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Qué horror de domingo, no hace ni mal ni buen día, de tal manera que no invita en absoluto a salir. Ejke ando de negociaciones con la nada, ya que nada puedo hacer que intervenir yo misma en mis propios conflictos; pues tengo un montón de ropa esperándome, que no sé como me las ingenió, si el jueves quedó todo libre, pues no, la silla de la ropa hoy está que como la deje hasta el lunes, esta noche recibiré llamadas para obtener los permisos de escalada a este nuevo ocho mil.
No he querido ir a por el pan, qué vaya Don soseras y por lo menos los domingos librarme. Ejke se me hace pesado seguir la misma ruta día a día, y que no tenga que cambiarla, que como me descuide me pierdo. Y aquí estoy mirando de hurtadillas al montón de ropa por ver si le doy pena y se plancha el solito, que sospecho que va ser que no.
Lo malo ejke ya he puesto una lavadora, me queda otra y una vez tendidas, para mañana amenazan con convertir al montón en vez de un ocho mil en algo más parecido a un Everest con nueva medida próxima a los veinte mil. No es serio planchar los domingos por la mañana, y si por lo menos hiciera un buen día de lluvia, con la disculpa, don soseras seguro que le daba por decir vamos de paseo, pero ejke ni una gota cae, cosa que si llueve me encanta pasear bajo la sombra de un paraguas, y como don soseras lo sujeta fatal, llegó calada…
Esta claro que, cuanto más tiempo tengo más ropa rescato con la limpieza de los armarios, más para lavar, así que luego, más para planchar. Don soseras es inútil que planche, no hay manera de que no saque la plancha por debajo de la tabla. Por lo tanto, es urgente que encuentre trabajo, a pesar que aunque trabaje también me tocará la plancha.
Tengo que conseguir curro, y aunque he vuelto a cambiar el cv, no sé si es absurdo y, más en un sitio como en el que estoy que todo funciona por enchufes. Me irrita entregar un cv, cuando además te dan una instancia que has de rellenar, y en todas viene en una de las casillas la obligatoria pregunta a responder de a quién conozco del lugar. Vamos, que el cv da igual lo modifique o no. Sospecho que inútil si no tengo a nadie conocido… pues solo me llaman para entrevistas de lugares donde sí tengo conocidos. Y en los que he conseguido trabajo, la entrevista consiste de qué conozco y desde cuando a… En fin.
Pero, ejke, al revisarlo me he dado cuenta que el primer trabajo oficial que tuve fue en una zapatería. Ya que si se pudiera hacer cv de todos los trabajos que, por circunstancias de la vida acordaba sin contrato… Aunque, de este, mi primero que fue oficial, no hace mucho vi a la hija del jefe, ya muy mayor, pero claro, yo también lo soy y cuando contaba con 16 años ella pasaba de los 30. No la reconocí, y no porque hubiera cambiado, salvo seguramente varias arrugas más, sino por algo tan sencillo como que la había olvidado.
El padre de esta mujer, un señor que triunfó de una manera muy especial: se casó con una de las grandes fortunas y puso una zapatería. Se rodeó de buen personal y las cuentas siempre las llevó su mujer, pero él era quien triunfaba.
Este hombre asegura que me había visto por la calle y el día que entré a pedir trabajo le hice gracia, tan niña pero tan mayor. No conocía a nadie de su plantilla, pero comenté que estaba harta de trabajar sin contrato y qué como sabía que necesitaba dependienta, qué no lo había hecho en mi vida pero que estaba dispuesta ha aprender. El tema era que me daba muchísimo miedo no saber vender un par de zapatos. Él me aseguraba que era muy sencillo: “Tan solo tienes que venderles sueños” decía: “Mira cuando entren pregunta que desean, para qué quieren los zapatos, y aunque sean para diario ofréceles ser princesas y si son caballeros, has de ofrecerles ser grandes reyes, pues las mujeres siempre son princesas, y los hombres, tan solo cenutrios que creen que lo importante está en triunfar de cara a la sociedad”
No recuerdo nada de esto, en realidad me lo contó su hija, ella me aseguró que de no haber sido por la antigua dependiente hubiera seguido muchos años con ellos, pero siempre es mi suerte así, al año estaba en la calle, pero a pesar de ello, si que es cierto que siempre que he trabajado de cara al publico, cuando recordé, me decía a mi misma como que había inventado algo, y que no era en sí vender un producto, sino ofrecer un sueño, impulsar a soñar, a que cualesquier cosa que vendieras iba a solucionar la vida.
Y no sé porque al recordar necesitaba sentirme así de importante si es algo que nunca necesito, cuando además, aquello me lo enseñó aquel hombre, siempre lo usé, pero ahora me planteo si funcionará con la plancha.
Pues me llevo fatal con ella, y eso que le canto, le cuento cuentos, la trato como un miembro más de la familia y, a pesar de todo, los montones de ropa por más que los coloque hacen ocho miles con la amenaza de convertirse en suculentos Everest y no animo a la plancha absolutamente nada.
No sé, posiblemente me falte impulsarme a soñar, a venderme un mundo donde planchando todo puede ser posible. Y no deja de ser cierto que, sobra que te impulsen a soñar para que sueñes, para que confíes y creas que todo puede ser posible.
En fin, me piro a soñar que planchar es lo mejor que me puede pasar en la vida, aunque me temo que jamás voy a conseguirlo.
Imperio
Hola, ola de mar..
creo que en los domingos se condensa toda la pereza de la semana .-). Da igual q tengas algo que hacer, no quieres hacerlo !!
Pero ánimo Shi…estoy segura de que puedes inventarte historias mientras planchas o hacer hablar a las arrugas .-).
No dejes nunca de soñar…
Un beso
del
Aire
No sé si eres consciente de que desde tu atalaya de planchadora sigues vendiendo sueños y como los sueños aunque son gratis hay quien te los compra y hay quien no, depende del que quiere adquirir el sueño, cuanto más grande y más pomposo, más entretiene y entre sueño y sueño se va pasando la vida de manera más agradable. Lo digo porque mientras estaba en urgencias acompañando a mi cónyuge el otro día, leí tus entradas y la espera fue más bonita.
Besos reina.
A veces nos damos cuenta que empezamos a recordar cosas que se habían quedado en un rincón del pensamiento. Anécdotas y situaciones que marcaron nuestra existencia. Esta pequeña historia de la zapatería la tienes ahí guardadita y ha salido ahora, por algo será, algo tuvo que marcarte para recordarlo después de tantos años. ¡Te deseo que encuentres pronto trabajo!
Besitos
Ana