría. Este hombre tiene problemas, ¿quién no los tiene hoy en día?

Qué estúpida soy, siempre metida donde no me llaman. Al final le he convencido a que pida ayuda. De qué la vida es preciosa y, de que esta, siempre nos guarda un as bajo la manga para demostrarnos qué todo merece la pena. Me ha prometido no intentar más lo que pensaba hacer y lo he dejado en un lugar donde sé que le ayudaran.

Tras dejarle, casi me han dado ganas de ponerme en una esquina, ya empezaba a pasar gente, no por pedir limosna, no tengo trabajo, pero no llego aún a esto, pero sí para pedir cariño, algo que me demuestre que tengo un sitio…

Creo que, si mirásemos bien, ejke, llega el día de la madre, eso que se inventó con el corte inglés, pero ya significa otras muchas cosas. Recuerdo que cada vez que le regalaba algo a la mía lo tiraba. Y reconozco que he sido una estúpida, intenté mil veces qué me quisiera, sentía que era culpa mía por algo tan simple como nacer. Así me pasa, que siempre me echó la culpa por todo, y en todo. No sé cuando llegará el día que aprenda a echar la culpa a otros, incluso aunque no la tengan.

Aunque quizás, y me da rabia, pues sé que aun me enternecen aquellos dibujos, notitas que me hacía sin ser el día de la madre, ejke, todavía, me llena de una alegría tan especial, pero a veces pienso, si por lo que no tuve, valoré tanto los regalos de mí hija, ejke jamás los quitaba de donde los coloqué como tesoros, hasta que la abre me dijo que guardase sus cosas, pues le daban vergüenza. Aunque las conservaré siempre. Son tesoros, mis más grandes tesoros.

Además, ejke siempre me meto en líos. No sé bien el motivo, pero creo que todos necesitamos a alguien que nos quiera, sentirnos importantes para no sé cuantos, la verdad qué no sé si existe un número suficiente, pues siempre he pensado que para ser importante primero has de serlo para ti mismo. Pero sé que esto no es así. Por qué a veces, vemos negros en los grises, inclusive entre los blancos, ni distinguimos la luz. Y sé que todo depende de sentir que tenemos un amigo y, con algo tan simple, la soledad ha de irse, incluso, los problemas sé que encojen.

Pero, qué cosas, pienso que si se pudiera dar como dadiva cariño en porciones o moneda fraccionaria, más de uno nos colocábamos en las esquinas con un cartelón: Un cariñito que me siento vacío, por favor.

En fin, me voy a la ducha a calentar el alma, me da que se me quedó helada.

Imperio

Publicado en Sin categoría | 5 comentarios

TerreBerreo

.

Hay días en los que lo que mejor se puede hacer es volver a la cama y no salir de allí. Pero como no se debe hacer, no queda otra que salir, levantarse con el puño en alto y domesticar a la bestia que impide que el día tenga sentido.

Qué si lo pienso no hay ninguna, a la bestia la erigen los acontecimientos, esos que por más que los preveas y actúes consecuentemente suceden. Pero qué ganas dan de culpar a lo primero que asome. Aunque no seré justa. Nada tiene la culpa, la vida, simplemente es así.

Los nervios me bailan como hormigas que andan friendo, parecen cangrejos que en la cazuela se van coloreando al rojo. Y tengo motivos, razones para gritar, cabrearme y después deprimirme, pero no lo pienso hacer, dejaré que el día se calme y, acabaré por ubicarme en esta espera que me está matando.

Cómo me gustaría tener una bola de cristal y mirar dentro, aunque seguro que por ser yo, solo veré una masa cristalina que reflejará lo que tengo delante y, mi cabeza la mostrará achatada por los polos, como si fuera la tierra, que ahora, por el sol lejano seguro que ando en invierno.

Quiero sonreír, ser libre para decir, hablar y no tener que callar, por qué callar no se puede aunque se hace. Y así me pasa, que alejo en espera a que todo se calme. Y no me quejo, pero ojalá como dice Don soseras, se pudiera hablar y quedar a bien. Él no calla, con él no callo, pues a su lado las palabras se convierten en ida y vuelta, en entendimiento, pero con tantos momentos tendidos donde he de callar. Reventaré por empática, reventaré por ser cobijo y ambas cosas encima se me vuelven en contra.

