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Como dice la canción: “No sé por qué berreo será que tengo alma de bolero” Es te quiero, pero ejke no es plan de ponerse tiquis con la letra de una canción, aunque por razón, si de ella se trata, la letra dice te quiero, no berreo.
Ejke hay que ver las horas que me paso con la razón, pues la busco para ver hasta donde es justo contar con ella. Sobre todo en esas cuando la tienes de tu lado, ya que descubro de lo poquito que sirve, y en otras, cuando la razón se esconde, que es la mayoría de las veces, ganas si sabes como encajarla, en esas de ganar con tú razón. Claro que, siempre es aprovechar el momento, o saber cuando exponer tu razón para que triunfe sobre cualquier otra. Supongo.
Casi diría que, en esas de la razón, será como cuando sales cantando triunfos por anticipado y, como si jugases una gran partida de mus, donde en el reparto te han caído las 31, y no unas treinta y una cualesquiera, no, será con juego, pares, con medias por tener tres reyes, y pequeña, aunque sea mínima por ese uno del as. Una vez en tus manos aseguras que ya tienes ganada la partida.
Pero, claro, se ha de jugar, ya que, pueden ganarte, por ejemplo: dos cuatros y dos cincos, sobre todo si vas a pares y, por confiar que tienes una gran jugada con nada más y nada menos que treinta y uno y medias, otra, con más razón y por jerarquía, con pares menores, pero que juntos son superiores ya que hacen dúplex. El resultado, pues que te han derrumbado, ya que, no se llegará al juego, la grande se pasará de lejos, y tus pares, unas estupendas medias, te cegaron antes de llegar a tu baza más segura que era el juego, siempre que el resto tenga ese juego, y que, de tenerlo, pues hubieran hecho posible la victoria esos los treinta y uno, sobre todo si vas de mano, y no los pares por mucho que tengas algo tan valioso como tres reyes. Claro que, en el mus, si como nadie te haces creer, con un triste calderete: tres, cuatro, cinco y siete, puedes hacer maravillas, siempre que los demás no tengan pares ni juego.
Es como si la razón contase solo para el momento y dependiendo de la que tengan los demás, y por calcular otra jugada distinta y, según el argumento, el usarlo, sirviera más que cualquier razón contundente. O más simple, hay tantas razones que se ponen en juego, que en cada momento dependerá de quien posee la mejor. Digo que ha de ser así, pues apenas lo entiendo.
Ejke hay gente que tiene la razón de su lado, usan una gran razón general que, a todas luces derrumba a cualquier otra, pero nada más pormenorizas, su razón no vale absolutamente nada, y será aquí cuando entran otros motivos que podemos y tenemos en cuenta, aunque, la realidad hace que socialmente solo se vea una, es como que las demás, quizás al ser de menor rango, pues ya no valen para nada, aunque si se sumasen todas las razones secundarias, creo que, siempre son más contundentes, en ese entre todas, que una que por lo general se da como válida.
A ver si me explico: Imaginemos que a un ciudadano le van a quitar su vivienda. Este lleva tiempo sin pagar y la razón huelga, tanto si ha llegado a esta situación por despilfarro como por factores de mala suerte. Cuentan igual, le quitarán la vivienda y punto pelota.
Pues igual que esto es el resto de todas las razones que podamos tener de nuestra parte, no importa si están justificadas, pero sé que quien llegó por despilfarro ha vivido con una calidad superior a quien la mala suerte y el infortunio le llevo a desembocar en la misma situación. Uno ha vivido disfrutando, mientras el otro, la perdida de su vivienda será un infortunio más.
Ejke encuentro que todas las razones que podamos justificar a la hora de buscar esa gratitud, que la razón concede, dependiera de muchos más factores que los que la simple razón ofrecen.
La cosa ejke descubro cada día que juzgar es tarea absurda, aunque para ser justos, no queda otra que mirar toda la baraja de razones de parte o en contra, pero son tantas que, me da la sensación que se hace como imposible cualquier tarea, sobre todo, esa de ser justo.
Aunque claro, la sociedad ya tiene estipulado que es justo, por ende supongo que el día en que aprendamos a mirar más lejos de lo que está marca, igual conseguimos entender muchas preguntas con contundentes porqués que se ponen en danza, ya que solo miramos el momento, no los motivos que hicieron de causa, por ende, creo que se han de tomar en cuenta como desencadenantes.
Y ejke es esa, hay miles de caminos, miles de motivos que forjan razones, pero también hay excusas que el encajarlas a tiempo, y saber encajarlas para que cuadren y faciliten, quizás, estas llevan a valorar por encima de cualquier razón en un juicio que nunca será justo.
Así que, igual no es tan torpe por mi parte poner excusas de contenido increíble, siempre lo he hecho, como por ejemplo llegar tarde, qué procuro que nunca pase, pero de pasar diré algo similar a qué vi un eclipse terráqueo en el polo norte y aproveche en esas de recoger la cosecha de castañas y cerezas de las nubes otoñales, pues la razón, que entiendan y sean justos a la hora de aceptar el motivo por el que llegué tarde, no depende de mí.
Ahora que, al dar una excusa tan estrafalaria, pueden pensar que me burlo, pues no todo el mundo tiene un gran sentido del humor, incluso habrá quién te pregunte si eso es cierto, qué anda qué, en ese momento, ya puedes decirle que era una broma y buscar otra excusa más acorde, y aunque prefiero decir la verdad, sé que cuando la dices, es el gran motivo para que te llamen mentirosa, hasta con tilde aunque no lo lleve.
Ejke entre la razón de uno y la de otro, me da que siempre están en guerra, tipificadas como delito y muy jerarquizadas, por lo tanto, hacer justicia, con la razón o no de tu parte, supongo que es imposible, sobre todo si no sabes como colocar tu razón para que sea la triunfadora. Y lo cierto que, si la sabes usar ganas, aunque sé que no merece la pena, pues creerte solo depende de los gestos que hagas, de cómo sepas hacer encajar tu razón y no de la razón que tengas, y esto, en realidad me duele, me duele mucho. Y no por ganas de recibir reprimendas, ni castigos, ni cariño, simplemente por el hecho de que, la razón es una, dividida en muchas vertientes y, todas, hasta las más absurdas hemos de comprenderlas, no darlas por qué sí y acordes a un sentimiento.
Es como que todo no está en la razón, pues me lleva a pensar que la razón se consigue si hacemos que la sientan como justa y no por que lo sea en sí misma.
Imperio