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Está visto que hay días en que todo se vuelve en contra, da igual que tengas previsto un tiempo, que acudas milimétricamente a cumplirlo, si días como hoy todo se confabula para eso, para que salga todo del revés.
Desde muy temprano, aún ni había amanecido me he ido a la tarea de entregar cv. No sé para qué, pero no hay que dejar de intentarlo, algo saldrá, digo yo. He vuelto a casa y después tenía una entrevista de trabajo. Acudo y me dicen que ha habido un error informático y que la tenía ayer, qué no me avisaron porque no sabían que se había cometido tal error. Cosa de los ordenadores, no, pero, es lo que hay. Como gran gesto y favor me pasan para hacerme la supuesta entrevista, y con mi habitual buena suerte me toca el de siempre. Ese que los odios me los regala, me los ofrece derretidos en insultos, ejke es para darle las gracias, no todos los días recibimos tantos ánimos y halagos como estos.
No sé si será normal, pero no entiendo como una vez te hacen una entrevista de trabajo, el resto de las empresas acuden al mismo, si este tipo nada más ver mi nombre ya sabe quien soy. Así que no sé que bilis necesita que se le revuelva, pero el caso qué manda llamarme y allá que tenemos la misma enganchada vez a vez. Y ejke encima no me callo, el pobre acaba riéndose y desesperado, no sé como lo hago, pero consigo un odio cada vez mayor. Di que es un odio a carcajadas, quien me odia se tambalea de la risa con mis respuestas, y desde luego es algo novedoso y, para mí, sospecho, que le sirvo como ir a un partido de futbol de su equipo favorito, me toma por el árbitro y me decida todas esas flores.
Para amenizar la velada, voy a por tela para hacer unos tapetes nuevos; me apetece darle otro aire a mi habitación, y en la tienda, con vez pedida mediante número, se la pasan y nada más van llegando, van atendiendo dejándome la última, el número que tenía debía estar caducado, digo yo, así que para qué discutir y pedir reclamaciones. Me he ido, y sin decir ni una sola de las mías.
Ejke no tenía ganas de que soltaran una carcajada todas esas clientas. Tengo esa habilidad, siempre consigo que ante lo más indignante, donde otros se enfadan y sueltan improperios, no, yo suelto la frase que hace que se partan de la risa, y no tenía ganas. Estoy hoy muy dañada, me voy hacer una tirita:
[ /\... :) .... /\ ]
Ejke estas con dibujitos, que te las pones y todo lo curan. Yasta.
Saliendo del local me topo con el tipo de las entrevistas, me había seguido y me dice que cómo tengo moral de continuar buscando trabajo, que tenga claro que jamás lo voy a encontrar. Pues vale.
Lo más triste ejke no le he hecho nada a este buen hombre, o eso pensaba, bueno, reconozco que en la primera entrevista hubo un moco de esos largos y repugnantes que se me escapó en un estornudo, este fue a parar al cuello de su camisa, no es algo agradable, pero para pagarla así, tampoco pienso que lo sea, pero, para qué preguntarle, ni le he mirado y me marchaba para casa. Me suelta que tengo que hablar con él. Le pregunté que para qué quiere otra entrevista si en todas nos pasa lo mismo, qué ya está bien.
Pues no lo esta, así que me he sentado a tomar un café con este buen hombre, eso sí, le he avisado: “Al siguiente insulto te planto el café en la cabeza, con taza, cucharilla y silla.” Ejke una se harta ya de ser educada.
Me cuenta que él de jovencito estaba muy gordo, vaya, le he dicho que yo también lo estoy, qué si no ve mi enorme tripa, pero qué eso creo que no es motivo para que la tome de tal forma en mi contra. Me asegura que siendo jovencitos le dejé plantado en una cita. ¡Ah!
Como le explicaba que no me acuerdo de él, que hemos tomado dos veces café para intentar hacer las paces después de cada entrevista, y sí que lo notaba raro, vengativo, con gestos que indicaban muy claro que algo tenía que decirme, pero para tantos odios no pensaba que era la cosa.
Así que le he explicado mi vida en tres minutos, me he levantado y, no sé si me apuntará como válida para cualquier trabajo, pues no he esperado a ver más de su reacción, he pagado la cuenta, y me da lo mismo, ya que, no sé que pasó en aquel tiempo y tampoco tengo ganas de investigarlo.
Pues la cosa continua, me agarra del brazo antes de salir del bar, y me suelta que me continua odiando, que me olvide de encontrar trabajo. Así que voy a ser positiva, he quedado de nuevo para tomar café, a ver si me entero de eso tan grave que le hice.
Me pregunto que habrá que hacer para cerrar un pasado que además no recuerdo. Pero la vida tiene cosas muy divertidas, sí, unos pasos más allí mientras me despedía de este que tanto me odia, nos hemos encontrado con un amigo, que ni idea que era en común.
Este amigo me cuenta que jamás quedé con este hombre, si qué le gané en una partida de mus hace muchísimos años y él se pensó que al ser de las poquitas mujeres que jugaba, pues se debió hacer algún lio solito. Qué no le haga caso, que puedo denunciarle y que este sabe muy bien todo lo que me ha pasado, qué es un enfermo. Ya pero un enfermo con trabajo que puede impedir que yo lo encuentre. Y la verdad, no tengo ganas de líos.
Y no sé, al día le quedan horas interminables para que acabe, y cuando más intento serenarme, tomar los malos modos con tolerancia, más se vuelven en mi contra.
A veces pienso que algo muy malo he tenido que hacer, y sé que ya lo hice al nacer, pues estropee la vida a una mujer a la que obligue a maltratarme nada más nacer, si ejke ofendí nada más ni nada menos que a mi madre, le hice la vida insoportable con algo tan simple como nacer, salí un bebé provocador que exigía que me pegase, así que el resto no es imposible en mí. No sé de qué me quejo.
Pero no sé, si este hombre lo que le pasó ejke le di calabazas, cosa que no creo, jamás me he prodigado en plan ligona, además, si así lo fuera, el verme ahora tan fea, tan monstruo y sin trabajo, digo yo que tendría que ser suficiente para satisfacer ese, su orgullo masculino, pues se ve que no. Ejke no me libro de una.
El problema más grave ejke me duele el odio de este hombre, y más si supuestamente le hice daño, y me da lo mismo que esté justificado tan solo con las cosas de su cabeza. En fin, no sé, igual la próxima que hable con él si me muestro más asequible, no sé, igual hasta consigo que me odie un poco más. Nunca se sabe.
¿Habrá límite de odios? Estoy segura que consigo hacer que se superen. Todos tenemos un don, este debe ser el mío.
Imperio
No hay límites de odios, como no los hay de amor. Eso es algo que es infinito, como el universo. En cuanto al entrevistador, yo creo que con ésto de la crisis, las empresas se han puesto todas de acuerdo y han pagado a una filial para que les ponga un robot. Lo han alquilado porque es mas barato y se lo van pasando de sitio en sitio. Estoy convencida de ello.
Besitos
Ana