Qué bien tan escaso la palabra, qué por educación, empatía y civismo; decides y guardas silencio, pues siempre descubres que la mejor palabra, como decía mi abuela, lo más acertado ejke quede por decir. Pero claro, esa palabra no dicha parece que va en ballesta, cuando no. Qué mal nuestra sensación de culpa cuando nos sabemos culpables. Qué horror, todo lo que alejamos, incluso a quienes más nos quieren. Y todo, por tozudez, por orgullo, ese que decía mi abuelo que con él no se come.

Me asombra como aullamos al viento verdades a medias, como nos quejamos por todo lo que nos sucede, lo exageramos. Me da rabia la poca coherencia, la bagatela con que alzamos la queja y luego, tras la exagerada muestra con que aventamos nuestros dolores, preocupamos, y luego la realidad, no la hacemos coincidir con la queja y, en vez mostrar tranquilos, al quedarnos sin excusas, pues no hay excusa que valga, hay razones irracionales, que ellas, en si mismas, es simple, se contradicen. Pero no por ello, no se debe usar el tripe no, y no, no hay por que no aceparlas.

Y así pasa, al quedarnos sin recursos entre lo dicho y lo hecho, nos escondemos, pues los hechos no coinciden, pensamos que nos atacarán con ellos, pues volveremos a quejarnos y tendremos miedo a la respuesta. Esa, que tan al alcance dejamos con nuestros hechos.  Obviando, que cada cual es libre y no de ser juzgado, sino de hacer, incluso en contra de lo que tanto se teoriza y quejamos, lo que nos dé la real gana o lo que se pueda.

Me da mucha rabia como nos llenamos de problemas que nos retuercen cada minuto en la vida. Por no saber expresarnos, porqué nos obligan a dar explicaciones, y así pasa, que nos alejamos de todo cuanto necesitamos, ya que en momentos malos, al estar peor: indomesticables, protestones, quejones sin motivos, que no admitimos porqué tenemos miedo a que nos vean, cuando todo, nuestro comportamiento, se nos vuelve en contra, y así pasa, cuando estamos mal, nos vamos y no permitimos que nos den lo que tanto necesitamos, qué ya lo dice el dicho: “Quiéreme cuando peor esté, será cuando más lo necesite”

Me choca el humano, me choca como nos llenamos de problemas que nos encierran en un mutismo, nos separan y alejan de todo.  Jamás aceptamos nuestros errores, y sí las virtudes, estás que son tonterías, pues si volviera a nacer, me he equivocado mucho, pero si algo tengo seguro, ejke de volver, me volvería a equivocar lo mismo pero en otras cosas.

Pero claro, piense lo que piense, como cada a cada cual le duele lo suyo, obviamos que al resto, para cuando tú tengas hambre, el resto estaremos muertos.

Me fastidia, pues no es sencillo aceptar, dar cobijo y escucharnos, pero ejke es de cajón, lo que más necesitamos es hablar, que no nos juzguen y qué comprendan que no siempre podemos hacer por evitar lo que hacemos, pues los conflictos son grandes, jamás, nunca son pequeños, aunque la lógica dicte, está y muchas, pero muchas veces debemos obviarla, pues no es fácil actuar con lógica, por mucho que parezca que sí.

El problema, así pasa, que siempre está en que las palabras, que por falta de coherencia se vuelven en contra, quieres callar y callas, puedes hablar y no hablas, y encima cuando haces esto y, comprendes la situación, y no le das importancia aunque puedes machacarles con lo que han hecho para contestarles ante lo que tanto se quejaban, y van, y se te enfadan como monos por no echarles la bronca, esa que esperan, pues no han hecho nada de lo que tanto decían, y cómo han hecho otras cosas por las que, encima, creen que has de castigarlos….  Y callas y comprendes, pues no, se enfadan. Y esto, esto sí que me cabrea.

No somos de un día, todos tenemos problemas, y todos, la mejor solución a superarlos es contarlos sin tapujos, tener ese alguien que nos escuche sin juzgar, que entienda a pesar que reconozcamos que, de lo que podemos hacer, a lo que debemos, el estrecho margen que queda, si obramos mal, muchas veces es por evitar otros problemas que siempre surgen pero no frenas por cansancio, miedo, y tantos motivos más serios y, ante ellos, lo que hacemos en ese callar, permitir y dejar que las cosas salgan como siempre por evitar las peleas de siempre.

Qué en fin, así tendrá que ser, aunque yo piense que no, no soy quien para decir nada, ni mucho menos juzgar, si debo acatar y escuchar. Y por supuesto exigir lo mismo que hago. Los amigos no somos padres, no debemos echar la bronca, los amigos, como dicen en mi tierra: Son como los cojones, para las ocasiones.

Qué lástima, qué rabia… es muy fácil gritar y qué mal se acepta que nos entiendan, que no nos juzguen, que nos escuchen. Aunque claro, cuando no recibes lo mismo, atacas, eso también es cierto.

Mi abuelo decía y le doy la razón. Personalmente no me importan las mentiras, incluso aunque con ellas me dañen,  al fin y al cabo, todo lo resarce el tiempo, y si no estoy para ese entonces, pues solo estoy para el ahora, y como decía él, mi abuelo: “Amigo que miente, no te miente a ti, o al mundo, simplemente se miente a sí mismo”

Si lo pienso, la mentira, al enfundárnoslas, pues duele un rato, es inevitable, pero como decía mi abuelo, en realidad  quien miente, se miente, pues eso, se miente a si mismo, pero ejke, me duele más ese cuanto hay detrás para llegar a ellas. Cuánto.

Imperio

Publicado en Sin categoría | 2 comentarios

Gotascuentoberreadas

.

Gotita saltó de nuevo. Su amiga nube se despidió  de ella con un efusivo hasta pronto. Temerosa, se dio cuenta que la había escurrido demasiado. Adoraba a esa gotita, pues ella fue la primera en darle la oportunidad de ser nube y viajar por todo el mundo. Ahora no tendrá recuerdos, ¿qué será de ella? Pensaba preocupada. El resto de las gotas de agua que formaban la nube, tan frías, apenas pudieron decirle nada en la tiritona que se encontraban.

El aire la saludó y, ella, no supo decirle nada. Conocía el lenguaje en el que le hablaba, pero le resultaba extraño, todo le era extraño. Asustada viendo su caída, pensó que moría. Pero al llegar al suelo, las hojas del árbol la saludaron de muy malas maneras. –Vete, vete, decían todas.

La gotita se preguntaba el porqué de ese recibimiento, cuando a sus otras compañeras de viaje, todo fueron saludos amistosos pero a ella no. Una de las gotas que llego antes que ella, en ese rumor de agua que se escucha en el ambiente, le advirtió: -En realidad, todo lo que escuchas son saludos, risas y cuentos con las experiencias de cada una de las gotas que formamos cualesquier caudal de agua. Seguramente tú anterior vez te mezclaste con algún gas nocivo y corroíste al amigo árbol, pero no te preocupes. Y la gotita calló extrañada.

Llego del mar amiga, ¿y tú? -No lo sé, le dijo triste, no sé quien soy. Extrañada, la adulta gota, entendió muy pronto que le sucedía. -Seguramente te han borrado experiencias, pero no te apures, escucha al resto, todas recordamos donde hemos estado antes. Déjate llevar y observa, yo, acabo de bajar de nuevo, como todas lo hacemos una y otra vez desde el principio de los tiempos, y esta, subí del mar, donde me mezcle con sal y, otras veces, he estado en tantos sitios qué podría contarte la historia del mundo al igual que tú si lo recordases.

La gota adulta calló, un trozo de tierra se quedó con ella y la gotita continuó su camino sola, a pesar de estar acompañada por miles de otras que no paraban de murmurar contando sus peripecias.

En un hueco del camino, el arroyo formado por la tormenta, una piedra, muy callada, la aspiró. La gotita no dijo nada, observó e intentó recordar, mientras continuaba su viaje hacía el subsuelo. Era cierto, fue parte de muchos humanos, y recordaba lo doloroso que fue salir en una lágrima, aunque no fue agradable esa vez cuando tras evacuar, aquel humano la usó para lavarse sus desperdicios. O aquella otra, qué lavó su piel mezclándola con jabón, o esa, esa otra de tantas otras, donde fue ingerida para calmar la sed y, luego, eliminada en esa sustancia amarilla que con los días, pica, huele mal y es ácida o alcalina dependiendo de la salud del humano.

También había estado en el mar. Otras muchas en otros seres vivos, incluso en el árbol que hoy la recibió tan enfadado, pues tras salir de nuevo a la atmosfera, al mezclarse con los gases que expelen petroleras, sistemas de calefacción, coches y fábricas humanas, cayó de nuevo malhumorada y tan llena de ácido que, por poco acaba con él  !Pobre amigo árbol! Por eso me recibieron así sus hojas, asustado por si de nuevo bajaba veneno.

La gotita intentaba reflexionar, qué debo hacer se decía. Y la última piedra por la qué pasó la rellenó de tantas sales minerales y sustancias, tanto, qué la hicieron caer sonando como si en vez de una simple gotita fueran tres o posiblemente cuatro.

Allí había muchísimas como ella, todas murmurando, saludándola y preguntándole cual había sido su último destino, qué si vio a unas o a otras, le preguntaban, qué si todo sigue igual en el cielo. Pues muchas, llevaban allí muchos años. Todas le aseguraron que descansase, que el acuífero en el que se encontraban estaba protegido y, seguramente, tardarían años en salir de allí. Así que se acomodó entre todas y, comenzó a escuchar sus historias y a recordar las suyas.

Una goma extraña la sacó de allí, y tras pasar por varios caños que reconocía perfectamente acabó en una botella. Como odiaba estar así, pero ya se lo habían advertido: -“Con suerte saldremos antes de lo que pensamos si el humano nos usa y embotella como agua mineral”

Ahora, como me han contado a esperar, se dijo, iré en un camión, me distribuirán, beberán de la botella y como a mis compañeras, nos beberán y luego, pasaremos por todo ese proceso de eliminación en el humano hasta subir de nuevo a las nubes. Todas las gotas que le acompañaban dijeron lo mismo: “Hemos tenido suerte, mucha suerte, pronto volveremos al cielo”

En nada sintió caer de la botella. Respiró profundo esperando ser bebida y pasar por ese infierno que es formar parte de un humano, pero, quedó en una copa, la agitaron junto con sus compañeras, tanto, que se marearon y vomitaron.

La gotita, miró hacia arriba y, notó como aspiraba sobre el vaso una nariz humana. ¿Qué es esto? Preguntó, y otra de las gotas que había conseguido superar el mareo al agitarlas la tranquilizó.-Tranquila amiga, ahora también, hacen catas de agua, pues estos humanos siempre andan ideando cosas nuevas. Pero si el agua somos inodoras, insípidas e incoloras, exclamó la gotita. –Ya amiga, dijo otra gotita, pues ya ves que no, y agarraos que no solo nos probaran, si no que seremos escupidas.

Y así  fue, pero ella, se quedó pegada al hueco de una muela pasando a formar parte de la saliva humana, y de nuevo tuvo que esperar, al menos esta vez, fue un corto tiempo donde fue expulsada de nuevo y, otra vez, subió al cielo y allí, su amiga nube la estaba esperando.

Allí le contó todo lo que le había ocurrido y, esta, le pidió disculpas, pues la besó de tal manera al despedirse la última vez, qué la dejó sin recuerdos.

La gotita sonrió, -No te apures amiga mía, le dijo dicharachera a su amiga nube, siempre tendremos algo nuevo que contarnos, pues me he dado cuenta en mi último viaje, qué si algo somos es siempre las mismas.

Imperio

Publicado en Sin categoría | 3 comentarios

ComoquéBerreo

.

 No sé de qué me extraño a estas alturas, pero me puede como la teoría es un lugar sencillo y, la practica, algo que casi siempre suele ser mejor, más lenta y costosa, pero al fin y al cabo más segura que la teoría, pues está lo resiste todo, cosa que la practica se ve que no.

Hace varios años tras convertirme en poco menos que… da igual qué, entré en varios programas para intentar rehabilitarme, aunque el trabajo lo tuve que hacer, como lo hacemos todos, sola.

Me encontré con un mundo cerrado en el que me aseguraban que poco tenía que hacer, qué me diera por vencida. Aunque si lo pienso les gané, eché ganas y, poco a poco todo eso que aseguraron quedó en nada. Por otra parte, al ver posibilidades por todo lo que contaban, pensé que nada es complicado con voluntad.

Veinte años atrás no es sencillo para esas de echar la vista y estar muy segura de aquellas afirmaciones en las que me aseguraron que la batalla, sobre todo la que se me presentó ante el espejo, era pan comido, qué las diferencias nos hacen únicos, qué la autoestima se cultiva.

Así que me sentí, aparte de perdida, iniciando mil luchas contra un pasado, que regresaba con muy mala pinta,  un futuro, que no se presentaba nada halagador, y contra esa gran batalla ante el espejo.

Por más que he luchado no he conseguido gran cosa, salvo volver a leer, escribir y, tras recuperar una mala salud de hierro, estudiar, conseguir un título, estudios ahora básicos, ya que todo lo anterior se perdió y ha habido durante años más luchas contra esa mala salud de hierro; qué no me ha dado tiempo a más. Pero en lo que respecta al físico, además de que han pasado años y eso disminuye posibilidades de retornar, pues ahí sigo, aunque reconozco qué sin complicarme demasiado, con bajones enormes y sensaciones que me llevan segura a decir si soy así pa que cambiar.

Pero, en aquel tiempo, me encontré con una psicóloga la cual me aseguró que todo se puede si ponemos voluntad. Ella me abrió el mundo, y no solo había perdido una memoria que parece qué insistió solo en recuperar un pasado horrible, también hubo daños qué ya nunca serán reconocidos, pues encima, les vencí, y lo que me aseguraron imposible, lo conseguí, pues leer leo y, escribir, mal, pero escribo.

Esta mujer me abrió las puertas a la autoestima, a sentirme bien conmigo misma, a echarle valor a un físico con el cual no estoy contenta. Con ella aprendí a hablarle a la del espejo, a convencerla de que lo que vemos es importante y, que hemos de aceptar que hay y quererlo. Qué si nos aceptamos, a los del mundo no les quedará otra que aceptarnos.

Pero la vida es curiosa, tremendamente curiosa. De paseo, don soseras se negó a llevar paraguas. Nos mojamos y punto, aseguró. Por más que le dije qué llevásemos por lo menos un chubasquero, pues que no, qué no iba llover, que en la página web del tiempo aseguraba que solo había un 30% de posibilidad de lluvia. Ejke se lo cree todo en cosas del tiempo, antes también en lo demás, aunque soy tan mala qué le despierto, pobrecito mío…

Llovió y, por supuesto acabamos bajo los balcones, con eso que me resulta divertidísimo, pues esos no te mojas y te calas es tan a la vez, qué es eso, en realidad la lluvia me divierte.

De frente, bajo un paraguas y una niña que levantaba la cara para mojársela, junto a un matrimonio joven y esta niña iba aquella psicóloga. Me costó reconocerla, aunque ella me saludó.

Esa mujer me aseguró que el mejor regalo que nos podemos hacer es aceptarnos tal cual estamos, qué una cosa es la genética y ese esfuerzo de cuidarnos para conservar un físico que nos agrade y, otra, pues, muy diferente, las circunstancias de la vida. Qué estas hemos de aceptarlas, ya que, pasa el tiempo, o como me pasó a mí, un accidente médico y acabamos siendo pues otra cosa. Qué todo hay que aceptarlo porqué dentro se hallan nuestros valores y, las diferencias, pues nos hacen únicos. Qué si no nos queremos nosotros, pues nadie lo hará.

Genial, un bla, bla, bla, estupendo en su teoría, sí, ya que ella, por poco no la reconozco, no está más joven que su hija, pero lleva todo recauchutado: cara, pecho, caderas, todo nuevo a base de golpe de quirófano.

Mientras de la mano con dos soseras, en ese protegernos, quejándome por no haber llevado paraguas, pero encantada sin qué él lo sepa por mojarme. Me acordaba de lo recién visto, recordando todo aquello que la psicóloga me contaba, comprendiendo todo su  actual esfuerzo, me la imaginaba ante el espejo adorándose, y luego yendo al cirujano gritando un arrégleme que la teoría es tontería. Aunque sé, que todo lo que ha hecho es por otros motivos a los cuales no se enfrenta. Cosa que me lleva a buscar, a entender a comprender y a verme, pues lo cierto ejke no duele el espejo, no, si lo pienso es lo que menos duele.

Me llamó, se giró hasta donde estábamos y se acercó, y fui a su lado. Comenzó dándome explicaciones, cómo si las necesitase, pero insistió qué así se sentía algo mejor, que necesitaba sentirse joven…

No necesito explicaciones le dije, cada cual opta por cubrir sus necesidades como mejor puede, qué la teoría es eso, algo muy sencillo hasta que llega la práctica y, está, si que no lo puede todo.

Pero me dio mucha penita, la noté hundida, luchando por a saber qué motivos, y lo más curioso, ejke, ni ve quien es, ni se dio cuenta de que no necesitaba de esos adornos qué seguramente le habrán costado muchísimo dolor para ver que en ese espejo continua sin encontrarse. La vi hace ocho meses, hablamos durante horas, estuve por cobrarle como ella en su día me cobró a mí, por dentro estaba rota, pero por fuera, lo cierto ejke estaba estupenda, claro, estupenda para su edad.

Me sentí tan ridícula, qué una mujer se gire en la calle para darme a mí, que no soy nada, explicaciones. Le pregunté qué era lo necesitaba para sentirse bien si todo su recauchute no le llenaba. Me aseguró que no lo sabía.

Y qué lástima, yo si lo sé, ella me lo enseñó, necesita no justificarse, pero no ante el espejo, sino ante las decepciones que trae la vida.

Ejke la vida nos acerca a diario motivos a miles, con los cuales, derribarnos y caer es lo más sencillo. Es muy fácil llenarnos de miedo, quedarnos quietos, dejarnos arrastrar por la situación y el aquí y ahora, desesperarnos ante situaciones en las cuales no vemos salida, echarle la culpa a otros o pensar que la solución está en recuperar un físico que nos devuelva a un tiempo.

Y ejke, es más fácil  pensar que volviendo a donde creíamos que nos sentíamos bien, allí encontraremos lo que nos falta. Pero claro, es muy doloroso saber que, en aquel entonces, igual tampoco teníamos tantos parabienes como ahora recordamos gracias a doña melancolía. Quizás lo más complicado del mundo es ser coherente, que duele esa sensación de hacernos duras como con el corazón helado ante lo que nos desilusiona, y qué duele ver que, todo lo que nos sucede, la solución es muy simple en apariencia, pues el mirar hacía delante lo llevan nuestros ojos de serie.

Recuerdo cuando ella me aseguraba qué debemos sentirnos bien ante el espejo y, muy cabezota le preguntaba si ella se sentía bien. En aquel entonces, aunque intentaba guiarme y no entrar en cosas personales, me decía que sí, que tenía un marido que la adoraba, una hija, familiares y amigos que la querían. Ante que me aseguraba que debemos querernos, en aquel tiempo, retomaba preguntarle, ¿y tu físico? Y decía, estoy estupenda, con él me quieren.

Claro, ejke es de cajón, qué tienes problemas, pues será algo irremediable y, claro, fue eso lo que le llevó a recuperar el físico, un físico mejor al que le conocí, pues tuvo problemas con su familia, peleó con sus hermanos por la herencia, se divorció y ahora sus amigos, aquellos que tanto la querían, son partidarios de su  ex marido cuando en teoría eran suyos. Su hija, en paro, su yerno, en paro. Y ella, soluciona sus problemas recauchutándose, toda una profesional, si señor.

Ojalá encuentre quien es, sino con esta cultura que tenemos instaurada de un culto a un físico y una edad juvenil, no sé yo si a este paso, lo único que nos resarcirá serán los pañales. Lo malo que cuándo los necesitemos, no solo habremos perdido una vida intentando estar guapas, sino que, ironías de la vida, en esos pañales no seremos capaces de controlar, cual bebé, las necesidades básicas.

Qué complicados somos, que complicado es el mecanismo de la culpa, qué difícil es todo en nosotros los humanos.

Imperio

Publicado en Sin categoría | 3 comentarios

PercepciónBerreada

.

  Qué el mundo está repleto de curiosidades no es nuevo, pero hay que ver la de cosillas que se nos escapan, incluso creemos que son cosa de magia cuando es tan simple la explicación que desilusiona.

  Y sé que todos lanzamos energía, que somos energía, circuitos que funcionan por impulsos eléctricos a los cuales llamamos vida, y mientras la tenemos, hacemos eso: vivir, y complicarnos, no me cabe duda que complicarnos es lo que mejor hacemos.

  Cuando nos casamos Don soseras y la moi, al volver de la luna de miel cambió mi vida con algo tan simple como una escarpia, enorme, pero escarpia. En casa, jugando con toda la ropa que habíamos traído, haciendo montones y jugando con ella simulando ser un forzudo de esos que practican halterofilia, una escarpia en la pared que dejamos por si tardaban en ponernos el nuevo sistema de calefacción, con ella, con esa escarpia dejada para colgar un radiador,   me la clavé en la espalda desplazándome una vertebra lumbar, lo cual confundieron con una hernia discal y de ahí, perder quien era y, un cúmulo, de digamos mala suerte, todo fue en hilera.

  Es curioso, un error humano, con otros de esos que marca el miedo, el: no sé si llamarle egoísmo y, ese esconder por motivos a saber si profesionales o en qué sentido, los médicos qué no han pagado legalmente a mi me fastidiaron, pero, son eso, todo errores pues también humanos, y así, con todo aquel regalo pues quedé olvidada de mi misma.

  Dos días antes del accidente, ilusionadísimos por ver las fotos de la boda, pensando ver, pues eso, todo ese día que pasa en cámara lenta ante nuestros ojos, pero en la realidad sucede a toda pastilla. La fotógrafo nos advirtió: “Varias de las fotos, pero sobre todo una, es como si estuviera maldita, tened cuidado, me tomé la libertad de enviarla a expertos esotéricos (qué ni idea que era), y esa foto, tiene un gran maleficio”

  Asustados por todo el bombo que nos indujo la fotógrafa, con el accidente, pensamos que, ese influjo en las fotografías, pues había sido en Segovia, ya que, bajo el Acueducto haciéndonos fotos, una mujer vendía manteles y varias fruslerías hechas de ganchillo. Una que, tras tantas noches de guardias, mientras no había nada que hacer y para no dormirme me entretenía con ese tipo de labores, me negué en redondo a comprar uno. Y en qué hora, pues en el plan que andábamos, recién casados, luna de miel, pues no la hicimos ni caso a la buena señora y, ella nos persiguió, incluso tuvimos que salir corriendo para librarnos de ella, y en la huida, me maldijo a mí, menos mal qué solo a mí: “Cuando vuelvas a tu casa te operarán”  añadió más cosas, pero Don soseras, con eso de qué no recuerdo,  las cambia y, un día añade unas y, otros, pues otras.

 Ante tal sentencia, nos reímos, fue un juego qué supuestamente pagué caro. Incluso cuando pasados los años decidí volver a Segovia, al entrar temblaba, me costó un buen rato perder los nervios y darme cuenta qué las maldiciones no existen, aunque a aquella, bien pudiera darle todo el mérito.

  Me tiré años mirando las fotos, sobre todo una que está sobre nuestra cama, aún la miro y reconozco que, hasta que nos aburrimos, estuvimos haciéndole fotos y, si que era cierto que se dibujaban diferentes imágenes. Perseguí el motivo esotéricamente pero no me llenaba, buscaba ciencia. Lo divertido era que a todas se les podía poner nombre, pues unos meses antes de morir mi hermana, apareció en ella, y cada vez que muere alguien cercano, también aparece meses antes, así como, operaciones y cosillas de esas de salud. Por supuesto durante mucho tiempo aparecía yo misma y no solamente en el centro con Don soseras.

  En su día y durante muchos años, pensé que era magia da igual el color, pues creo que en sí no tiene. Da igual negra que blanca, pues de tener poder, ambas al manipular la realidad y, si fuera así, con ese supuesto poder que, de existir, sería algo así como el logro de la alquimia para cambiar el destino, dando por mucho que las intenciones de la magia blanca sean buenas ante todo lo que mute y,  ser eso, para mí, de existir, todo sería simple, sin color, pues toda, de tener validez y ser cierta, es mala, pues otorgaría bien o mal solo a quien va destinada, y el resto qué, ¿a luchar solos sin ayuda? Y no, coño, que para eso ya tenemos a los políticos, qué con leyes y todo su juego supuestamente democrático, favorecen a quienes les apoyan con eso que tanto les gusta: dinero, la única magia que muta el mundo humano. Qué lástima.

  Todo ese gran misterio con las fotografías y, qué tras la operación apareció eso que, en círculos esotéricos, denominan un don pero creo que es un tú muy hijo de puta. Aunque en realidad pues tienen nombre: Sinestesia, un trastorno que lleva literalmente a que se crucen cables y lo que en “normales” es audición, en “afectados” a veces es visión, y así, un cúmulo de confusiones sensoriales, qué además como no saben como funciona, también en ciencia, todo eso que no se entiende por no tener una explicación real, pues lo engloban en ese nuevo descubrimiento: Sinestesia, e incluyen en ella todo eso que el cerebro puede hacer pero aún queda lejana su explicación. Y con ello ¡A hacer forros la pelota! Qué, no hay dinero para estudios, sí para bienestares políticos, para qué el rey nos pida perdón tras, supuestas, invitadas juergas, pero para el común de los mortales y nuestro bienestar, pues no.

  Así que busqué y busqué para darle una explicación científica a esas fotografías, según la fotógrafo, malditas. Y por supuesto que lo he encontrado, complejo de explicar para mí; inexperta en esos lares de la fotografía y con ello, explicar claro el motivo por el que esas caras aparecen y cambian, pero, la foto se tomó con un cristal ahumado, lo cual, lleva a que le de cierto movimiento a la estática imagen al menos en la percepción visual.

 Todo el motivo de qué esas fotos aparentemente muestren un más allá es tan simple que casi desencanta. Se llama inversión perceptual, es decir, nuestro cerebro ve contornos y los añade como si hubiera otra imagen dentro de la que se muestra.

  Encontré una página, que creo que explica muy sencillo: http://www.ilusionario.es/PERCEPCION/inver_percep.htm

 Me costó años, y qué hay trastornos visuales, y técnicas de medir inteligencia y cosas similares, pero ninguna lograba explicar que le sucede a esas fotografías supuestamente Malditas. Así que, al no ser experta en fotografía, ni en medicina, ni en ciencia, pues encontrar la respuesta no ha sido algo sencillo.

  Por supuesto que no deja de ser un misterio o un capricho de la vida, o del destino, o casualidades, ese como hay cientos de contornos que si se perfilan, efectivamente, pues se puede decir que sí, son caras, pero no deja de ser un juego, un error de nuestro cerebro el apreciarlo así.

Imperio

Publicado en Sin categoría | 3 comentarios